¿Cuántos somos ya?

9 de junio de 2013

Never let you go. {166}

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| Narrador. |

Habían pasado unas semanas. Semanas lo suficientemente largas para ___ y Justin. Esta había empezado a trabajar, se sentía con las suficientes ganas de empezar a contentar a sus fans, las cuales le habían dado todo el apoyo del mundo. Lucas seguía en Atlanta, y su estadía era cada vez más gratificante para ____. Ahí estaba él cada vez que por error, ésta pensaba en Justin. Ahí estaba él para sacarle las risas más tontas en la situación más absurda. Y ahí estaba él para hacerla olvidar de todo, de todo menos del auténtico significado de la palabra “placer”. La televisión se llenaba de noticias respecto la antigua relación entre Justin y ___, comentando lo misterioso y raro que les parecía ver al canadiense con la joven Gómez, tan de repente, cuando nunca habían mantenido contacto alguno. Para Julia y Chaz, ver aquello, hacía que se les secara la garganta. ¿Cómo continuar haciendo oídos sordos, cuando su mejor amiga, lloraba a escondidas por un amor que era de ella, pero que sin embargo, no podía tener? Julia, cada vez que oía a ___ llorar, tenía que morderse la lengua, pues no podía contarle nada sobre la falsa relación entre Gomez y Bieber. Principalmente, porque se lo había prometido. Aunque también era porque tenía la esperanza de que pronto lo hiciera él, se lo revelara, ella lo perdonara y la cosa siguiera como era antes.

El mundo entero extrañaba la relación entre Justin y ___, no solo eran los mismos cantantes, que sentían un dolor similar a cuchillas clavándose en sus costillas, cada vez que se veían, ya fuera tanto en persona, como detrás de una pantalla. ___ se había tomado eso en serio de profundizar sus sentimientos en canciones. No es como si jamás antes lo hubiese hecho, solo que ahora sentía que las letras eran más personales y reales. Letras que jamás saldrían a luz, pues no las incluiría en su nuevo álbum. Las cosas con su familia iban a mejor. Su abuelo estaba bastante recuperado, tanto que salía a pasear con sus nietos todas las mañanas, disfrutando de un radiante sol español. Incuso ___, su madre, Julia y Lucas, se habían tomado la modestia de visitar sus tierras natales solo por un fin de semana, pues a la semana siguiente empezaban con sus trabajos.

___ se había sentido casi completa. Tenía a sus mejores amigos cerca, con los cuales salía, se divertía y bailaba. Tenía a su familia, sobre todo a su abuelo, con una salud excelente. La boda de su madre y Thomas iba viento en popa. Pero como antes he mencionado, se sentía “casi completa”, porque esa fracción que le quedaba para llegar a la absoluta felicidad, se esfumó cuando sus fans se enteraron que había empezado a consumir tabaco. Algunas la dejaron de lado, diciendo que no querían tener nada que ver con ella, que había cambiado y que no era la misma. Pero las auténticas fighters se quedaron para apoyarla y subirle el ánimo. Su madre no se contentó mucho al verle el paquete de tabaco medio vacío en el bolso, y sus amigos tampoco. Incluso Justin y su familia se habían sentido decepcionados por la chica, pues seguían queriéndola. Pero, Justin no era el más indicado para molestarse, pues él recientemente había sido centro de atención de masas al salir a la luz, unas fotografías de él fumando marihuana con unos amigos. Y admitió que se equivocó, que era joven y todo el mundo a su edad comete errores, pero sin embargo no dejó de lado ese pequeño vicio que tenía. Todo lo contrario.

___ estaba corriendo por los pasillos del estudio, haciendo resonar sus tacones por el parqué. Llegaba tarde a su cita con Janet, donde hablarían posiblemente de aumentar el número de canciones en el álbum, pues este solo tenía siete. Con la respiración agitada, las cadenas moviéndose sobre su pecho, y la carpeta de composiciones bajo el brazo, corrió lo más que pudo. Hasta que se chocó con alguien, haciendo que ambos cayeran al suelo.

