¿Cuántos somos ya?

9 de junio de 2013

Never let you go. {165}

 {x}


| Narradora. |

Había pasado una noche extraña. La más extraña que ___ recordaba. O directamente, que no recordaba. Porque ___ despertó y en su mente no había ni un solo recuerdo de lo que había pasado la noche anterior. Estaba tendida en su cama, como esperaba. Estaba solo con su camisa y bragas, como esperaba también, pues hacía calor. Pero a su lado, un muchacho semidesnudo –tan solo lo cubría un pantalón corto- yacía adormecido, con la boca abierta y el pelo revuelto. ___ se tensó al reconocer a Lucas. ¿Había pasado lo que creía que había pasado? Se inclinó hacia él con el ceño fruncido. Su espalda era ancha, y su cintura estrecha. Los músculos de los brazos se marcaban al estos aprisionar la almohada contra su pecho.

—No me jodas –susurró ___ asustada, temiéndose lo peor.
—¿Ah?

El chico abrió sus ojos, asustando a ___, haciendo que esta se cayera de espaldas al suelo. Lucas se inclinó rápidamente. Los pies de ___ estaban sobre la cama, pero su cuerpo estaba en el piso, boca arriba. Ella abrió los ojos como platos cuando la cabeza de Lucas apareció de repente.

—¿Qué haces tú en mi habitación? –preguntó.
—Buenos días –dijo burlón.
—¡Te pregunté!
—¿No te acuerdas de nada? –preguntó Lucas. ___ se asustó ante esa pregunta- Tranquila, tranquila.

Lucas le tendió la mano y esta se subió rápidamente a la cama. Exhaló profundamente y se tranquilizó. Quería una jodida explicación de por qué estaban, ambos, casi desnudos, en su cama. Y quería saber por qué tampoco se acordaba de nada.

—No nos hemos acostado –le soltó de repente. ___ suspiró- Pero casi.
—Santa mierda –se tapó la boca- ¿Casi?
—Digamos que anoche tuviste tu primera experiencia con… la marihuana.
—Mi madre me mata.
—E ibas algo ciega. Yo también fumé, pero menos que tú. Te pasaste demasiado, y no había quien te controlara.
—Santa mierda, santa mierda –repitió ella.
—Cuando regresamos a casa, tu madre no estaba, se había ido con Thomas a pasar la noche. Entonces me pediste que fuera contigo a tu habitación.
—¿Y nos besamos?
—No, porque Julia estuvo con nosotros hasta que nos dormimos. Ella podría, perfectamente, llamarse tu salvación.
—Oh señor –se dejó caer de espaldas en el colchón, haciendo reír a Lucas.
—No sé por qué te asustas, eres libre. Puedes hacer lo que te apetezca, con quien te apetezca, donde te apetezca y cuando te apetezca.
—Simplemente, me gusta acordarme de las cosas. Y si tú y yo hubiésemos tenido relaciones sexuales, me habría gustado que los dos estuviésemos conscientes.
—Entiendo –Lucas hizo una línea con sus labios ahora fruncidos- Pero ya estamos conscientes.
—¡Lucas! -___ le arrojó una almohada y este rio- Eres un idiota.
—Vamos, después de todo… ¿Qué hay de malo?
—Espera un momento, ¿tú me estás lanzando indirectas de que quieres… ya sabes… acostarte conmigo?

Él la miró. Y ella lo miró. Suspiró, dejando escapara todo el oxígeno de sus pulmones.

—Eres mayorcita para hacer lo que tu cuerpo pide –dejó escapar Lucas, levantándose- No tienes que dar explicaciones a nadie. A nadie, ___. Y si tú quieres hacer algo, hazlo. Porque igual que él ha hecho lo que le ha salido del forro de la chaqueta sin parar a pensar en ti, tú puedes hacer lo mismo. Porque no le debes nada, ___. No le debes una mierda.

Ella sabía que se refería a Justin. Y él sabía que no aceptaba abrirse a ningún chico, por mucho que le gustara, por Justin. Porque creía que le traicionaba aunque él lo hubiese hecho antes con ella y de peor forma. Lucas sabía que ___ sentía, no mucho, pero sentía cosas por él. Y ___ sabía que Lucas sentía cosas por ella. Tal vez no de la manera en la que ___ y Justin se amaron, pero sí sentían. Sentían esa pequeña atracción que desde siempre, había estado tensa en el ambiente. Desde el día que se encontraron en las calles de España, a ella le pareció un chico realmente apuesto, pero demasiado mayor y maduro. Además de que tenía a Justin. Y él, aunque tuviese a Bárbara, había pensado lo mismo de ___.

