¿Cuántos somos ya?

21 de septiembre de 2013

«Ángel; capítulo tres»

"see you on monday, Bella"
{x}


El viernes todo el mundo hablaba de la fiesta que Theresa organizaría en su casa. Isabella no estaba invitada, de hecho, nadie le había comentado nada. No se hablaba con nadie que no fuese Justin, y desde el martes que no había tenido apenas una corta conversación con él. Pero debía presentarse en aquella fiesta y seguir todos los movimientos de Bieber. Tenía que evitar que se drogara hasta el punto de caer inconsciente en mitad de la calle camino a su casa. Tenía que ver con quién se juntaba, que trapicheos hacía y, obviamente, hacer que su muerte estuviese lo más alejada de él posible.

En clase de Cálculo, Isabella no dejó de darle vueltas a la escena que presenció en la Sala de Reuniones, junto al Mandato Celestial. Sintió la sangre helarse cuando la imagen de un cuchillo clavarse en el cuello de Justin atravesó su mente. Un punzante dolor cruzaba de sien a sien hasta anestesiarle los nervios por completo. Cuando la hora y media de clase cesó, fue la primera en levantarse y correr hacia los baños, los cuales solo estaban siendo ocupados por tres chicas de último curso, que se la quedaron mirando de manera extraña cuando ésta se mojó, apurada, la cara con agua. Se sintió mejor, pero la sensación de un nudo apretarle el estómago siguió molestándola. Ella debía pensar en cómo aparecer en esa fiesta. Quizá debería sacarle el tema a Justin y que éste así decidiera llevársela con él. Pero no, no estaba segura de que accediera a tal cosa. No tenían confianza suficiente para hacer eso.

Salió del baño ignorando los cuchicheos y malas miradas por parte de las otras chicas, colgándose la mochila en un hombro y retirándose los molestos cabellos que opacaban su visión. Entonces, chocó con ella. Con Theresa.

—¡Ay, lo siento! –se excusó la pelinegra colocándose de nuevo el asa de la mochila en el hombro izquierdo- ¿Eres la nueva, verdad?
—Sí.
—¿Isabella Nightmare? –preguntó. Ella asintió a la pregunta de Theresa- Bien, oye, ¿te gustaría venir a mi fiesta esta noche?

Isabella abrió los ojos. No sabía que iba a ser tan fácil. O sea, podría colarse, pero tal vez se necesitaría invitación o simplemente la dueña de la casa la echaría en cuanto la viera. Pero no, no creyó imaginar que la propia organizadora de la fiesta fuera a invitarla sin haber nunca cruzado palabra alguna.

—Claro, ¿por qué no? –se encogió de hombros y sonrió, mostrando una perfecta hilera de dientes blancos y limpios que hizo que Theresa sintiera una pequeña punzada de celos y envidia.
—Bien, aquí ésta la dirección –le dio un papelito con el nombre de la calle apuntada en él e Isabella se lo guardó en el bolsillo trasero del pantalón- Pásate a partir de las diez.
—Vale, muchas gracias –le sonrió por última vez antes de irse a la cafetería y sentarse en la misma apartada y solitaria mesa del fondo, donde podía escuchar perfectamente –todo gracias a que era un Ángel- las conversaciones de Justin con sus amigos.

***

Por la noche, Isabella caminaba por las oscuras calles de Seattle hacia la casa de Theresa, donde la había invitado para la tan hablada y esperada fiesta del inicio de curso. Su vestimenta consistía en unos pantalones negros ajustados, unas bambas anchas de color blanco con detalles rosados y negros, y una camisa tejana con un palabra de honor negro debajo. No iba tan arreglada como pudo observar más tarde.

La casa estaba atestada de vasos de plástico –vacíos y llenos-, botellas de alcohol, colillas de cigarros y gente bailando, hablando o compartiendo saliva. Era tal y cómo mostraba la visión de Lierna. En las escaleras, las parejas más excitadas compartían una efusiva sesión de besos y caricias al alcance visual de cualquier persona. En cambio, las más recatadas aprovechaban las esquinas oscuras para manosearse o llegar a algo más íntimo. Si hacían eso en público, no quería imaginar lo que harían en una habitación privada.

