¿Cuántos somos ya?

9 de junio de 2013

Never let you go. {164}

{x}

En la sala reinó el silencio. Julia abrió los ojos, Chaz sonrió de medio lado y chasqueó los dedos; sabía lo que quería decir aquello, él había intuido algo desde el principio. A mamá se le cayó algo al suelo y papá gruñó. Los niños simplemente no entendían nada. Y Selena, Selena estaba que echaba humo por las orejas, pero yo ya me sentía mejor tras haberme librado de esa carga.

—Niños, arriba –les dijo Jeremy a mis padres. Los niños subieron sin rechistar y el salón solo estuvo ocupado por adultos- Explica eso del contrato, hijo.
—No puedes hacerlo –me reprendió Selena.
—Lo voy a hacer –la reté con la mirada.

Me senté, y los demás me siguieron. Les relaté todo lo sucedido, mis sentimientos hacia ___ y hacia Selena, la cual no hacía más que quejarse y recibir miradas de odio por parte de Julia y mamá. De vez en cuando, mi amiga le decía en toda la cara a Gomez que era una perra sin corazón y si no fuese porque al día siguiente saldría en todos lados, le provocaba una pelea ahí mismo. Al final tuve que pedirles por favor que no le contaran nada a ___, los cuales aceptaron de mala gana.

—Te juro, Bieber, que voy a matarte –me amenazó Julia- ___ está sufriendo mucho por esta mierda, pon fin a todo.
—Si pudiera –dice rascándome la nuca- ni siquiera ella estaría aquí.
—No la habría dejado entrar, tampoco –comentó Pattie mirando a Selena, la cual puso una cara de asco tremenda.
—Cambia esa cara hacia mi madre –le pedí, más bien le exigí.
—Cuando Scooter y mi representante se enteren de esto, Justin, vas a ser hombre muerto.
—Reza porque no se entere ___, que sino la única muerta aquí serás tú –le dijo Julia riendo.
—¿Me estás amenazando? –preguntó Gomez.
—No, estoy haciendo un acto de bondad hacia tu vida, la cual correrá peligro si mi amiga se entera que has roto su relación con Justin solo para ganar fama.
—Esto perfectamente puedo comentárselo a mis abogados, estás amenazándome claramente.
—Y yo puedo comentarles a la perrera de Atlanta que se ha escapado una perra de su celda.
—Me voy a mi habitación, no aguanto ni un minuto más con esta desfasada.
—Venga, un beso guapa –se despidió Julia con sarcasmo.



| Narra ___. |

Lucas conducía hacia un Starbucks mientras sonaba en la radio Demons, de Imagine Dragons, un grupo que según él, merecía tener más fama pues eran realmente buenos. Y vaya si lo eran, habían empezado a gustarme mucho. Cuando llegamos a la famosa cafetería, recibimos mirada de todo tipos, aunque nadie quiso molestarnos, gesto que agradecí.

—Un batido de fresa y un granizado de sandía, por favor –habló Lucas.
—¿A nombre de quién? –preguntó la encargada anotándolo todo.
El que no debe ser nombrado –respondí yo.
—¿Voldemort? –preguntó la chica entre risas.
—¡No digas su nombre! –dije entre risas.
—Bien, serán siete con veinte dólares, por favor.
—Cada día es más caro –se quejó Lucas.
—No sé para qué hablas, si voy a pagar yo –contesté sacando el dinero de la cartera.
—Aquí gana el más rápido, cariño –me guiñó un ojo y el billete de diez dólares ya estaba sobre el mostrador.
—Eres un gran capullo –le pegué un puñetazo en el hombro y besó mi mejilla.

La chica le entregó el cambio y nos dirigimos a una mesa a esperar a que anuncien nuestro nombre por megafonía para ir a buscar nuestras bebidas.

—Pues, cuéntame qué tal está todo por ahí –le pedí.
—Todo normal, Adriana con novio, yo soltero. Mis padres viajando de aquí para allá, ya sabes.
—Ya sé –suspiro- ¿Y las chicas?
—Tan locas como siempre –contestó riendo- La última semana me fui con ellas a una discoteca. No acabaron ni la mitad de la mitad de lo borracha que estábais vosotras ayer, por suerte. No se hizo pesado salir con ellas.
—Bah, pero eso aburre.
—¿Desde cuándo te has vuelto tan fiestera?
—Desde que me ayuda a olvidar a Justin –respondí exhalando profundamente. Y sonó ‘el que no debe ser nombrado’ al mismo tiempo que todo el mundo del local soltaba un par de carcajadas. Lucas se levantó y fue a recoger el batido y el granizado. Volvió, los dejó sobre la mesa y se sentó esta vez a mi lado, no enfrente como había hecho antes- Gracias.
—No hay de qué –respondió, para después darle un sorbo a su refrescante bebida- Prómeteme algo.