Se levantó, entonces, dejando sus piernas al descubierto para la tentativa vista de Lucas. Caminó hasta él, que estaba cerca de la puerta, cerrada por cierto. Y Lucas se mantuvo quieto, serio, recto. Pero con el corazón a mil, porque aquella diosa griega se acercaba con paso de felino hambriento hacia él.

—¿Qué sientes que hay entre nosotros? –le preguntó ella.
—Una tensión sexual acumulada no resuelta –aquello le hizo reír- ¿Y tú?
—Creo que lo mismo.
—Crees.
—No creo que en la vida tuviésemos nada serio. No al menos como yo lo tuve con Justin, o tú con Bárbara.
—Posiblemente –habló Lucas.
—Pero hay atracción entre nosotros.
—Una atracción poderosa –musitó él acercándose más a la chica.
—¿Tan poderosa como para hacernos perder la cordura?

___ exhaló, con la euforia corriéndole por las venas. La excitación haciéndose presente en el ambiente. Creía que la camiseta le pesaba, que se pegaba a ella, que le molestaba. Y por un momento tuvo ganas de quitársela. Pero ella no era así. Conocía a Lucas de hace años, ¿pero se abriría tanto a él? Y nunca mejor dicho, vaya. Eran jóvenes, y ya se sabe que los jóvenes siempre andan con las hormonas alteradas. ¿Pero, tanto? Estaba claro que entre ellos no había amor. Sí que tal vez había cariño y protección por parte de Lucas hacia ___, porque quería cuidarla, pero ambos sabían que no estaban enamorados, que no se enamorarían y que tampoco querrían. “No más, ya no caeré más en las garras del amor”, se repetía una y otra vez ___.

—Solo somos dos amigos un poco alterados por las hormonas, ¿verdad?
—Verdad, verdad –dijo Lucas.
—No hay nada entre nosotros. Solo amistad.
—Y tensión sexual acumulada no resuelta, recuérdalo.
—Y si tú y yo llegáramos a tener relaciones, ninguno de los dos se ilusionaría o llegaría a sentir nada más.
—Solo sexo –dijo Lucas.
—Nada de sentimientos, o ilusiones. Solo placer.
—Claro.

“Solo sexo, placer”. “Nada de sentimientos”. “Amor, cero”. Una clara explicación, un subidón nuevo que le colapsaba los sentidos, una sacudida eléctrica por el cuerpo. Y un rápido movimiento que la dejó sin aliento. Lucas cogiéndola del cuello y atrayendo su boca a la suya. Los labios de ambos se moldearon perfectamente. Era esto lo que necesitaba ___. Era esto lo que necesitaba Lucas. Empezaron a juntarse más, ninguna separación alejaba los cuerpos. Ningún milímetro separaba la boca de él con la de ella. Ningún motivo haría que ___ se separara. Porque sentía su cuerpo vivo de nuevo. Vivo después de semanas muerto, por culpa de él, quien le había jurado el amor eterno. Por culpa de él, que la había roto y engañado. Por culpa de él, que le había destrozado el corazón. Y ahora estaba, más o menos, reconstruido. Pero había grietas. Grietas, cicatrices, arañazos, cortes. Y jamás sanarían. No sanarían con amor, al menos. Sanarían con placer, goce, nuevas experiencias. Las manos de Lucas, para ella, eran una nueva experiencia. Saber que un cuerpo diferente al de Justin, encajaba tan bien con el de ella, era una sensación distinta.

Él sabía que estaba disfrutando con sus caricias. Sabía que esta vez, sus jadeos y suspiros no eran por pena, sino porque de verdad lo sentía. En cuando la aplastó contra el colchón, haciendo que cualquier parte de sus cuerpos se juntaran, supo que no podría parar. Besó su cuello, lentamente. Porque su cuello estaba hecho para besarlo de manera lenta, para disfrutarlo. ___ se aferró a su espalda y clavó las uñas al mismo tiempo que sus piernas se enredaban en su cintura y sus sexos se tocaban, deseando unirse de una buena vez. Bocas desesperadas recorrían cada pedazo de piel descubierta. Dedos rápidos acariciaban muslos, espalda o cuellos. Lenguas lamían rincones incognitos, secretos. La ropa estaba fuera, al igual que el sentido común. Ahora se guiaban por la pasión, se dejaban llevar por lo que su cuerpo les pedía. Y era gozar. Entonces, ya no había barrera entre ambos. Lo estaban haciendo. Él estaba disfrutando. ___ estaba disfrutando. No había nada en su cabeza. Ni Justin, ni Justin, ni Justin. No, él no nublaba su mente. Ya no estaba ahí. Solo había algo: el placer. Placer que sació temporalmente los agujeros de su pecho. Placer que la dejó anestesiada de los dolores del amor. Placer, placer y solo placer.