La gente que pasaba se la quedaba mirando. Bien era porque su belleza desataba una explosión de hormonas alteradas por parte de los hombres, o porque las chicas sentían envidia de ella. Aunque también estaban las que criticaban su poca falta de atención por el vestuario apropiado a una fiesta. Isabella las ignoró, iba cómoda y eso era lo que le importaba. Eso, y buscar a Justin, al cual aún no había encontrado. 

Recordó cómo un jardín con gente fumando o esnifando se concentraba en la visión que Lierna y Azrael le habían mostrado en la reunión del Mandato Celestial. Justin tenía que estar ahí. Corrió la puerta de cristal y creyó visualizar un cabello cobrizo entre el blanco manto de humo que provocaban los porros o cachimbas, pero no, él no se hallaba ahí.

—Mierda Justin, ¿dónde estás?

Salió del jardín y se recorrió de nuevo el salón entero, fijándose en la gente, en sus caras, en el cabello de todos los chicos; pero ninguno era tan cobrizo y dorado al mismo tiempo. Nadie se asemejaba a él. Vio unos pantalones negros ceñidos subir escaleras. Recorrió sus largas piernas hasta subir por su espalda, solo cubierta por una sudada camiseta de tirantes de color blanco. Finalmente, se fijó en sus hombros, nuca y cabello. Era él. Justin. Y estaba siendo acompañado por una chica que parecía ser Marcie. Los siguió sin hacer ruido, procurando averiguar a donde se dirigían. Aunque no le hicieron falta muchas pistas más para darse cuenta qué harían después de tan fogoso beso se dieron en mitad de las escaleras. Se encerraron en la primera habitación que vieron y cerraron la puerta. Isabella escuchó el pestillo ponerse.

Se apoyó en una pared, suspirando aliviada. Bueno, no es que fuera a hacer nada raro o fuera de lo normal en una habitación, y menos si estaba acompañado de una chica. Preferible estar practicando sexo a fumar o esnifar, beber o saber qué cosas más con toda esa gente que había en el jardín.

Lo que Isabella no sabía era lo que los dos chicos iban a empezar a hacer una vez escondidos entre cuatro paredes, disfrutando de una larga y dulce privacidad. De primeras, Justin sacó de su bolsillo los polvos blancos que en teoría tendría que vender para pagarse el mes de alquiler atrasado. Abrió el chivato mientras Marcie se quitaba la camiseta y dejaba al descubierto un sujetador de encaje negro y un cuerpo brillante por el sudor que emanaba de sus poros. Justin dejó que la cocaína se esparciera por su torso y bajara por el vientre para que su lengua pronto lamiera la droga. La recorrió desde el pecho hasta el ombligo, haciendo que la chica dejara escapar algún que otro gemido de placer. Después bebieron juntos de una botella de vodka que Justin había birlado de la mesa. Se la echaron por el cuello, los hombros, las manos, el vientre, los muslos. Se emborracharon, drogaron y disfrutaron juntos.

Isabella para entonces no sabía lo que pasaba ahí dentro,  y tampoco quería. Simplemente se dio una vuelta por el vecindario, esperando a que algo le dijera que debía volver a por Justin. O no a por él, sino a comprobar que estuviera bien.

Y sucedió. No supo exactamente qué ni cómo, pero algo le dijo que debía retroceder y caminar hacia la casa de Theresa, buscar a Justin y procurar que estuviese en buen estado como para irse solo a casa y que nada le sucediese por el camino. Entró a la ruidosa casa llena de adolecentes ebrios y buscó a Bieber con la mirada. Este bajaba las escaleras algo pálido y mareado, con pasos inestables y mirada perdida. Sus pupilas estaban dilatadas, el cabello revuelto y la camiseta sobre los hombros. En cuanto pisó el último escalón, tuvo que apoyarse a la barandilla que había al lado o caería de bruces al suelo.

—Justin, ¿estás bien? –le preguntó entonces Isabella, decidida a interactuar por fin.
—¡Oh, Isabella! –el joven pronunció su nombre con alegría y sorpresa- ¿Qué haces aquí? No sabía que vendrías.
—Una decisión de último momento –se encogió de hombros y frunció los labios- ¿Te encuentras bien?
—Sí, estoy perfectamente –mentira. Se tambaleó hacia la derecha, haciendo que Isabella lo cogiera por la cintura y Justin, por inercia, pasó un brazo por sus hombros- Solo estoy un poco mareado, pero estoy bien. Tranquila.
—¿Quieres que te acompañe a casa?

