¿Cuántos somos ya?

29 de diciembre de 2013

«Ángel; capítulo trece»

¡Surpriseeeeeeeeeeeeeee! Os lo debía, y aun siendo pesadas, he hecho todo lo posible por terminar los dos capítulos. Este es más corto de lo normal, cuidao', pero el próximo lo recompensará todo. No voy a subir el catorce hoy, sino mañana. Si sois buenas y comentáis mucho este, lo subo mañana. Lo que no voy a hacer es subir los dos del tirón y que me comenten solo cuatro gatos el último, y que el otro se quede más vacío que yoquésé, ¿ah? ¿Comprendéis? Si llegamos a los diez comentarios o más, lo subo mañana, sino, cuando a mí me parezca.

Y nada, a ver si os gusta, ¿sí? Dadle click a la 'x' de abajo y retuitead el tweet. ¡Besos princesas!



"...y cuanto más se calentaba la cabeza, más cerca estaba la boca de Justin sobre la de ella"
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La tormenta se apaciguó, pero el día seguía siendo nublado y triste. El cielo, gris y encapotado, amenazaba con más lluvia, pero por el momento, la ciudad de Seattle estuvo libre de agua. Las calles seguían mojadas, la ropa de los tendederos sin secar y la gente dormía en sus camas tiritando de frío con dos o tres mantas encima. Isabella no. Isabella sentía cómo su cuerpo empezaba a entrar en calor gracias a Justin y a la ropa que le cubría. El brazo de Bieber estaba protectoramente sobre su estómago, apretándola contra él. Sentía su respiración chocar en su cuello y aquello la estaba poniendo nerviosa. No quiso moverse porque eso significaría despertar a Justin, y sinceramente, le encantaba verle dormir. Era el único momento en el que podía verlo como realmente él era. Se quedó mirando la esquina del salón, con la mente procesando los acontecimientos vividos de la noche anterior. Jacob declarándosele indirectamente, Justin pidiéndole dormir con ella. Recordó las palabras de Jake. Si ella volvía a tener un acercamiento sospechoso con Bieber, los arcángeles se enterarían y ella perdería sus alas.

Pero sinceramente, en esos momentos, le dio absolutamente igual.

Se limitó a disfrutar del calor corporal que Justin emanaba, de su fuerte brazo abrazándola, de sus pies enredados con los suyos. Sonrió y, cuando fue a cerrar los ojos de nuevo, un casto beso detrás de su oreja la alarmó. Giró el rostro despacio y se encontró a un Justin con los ojos entrecerrados, la cabeza hundiéndose en la curva de su cuello y una sonrisa asomando de sus labios.

―Buenos días, Bells –la saludó con una ronca voz.
―Buenos días –dijo ella. Le tentó acariciarle el pelo, peinárselo hacia atrás, jugar con él. Pero debía controlar sus impulsos.
―¿Cómo has dormido? –preguntó apoyando todo su peso en el codo, para así tener una mejor vista de ella.
―Bien.
―Eso se debe a que lo has hecho en mi compañía –fardó Justin sonriéndole. Isabella le dio un pellizco en el brazo y él carcajeó- Yo también he dormido bien, por si te interesa.
―Ya sabía que has dormido bien, lo has hecho en mi compañía.
―¡Mírala ella, qué creída! –exclamó él haciéndole cosquillas en la barriga.

La pelinegra soltó unas carcajadas al mismo tiempo que intentaba librarse de las manos de Justin. Éste poco a poco fue quedando encima de ella, como una amenaza contra sus labios. Isabella notó las intenciones de éste, y supo que estando en una situación como en la que estaban, sería difícil imponerse. Debía pensar algo, no podía besarle. No después de lo que Jacob le dijo anoche. Ya había hecho bastante con dormir a su lado, no podía permitirse besarle. Aquello acabaría con su vida como Guardiana, la desterrarían… y cuanto más se calentaba la cabeza, más cerca estaba la boca de Justin sobre la de ella.

―Omh, no –dijo ella. Justin abrió los ojos y frunció el ceño, confundido. Entonces la chica puso una mano sobre su boca para alejarla y sonrió inocentemente- Aliento matutino, ya sabes. Soy muy escrupulosa.

