¿Cuántos somos ya?

1 de marzo de 2013

Never let you go. {152}



| Narrador. |

El tiempo pasa, y no es ninguna excepción para nuestros chicos. Justin Bieber, el ídolo de masas, no sólo crece como persona sino también como artista. Under The Mistletoe, su álbum navideño, más que sacado a la venta, súpera récord de ventas y gana el disco platino, llevándose un éxito asegurado. En sí, el joven sigue con su carrera y está en marcha con un nuevo álbum, ‘Believe’. No para de trabajar, es un sin vivir. No descansa, no duerme, ¿es un superhéroe acaso? Su novia, ___ ___ está muy orgullosa de él, pero se preocupa y le pide por favor que se tome unos días de descanso. Éste, acepta, al igual que su representante, Scooter Braun. Él y la muchacha, ya con casi dos años de relación, deciden pasar una muy pequeña temporada en el pueblo natal del canadiense, Stratford, donde la familia vuelve a reunirse con la joven pareja. ___, en cambio, no está tan apresurada en cuanto a su carrera, va más despacio que su novio. Todo le va genial, tan genial, que le han nombrado varias veces mejor artista. Un logro que jamás  imaginó que obtendría. ¡Y no nos olvidemos de los amigos de éstos! A Caitlin y Cameron les va muy bien juntos. Ryan ha empezado a salir con su mejor amiga de la infancia, Lisa; Julia y Chaz están de maravilla, tanto, que pasaron las vacaciones de verano con la familia de ésta en España. Caroline y Christian… bueno, cayeron en las ramas de la pasión y la lujuria como el resto y… Espera, quizá esto no lo deba contar yo, es algo íntimo y puede que Caroline me mate o algo por el estilo. ¡En fin, que todo va sobre ruedas!

Y hoy era un día especial. No, no era viernes. Tampoco era Navidad, ésta ya había pasado hacía un par de meses. Y tampoco echaban en televisión una maratón de películas de la Saga Crepúsculo, la cual Caitlin moría por ver. Sino que, hoy, día uno de marzo de dos mil doce, hacía dieciocho años que, Justin Drew Bieber, nació.

- Voy a llorar –dice ___, viendo como su novio aparecía en pantalla, siendo entrevistado por Ellen.
- El rímel, tonta’l culo.

___ ríe ante el comentario de su amiga y sigue inflando globos.

- ¿Cómo va eso, James? –le pregunta Christian, al DJ, que se encarga, obviamente, del tema de la música.
- Genial, solo falta conectar este enchufe y… -una música totalmente estruendosa empezó a llenar el local- ¡Listo, ya tenemos la música! –apaga todo y empieza con otros que haceres.
- La comida, falta la comida –dice una ___ atacada, levantándose de la silla y tirando al suelo el paquete de cien globos que tiene que inflar antes de que su novio llegue de la entrevista y comida con el equipo.
- No te preocupes, Ryan y Chaz están en ello –le contesta Caroline, llegando con una caja llena de adornos.
- ¡Por eso mismo me preocupo!
- Calma, hija –le dice su madre, apoyando una mano en su hombro- Todo saldrá bien.
- ¿Las cartas? ¿Están todas preparadas? ¿En su sitio? ¿Los locales han sido todos informados?
- ¡Sí, ___, sí! –gritan todos los presentes, calmando a la joven de diecisiete años cumplidos dos meses atrás.
- Es que, quiero que esto salga perfecto. Justin se lo merece, se merece el mejor cumpleaños de la historia –dice dejándose caer en la silla en la que anteriormente estaba sentada- Y debo dárselo.
- Se lo darás, fea, no te preocupes –le calma Caitlin.
- ¡Ya estamos aquí! –contestan Ryan y Chaz, entrando por la puerta trasera con grandes cajas, que casi tapan sus esbeltas figuras.
- Al fin –susurra Julia, dispuesta a ayudarlos- A ___ le estaba a punto de dar un ataque, ¿Dónde estabais?
- Nos hemos entretenido –responde Ryan.
- Con unas fans.
- No paraban de chillarnos.
- ¡Ah, son amigos de Justin!
- Violémoslos.
- ¿Dejareis de complementaros las frases alguna vez? –pregunta Caroline, arqueando una ceja.
- No –responden el rubio y el castaño a la vez.
- Lo suponía –la novia de Beadles agarra una de las cajas y la lleva hacia la mesa.
- ¿Dónde está Lisa? –pregunta Butler.
- ¡Aquí! –dice la rubia, modelo y preciosa novia que tiene ahora el joven, la cual cuelga los globos que ___ ha estado hinchando.
- Oh, te he echado tanto de menos.
- ¡Menos mimitos y más trabajar! –los espabila ___, dándoles unos golpecitos en la espalda a cada uno.
- Estallará –le susurra Julia a Caroline mientras ata el extremo de un globo ya inflado.
- Tal que así –y la amiga deja escapar el globo, el cual no está anudado y por lo tanto, sale volando mientras emite un agudo pitido- Piuuuu.