—Oh, lo siento… -Justin alzó la vista, y se arrepintió en cuanto lo hizo.

Sus ojos estaban maquillados de negro, negro difuminado, dándoles un toque más felino, más gatuno. Sus labios, rojos cobrizos, incitaban a cualquiera querer besarlos. Su camiseta de tirantes, ajustada y blanca, dejaba en evidencia su cuidada silueta. Sus largos, delgados y rápidos dedos, volaron a las hojas que se habían traspapelado y cubrían parte del suelo.

—No importa -___ vio que Justin se quedaba mirando una partitura en particular. Sus ojos volaron al título. Nothing like us. Se la arrebató de las manos, con las mejillas rosadas. Y eso le hizo a Justin recordar muchos de los momentos junto a ella, sobre todo cuando su piel se tenía de rojo claro.
—Es buena –le comentó Bieber, poniéndose de pie junto a ella- ¿Son para el disco?
—No –su voz fue fría, tratando de ocultar el dolor. Era raro verlos juntos, en un mismo pasillo, y hablando. Pero más raro era que ___ no se derrumbara ahí mismo- Son privadas, de uso personal. Ni siquiera sé por qué estaban en esta carpeta, se han debido traspapelar.

Justin hizo el ademán de sonreír, pero le salió más bien una mueca. Se alegraba de que ella le contara ese tipo de cosas, aunque obviamente no significaban nada. Ni un progreso, ni mucho menos una muestra de que su confianza había vuelto a resurgir de la nada. Aún así, se sintió feliz.

—De todas formas, tendrías que añadirla. Es bastante… bonita.
—Gracias, supongo -___ la miró. La letra. Y la guardó rápidamente para no echarse a llorar.
—Oye, he visto que…
—No tengo tiempo, Justin –le explicó la pelinegra- Sabes cómo es Janet con los retrasos, y llego veinte minutos tarde.
—Claro, lo entiendo –se sintió decepcionado, como si le hubiese fallado en una cita. Pero era obvio lo que ___ pretendía, no quería estar cerca de él. Y muy a su pesar, Justin lo entendía a la perfección.
—Adiós.

Echó a correr, dejando a Justin con la boca abierta. Adoraba ver su pelo mecerse sobre sus caderas, al mismo tiempo que sus pasos acelerados la llevaban hacia una única dirección. Adoraba ver cómo se ruborizaba, y minutos antes, cuando lo había hecho, sintió su corazón latir de nuevo. Adoraba la forma en que su lengua le rozaba el labio superior cuando estaba frustrada, confusa o nerviosa. Y eso mismo había hecho cuando descubrió la canción que tan personal decía ser. Nothing like us. Tenía que leerla, oírla. Tenía que convencer a ___, de alguna manera, aunque no sea directamente a través de él, que esa canción saliera a la luz.

—¡Justin! –era Scooter.
—¿Qué? –preguntó fríamente.

Braun sabía que su relación había caído en picado desde que, prácticamente obligó, a que saliera con Selena. Y se había dado cuenta de su error, claro que lo había hecho. Tanto Justin como ___ habían bajado de peso, habían sido visitados por su psicólogo, habían sufrido diversos ataques de ansiedad, habían llorado hasta dormirse por el cansancio, habían hecho cosas imprudentes que su carrera había pagado. Y se daba cuenta de lo mucho que aquellos dos jóvenes se mataban cuando estaban separados.