Justin quiso protestar, pero cuando hubo abierto la boca, Isabella se había escurrido de sus brazos para ir corriendo a encerrarse al baño. Cerró la puerta tras su paso y se dejó apoyar en ésta para deslizarse hacia el suelo para quedar sentada en él. Se tapó la cara con las manos y suspiró. No podía tenerlo alejado de ella porque eso suponía no hacer bien su trabajo como Guardiana, pero cada vez que estaba cerca de él pasaban cosas como estas. ¿Por qué no podía ser todo tan fácil? ¿Por qué simplemente Justin no se fijaba en otra chica?

―¿Isabella? –dos golpes en la puerta la alertaron- Necesito usar el baño, ¿podrías darte prisa por favor?

Se levantó y se miró en el espejo, maldiciendo el aspecto que lucía. ¿Y así era como quería besarle Justin? ¿Con esa cara de adefesio? Por Dios santo, ya podía gustarle mucho. Mojó el cepillo en agua, aplicó pasta dentífrica y empezó a cepillarse los dientes con rapidez. Hizo con sus manos una piscina y la llenó de agua que caía del grifo para estampársela en la cara. Las gotas de agua recorrieron su cuello y no se detuvieron hasta que fueron secadas con la toalla.

Abrió la puerta y Justin estaba frente a ella. Despeinado. Sin camiseta. Con la cinturilla del pantalón colgando más debajo de los oblicuos. Aquello era el pecado en persona. Trató de concentrarse en sus ojos y no la privilegiada vista que regalaba su torso. Forzó una sonrisa y pasó por su lado, rozando sus hombros con los de él.

Justin quiso reír, pero la situación quizá no era la apropiada. Era la segunda vez que evitaba un beso. Empezaba a dudar que tal vez el sentimiento no era reciproco por parte de ella. Pero seguiría intentándolo. Isabella valía la pena. Observó el cepillo de la chica yaciendo en un vaso de cristal. Se puso la mano delante de la boca y echó el aliento. No olía mal, matutino, tal y como había dicho Isabella anteriormente; pero no apestaba. No se lo pensó dos veces. Cogió el cepillo de la chica y se lavó los dientes.

Cuando salió, pasó por la cocina y le sonrió a Isabella, mostrándole unos dientes blancos y frescos. A Bella le llegó el aliento a menta y supo entonces que había usado su cepillo. Negó con la cabeza y puso los ojos en blanco mientras guardaba unos platos en el lavavajillas.

―¿La ropa está ya seca, Bella? –le preguntó Justin des del salón mientras encendía el móvil y comprobaba la hora. No eran más de las diez de la mañana.
―Sí, puedes sacarla tú mismo –respondió depositando una pastilla en el compartimiento del lavavajillas.

Justin se acercó a la cocina, abrió el tambor de la secadora y sacó la ropa que había en él. Tanto la suya como la de Isabella. Se la llevó al salón, dobló la de la chica y la dejó en la cama de ésta, que estaba sin hacer. Para agradecerle su hospitalidad habiéndole invitado a su casa, ordenó un poco el salón y las habitaciones mientras Isabella limpiaba la cocina. Cuando ésta acabó, no pudo creerse que Justin la hubiese ayudado.

―Muchas gracias –dijo sonriendo de oreja a oreja. Hizo el ademán de alzarse sobre los pies y besarle la mejilla, pero evitó hacerlo.
―No hay de qué –se encogió él de hombros, sabiendo que se había echado atrás respecto a no darle un beso- Tengo que hacer unas llamadas, ¿te importa?
―No, claro. Iré a ducharme mientras, puedes usar tú la ducha más tarde.
―Claro, gracias.

Ella se encerró en el baño mientras dejaba que el agua caliente limpiara su cuerpo, relajara sus músculos, liberara tensiones. Él marcó unos números, sujetó el móvil contra su oído y esperó que los malditos pitidos dejasen de sonar y la voz de Joshua Brickman le atendiera.