Lo miré a los ojos y en ellos pude ver claramente la preocupación hacía mí. Lucas era un buen amigo. Siempre se ha comportado como tal. Y eso es lo que más me gusta de él. Dejó caer su mano derecha encima de la mía, acariciando mis nudillos, y clavando la mirada en nuestros dedos ahora entrelazados. Cualquiera que nos viera pensaría otra cosa, aunque no me importa mucho ahora eso, la verdad.

—Dime.
—Te olvidarás de Justin y volverás a ser de una vez la tonta que una vez conocí. La que se acopló conmigo en las calles de España y empezó a cantar para todo aquél que pasara por delante de nosotros. Prométemelo, ___, porque odio verte así. No sabes cuánto te extraño.
—Lucas –hablé en voz baja, casi en un susurro.
—___, me duele. He venido aquí para ver si puedo cambiarlo, pero me iré a España con mal sabor de boca si sigues siendo la misma zombie del principio.
—No es fácil olvidar a alguien a quien tanto amas.
—Créeme, lo sé. Pero hay muchos chicos, muchos que estarían dispuestos a darte todo lo que él no te pudo dar, a apreciar lo que él en su día no hizo.
—No estoy para relaciones.
—Lo sé, y te entiendo. Yo dije lo mismo en cuanto me recuperé de la ruptura con Bárbara.
—Y supongo que te convertiste en un fantasmilla –dije sonriendo forzadamente- Irías de chica en chica.
—No tan exagerado como quizá te lo imaginas, pero sí que me convertí en un hombre más libre.
—Tú puedes hacer eso sin problema, yo no. Recuerda que si dejo de respirar durante cinco segundos, la prensa publicará que he intentado suicidarme.
—No dramatices –pidió riendo.
—Oh vamos, es verdad –dije riéndome yo también- Todo lo que hago lo exageran por tres veces más.
—Pero eso es lo que tú buscaste, y es a lo que tienes que enfrentarte.
—Lo sé, solo no me pidas que haga lo que cualquier chica de mi edad haría, porque simplemente… no puedo.
—Oye –apretó más mi mano, haciéndome alzar los ojos a los suyos, y consiguiendo que la sangre se me helara- Que un par de cámaras no permitan cambiarte. ¿Dónde está la chica que prácticamente sudaba de opinión ajena a la suya?
—Escondida bajo las sombras –contesté en voz baja.
—Pues no, no quiero eso ___ -dijo dándome un toque en la barbilla para hacer que lo mirara- Prométemelo, por favor.
—Lo intentaré.
—Y lo conseguirás –me dio fuerzas, ánimos. Y le sonreí finalmente como él merecía, para después abrazarlo. Sentí sus brazos contraerse alrededor de mi cuerpo, apretándolo con fuerza contra el suyo- A Iván le dará un infarto como salgan fotos.
—¿Iván? ¿Tu mejor amigo? –pregunté separándome de él y bebiéndome el batido. Él asintió con la cabeza- ¿Por qué?
—Porque piensa que eres la mujer más jodidamente caliente de la tierra, y cuando vea que he tocado este cuerpo de pecado, prácticamente querrá matarme.
—Puedo firmarle un sujetador, si quiere.
—Para eso me lo quedo yo.
—¡Lucas, cerdo! –lo regañé mientras reía.

Pasamos unos minutos más hasta que finalmente decidimos irnos al estudio. Ahí hablamos, o más bien hablé, con Janet. Le informé que estaba algo mejor y que agradecía este tiempo de descanso, pues me estaba sentando genial. Me habló de todas las cartas de mis fans que había recibido, y me propuse a leer algunas. La verdad, era todo lo que necesitaba. El apoyo de mi familia y de mis segidoras, de mis fighters. Fue tanto lo que sentí, que no pude evitar derramar un par de lágrimas mientras leía la cuarta carta de apoyo, siendo consolada por los cariñosos abrazos de Lucas. Un rato más tarde, y después de haber reído por mi tonta pero a la vez tierna reacción, me despedí de Janet y James, el cual justo pasaba por ahí y decidió quedarse también con nosotros, y salimos del despacho, topándome con alguien a quien no creería encontrar. No al menos hoy, ni mañana, ni en mucho tiempo.