Julia y ella ríen, pero al ver que ___ está volviéndose a poner nerviosa y a andar de aquí para allá, poniendo cosas, haciendo esto y lo aquello, estirándose de los pelos por el nerviosismo y el estrés y mirando la hora cada dos por tres, deciden volver de nuevo a su trabajo de prepararle la mejor fiesta de cumpleaños a Justin Bieber.

Mientras, con la estrella, todo va más que genial. Ya ha salido del plató de The Ellen Show, en el cual le han cantado el cumpleaños feliz, le han regalado una tarta y se ha reído muchísimo. Scooter Bran le  obsequiado un cochazo no, lo siguiente. Sin duda, uno de los regalos más impresionantes que jamás ha tenido.

- Oye bro’, ¿nos vamos todos a comer para celebrar tu cumpleaños, no? –le pregunta Luck, pasándole un brazo por los hombros, uno de los bailarines con el que mejor se lleva.
- Claro, pero quiero llamar ___. Me gustaría que estuviera conmigo –dice Justin, dispuesto a sacar el teléfono móvil.
- ¡No tío, pero si ___ está currando! –le grita Fredo, arrebatándole el artefacto para llamar.
- ¿Ah sí? –pregunta el canadiense- No me había dicho nada.
- Es que le ha surgido así de improvisto –le miente. Flores obviamente sabe lo de la fiesta sorpresa, todos menos el propio Justin, claro.
- Bueno, en ese caso, vámonos. Después le diré que se venga a casa un rato.
- Si tío, ahora, a comer –dice Kenny sonriendo.
- Intentad no hacer mucho el burro –les pide Pattie.
- Sí, y menos hoy –ríe Scooter.
- Se intentará –todo el equipo sale a la calle y en cuando se dan cuenta, una bandada de beliebers gritan, lloran y aplauden el nombre de Justin.

Después de aquél follón en el que las fans colapsaron las puertas del edificio para cantarle a su ídolo el feliz cumpleaños, el equipo logra irse al restaurante al que van a ir a comer. No está muy lleno, pero en cuanto todo el equipo se sienta en una gran mesa, parece que el local está totalmente lleno. Y más si estos no dejan de gritar, tirarse cosas, reír, hacer chistes, etcétera. Alfredo está atento al móvil, esperando un mensaje de ___ diciéndole que el local está listo. Un rato más tarde, todos están en sus casas, esperando que sea la hora adecuada para irse al cumpleaños de Justin. Todos, menos él, que no lo sabe.

- Mamá, ¿crees que los chicos ya estarán aquí? –le pregunta Justin a su madre desde el sofá.
- Sí, llama a ___ -le chilla la mujer, apareciendo de la cocina.