―¡Bieber, viejo amigo! –le saludó la voz rasposa y grave del hombre. No tenía más de treinta años, pero sus pulmones estaban tan atrofiados como los de un anciano fumado de ochenta; teniendo en cuenta, claro, que éste hubiese llegado a tan larga edad.
―¿Qué pasa Brickman? –le correspondió Justin al saludo.
―¿Qué necesitas, tío?
―Uno de tus lotes. Mañana hay una fiesta a la que estoy invitado y puedo vender un buen par ahí. ¿Podrías tenerlo para esta tarde?
―Voy a tener que pedirte más de lo normal esta vez, Justin. Y tendrás menos tiempo  para darme el dinero de las ganancias. La cosa no está yendo muy bien en el negocio.
―No hay problemas. Dime la hora y el lugar.
―Ven a mi casa a las seis y media. A solas –especificó. Justin se inclinó hacia el pasillo para ver si Isabella aún seguía en el baño. No quería que le escuchara hablar sobre esto. No quería que le relacionara con las drogas- Ya sabe cómo funciona esto. Vienes, coges el lote, lo vendes y el sesenta por ciento de lo que ganes me lo das. El resto de la pasta te lo quedas, pero tienes tres semanas.
―Vale, gracias Joshua –dijo el chico- Nos vemos más tarde.
―Se puntual.
―No te preocupes.

Colgó el teléfono justo cuando Isabella cruzaba el salón vestida en unos tejanos y una camisa a cuadros, descalza y con el pelo mojado. A Justin le tentó ver su larga melena pegarse a su cuello por el agua, quería apartar los mechones y besarle la piel hasta enloquecer, pero…

―¿Con quién hablabas? –le preguntó ella sentándose en una silla y poniéndose unos zapatos que había al lado.
―¿Uh? –pestañeó, saliendo de su ensoñación.
―Por teléfono, hace un rato.
―Oh, ah –entendió Justin guardando el teléfono móvil detrás de su espalda- Con Sean, hablaba con Sean.
―Ya –asintió Isabella con la cabeza, no muy convencida de que le dijera la verdad. Adivinaría por qué le mentía, a fin de cuentas- ¿Sobre qué?
―Mhm –piensa rápido, se dijo a sí mismo- Sobre la fiesta del domingo.
―¿Una fiesta? –las cejas de la pelinegra se alzaron, curiosa por saber más. “Justin” más “fiesta” eran dos conceptos que encajaban a la perfección en una misma frase, así que era obvio que iría a tal acontecimiento- ¿Piensas ir?
―Mhm, ¿por qué?
―Para ir yo también.

Vuelve a pensar rápido, maldita sea.

De nuevo se recordó a sí mismo que no quería involucrar a Isabella en su mundo del narcotráfico, de deudas, de peleas… Ella no tenía por qué aguantar esa parte de su vida, no se lo merecía. Se mordió el interior de la mejilla hasta notar el sabor a metálico de la sangre.

―No es una fiesta en la que debas estar, Bella –respondió así sin más.
―¿Y tú sí?
―Yo… soy diferente.
―Tú te metes en líos, que es distinto.
―Líos en los que tú no deberías estar involucrada.

Quería ser discreto y lo único que había conseguido era intrigarla más y meter mierda hasta el fondo del asunto. Preferible haberse estado callado, pero no, tenía que inventarse una excusa. ¿Que para qué? Mira, para esto. Isabella, que aunque sabía bien de lo que iba el asunto en el que estaba metido, se hizo la tonta. Pero la tonta, tonta. De aquellas.… de aquellas como Marcie.

―Si no quieres que vaya simplemente tienes que decírmelo –Isabella optó por usar ese camino; el famoso victimismo. Pensó que, si al menos hacia a Justin que si sintiera mal, evitaría que fuera a la fiesta, o al menos que accediera a llevársela con él y así tenerlo controlado.
―No seas absurda, sabes que me encantaría llevarte conmigo a todos los sitios. Siempre –respondió- Pero mañana no. Además, no habrá mucha gente que conozcas, ese no es tu estilo de fiestas.
―¿Y cuál  es mi estilo de fiestas? –preguntó ladeando la cabeza.
―Las que yo no esté invitado –zanjó Justin la conversación, sonriéndole como un niño pequeño haría tras romper la vajilla favorita de su madre.