Isabella se arrepintió de aquello. La cara de Justin en seguida pareció cobrar brillo y vida. Sus cejas se alzaron evidenciando una expresión pícara y divertida, llena de perversión y lujuria. Una lujuria que Isabella jamás permitiría sentir o experimentar. No debía, no con él.

—No, puedo ir solo –Isabella se sorprendió al ver el cambio en su cara, lo rápido que se había vuelto serio. ¿Debería preocuparse?- Nos vemos el lunes, Bella.

Bella. Nadie le había llamado así, y sintió que aquella primera vez había sido mágica en su interior. El corazón no le podía ir más rápido, el estómago no podía retorcijarse más y las piernas flaquearle de esa manera. Justin le sonrió por última vez algo inestable a la hora de caminar y se marchó. Antes de cruzar por la puerta, una chica rubia de pronunciadas curvas y abundante busto lo paró.

—Pero Justin, me prometiste al menos bailar conmigo. No puedes irte ahora –le rogaba Nicole, la chica de la cual habían hablado en la cafetería.
—Lo siento nena, el lunes hablamos –Justin cogió su cara y la besó, cosa que no pudo de dejar a Isabella más estupefacta. Hoy era una noche de muchas sorpresas, por lo que pudo ver.

Él abandonó la casa, dejando a Nicole pasmada. Cerró la puerta y nadie pareció notar su ausencia. Isabella corrió tras él para seguirlo, pero siempre guardando las distancias para no ser vista. Ahora que se fijaba, su espalda era ancha, tensa por los músculos y sudada por la actividad que aquella noche había realizado. Ya sea bailar, saltar, reír o… u otras cosas con Marcie que no quiso imaginar. Más o menos a diez metros de distancia estaba Isabella observando el barrio por el que vivía. No daba tan mala espina como había pensado. Sí que estaba algo descuidado y sucio, pero por lo demás estaba bien.

Justin empezó a aminorar la poca velocidad de sus pasos. Se detuvo un momento, llevándose la mano a la cabeza para frotarse las sienes. Caminó uno o dos pasos más y de pronto se desplomó, cayendo de cara en el frío y duro asfalto. Se oyeron las llaves y el móvil repiquear en el suelo tras la caída. Isabella se apresuró a ayudarlo a levantarse del suelo, ignorando el hecho de que Justin descubriría que lo estaba siguiendo.

—¡Justin! –murmuró agachada a su lado. Lo sacudió un poco de los hombros para ver si respondía o atendía a su llamada, pero lo único que obtuvo fue un gruñido y una mueca de dolor al intentar ponerse en pie.

Alzó su brazo y lo colocó sobre sus hombros, se levantó despacio y con cuidado mientras sujetaba la cintura de Justin y con mucha fuerza logró ponerlo en pie. Le preguntó dónde estaba su casa y Justin señaló una que había al final de  la calle. Muy lejos, de hecho. No sabía si sería capaz de soportar tanto peso, así que hizo lo único que se le ocurrió. Se fijó en si alguien los observaba desde sus hogares, espiándolos desde las ventanas o balcones. Nadie. La calle estaba desierta salvo ellos dos. Abrazó a Justin y pronto unas majestuosas alas los rodearon a la vez que una luz dorada los envolvía a ambos.

Justin sintió náuseas de pronto, el suelo moverse bajo sus pies, el estómago revolverse y la cabeza darle vueltas sin parar. Abrió los ojos con dificultad, parpadeando por si alguna luz lo esperaba, pero no. Solo había oscuridad y… un rostro borroso frente a él.

—¿Pero qué cojones ha pasado? –preguntó más a sí mismo que a la persona que lo observaba.

Isabella había guardado sus alas. Justin no parecía recordar nada de lo sucedido, pero sí se sorprendió al verla en su casa, y dio un respingo hacia atrás al reconocer al fin el rostro de la desconocida.

—Tranquilo –se apresuró a hablar Isabella tras la expresión de desconcierto que transmitía Justin- Te desmayaste. Justo pasaba por aquí y… te vi. Tuve que llevarte hasta casa.
—No recuerdo nada –se sobó la cabeza y resopló adolorido. Isabella se sintió aliviada de que su memoria no le dejara recordar con claridad qué había ocurrido- Solo que me desmayé y… que aparecí aquí.
—¿Bebiste mucho, Justin?