El joven de unos recientes dieciocho años, coge su iPhone 4 y marca el número de teléfono de su novia.

- ¿Diga? –contesta esta.
- ___, soy el feo y cumpleañero de tu novio y solicito urgentemente tu visita, al igual que la de los chicos.
- Vamos para allá, acabamos de salir de la… esto, rueda de prensa.
- ¿Rueda de prensa?
- Sí, sí –Justin nota su nerviosismo y ___ sabe que lo ha notado, pero ambos se hacen los tontos- En un segundo estamos todos en tu casa.
- Guay, te quiero.
- Te quiero más.

Y él cuelga, esperando a que llamen a la puerta y que de esta salgan sus amigos dispuestos a alegrarles el día, pero sobretodo espera a su novia, la única que es capaz de sacarle un sinfín de sonrisas. Parece mentira que lleven ya tanto tiempo juntos. Nadie se lo cree, ni los fans de este, ni los de esta. Ni la familia de ambos e incluso ni ellos mismos se lo creen. Muchos piensan que siguen juntos para dar buena imagen ante las cámaras ya que han sido nombrados varias veces una de las mejores parejas de Hollywood, pero tanto el uno como el otro saben que lo suyo es más que real, que es amor verdadero. En eso, el timbre de Bieber suena y Pattie se levanta a abrir. ___, Julia, Chaz, Caroline, Christian, Caitlin, Cameron…

- ¡Ryan, Lisa! –chilla Justin, que no sabía que estaban ahí. ___ quería esperar hasta la fiesta para que Justin los viera, pero se le hizo imposible, quería ver en cuanto antes la cara de emoción de su novio- ¡Es increíble que estéis aquí!
- Me alegro de verte, hermano –Justin y Ryan se abrazan- Feliz cumpleaños, por cierto.
- Muchas gracias, tío –dice Justin. Pattie cierra la puerta y hace pasar a los chicos, que observan la escena con una sonrisa en la cara- Lisa, fea, dame un abrazo.
- Justin, te extrañé –musita la chica entre los brazos de su íntimo amigo- ¿Cómo estás? Ah, felices dieciocho. Buena edad, que lo sepas.
- Sí, lo sé. Y muchas gracias rubia de bote.
- Ya empezamos –Lisa le pegó en el hombro.
- Ay chicos, que no os he saludado –hoy era obviamente notable el excelente humor de Justin. Va saludando uno por uno hasta que finalmente llega a su novia, la cual está que irradia felicidad por doquier solo por ver sonreír a su pequeño y a la vez gran canadiense- Sé que tú tienes algo que ver con que ellos dos estén aquí, así que de nuevo, he de darte las gracias porque siempre te curras mucho los detalles. Te amo, princesa.
- Oh cielo,  no me agradezcas nada –dice la chica, bastante emocionada, correspondiéndole al abrazo que su chico le da. Ambos se besan durante dos segundos y se separan.
- ¿Y desde cuándo estáis aquí? –pregunta Justin una vez que todos están sentados.
- Desde anoche.
- ¿Y dónde dormisteis? –el cumpleañero arruga la frente.
- En un hotel.
- ¿Y se puede saber qué hacéis durmiendo en un hotel cuando aquí tenéis camas de sobras? –pregunta Pattie llegando con una bandeja llena de refrescos para todos. Se sienta y ve a la reciente pareja ahora mirando a __, la cual tiene algo que explicar.
- Oh –reacciona la cantante, dejando el vaso de Coca Cola al cual le acaba de dar un pequeño sorbo- Es que era parte del plan –Pattie estaba enterada de lo de la fiesta, pero no que venían sus amigos de toda la vida- Así, llegar de sorpresa y ¡bam!
- Tú y tus ¡bam! –Justin hace un gesto extraño con las manos ante la exclamación. Todos ríen.
- Y bueno Biebs, ¿qué tal ha ido todo con Ellen? –pregunta Julia.
- De muerte, Scooter me ha regalado un cochazo impresionante.
- Uno más para la lista –susurra ___.
- No tengo tantos.
- ¡No, qué va! –dicen todos con sarcasmo, incluido su madre.
- Yo me declaro fan del Batmóvil –dice Christian.
- Yo del swag-car –añade Julia.
- Yo de todos –Chaz se encoge de hombros- El muy cabronazo se pilla cada carro que no veas.
- Y que lo digas –dice Ryan, acomodándose en la silla.
- No te quejes idiota, que a ti te regaló uno hace poco.
- Pero compara con los suyos –le dice Butler a su amigo.
- Bueno, dejando de banda el tema de los coches -___ da una palmada para llamar la atención- Quiero enseñaros algo. Bueno, quiero enseñarte algo –dice mirando exclusivamente a Justin.