—¿Ha pasado por aquí? –preguntó- ___. ¿La has visto?
—Sí, acabo de hablar con ella –respondió él duramente, caminando hacia la puerta de su estudio.
—¿Y sobre qué habéis hablado? –un toque de ilusión se vio reflejado en el tono de voz que el representante había empleado- ¿Todo bien?
—Ella me evita, y no es de extrañar. Ha compuesto una canción, y creo que va sobre nosotros. Tengo que oírla.
—Puedo conseguirla por ti, decirle a Janet que…
—No, no hagas nada –le pidió el canadiense con ojos oscuros- La última vez que intentaste hacer algo por mí, pensando que me beneficiaría, acabaste separándome de la persona a la que más amo y jamás amaré.
—Creí que eso…
—¿No lo entiendes, Braun? –le preguntó Justin retóricamente- No es el daño que me hagas a mí, que también influye, sino el daño que por tu culpa, le hago a ___. Eso es lo que más me mata.  Ojalá te des cuenta de la mierda que has hecho, tío.

Justin cogió su mochila, la cual colgaba del respaldo de una silla. Se la colgó de un hombro y miró por última vez a Scooter. Se fue, sin ofrecerle palabra alguna de despedida. Y el hombre se sintió dolido, hecho mierda. Se sentía mala persona. Y quería hacer algo para evitar que ambos jóvenes siguieran sufriendo. Porque esto era su culpa. Su maldita culpa, la cual lo carcomía día sí y día también.

***

___ salió del edificio donde acababa de tener una reunión con su representante. Habían hablado de algunas entrevistas a diferentes cadenas de televisión y radio, sesiones fotográficas o participaciones en algún que otro programa. Se habló también de las canciones del disco. Y se habló también de la controversia que seguía causando Jelena, y la relación de ___ y Justin. Mientras ___ se fumaba un cigarro apoyada en su coche, el despacho de Janet era nuevamente ocupado por alguien.

—Scooter Braun –dijo su nombre en voz alta, con una irónica sonrisa en su rostro- ¿Cómo estás? ¿Feliz sabiendo que Selena consigue fama, mientras tu chico y mi chica, se ganan una depresión de caballo?
—No he venido aquí para discutir de nuevo, Janet. Aunque bien sé que me lo merezco.
—No debiste de haberme dicho tu secreto contrato con el representante de Gomez. Desde que esta y Bieber empezaron a salir, ___ cayó mucho, y veo difícil que se recupere. Mientras pensaba que esto era un tonto romance entre adolescentes, no le di importancia, tan solo me preocupaba de la salud de ___ y nada más. Pero cuando viniste a explicarme qué era exactamente lo que estaba pasando, te anoté en mi lista negra.
—Lo sé, lo sé. Y no te lo echo en cara, ni mucho menos. Entiendo perfectamente tu reacción.
—Agradece que no se lo he dicho a ___ (tu madre), ella te habría asesinado personalmente.
—¿Me vas a escuchar o qué?
—¿Vienes a proponerme con qué famoso juntar a ___? Porque si es así, déjame decirte un par de nombres, ___ tiene varios crushes con distintos artistas. Zac Efron o Ben Barnes son algunos.
—¿Ben Barnes no es muy mayor?
—Solo tiene treinta y un años, y ni se nota –Braun suspiró- Al tema, que te me desvías.
—Quiero que Justin y ___ vuelvan a reconciliarse.
—Misión imposible, amigo. ___ lo ama, sin duda, pero no creo que quiera volver a tener algo con Bieber. No por nada, sino porque no quiere sufrir. Le tiene miedo al amor, desde el momento que el chico le rompió el corazón.
—Hay que hacerlo Janet, tú bien sabes que es cuestión de tiempo en que ellos salgan completamente hechos mierda. Ya lo están de por sí, no imagino si pasa uno o dos meses más.
—¿Y qué propones? ¿Una cita a ciegas? ___ le aventaría el jarrón de rosas que hubiera en el restaurante si viera a Justin ahí. O bueno, quizá simplemente lo dejaría plantado. Depende de su estado emocional.
—Lo que he pensado ha sido…

***

—Odio este tipo de películas –le dijo Lucas a ___, cuando el dramón romántico hubo acabado.
—¿Por qué? Son bonitas.
—Es por eso que las mujeres os creáis altas expectativas sobre los hombres, las cuales en el mayor de los casos son completamente falsas.
—¿No tomarías un vuelo de Japón hacia Seattle, llegando a mi apartamento a las tres de la mañana, solo para pedirme disculpas?
—Depende de lo que hubiese después de ese ‘te perdono’ –Lucas hizo que en su rostro apareciera una sonrisa lobuna, acercándose peligrosamente hacia ___ y robándole un beso.