—Tampoco ha estado tan mal –le decía ___ mientras se ponía su ropa interior.
—Nada mal –Lucas se puso sus pantalones y se levantó de la cama para sentarse en el suelo, al lado de ella. Por ahí tirada estaba su bolsa negra. La abrió y sacó un paquete de tabaco. Él fumaba, no mucho, pero fumaba. Y ahora necesitaba el cigarrito de después.

___, que seguía en bragas y sujetador, apoyó su espalda en el colchón. Lucas se encendió el piti y aspiró el humo. La miró y depositó un beso en sus labios. Húmedo, mojado, y con sabor a cigarro. Se lo ofreció, y el aroma la tentó. Ella puso entre sus labios el cigarrillo, tragándose los componentes tóxicos que llenarían de mierda sus pulmones. Pero le gustó. La sensación no era nueva, porque ya sabía lo que era fumarse un cigarro. Así los dos, semidesnudos, disfrutaron juntos. Riéndose, hablando, comentando la jugada anterior. Cómo de buenos eran, cómo había gozado. Cómo se había logrado olvidar ___ de Justin. Como unos besos la habían vuelto loca.

—Esto no está mal –le decía Lucas- No te sientas culpable. No le debes explicaciones ni a tu madre, ni a tus amigos, ni a Justin.
—Lo sé, y me siento bien conmigo misma –expulsó el humo y le dio el cigarro a Lucas- Solo es raro, porque hasta ahora solo me había entregado a Justin, y por amor. Claro que disfrutaba. Pero esto ha sido nuevo. Porque en ti solo he encontrado placer, ¿me entiendes?
—No necesitamos amarnos para echar un polvo, ___.
—Ya, lo sé.

Lucas rodeó sus hombros y le soltó el humo en la cara, más bien en la boca, la cual ___ tenía medio abierta, para dejar que la nube del cigarro se colara por su garganta. Cerró los ojos y saboreó el veneno del tabaco. Saboreó la causa de muchos cánceres, de muchos problemas respiratorios. ¿Pero qué más le daba? Le gustaba, y era lo importante.

—Tengo hambre.
—¿Más? Comiste demasiado -___ entrecerró los ojos y le dio un puñetazo en el estómago juguetonamente, haciendo que él riera- Vamos a desayunar.
—Espera, ¿y mi camiseta? –preguntó, buscándola por todos lados.
—Ponte la mía –dijo dándosela. Ella frunció el ceño- No tienes que darles explicaciones a nadie. Y no creo que Julia se enfade. Supongo que se habrá enterado de todas formas.
—¡Oh mierda, es verdad! –reaccionó ___ tapándose la boca avergonzaba.
—Tus gemidos son excitantes –le sinceró.
—Vete a la mierda –le pegó de nuevo, riéndose a la vez, poniéndose la camiseta que él mismo le había dejado. Le quedaba un poco grande, pero era eso o nada. No tenía ganas de buscar la suya.

Cuando bajaron, las voces de Chaz y Julia fueron reconocidas fácilmente, pero la de una tercera persona, costó más de identificar. ___ terminó de bajar las escaleras, con Lucas detrás, y sintió que su cuerpo se tensaba al encontrarse con el chico que había intentado olvidar. Pero fue en vano. Justin se levantó en seguida al verla, con un vaso lleno de azúcar en las manos.

—Santa mierda –musitó ___.
—Esto se va a poner feo –le dijo Chaz a Julia.
—¿Qué haces aquí? –le preguntó a Justin.
—Venía… venía a buscar algo de azúcar –le respondió alzando el vaso con las manos.