—Scooter –hablé, con un hilo de voz, la garganta más seca que un desierto, y los ojos totalmente desorbitados.

La presencia de Braun solo podía significar una cosa: Justin había vuelto de su gira. Había regresado a Atlanta. Y eso quería decir también que seguramente pasaría unos días en casa de su madre. Se me paró el corazón y sentí las piernas temblar, tanto, que Lucas tuvo que sujetarme para que no cayera al piso de bruces. Scooter me miró, y pude percibir un toque de compasión, lástima y extraña culpabilidad en sus ojos. El alma se me partía en mil pedazos, los mismos pedazos que había tratado de juntar con celo semanas antes.

—Hola ___, qué bueno verte –contestó con una sonrisa un tanto distinta a las que estaba acostumbrada a ver- ¿Cómo estás?
—Yo… Yo –tartamudeé- Ssupongo que… que…
—Está perfectamente –habló Lucas por mí.
—Me alegro muchísimo, ___ -dijo Braun.
—¿J-Justin? –pregunté- ¿Justin está, está aquí?

Lucas aumentó su firme agarre sobre mí. Incluso llegué a pensar que se había tensado más de lo que yo ya estaba. Exhalé profundamente, llenando de aire mis pulmones, ensanchando mi caja torácica, tratando de relajarme. Pero me era imposible. El nerviosismo fluía por mis venas como si fuera cocaína recién esnifada, a presión, matándome por dentro. Puro veneno.

—Sí, él está aquí –respondió finalmente, pasados unos segundos, los cuales a mí me parecieron horas.
—Debemos irnos, ___ (tu apodo) –me pidió en el oído Lucas, haciéndome cobrar la compostura.
—Nos vemos Scooter, ha sido un placer verte –pude despedirme de él con la voz un poco más clara.
—Lo mismo digo, adiós –me dio la espalda y caminó hacia el final del pasillo, abriendo la puerta del despacho de Usher, al cual también había pasado a vistar minutos antes.

Simplemente me quedé ahí pasmada, asoliendo lo que acababa de suceder, repitiendo en mi mente las palabras que mi boca había soltado, y lo estúpida, vulnerable y débil que estaba empezando a sentirme. Lucas deslizó su mano por mi brazo, desde el codo hasta la muñeca, acariciando con sus dedos la palma de mi mano, para finalmente entrelazar nuestros dedos. Me dio un cálido apretón, haciéndome mirarlo a la cara. Y le sonreí. Y jamás había esbozado tan falsa sonrisa. Tan, pero que tan falsa, que incluso me asqueé de mi misma.

—Vámonos a casa, anda –me pidió dulcemente Lucas.

Asentí con la cabeza, totalmente ida. Mi mente no estaba en el estudio, no estaba en el pasillo del tercer piso. Estaba en una habitación, en la misma que hace meses compartía con Justin. La misma que cada noche se llenaba de suspiros, risas, llantos, conversaciones. La misma que hacía de mi refugio simplemente porque contaba con la única protección que me importaba. Él. Justin.

Ni si quiera me di cuenta que estaba dentro del coche, lo único que sabía era que estaba llorando como días antes intenté no volver a hacer. Lucas no era capaz de consolarme, pues el llanto era tan desesperado que… que… que ni palabras tengo para describirlo. Aún subiendo el volumen de la radio al máximo, no callaban mis lamentos. Aún haciéndome cosquillas, no cesarían mis penas. Aún pasando años, décadas o siglos, no conseguiría olvidar al hombre que desde el primer día ocupó mi corazón.

—Yo ya no sé qué hacer con ella –oía cómo mamá hablaba con Lucas y Julia.

Las cortinas estaban corridas, no entraba nada de luz en la habitación. La ropa estaba tirada por el suelo, al igual que zapatos, libros o papeles. Hope se acercó lentamente desde un rincón, hacia mí. Me hice un ovillo con ella en brazos, las dos tumbadas en la cama. Su ronroneo me tranquilizaba, pero no lo suficiente. Su respiración se mezclaba con mis sollozos en forma de susurro, y sus maullidos suplicantes porque parara, no hacían más que hacerme sentir peor.