___ puso los ojos en blanco y rebobinó la película, de nuevo al final de la película.

—¿Por qué no hay nada después del gran beso?
—Sí que lo hay –miró al chico de ojos oliva- Se llama porno.

___ carcajeó, dándole vía libre a Lucas de su boca. Éste la besó. Duro. Haciéndola caer de espaldas contra los mullidos cojines. Sus lenguas se encontraron en seguida, y ___ lo atrajo a ella, cogiéndolo por el cuello. Uniéndose así más. Sabía lo que vendría a continuación. Una auténtica batalla de cuerpos, jadeos y gritos. Lucas cogió a ___ y la sentó en su regazo, ésta enredando las piernas en su cintura, siendo alzada pues se había puesto de pie, dispuesto a ir a la habitación. Subir las escaleras no fue complicado, lo complicado fue dejar de besarse mientras lo hacían. El deseo era tan exasperante que no podían dejar de tocarse mutuamente. Al llegar a la habitación y cerrar la puerta, ___ sintió que su cuerpo explotaba y la temperatura aumentaba de forma bestial. Se libró de los fuertes brazo que la sujetaban, bajándose al suelo. Agarró la nuca de Lucas y se comió la boca de él, bajando sus labios por su cuello, humedeciéndolo por los besos. Las manos de este recorrían la silueta de ella, entera, sin dejar franjas de piel sin acariciar. Llegaron a la cama y ___ se subió encima de él, arrancándole la camisa. Paseó su lengua por su ancho torso, saboreándolo. Lo despojó por completo, y él a ella. Quedando los dos en cueros, desnudos, piel sobre piel. Ella encima de él, cabalgándolo y dejándole claro cuán era el grado de poder que obtenía cuando quería. Cambiaron las riendas, y ahora era ella la que estaba debajo, siendo prisionera de los brazos de Lucas y las embestidas que le proporcionaba a su ansioso cuerpo por obtener el mayor placer posible. La habitación se llenó de jadeos en poco tiempo, la espalda de Lucas de arañazos, y la frente de ___ de sudor. Al cabo de unos minutos más de incesante actividad sexual, la cabeza de Lucas cayó suavemente sobre el pecho de ella. Acunó su cabeza y acarició su espalda, pasando el dedo índice por su  columna vertebral.

—Hoy he visto a Justin –habló finalmente, después de unos largos instantes de silencio.
—¿Sí? ¿Y qué ha pasado? –era evidente el cansancio en la voz de Lucas, subía y bajaba como una montaña rusa, y sus pulmones se llenaban de aire cada pocos segundos.
—Encontró la canción.

Lucas se inclinó sobre su pecho, quedando ahora de tal manera que podía mirarla directamente a la cara. Sus ojos se encontraron con los de ella.

—¿Qué hiciste?
—Se la quité, él dijo que era bastante buena y que debería añadirla al disco.
—No lo harás –no era una pregunta.
—No quiero que vea que sigo muriendo por él.
—Cosa que por desgracia, sigue sucediendo.