Justin estaba muriéndose por dentro al verla. Pero más cuando se dio cuenta que Lucas iba sin camiseta porque ___ la llevaba puesta. Ambos con el pelo revuelto, una sonrisilla traviesa cruzándoles el rostro. Estaba claro que tenían algo. Algo que a Justin le rompía el corazón. No podía enfadarse, no podía echárselo en cara. Había traicionado a ___ y esta tenía todo el derecho del mundo a rehacer su vida. Lo que no sabía es que lo haría tan pronto, que se olvidaría de él de manera tan fácil. Lo que no sabía, era que ___ aún seguía soñando con él todas las noches, seguía llorándole todas las noches; seguía amándolo.

—Oh –musitó ___ ante la contestación del chico- Ayer me encontré con Scooter.
—Lo sé, él… me lo dijo –respondió Justin cogiendo aire.
—¿Cómo están tus hermanos? –preguntó ___ dirigiéndose a la cocina, con Lucas detrás.
—Bien, ellos han venido a verme. Están en casa de Pattie.
—Eso es genial, dales un beso de mi parte.
—Lo haré –Justin se sentía tan inseguro a la hora de responderle, como si la hubiese conocido por primera vez.
—También dale saludos a Selena.

Justin pudo notar la bilis subirle por la garganta. ___ se había girado, apoyada en la encimera bebiendo de su zumo. El asco, la ironía y la arrogancia que había empleado para hablar de Selena, lo había derrumbado. Ella lo odiaba. Lo odiaba y eso era peor que estar separado de ella durante tanto tiempo, durante el tiempo que ya había pasado y que le resultaba años.

—Yo… ____ -balbuceó Justin.
—Déjalo –le pidió ella, dejando el vaso en el fregadero- Es tu vida y no tengo ningún derecho a echarte en cara lo que hagas o dejes de hacer. Solo, te pido que no aparezcas más por esta casa mientras yo esté dentro. No voy a permitir que me sienta cada vez más mierda cuando te veo. No quiero, no me lo merezco.
—___ -le susurró Lucas- Vamos, déjalo. No vale la pena –él sabía que ___ se estaba conteniendo el llanto. Sabía que sentía una impotencia irremediable. Sabía que se estaba haciendo la fuerte, pero que en cualquier momento caería de rodillas al suelo y lloraría hasta quedarse seca.
—Será mejor que me marche –habló Justin cabizbajo- Gracias por el azúcar. Dadle recuerdos a ___ (tu madre) y a Thomas.
—Claro –dijo Julia- Adiós Justin.
—Nos vemos.

La puerta se cerró, y con ella, el corazón de ___ volvió a estar igual de roto que al principio. Calló de rodillas al piso, al frío piso, tal y como Lucas había previsto. Se tapó la cara con las manos, y rompió a llorar. Ni los brazos de Lucas lograron consolarla, ni las suaves caricias de Julia lograron calmarla, ni los dulces comentarios de Chaz lograron hacerla recapacitar. Estaba rota, estaba rota por dentro. Parecía de titán por fuera, pero por dentro era tan frágil como una muñeca de porcelana. Y al igual que dicha muñeca, una vez que se rompe, nunca más vuelve a adoptar la misma belleza ni seguridad que antes. ___ estaba rota, tanto por fuera, como por dentro.

La puerta de casa se abrió, y las carcajadas de ___ (tu madre) y Thomas fueron bruscamente calladas tras oír el llanto de la chica, sentada en el suelo y siendo consolada por sus amigos. Después de varios minutos por intentar tranquilizarla, la llevaron a su habitación, donde le contaron a su madre por qué estaba así. Frunció los labios al oír el nombre de Justin. No odiaba al muchacho, había estado tanto tiempo socializando con él a causa de la relación que mantenía con su hija, que incluso lo había integrado a su familia. Era encantador, educado, simpático y respetuoso. Sinceramente, era muy buen chaval. Pero desde que pasó lo que pasó con su hija, le hizo un poco la cruz.


***

—Ya te he dicho que no tengo alzhéimer, no podré olvidarme de él tan rápidamente –le repetía por segunda vez ___ a Julia.
—Y yo te pido que lo intentes. ¿Qué menos? No te cuesta nada, al fin y al cabo estás con Lucas.

___ suspiró de nuevo.

—No estoy con Lucas.
—Lo que sea que tengáis.
—Eso no me hará olvidar a Justin.
—Acuéstate a cada momento con él, ¿no es así como logras olvidarlo?
—¡Oh, cállate! –le pidió dándole un almohadazo en la cara- En serio, ni una palabra a mamá.
—Soy una tumba –hizo que se cerraba la boca como si fuese una cremallera- Pero ahora en serio, deja ir a Justin. Olvídalo, solo sufres tú.