Él abrió los ojos. ¿Que si bebió? Eso fue de menos lo que hizo. Isabella frunció los labios y arrugó la nariz, cogió la cara de Justin entre sus manos y por un momento pensó que le daría un beso. Pero no, Isabella indagaba entre la borrosa y poco clara mente de Justin, en busca de recuerdos con los que poder concordar su ahora actitud. Aparecieron rápidas y fugaces imágenes de él desnudo sobre el cuerpo de Marcie, lamiendo el alcohol y droga de su piel, fumando y metiéndose otras peligrosas substancias. No quiso ver más.

—¡Te drogaste!

Justin alejó las manos de Isabella de su cara con un cierto desconcierto. ¿Pero qué había sido eso? No sabía exactamente qué había hecho Isabella, pero sintió que se metía detrás de sus ojos, que lo quemaba con la mirada. Sintió cómo una mano invisible revolvía todos los recuerdos de aquella noche.

—¿Qué? No, ¿qué dices?
—Tus pupilas –observó Isabella- están dilatadas. ¿Qué te has metido?
—¿De qué me hablas? ¿Y qué haces aquí? –Justin intentó recobrar la compostura pero el cuerpo no le respondía del todo. Eran los efectos de las drogas y el alcohol mezclándose en su sangre.
—Te lo he dicho antes, pasaba por aquí y…
—Tú estabas en la fiesta, ¿verdad? –le preguntó antes de acabar- Me has seguido, ¿no es así?
—Yo no te he seguido –se apresuró a responder con el ceño fruncido- Te lo repito de nuevo, pasaba por aquí y te encontré en el suelo. Eso es todo.
—¿Y por qué pasabas por aquí? ¿Vives por esta zona?
—No, pero…
—Me estabas siguiendo –insistió Justin.
—Cree lo que quieras –se limitó a contestar ella.
—¿Y cómo me llevaste hasta casa? –preguntó entonces- Porque no tengo las llaves encima, ni el móvil. Y hay un buen camino desde donde parece que me caí.

Isabella tragó saliva. Las llaves, las había dejado en el suelo, donde Justin cayó.

—Tengo fuerza –respondió a la otra pregunta.
—¿Y la puerta?
—Estaba abierta –mintió.
—Mentira –dijo Justin acercándose a ella. Isabella estaba sentada en la mesa, en frente de él. Justin se inclinó hacia ella y sonrió de lado aunque el dolor de cabeza no le permitiera hacer gran cosa- ¿Cómo lo has hecho, Isabella?
—¿No puedes limitar a agradecerme que te haya ayudado a llegar hasta casa?
—No hasta que me digas cómo hemos llegado aquí –le chantajeó Justin- Estaba más mareado cuando me encontraste y me cogiste que de camino a casa.

Mientras yo le rodeaba con mis alas, pensó Isabella. Él está empezando a recordar, se dijo a sí misma

—Sé que estabas ahí, ahora lo recuerdo –ella empalideció- Me levantaste y abrazaste. Luego hubo una luz, como si un coche con los faroles puestos se acercara a nosotros. Y de repente nada, solo oscuridad y mareo, como si me hubiese desmayado otra vez.
—Justin, eso es producto de tu imaginación –le contestó Isabella- Vas drogado, es normal que te imagines cosas.
—Es lo que vi –insistió él clavando la mirada en los oscuros ojos de la chica- Eres tan rara.
—Vaya, gracias –se encogió de hombros.
—Parece que ocultes algo, no sé, un secreto.
—Estás volviendo a delirar.
—Dime qué ha pasado ahí fuera,  por favor –le rogó Justin cogiendo sus manos.

Isabella enseguida miró como él estaba subiendo los dedos por su muñeca, apretándola pero sin llegar a hacerle daño. Alzó la mirada y se topó con sus ojos, mieles y castaños, hechos especialmente para engatusar a toda aquella que se cruzara con él. Debía actuar pronto, si Justin se ponía pesado intentaría descubrir su secreto; qué era Isabella. Apartó las manos de Justin de las de ella y cogió su cara, moviendo rápidamente los dedos hasta las sienes. Clavó ahí las uñas, sin apretarle lo más mínimo para que después, en menos de una milésima de segundo, Justin cerrara los ojos y se dejara caer en el sofá, dormido y anestesiado.