___ chasqueó la lengua.

—¿Sabes? Me alegro hacerte olvidar, pero no puedo estar acostándome siempre contigo para que lo consigas, y que al segundo después, vuelvas a pensar en él.
—Lucas…
—No me molesta, lo más mínimo. No creas que me siento usado, pues desde un principio sabía lo que esto conllevaba. Me siento mal por ti, porque te convences a ti misma de que haciendo esto conseguirás pasar de página, cuando lo único que haces es releerte la misma frase una y otra vez. No avanzas, ___. Vas para atrás como los cangrejos.
—¿Y qué quieres que haga, Lucas? Me lo encuentro prácticamente en todos lados. Sino es en el estudio, es en la calle. Sino aquí en casa hablando con Julia. Sino en la televisión, en las revistas. No puedo simplemente hacer como si no existiera.

Las lágrimas acabaron por desbordarse de sus claros ojos, mojando las mejillas más de lo que ya estaban. Pero en estas abundaba el sudor, no el agua mezclada con la sal que era consecuencia de lo que todos llamamos ‘llorar’. Lucas la abrazó, y ___ no pudo evitar recordar cuando Justin hacía lo mismo. Abrazarla hasta que su llanto cesara. Mas ahora, en el día a día, por mucho que Lucas la abrazara, no dejaba de llorar o sentirse mal.

—Esto no te está haciendo ningún bien –habló Lucas- Sé, aunque no me lo digas, que piensas en Justin, y que después te sientes una mierda contigo misma.

___ calló. No era la primera vez que después de haber tenido sexo con Lucas, se había sentido como una infiel mujer. Como si traicionara a Justin, cuando ni por asomo estaba haciendo eso. Se quedó callada, esperando a que Lucas terminara de hablar mientras se ponía los calzoncillos, los cuales estaban en el borde de la cama.

—No quiero eso, ___ -se puso los pantalones y recogió su camisa. ___ se tapaba con las sábanas y se  ponía de pie para “enfrentar” las palabras de su amigo- A veces lo pienso, y aunque me duela admitirlo, creo que la única forma de que vuelvas a ser feliz es volviendo con Justin.
—Él fue durante mucho tiempo mi absoluta felicidad.
—Y lo sigue siendo. Solo que ahora te alimentas de esos recuerdos, y no de hechos.
—Lo sé –Lucas se acercó y la envolvió con sus brazos, presionando suavemente los labios contra su frente.
—Esta relación de follamigos tendría que acabar. Por ti y por mí, ya que en breve me vuelvo a España y no sé si seré capaz de aguantar estar separado de tu cuerpo -___ carcajeó sobre su pecho- Es que eres realmente buena.
—No sé cómo tomarme eso.
—Tómatelo a bien, pequeña.
—Lo haré –rio y besó la mejilla de Lucas- Gracias igualmente. Me has hecho disfrutar de todas formas.
—Estamos para complacer, señorita ___ (tu apellido).
—Te ha hecho bien que Julia te leyera Cincuenta Sombras de Grey.
—Sigo pensando que Anastasia es un poco falsa, es imposible que se haya corrido en su primera vez –eso le hizo reír- Vamos, dime que no tengo razón.
—La tienes, la verdad –dijo riéndose aún.

Se separaron, ___ se colocó su ropa interior y como era costumbre, fumaron un par de cigarros tendidos en el suelo mientras hablaban de cualquier tema de conversación que se les pasara por la cabeza. A los pocos minutos llegó Julia, sentándose en la entrada del balcón para así evitar el humo de sus dos amigos. Hablaron, rieron, siempre evitando el tema que preocupaba a medio mundo: ‘Justin y ___’.

—¡Julia, hola! –gritó Jazzy desde la ventana de Justin, en la cual estaba asomada.

Los ojos de la pequeña pronto se posaron en los de ___, y ésta, automáticamente, se echó a un lado rápidamente para esconderse de todo campo visual que la involucrara. Lucas se la quedó mirando extrañado y rio. Julia, en cambio, se acercó más al balcón, apoyándose completamente contra la barandilla para hablar con la pequeña de los Bieber.