Julia, en parte, se sentía una mentirosa. Estaba engañando a su hermana, pero si le contaba la verdad, también engañaba a Justin. Cómo odiaba estar entre dos bandos. Cómo lo odiaba. Cuando veía a ___ así de destrozada, no podía evitar sentir ganas de decirle que lo de Selena y Biebs es todo tan falso como un billete de tres dólares. Pero, no podía contarle nada. Tenía la esperanza de que pronto lo hiciera Justin, aunque sabía que nada volvería a ser lo mismo. ___ ya estaba destrozada, tanto por fuera como por dentro. Y sería difícil reparar todos los daños.

—Si antes se me hacía difícil, cuando no lo veía por ningún lado a excepción de en todos los canales de televisión, ahora será prácticamente imposible viéndolo cada día en el estudio.
—No creo que coincidáis. Él tiene distintos horarios.
—De todas formas, no podré.
—Eso no lo sabes si no lo intentas.
—No voy a intentar nada que va a resultar en vano.
—¿Y qué vas a hacer mientras? Ya nada es igual, ___. No puedes esperar a alguien que no te valora. No puedes, simplemente, por ti. Caerás enferma algún día.
—No es verdad.
—Solo mírate.
—Es un cúmulo de cosas.
—Lo sé. Y te entiendo –Julia suspiró- Sabes que soy la primera en darte la razón, Melona. Porque la tienes.
—Pues ya está -___ se cruzó de brazos, firmes, sobre su pecho.
—Sé que en parte es por lo de tu abuelo, la boda. Todo. Pero Justin te ha hecho pegar un bajón alucinante.
—¡¿Crees que no lo sé?!

___ exhaló profundamente. No quería alterarse, y menos frente a Julia, la única persona que de verdad la calmaba. Al menos, aparte de Lucas. Pero él tenía otras formas de calmarla.

—Yo… solo te digo, Melona, que sé que algún día te levantarás. Te levantarás como un rascacielos.
—Eso es de Demi Lovato –la pelinegra en un susurro.
—Lo sé, pero ahora te viene bien entender ese mensaje.

Julia miró a su hermana, y su hermana la miró a ella. ___ le dejó un espacio en la cama, y ambas se tumbaron, mirando el blanco techo, perdidas en la nada; pensando en todo. Hasta que un sonido las sacó de su concentración, mirando dirección a la ventana. Ahí, en la habitación de Justin, habían tres personas. Jazzy, Jaxon y Justin. ___ sonrió melancólica, recordando los muchos bonitos momentos que había pasado con el mayor de los Bieber y sus dos pequeños seguidores. Una lágrima amenazaba con mojar sus mejillas, mas lo evitó.

—Lucas –habló Julia, consiguiendo que ___ frunciera el ceño confusa. Ésta la miró pidiendo una explicación de por qué nombraba a su amigo- Folla duro, ¿no?

—¡Oh, cállate! –gritó riendo, aventándole un cojín contra la cara.

4 comentarios:

  1. PFFFJAJJAJAJAJAAJAJJAJAJAJAJAJAJAAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJJAAJAJJAAJAJAJJAAJAJJAAJJAAJAJJAJA.
    JAJAJJAJJAJAJAJA MINA, QUE ME DESCOJONO DE VERDAD.
    HE EMPEZADO A LEER EL CAP Y YO 'ETO KEES' 'ETOOOO NO ES NEVER LET YOU GO' LOOOOOOOOOOOOOOOOL, ME MEO JAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJJAJAJAJAJA SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.
    La rayis se ta vorviendo una reberde sin causah, sí señó.
    Ay, después Justin, que láaaaaaastima.
    Pero es que en parte se lo merece ¡DIGO!
    Sólo epero que se solucionen pronto las cosas, Justin y rayis están mal, y no me gusta nada :(((.
    Voy al siguiente <3

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  2. ASDFGHJKLÑ. Amo tu novela en serio, si de verdad te gusta escribir sigue haciéndolo, llegarás lejos.

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  3. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO LUCAS NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO PESADILLA ON LUCAS NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

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  4. OH SI LUCAS FOLLA DUROOOOO. JAJAJAJAJAJAJAJAJA. AY MAY.
    ¿CÓMO QUE LUCAS NO? LUCAS ES MUY GUAY >.<
    Cris.

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