***

Justin tenía entre las manos una mochila llena de bolsitas con pastillas dentro. Si alguien las viera podría llamar a la policía y encerrarlo en una celda hasta que alguien pagara su fianza. Y, mucho se temía que nadie haría eso por él. Isabella, tal vez, pero al saber en el lio que estaba metido dejaría que se pudriera en la cárcel. O al menos es lo que haría con él mismo. Llegó a casa y le extrañó la sensación de soledad que le había invadido. Siempre estaba en compañía de Bella, había estado prácticamente toda la semana con ella. Y ahora que no estaba a su lado, se sentía tan… raro, extraño, diferente. Ansiaba tenerla con él a todas horas, disfrutar de su compañía en cualquier momento, en cualquier lugar. Pero no le pertenecía, no de esa manera. Y deseaba más que nada que así fuera, que fuera suya y él de ella.

Se tumbó en el sofá, cerró los ojos y…

―¡Niñato de mierda insolente, quiero mi dinero! –el señor O’Canaghan volvía demandar lo que era suyo y no de una manera moderada. La puerta se sacudió bajo sus golpes y Justin reprimió las ganas de darle a él unos cuantos en la cabeza- ¡Ábreme y dame lo que es mío, muerto de hambre!

Y seguía y seguía con las amenazas, los insultos, los gritos y los golpes. Justin se cubrió la cara y trató de no chillar alguna obscenidad. Hasta que de pronto, silencio. Al parecer el señor O’Canaghan se había largado, se había cansado de insistir. O… abrió la puerta para comprobar si seguía ahí, si el fastidioso anciano se había ido a su casa. Pero no, continuaba allí. E Isabella estaba a su lado.

―Por supuesto que sí, cielo. Lo haré, sin problema –el hombre le sonrió a la muchacha tan alegremente que Justin por un momento pensó que lo había drogado.
―Muchas gracias, señor O’Canaghan, le estamos muy agradecidos.
―¿Qué está pasando aquí?
―Pero hijo mío, ¿cómo no me lo habías dicho? –el hombre le dio unas palmaditas en el hombro y rio, haciendo sonreír a Isabella.
―¿Decirle el qué?
―Que tú y ella estáis en una relación y no podías pagarme el alquiler porque estás intentando ahorrar para un piso.
―¿Que yo qué?
―Sí, cariño. Dile lo que habías pensado desde hace meses… lo del trabajo y eso –dijo Isabella guiñándole un ojo para que le siguiera el royo.
―¿Ah?
―No hace falta que digas nada más, Justin, hijo. Está todo arreglado, dame el dinero cuando puedas, no hay prisa –le dijo O’Canaghan palmeándole esta vez los hombros con más fuerza de la necesaria. Les dio la espalda para marcharse y cuando pisó el primer escalón, se giró hacia ellos de nuevo- Y si necesitáis algo, ya sabéis, estoy al lado. Solo tenéis que llamar a la puerta.
―Gracias, señor O’Canaghan, que pase una buena tarde.

El hombre sonrió a los chicos, y Justin juró que aquella sonrisa no se la había visto nunca. Ni esa alegría, ni esa hospitalidad, ni esos ojos dilatados.

―¿Novios? –Isabella se encogió de hombros- ¿Ahorrando para un piso? –ella sonrió inocentemente- ¿Es que le has drogado o hipnotizado?
―Algo así.
―¿Cómo que algo así? Explícame ahora mismo qué está pasando.
―¿Puedo pasar?

Justin suspiró y se echó a un lado para dejarle espacio a Isabella. Cerró la puerta tras su paso y dejó que Isabella tomara la delantera en el pasillo.

―¿Y bien? –preguntó cruzándose de brazos.
―¿Por qué no me habías dicho que ibas corto de dinero?
―¿Tenía que hacerlo?
―No, pero podría haberte ayudado.
―No, espera Isabella. Espera. Agradezco que me salvaras el culo la otra vez con el tipo de la apuesta y eso, pero no voy a dejar que me ayudes en esto. Es cosa mía y es algo de lo que tendría que salir yo solo.
―Ya veo lo mucho que puedes salir de esto tú solo.
―Isabella… -le reprendió con la mirada.
―¿Qué hay dentro? –preguntó la chica mirando la mochila que reposaba en una silla.
―¿Desde cuándo estás tan curiosa? –ella se encogió de hombros- Escucha Bella, te agradezco que seas tan buena conmigo, que me ayudes pero… yo no voy a poderte devolver todos estos favores. No tengo el dinero ni los medios necesarios.
―No necesito que me los devuelvas.
―Pero yo sí necesito devolvértelos.