—Buenas noches Justin –le dijo Isabella antes de levantarse.

Caminó hasta la puerta y antes de cruzarla se giró a mirar el inerte cuerpo de Justin. Su cabeza descansaba mal posicionada en el brazo del sofá y seguramente al día siguiente tendría el cuello adolorido. Tenía los zapatos puestos y las piernas en el suelo, no estaba del todo acostado en el sofá. Además de que una ligera y fría brisa entraba por la ventana. Le dio pena y retrocedió. Le quitó los zapatos y los dejó a un lado de la mesa, subió sus piernas al sofá y acomodó unos cojines para ponerlos cómodamente bajo su cabeza. Cogió una manta que había a un lado y se la extendió sobre el cuerpo, tapándolo hasta los hombros ya que no llevaba camiseta. Supuso que cuando despertara le dolería la cabeza así que dejó en la mesa un vaso de agua y una pastilla a su lado. Después, se fue de ahí. A lo tonto se habían hecho las dos de la mañana y debía volver a su apartamento, pero el móvil y las llaves de Justin seguían en el suelo. No quería volver a casa de Justin, pero debía dejar sus cosas en buenas manos. Fue hasta casa de Sean y justo lo vio llegar.

—¿Isabella Nightmare? –preguntó el afroamericano frunciendo el ceño, a su lado iba una chica algo borracha que no parecía prestar mucha atención.
—Hola Sean –contestó la pelinegra con una sonrisa forzada- Oye, Justin se dejó las llaves y el móvil en la fiesta. ¿Podrías ir a su casa mañana y darle sus cosas? Lo vi algo mal, supongo que habrá bebido mucho y tendrá resaca.
—Claro, mañana se las daré.
—Gracias –asintió Isabella con la cabeza- Bueno, ehm, buenas noches. Nos vemos el lunes.
—Hasta luego.

Sean se metió en su casa acompañado de Britney, la cual se apoyaba en la barandilla de la escalera para subir poco a poco. Estaba realmente borracha y Sean no se aprovecharía de ella en su estado. Posiblemente le diera una camiseta suya, una pastilla para el dolor de cabeza y la acostaría en su habitación, pero nada más. Se quedó pensando en el extraño comportamiento de Isabella. ¿Pasaba justo por su vecindario o lo había seguido exclusivamente para darle las pertenencias que Justin se había dejado en casa de Theresa? No podía negarlo, aquello le había dejado confundido. Entonces, ¿cómo entró él a su casa? Supondría que Justin tendría unas llaves de repuesto escondidas bajo el felpudo… pero, ¿por qué Isabella y no otra persona? Negó con la cabeza. No valía la pena comerse la cabeza por tal tontería. Isabella había encontrado las cosas de su colega y se las había traído a pesar de que fueran las dos de la mañana y lo pudiera ver el lunes en el instituto. Eso definitivamente sí que era extraño. Pero bueno, lo agradeció de todas formas, cualquier persona se las hubiese quedado y eso a Justin no le haría ninguna gracia.

—¿Vienes o no, Sean? –oyó a Britney llamarlo desde su habitación.
—Voy, voy.

Subió las escaleras de dos en dos y se encerró con Britney en su cuarto. Aunque, como bien se había dicho a sí mismo, no hicieron nada.

Mientras tanto, en el pequeño apartamento que Isabella residía, la penumbra de la noche creaba misteriosas silueta detrás de los muebles, en las paredes y cortinas. El viento silbaba e inflaba las cortinas creando aterradoras figuras imaginarias. La puerta principal se abrió y una cansada muchacha entró dejando las llaves en el jarrón decorativo de la entrada. Encendió las luces y caminó hasta el sofá, donde se dejó caer. Se quitó los zapatos, los calcetines y los pantalones, quedando solo en camisa. Las estrellas doradas, pequeñas y grandes, de cualquier tamaño, que recorrían toda su pierna derecha brillaron ante la luz de la luna que se reflejaba por la ventana.

—Pobre Justin –habló sola-, si de verdad supiera lo que había pasado en la calle…

Dejó la frase en el aire y sacó de un estante un balde el cual rellenó con agua. Lo llevó hasta la mesa y se cruzó de piernas, sentándose en el sofá. Tocó una de las estrellas, la primera que daba inicio a un serpenteante camino de brillantes y doradas figuras todas con la misma forma pero de distintos tamaños. La sacó, dejando un hueco vacío y grisáceo. Raspó la punta superior de la estrella contra la mesa y el polvo dorado que salió de ella lo dejó caer en el balde de agua. Se volvió a colocar la estrella en su lugar y chasqueó la lengua por la leve punzada de dolor que había sentido. El agua del recipiente pronto empezó a volverse blanco.