—¿Por qué has hecho eso? –preguntó Lucas refiriéndose al repentino comportamiento de su amiga.
—Estoy medio desnuda y fumando, no creo que esa sea una buena imagen que darle a la niña.

Él rio, recibiendo una chancla voladora por parte de ___. Apagó el cigarro mojándolo con el agua que había en un vaso de por ahí. Se puso unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes para así asomarse al balcón y conversar con Jazzy.

—¡Princesa! –la llamó ___. La niña se emocionó al verla y saludó efusivamente con su mano derecha- ¿Cómo estás, Jazzy?
—Bien, papá y Jaxon y yo hemos venido a ver a Pattie y a Justin.
—Oh –a___ se le secó la garganta de golpe.
—Te echo de menos, y Jaxon también. Y mamá y papá. Pattie dice que estás más guapa –aquello les hizo reír a los tres, en especial a ___- Y Justin también te extraña.

Parpadeó, asumiendo las cinco palabras que la niña acababa de decir. Aquello le había dejado sin habla, con una grieta en el corazón profunda. Respiró profundamente para calmar el dolor y sonrió forzosamente.

—¡Jazzy, qué haces asomada a la ventana! Caerás –era Justin, preocupado por su hermana pequeña.
—Mira, ven, mira quién hay –Jazzy le cogió de la camiseta y lo arrastró hasta donde estaba ella asomada.

En cuanto los ojos de Justin se toparon con los de ___, sintió que su mundo se abría de tal manera, que caía en picado por un barranco, directo a las oscuras aguas que lo torturarían hasta la muerte. Y es que en los ojos de ___ no había nada más que inexpresividad. Nada, no había nada. Y eso le mataba por dentro, porque estaba vacía cuando con él había estado llena de vida. Ahora había oscuridad y un hueco enorme en el pecho que jamás sería rellenado con la misma intensidad que antes, que la primera vez.

—Hola –saludó Justin con una sonrisa algo avergonzada. ¿Por qué me siento como si tuviera dieciséis años y fuera la primera vez que nos vamos a comer juntos?, pensó él.
—Hola –contestó ella, con una sonrisa, más bien una mueca. No lo odiaba, tampoco le guardaba rencor. Simplemente, sentía que eran completos desconocidos. No amigos, desconocidos. Aunque, en lo más profundo, seguían siendo los mejores amigos de siempre.
—¡Justin! –ahora era Pattie quien se asomaba, y al ver a los tres españoles ahí en el balcón, sonrió- ¡Hola chicos! ¿Cómo estáis?
—Bien, gracias Pattie –respondió ___ por sus amigos- ¿Qué tal tú? Hace mucho que no te veo.
—Lo sé, he estado un poco ocupada y he viajado con unos amigos a Nueva York.
—Eso es genial –sonrió ahora ___ de manera más real, menos forzosa- ¿Y cómo fue?
—Oh me lo pasé muy bien, la verdad –contestó su ex suegra- ¿Está tu madre en casa?
—No, ha salido con Thomas –dijo- Pero puedo decirle que la buscas.
—Era solo para ofrecerle que se venga a casa a comer, hace días que no nos vemos y ya extraño charlar con ella.
—Bueno, supongo que no tardará en venir. Le diré y te llamaré a ver qué dice.
—Tú también puedes venir, si quieres.
—¡Sí, sí, vente! –gritó Jazzy emocionada- Así te enseño la ropa que me compró Justin.
—Yo… bueno, no sé -___ miró a Lucas y este le mandó una mirada. Una mirada que lo decía todo; ‘ves si quieres’.
—Yo he quedado con unos amigos –mintió. Seguro ahora llamaría a los colegas de Chaz, que también eran los suyos, y se irían a comer por ahí- Ves, así la pasas con los niños.
—De acuerdo, está bien –aceptó sonriente- En cuanto mamá llegue, le aviso.