Ella puso los ojos en blanco y le dio la espalda para darse una pequeña vuelta por el salón. Se paró delante de un calendario. El domingo, es decir, el día siguiente, estaba marcado con una cruz. Como si un evento importante sucediese ese día. La fiesta.

―Escucha, el domingo tengo que hacer de canguro en casa de los Carraway, ¿te vienes?

Justin abrió la boca para hablar, pero la cerró en cuanto Isabella le interrumpió.

―Sé que tienes esa sospechosa fiesta a la que yo no puedo ir porque no es mi estilo –hizo comillas en el aire-, pero la familia de la que cuido los niños es bastante pijoleti. Podrían darnos a los dos bastante dinero.
―No se me dan bien los niños.
―Ni siquiera tendrías que darles la cena o acostarlos, simplemente entretenerlos para que no se queden dormidos antes de cenar.
―Bella, no.
―Vamos, ¿tan importante es esa fiesta?
―El tío que me ha invitado es un gran amigo mío –mintió.
―Oh –se limitó a responder ella, sabiendo que mentía. De todas formas, estaría en esa fiesta sí o sí, algo le decía que se metería en peleas esa noche- Bueno, pues no pasa nada.
―Isabella –dijo él acercándose a ella para ver si realmente le había molestado el no acompañarla.
―Eh, no importa, Justin –dijo ella sonriendo- No lo decía por mí, para que pasaras tiempo conmigo. Sino para que te llevaras algo de dinero.
―No hace falta.
―Que no te de vergüenza pedir mi ayuda, Just –le dijo ella sonriendo afligida- Si vas a levantarte de todas tus caídas, quiero ser yo a quien le pidas que te sostenga la mano


Y de nuevo estaba ante ella, sonriendo como un tonto, maldiciéndose porque nunca podría hacer nada por ella comparado con lo que estaba ofreciéndole a él. Sin exagerar, pero Isabella le podría bajar la luna sin importarle absolutamente nada, sin tener problemas de por medio. Justin apenas podría bajarle un libro del estante más alto. Se sentía un completo y absoluto inútil. 

18 comentarios:

  1. ¿¿Y AL FINAL ACOMPAÑA A BELLA O SE VA A LA FIESTA??
    AYSSSSSS LO QUIERO SABER YA.
    Quiero que sepas que por tu culpa me ha dado un paro al ver el gif vae :-) Ya te lo he dicho por twitter pero ea me da igual lo pongo aquí también xdd.
    Srsly Mina tíoooooooooooooooooooooooooooooo ¿como puedes escribir así? hagshjahwsh
    Me dan ganas de pegar a Bella cuando le hace la cobra JAJAJAJA pero bueno, al final caerá que lo se yo.
    A ver si comentan mucho y subes mañana jhgfd. -avonxshawty

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  2. CADA VEZ QUE LA LEO TENGO LA PIEL DE GALLINA ES TAAAAAAN BRRRRRRRRRRRRRRRRR (?) xd.
    He leído muchas novelas pero es que está tiene algo que destaca (aparte de que escribes genial e.e) y bueeeeeeno, ya quiero saber que pasa asjhkashkas. COMENTAR PUTOS QUE MAÑANA QUIERO CAP, ENGAA.
    Muakiss mina<3- swagofbiebur

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  3. GUYDFHJBHEFJKDNS ¿PERO CÓMO ME DEJAS ASÍ? ¿QUÉ HAGO YO HASTA MAÑANAAAAAAAA? bdnsjak
    Me encanta muchísimo la novela y como está yendo, en serio. Y espero que la gente comente rápido para que tengas más de 10 comentarios y subas o dw yo.
    Bueno, eso que me encanta y que eres increíble escribiendooooo.