—Quiero ver a Justin –ordenó.

El agua empezó a moverse, creando ondas hasta que estas formaron una imagen de Justin durmiendo en el sofá de su casa. Estaba en la misma posición en la que lo había dejado antes de irse definitivamente. Suspiró. Se veía tan vulnerable, inocente y débil durmiendo. Nada autoritario, orgulloso o peligroso. Recordó de nuevo la visión de Lierna y Azrael, mostrándole su muerte. Negó con la cabeza. No permitiría que sucediera nada de eso. No fallaría, no dejaría que muriese como había hecho con James Maslow.

Se quedó mirando el cuerpo de Justin, el pecho que subía y bajaba por cada respiración, el viento que entraba por la ventana moviendo sus cabellos. Sonrió de lado, una sonrisa tierna y dulce. Le gustaba la paz que transmitía cuando estaba tranquilo, dormido y apaciguado. Recordó entonces cuando la llamó Bella en la fiesta, la forma en que su lengua había acariciado su nombre, en cuán nerviosa se puso cuando lo oyó llamarla de esa manera. Cerró los ojos e inhaló profundamente. No debía pensar esas cosas.


Con los dedos movió el agua del balde, haciendo desaparecer la imagen de Justin. Recogió todo lo que había dejado de por medio y se dio una ducha para después irse a dormir. Pensó en Justin por última vez, entonces, se dejó caer en los brazos de Morfeo, sumiéndose en un profundo sueño.



__________________________

Holis. Pues nada, aquí os traigo el capítulo tres. No es la gran cosa, pero gracias a esta fiesta y a los sucesos de después empezará a haber cierta tensión entre Justin e Isabella. He escrito ya el capítulo cuatro y bueno, ya veréis a lo que me refiero. Tardará bastante en que haya entre ambos una declaración o un beso, porque ya me conocéis; a mí me gusta que lo bueno se haga esperar. Además, en esta novela va a haber romance, pero no tanto como en Never let you go. Aquí hay más trama, acción y suspense. Os gustará, o al menos eso espero. Ya lo iréis viendo.

Y nada, solo eso. Comentad qué os ha parecido y nos vemos en el capítulo cuatro, que no creo tardar mucho en subirlo. ¡Besos a todas!

PD: ¿Os gusta el gif de cabeza de entrada? Lo he hecho yo sdfghjkl. Soy novata en esto del crackship gif, así que bueno, se hace lo que se puede.

40 comentarios:

  1. ahhhhhhh me mato estubo super como hay perfeccion en esto me encanto como escribes es lo mejor que bueno que ya tengas el cuarto siguela porfa
    primeraaaaaaaaaaa
    by: swag
    pd: lloro nose de emocion hahaha okno

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  2. mi sueño perdido ahhhhhh ser la primera no lo creo gritoooooooooo

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  3. pensaba que no lo iva hacer por la diferencia de horas never say never

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  4. AHHH! me vas a matar,Mina!!!! ME ENCANTOOO! C':

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  5. ay, escribis asdfghjk ♥ me encanta. Creo que voy a dejar de leer los próximos 10 capítulos para darme una maratón (?
    Besos :)

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  6. ME ENCANTA ME ENCANTA ME ENCANTA TODO EL GIF I LA HISTORIA KLADJKSJLKDJSKDJKSASJKHDS DKLJSKDJKSJLDJSKLJD , SORRY POR NO COMENTAR EN EL ANTERIOR CAPITULO PERO TMB ME ENCANTO KAJDKSJKDKLSAJKDKLS - TINA O CRIS LO QUE SEA JAJAJ @osnapitzchanel

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  7. soy una nueva lectora y oye.... me esta super encantando! jajajaja enserio síguela que vas genial jajaja yo estoy empezando con un blog por si quieres pasarte y decirme que te parece http://eldiariode-lorena.blogspot.com/

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  8. AY DIOS. CUANDO ESTÁN EN CASA DE JUSTIN DESPUÉS DE QUE ISABELLA LO LLEVARA , CUANDO LE COGE LAS MANOS YO ME DERRETÍA KJHGFDSASDFGHJKJHGFDFGH Y EL GIF ESTÁ MUY BIEN.
    SIGUIENTE.