La chica saca su móvil y busca en Youtube el vídeo que le han mandado esa misma mañana unas chicas de su edad, deseándole un feliz cumpleaños a Justin mediante tarjetitas que muchas chicas van sacando. Cuando por fin le da a reproducir, todos se inclinan hacia la pequeña pantalla, pero son bien pocos los que consiguen verlo. Cuando el vídeo termina, Justin sonríe y tuitea agradeciendo todo lo que están haciendo por él y que aún queda mucho día por celebrar.

Los chicos siguen hablando, planean salir de fiesta. Justin propone ir a un club, no sabe a cuál, pero quiere ir a uno. Chaz dice que se encarga de buscarlo él, y obviamente, el que escogerá, será el local donde han organizado su fiesta de cumpleaños. Justin, que se está quedando medio dormido en el sofá, ñe dice a su madre que a las seis lo despierte para ir arreglándose para así salir más tarde con sus amigos. Éstos se van, dejándolo dormir. Pero lo que él no sabe es que le están a punto de preparar el mejor juego de pistas del que jamás ha oído hablar.


| Narra Justin. |

Cuando los chicos se van y mamá sube a su habitación para hacer no sé qué, caigo en un sueño profundo. Llevo toda la semana currando y necesito dormir un par de horas antes de darle a mi cuerpo el fiestón del año. Dieciocho casi primaveras no se cumplen todos los días. Pues eso, que me duermo. Pero despierto por culpa del móvil. Maldita mierda, musito, abriendo los ojos lentamente. La luz que entra por la ventana me molesta y parpadeo un par de veces para acostumbrarme. Me inclino en el sofá y al hacerlo, un sobre blanco cae al suelo. Frunzo el ceño. El móvil vuelve a vibrar. Lo cojo y veo dos mensajes de un número desconocido. “Despiértate ya melón, y abre el sobre. Buena suerte”. ¿Buena suerte? ¿A qué se refiere con eso? ¿Y quién me ha enviado el dichoso mensaje? Dejo el teléfono a un lado del sofá y agarro el sobre blanco que yacía en mi estómago mientras dormía. Lo abro y leo lo que dice la hoja azul que hay dentro.

<<Feliz cumpleaños, Biebas. Hoy no es un día especial solo para ti, sino para todo aquél que te rodea. Espero y esperamos que este sea el mejor de tus días. Para eso, te hemos preparado una pequeña gymkana. Sigue las pistas que te damos para llegar hasta tu regalo de cumpleaños. Con amor, tú sabes.

La primera pista: el sobre está en un sitio especial para esconderse, desordenado y con cosas que según tú, te definen.>>

Y en el lado derecho, en la zona inferior, hay tachada una frase que sigue siendo igualmente legible. “Felices juegos del hambre, Justin”. Suelto una carcajada y me levanto. ¿Un sitio especial para esconderse, desordenado y con cosas que me definen? Tiene que ser en mi cuarto, porque si no, no se me ocurre otra cosa. Con el móvil y el sobre abierto en la mano, subo las escaleras hasta llegar a mi habitación. Una vez ahí, la contemplo. Algo para esconderse, desordenado y que me defina.