—Hoy hemos visto a Braun en el estudio –habló Lucas.
—Es que, Justin ha vuelto de su gira.

“Mariposas en el estómago”. Aquello sería lo que diría meses atrás, reconsiderando la idea de que Justin y yo siguiéramos juntos. Recuerdo que cuando se iba de gira, mi mundo se detenía. Y cuando regresaba, volvía a girar. Recuerdo como moría de ganas por ver aterrizar su avión en el aeropuerto, y tirarme a sus brazos después de meses sin verlo. Mariposas en el estómago, sin duda, sentiría al verlo. Ahora, más bien, si lo viera, sentiría un enjambre de abejas asesinas.

—Iré a ver qué tal está –oí decir a Julia.

La puerta de la habitación se abrió automáticamente, y pude oírla soltar un suspiro. Me acurruqué más, abracé mi cuerpo y Hope dejó escapar un maullido inocente. Me quité las lágrimas y el colchón se hundió, Julia se había sentado a mi lado.

—Melona –hice caso omiso- ___ escúchame, no puedes pasarte el día encerrada.
—Sí puedo.
—No, no puedes. No nos gusta verte así –me dijo, girándome, haciéndome quedar frente a ella.
—A mí no me gusta verlo a él –susurré.

Julia exhaló profundamente, ensanchando su caja torácica. Acarició mi melena, la cual colgaba de la almohada, dejándola parecer una perfecta cortina de satén. Se acercó y me besó la frente, manteniendo los labios en mi piel durante unos breves segundos.

—Lucas quiere verte, está preocupado por ti.
—Que no pase, no quiero que me vea así.
—Me va a dar lo mismo, ya estoy dentro –habló con su potente voz, cruzando la habitación en dos grandes zancadas, y levantando las persianas, dejando que la luz penetrara de nuevo en la sala, cegándome los ojos unos pocos instantes. Él se sentó, al lado de Julia, la cual se levantó en seguida- Quédate si quieres, si se me pone terca no creo poder controlarla.
—¿Terca para qué? –pregunté incorporándome, con la gata aún en mi regazo. El cabezal tocó mi fría espalda y me hizo temblar.
—Si la única manera de que te olvides de él, es saliendo, saldrás.
—Pero nada de alcohol –habló Julia alzando su dedo índice con tono autoritario- Iremos a casa de unos amigos de Chaz. Christian y Caroline también vendrán. Obviamente tú y Lucas estáis más que invitados.

Miré a mis amigos con el ceño fruncido, y estos me miraban de la misma manera, esperando una respuesta por mi parte. Acaricié el suave pelaje de Hope, blanco como la nieve, y esta se removió en mis piernas, subió por mi pecho y trepó hasta mi hombro, apoyándose en este. Inclinó la cabeza hacia mí y observé sus celestes ojos. Sonreí y acaricié su cabeza, y ésta en seguida me lamió la mejilla.

—Está bien –acepté- Pero por favor, no dejéis que beba.
—No, no –hablaron los dos a la vez.
—Chaz y Christian van a estar controlándonos –me avisó Julia- Y tu Lucas igual.
—Tu Lucas va a estar detrás de ti como si fuera tu sombra –habló el moreno, haciéndome sonreír- No dejaré que toques un vaso con alcohol.
—Vale, gracias –asentí con la cabeza- ¿Mamá nos ha dejado? –pregunté mirando a Julia- ¿Después de lo de ayer?
—Si van los chicos se fía –respondió.
—Bien –dejé escapar un suspiro- ¿Y a qué hora tenemos que estar en casa de no sé quién?
—A las nueve –contestó Lucas- Echaremos unas partidas a la Xbox, comeremos, bailaremos, escucharemos música… En fin, lo que es una tarde con amigos.
—Salvo que ni los conocemos.
—Yo sí –asintió el español- Chaz fue el que me vino a buscar al aeropuerto, y estaba con los tíos estos. Los dejó en su casa y entonces nos fuimos a buscaros.
—Oh –hablé algo avergonzada, recordando en cómo volví a encontrarme con Lucas después de tanto tiempo- Bueno, vale.