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  9. pd; no nos hagas esperar tanto para algún momento Jisabella como en NLYG , que me desespero mucho mucho kljhgdsasdfghj

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  10. ay mina me encanto el capi.
    sube lo mas pronto que puedas :D

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  11. SIGUIENTE SIGUIENTE SIGUIENTE.

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  12. Ya no sé que ponerte que no sepas.
    Es que cada capítulo me gusta más y me tiene super enganchada. De ahí que me coma la cabeza pensando que mierdas va a pasar.
    Y alguien que se puede ir a la mierda es Marcie. La agarro de los pelos y la estampo. Bueno, xdxd.
    Necesito ya el capítulo cuatro, subelo pronto por favor.
    Sigue así :))

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  13. HA ESTADO PER-FECT.
    CAPÍTULO 4 YA YA YA YA YA YA.

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  14. ay me muero de la espera.

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  15. ha pasado solo un dia desde que lo subiste y ya kiero el siguiente

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  16. sdhfgvidsu no puede ser q siempre q no tengo computadora o wifi por alguna razón subís capitulo y lo leo un día después .... voy a empesar a faltar las primeras horas de liceo por q me dormí o me voy para la casa de afuera mas seguido, así no tengo Internet y subís capítulos c c voy a hacer eso ... estuvo muy bueno !! por dios como amo esta novela , es que es tan distinta a las demás que es como que me hace amarla mas ... ok yo me entiendo pero bueno. seguila por dios es que la amooo !!

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  17. a ver cuando hay algo de justin y isabella e.e u know what i mean

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  18. PUES YO QUERO QUE SUBAS YA EEEHHHHHHH

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  19. ¿Quieres que te sea sincera? Porque es que si te miento no tiene sentido y me sentiría mal.Cuando he leído la sinopsis no me gusto mucho,pero luego pusiste los siguientes capítulos y es que me encanta,enserio,yo te adoro,tengo casi 18 y es que yo no soy capaz de hacer lo que tu haces con toda esa creatividad o no se como llamarla.Te sigo desde 2011 con NLYG,para mi fue la primera novela y es lo mejor. Leeré todo lo que publiques. enserio. SIGUIENTE MINA.

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  20. Te hago la ola. me encanta el capitulo

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  21. sube!!!! me encanta angel

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  22. Subee, ,no tardes mucho porfaas!! :)

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  23. subeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

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  24. aw vamos mina subeee!!! me encanta la nove

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  25. miarma sube ya hgfdsasfghjkl

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  26. hola... sos una grosa... que buena imaginacion.. amo tus novelas son re lindas... ame never let you go y ahora amo Angel... seguii asi.. besiitos

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  27. a vezes blogger no va i no me avisa pero bueno, lei el cap y esta re bien. SIGUELA

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  28. holaaaaa!! sube el siguiente pliss!!!

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  29. Siento no haber comentando -ni haberlo leído- antes, Mina. La verdad es que estoy hecha mierda. Pero el cap me ha alegrado mucho mucho.
    Y a ver que te cuento. Pues Isabella, pos que se le da bastante mal lo de ocultar su 'secreto' (?) JAJAJAJAAJAJA. Y Justin que no tiene un pelo de tonto, ps se está dando cuenta que Isabella tiene algo que no es real.
    Y y y y y y que estoy deseando que empiece la historia suya, y que sé que voy a morir de amol, aww.

    Eso queso.
    Kises feis <3

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  30. OMG Jajajajaja diooos me encanta es Per-fect, empece a leer tu otra novela, casi en el final, me a encontre pos casualidad y aqui estoy, en otra de tus noves, diferente a la otra, pero igual de perfecta *-* amo tu novela xd me encanta quiero siguiente pronto, esta muy interesante jaja . Espero guienteee capiii prontooo, escribes genial *-* sigue asi, el gif esta genial, Asdfghjklñ, Solo a Gabriela abrir sus alas junto a Juss ._. Bueno era por una buena causa, pero se arriesgo demasiado, Justin a pesar de todo, se acordo xd, pero Isabella le miente jajaja a ver si hay historia de amor ya *-* Byee siguela, besos de nutella

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