    @radiiatelove

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  4. He empezado la novela hace poco pero ya me encanta!! Sube prontooooo!! :))

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  5. Pero esta es tonta o que ???
    PORQUE NO LE HA DAO EL BESO SI ESTÁ QUE NO AGUANTA YA.
    Pobre Justin que se siente mal por no poder hacer nada por Bella ;_;

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  6. PER-FEC-TO y mas que eso. Dios, escribes genial chica asique no seas tan mala persona y sube mañana porfavor :)
    Quiero saber ya que pasa en la fiesta, y quiero que la tonta de Bella y Justin se besen, y quiero saber que le dicen los arcángeles y :)
    Sube capítolo y eso porfa ajaja
    Atentamente: Una Angelieber :)

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  7. AY YASTIN QUE TIENE LAS HORMONAS REVOLUCIONAS
    Holi, me presento jeje. Me llamo Cami, y bueno, soy lectora tuya de siempre, desde la de never let you go:)
    Esa me encanto, pero tengo que decirte que nda comparada con esta. Esta es muuuuuuuuucho mejor.
    Me leo danger, me leo desafio al corazon,y muchas novelas populares, pero esta me gusta mucho más.
    Creo que en todas las novelas, el chico esconde algo, pero esta la veo diferente, creo que esta, como la chica es el angel, pienso que cuando Justin lo descubra no habra tanto drama. Por que si fuera el el angel, y la chica lo descubre se monta mas drama¿no crees? ajaja es lo que pienso yo.
    Espero que puedas subir mañana:)
    No te suelo comentar mucho, por que no tengo twitter,y tampoco cuenta en blogspot, asi que cuando veo que has subido es un poco(muy)tarde entonces no puedo, pero cada vez que puedo lo hago:)
    besos, de Cami

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  8. Solo falta que Justin se ponga a cantar la cancion de Ellie Goulding de "i need your love" Esta necesitado pobrecico :(((((((((((((((( Es unna putada lo de que Isabella sea un angel. Si no te digo yo que ya se habrian besado
    Solo espero que dentro de unos capitulos (POCOS POR FAVORjhgfdsa) se besen. Un piquito por lo menos.

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  9. Sigueeeeeeeeee, Dios miooo. Que gonito todo:'') Quiero un Justin malote en mi vida, tu lo que quieres es que me quede deprimida en mi habitación pidiendole a Dios que te de alguna señal divida para hacerte ver que dejar asi los capitulos es muy peligroso pa nuestra salud, Siguee me cago en la puta<3

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  10. OMFG,niña,como es que puedes ser así de akjhdhskjds,MUERO.
    Necesito que se besen ya,es que esto engancha mucho,no sé,lol.
    SUIGENTE,LALALALALALALALA SI SOY UNA PESADA.

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  11. TIA DIOS. CREIA QUE IBAN A HACER ALGO GUARRO. NO SE. 1313. ESO EN EL GIFT DICE TO. HAY HAY.

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  12. dios mina... no tengo palabras. MUCHO MAS QUE PERFECTO

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  13. Dios eres la mejor... Es perfecto

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  14. ahh mina me encanto ahh quiero saber que va a hacer justin que no lo haga NOO
    siguela pronto please no me dejes asi o please monta el 1 de enero si quieres por mi cumple isabella que deje de ruedos y lo bese que olvide todo cuando que dejen de ser idiotas y se digan algo nose
    by: SWAG
    MAS PERFECTA NO PUEDE SER *.* *.* *.*

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  15. AY DIOS. CUANTOS COMENTARIOS...YO SIEMPRE SUELO SER LA PRIMERA, LOL.
    NAAS NENA, ME ENCANTA, YA LO SABES. SIGUIENTE PLS
    LOVE YAAAAAA

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  16. Minaaa síguela ohh tu novela es tan sdgafhdjhsug *-* plis síguela síguela no ves que me quedo con la intriga y caigo en depresión hasta que subes capitulo. & Gracias si....Gracias por que con tus capitulos me alegras el día.... nose cuando leo tu novela es como que entro a otro mundo gracias y sube pronto. Besos(:

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  17. Acabo de morir mucho. No sé cómo lo haces, pero me encanta.
    Te comentaría más extensamente pero me estoy muriendo de ganas de leer el siguiente.
    Muack muack.
    @lookinglikeudo

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