***

La verdad es que estaba nerviosa. Mucho, de hecho. ¿Para qué mentir? Llevaba meses sin saber nada de Justin, sin relacionarse con él, y estas últimas semanas se habían visto y hablado apenas un par de minutos pero siempre por puras coincidencias. Y ahora, iba a comer a su casa con sus padres. Esto era un típico ‘tierra trágame’. ¿De qué hablarían? Antes sí que surgían temas de conversación, pero ahora, ¿qué dirían? Estaba claro que entre los dos había tensión, pena y tristeza al mismo tiempo, y que eso era una de las muchas causas por la que no intentaban mantener apenas una relación amistosa. Y por supuesto, estaba el orgullo de ___. ¿Cómo iba a tratar de ser su amiga, si cada vez que lo veía se le partía el alma? ¿Qué pasaría cuando él le contara sus cosas de Selena, como se lo contaría a una amiga cualquiera? Aquello lo destrozaría como una bomba de relojería escondida en lo más profundo de su pecho, causando fuertes estragos irreparables.

Se miró por última vez al espejo, atándose el extremo de su trenza con una goma negra. Se colocó mejor los pantalones y sonrió autosuficiente {http://www.polyvore.com/cgi/set?id=53726151&.locale=es}. Lucas ya se había ido con esos amigos de Chaz, el cual también se había apuntado junto con Julia, los Beadles y Caroline. ___ (tu madre) entró a la habitación con Thomas y le preguntaron si estaba lista. Con un asentimiento de cabeza por parte de su hija, se fueron de casa para irse a la de Pattie, la cual les abrió en seguida.

—¡Qué bueno que ya estéis aquí, al pollo solo le faltan unos minutos!
—¿Pollo? –preguntó Thomas- Mi comida favorita.
—Recuérdame entonces que te saque la ración más grande.

Sus dos padres abrazaron a Pattie, contentos de estar ahí. ___ abrazó también a Pattie, pero estas se quedaron un poco más de tiempo, pues los pequeños brazos de la mujer la retenían. Besó su cabeza y ___ prosiguió para saludar al resto. Jeremy se alegraba de verla, al igual que su mujer. Y qué decir de los pequeños. Jazzy prácticamente se le tiró encima, y Jaxon se enganchó de su pierna. El momento crítico llegó cuando se acercó a Justin.

—Hola -___ vaciló entre si darle dos besos o tenderle la mano, pero ignoró lo último.
—Hola ___ -besó sus dos mejillas y esta sintió que le flaqueaban las piernas. Su pelo seguía oliendo igual, su colonia varonil embriagaba, y su mejilla estaba suave. Justin le había agarrado del codo para darle los dos besos típicos españoles, pues en América solo se daba uno.
—¿Empezamos a poner la mesa? –propuso Pattie.

Todos la ayudaron a organizar la gran mesa de cristal. Los cubiertos, los platos y vasos estuvieron todo listo. Tan solo faltaba rellenarlos con comida y ocupar las sillas por los invitados y anfitriones. Pero antes de que se empezara a comer, hablaron un poco de todo. ___ dejó su bolso en la habitación de Justin, tal y cómo él le había indicado. Y tendríais que haberlos visto subiendo los dos las escaleras, hacia el cuarto donde tantos recuerdos habían vivido. El pecho de ambos desgarrado, con las esquinas de la herida aún sangrantes, dolorosas. Y más dolían cuando abrieron la puerta y cruzaron la sala. ___ palpó las sábanas de la cama al dejar el bolso, y las sintió igual de aterciopeladas que siempre. Inspeccionó la habitación con una rápida mirada. Y seguía todo igual, exactamente todo. Las fotos, la pancarta que le había hecho a Justin en su primer concierto al que asistió, en el cual decía ‘voy a ser la futura esposa de Bieber’. Sonrió melancólica. Las fotos también estaban en su corcho. Incluso en las que salía ella con él, o ella sola directamente. Y es que lo más raro, era que no había ninguna de su actual novia, ninguna de Selena. Nada. Justin, que notó cómo ___ prestaba atención al corcho de las fotos, se acercó a una y dijo:

—¿Te acuerdas de ésta? –ella se giró hacia la que mostraba. Salían ellos dos en la alfombra roja de algunos premios, y estaba tomado por unos paparazis. Se sonreían, ambos enamorados. Y seguían estándolo el uno del otro.
—Sí –respiró profundamente, y sin decir nada más, se fue, sin esperarlo.