***

Eran las ocho y media y Julia aún estaba rizándose las pestañas. No sé qué necesidad tenía de arreglarse, si total, solamente estaríamos sentados en un sofá, contándonos nuestra vida y atiborrándonos a pizza o chuches. Lucas llamó a mi puerta y le dejé pasar con un sonoro “¡adelante!”. Silbó en cuanto me vio, iba así http://www.polyvore.com/cgi/set?id=59525593&.locale=es. Aquellas mayas marcaban bien mis muslos, los tonificaban a la perfección. Arqueó una ceja y cerró la puerta de golpe con una mirada algo pervertida, haciéndome carcajear.

—Recuérdalo Lucas, la curva más bonita de la mujer es su sonrisa –se dijo a sí mismo. Pero luego me miró a mí de nuevo, y rio- Pero te miro a ti y no sé cuál es la curva más bonita.
—Eres un idiota –contesté dándole un puñetazo flojo en el hombro. Me fijé en su vestimenta. Unos piratas negros, una camiseta blanca básica con cuello en uve, y una camisa a cuadros encima. El cabello estaba casualmente despeinado y sus ojos habían adquirido aquél verde oliva que desde el primer momento siempre me gustó- No puedo creer que ya tengas casi veinticuatro años.
—Ni yo, estoy viejo.
—Seguro –respondí con sarcasmo, dirigiéndome al baño y arreglándome un poco el pelo- Pues déjame decirte, Lucas, que a mí el royo con viejos no me va. Pero si eres tú podía hacer una excepción.

Lo oí reír desde la habitación, luego, sus pasos se fueron acercando al baño, y finalmente se detuvo en la puerta de este.

—Una excepción, ¿dices? –preguntó arqueando una ceja- ¿Qué tipo de excepción?
—Podría dejarte ganar al parchís o al dominó, normalmente con los ancianos me pico un montón y no les dejo ni una.

Pasé por su lado, desafiándolo con la mirada al mismo tiempo, arqueando una ceja y curvando solo un lado de mis labios, pronunciando una burlona sonrisa. Él me siguió y abrí el armario para buscar una chaqueta fina, pues por había empezado a refrescar por la noche. Cerré la puerta del armario y al girarme, me arrepentí. Me había aprisionado con sus brazos, posicionándolos a cada lado de mi cabeza. Dejé escapar un grito ahogado, y a él eso le hizo reír.

—No voy a comerte.
—No sé yo, eh –dije sonriéndole.
—¿Me dejarías?
—¿Ah?
—Que si me dejarías. Comerte, digo.
—Depende.
—¿De qué?
—¡Nos vamos! –Julia abrió la puerta de golpe, haciendo que Lucas se separara bruscamente de mí. Miré a mi amiga, y esta se hizo la tonta- ¿Estáis listos?

—Sí, sí –respondí enseguida, tomando la mano de mi amigo y sacándolo de ahí.

4 comentarios:

  1. SOOOOOOOOOOOOOOOOOOY LA PRIMERA EN COMENTAAR OMG ASDFGHJ )@anadrewbieber17) 1-CEDENA PUTA 2-LUCAS QUIERE A RAYITA JODER CABRON DE MIERDA 3-CHAZ ES EL PUTO AMO 4-JUSTINN QE ACE DICIENDO QUE NO LE LO DIGAN A RAYITAA? JAJAJAJAJAJ BUENO QUE AMO NLYG VOY APOR EL 165ASDFGHJK

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  2. Woooooooooooooooooooow.
    OLE LOS COJONES DE JUSTIN POR DECIR LA VERDAD. Peeeeeeeeeeeero, tendría que decírselo a la rayis, pobre DD:
    Scooter, será capullo. Él tiene parte de la culpa .l.
    UUUUUUUUUUUUUUUUUY, CON LUCAS.
    QUE VEO YO TEMA AHÍÍÍ. AY, AY, AY. TU VERÁAAAAAAAAAS.
    Voy al siguiente <3

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  3. QUE PENA ME A DADO COMO PUEDE SCOOTER A SER COMO SI NADA :( - CRISTINA @BUTERAPOPCORN

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  4. Muero. Muero. Muero. Te amo Mina, en serio. ES MUY CUQUI. PUTO LUCAS. YO QUIERO UNO. ASDFGHJKLÑ.
    Cris.

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