Justin se quedó unos minutos más contemplando la foto. Extrañaba ver esa sonrisa en ella, esa sonrisa causada por él. La extrañaba a ella en general. Odiaba la idea que creyera que todo lo que un día sintió por ella, lo siente ahora por Selena. Porque es mentira, por Selena no siente más que odio y asco. Apretó los puños, los nudillos blancos por la fuerza que ejercía. Caminó hasta el bolso de ___, pues se acordó de algo que pasó en el estudio. Nothing like us, la canción. Se sentía mal por hacer esto, pero tenía que hacerlo. Buscó en su bolso si por casualidad estaba su carpeta de composiciones. Y ahí estaba. Encontró la partitura y la letra, estaba echa a piano. La fotografió con su teléfono móvil y lo metió todo donde estaba. Pero ya de paso, hacía algo más: romper sus cigarrillos. La caja de tabaco estaba llena, con todos los pitillos. Los partió por la mitad y volvió a colocar la caja en el bolso. Después, bajó con su familia.

—Te tardaste –le dijo Pattie a Justin, una vez que bajó las escaleras y se sentó en su silla, justo al lado de ___.
—Lo sé, estaba enviando un mensaje. Lo siento.
—Bien, recemos antes, por favor –pidió Pattie- ¿Jeremy?


Jeremy oró, todos cogiéndose de las manos. Y, Justin y ___, también lo estaban. Toda la mesa miró a los dos jóvenes cuando estos se tocaron, ambos mirándose, como si fuera algo completamente nuevo. Y lo era, pues después de tantos meses, no habían sentido nada parecido. ___ quería que se acabara ya, que Jeremy terminara, pues notaba como le sudaban las manos y como temblaba. Estaba nerviosa porque no quería largarse a llorar como tantas veces antes le había pasado. Justin en cambio, deseaba que la oración no se acabara nunca para seguir en contacto con la mano que tantas veces ha sostenido, tantas veces ha besado, entrelazado, acariciado. La mano que le levantaba de sus muchas caídas. La mano de ___. Su ___.

4 comentarios:

  1. MINAAAAA, POR DIOOOOOOOOOOOOS Y POR LA VIRGEEEEEEEEEEN. ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿PORQUE ME HACES ESTO???????
    TODO ES DEMASIADO TRISTE, PERO A LA VEZ DEMASIADO DFGHFJHGDFGGFJDHGSF. ME VI A MORÍ, SOS.
    Voy al siguiente cap, el último ya :(

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  2. OMG MINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA LLOROOO TIAAAAAAAAAA LLOROOOOOO Y ODIO A LUCAS TIO PERO AAASDFGHJHGFDS ESQUE ASDFGH OSEA ASDFGHJ PERO QUE ESTO ACABE YA TIAAA QUE VUELVAN ASDFGHJK ESQUE PFF SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

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  3. Acabo de morir. Llevaba días esperando que subieras y ahora con este maratón me he muerto de amor y de asdfghjklñ.
    Le estoy empezando a coger asco a Selena, y ella ni me gusta ni me disgusta.
    Espero que subas pronto porque no sé cuando tiempo voy a poder aguantar sin leer ahora que ya se acabaron los exámenes.
    Bueno, un beso preciosa. GRACIAS POR ESCRIBIR, ME HAS ALEGRADO EL DÍA.

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  4. Yo...he muerto.
    Cris.

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