- ¿El cajón de los bóxers? –me pregunto en voz alta. Quizá mamá pueda ayudarme- ¡Mamá!

Nadie contesta.

- ¿Mamá? –y sigue el silencio- Madre, ¿dónde anda?

Y aun hablándole de usted, ya sabiendo que eso le molesta, no contesta nadie. Genial, estoy solo y nadie me puede ayudar a resolver el enigma. ¿El cajón de los bóxers? Entonces caigo en el fallo, ahí nadie puede esconderse. Soy realmente idiota.

- ¡Ya sé! –doy dos grandes pasos hacia el armario y lo abro- Dios, pues sí que está desordenado, sí.

Rebusco y rebusco entre la ropa que sí, la verdad me define, porque es un estilo muy concreto que me pertenece. Entonces, veo un sobre morado. Lo cojo y lo abro, saco la hoja blanca de su interior y leo.

“Muy bien inteligentico -¿inteligentico? ¿esa palabra existe?-, has resuelto la primera prueba. La segunda trata de lo siguiente: coge el coche y conduce hacia el centro comercial. Ahí, apáñatelas tú, majete. Con mucho amor, la creisi pipol que te hace pensar mucho.”

- ¿Y qué mierda hago yo en el centro comercial? –me pregunto.

Salgo de la habitación cogiendo antes las llaves del vehículo, gorra, gafas, móvil y los dos sobres que ya llevo recolectados. En cuanto estoy en el coche, pongo la radio y me dirijo al mall. Una vez ahí, me sitúo en la entrada, en las puertas que se abren solas. Hay dos caminos hechos de flechitas de papel, pero ante mí, hay dos sobres. Cojo el que tiene el camino directo a mi derecha. Me agacho y leo lo que dice la hoja de su interior.

“Si esta noche quieres salir, bien te tendrás que vestir.” Y miro hacia la tienda que lleva el camino. Mis ojos se abren a más no poder. Es una tienda Giorgio Armani. Entro no muy convencido y en cuanto lo hago, la joven dependienta me recibe.

- Justin Bieber –y claramente no es una pregunta- Sabía que vendrías. Tengo algo para ti.
- Mhm, muy bien –contesto.

Sale del mostrador con una caja de papel cartón negra y letras doradas 
indicando la marca de la cara ropa que ahora me rodea. Miro el interior de la bolsa y suelto un grito ahogado. Es un señor traje que puede valer perfectamente sus dos mil quinientos dólares. No es que no pueda permitírmelo, es que no sé si me gastaría dinero en un traje.

- Yo, es que, no llevo ahora mismo dinero encima. Puedo hacerle un…
- Oh no, no te preocupes. Si ya está pagado –¿que ya qué?
- ¿Quién lo pagó?
- No puedo decirlo, pero la persona que lo hizo, me ha dicho que siga ahora el camino de la izquierda.

Sé a lo que se refiere. Los dos caminitos de la entrada, el que conduce a la derecha –el que he cogido, vamos- y el de la izquierda. Murmuro un leve gracias, todavía algo desconcertado por todo lo que me han organizado, y salgo de la lujosa tienda. Voy hacia el sobre que me lleva al lado opuesto y lo abro.

“Supongo que lo del traje te habrá dejado un pelín patidifuso. Ahora, seguirás el camino izquierdo, que te conducirá hacia… bueno, ya lo verás.”

Hago caso a lo que pone y voy recogiendo a medida que avanzo un paso, las flechitas que marcan la dirección que debo tomar. La última está situada delante de la entrada de una tienda de joyas. Entro y unas campanitas de cristal suenan sobre mi cabeza. Un hombre mayor, de unos setenta años, me recibe.

- ¡Oh, señor Bieber! –exclama con su voz temblorosa y una alegría notable. Yo le sonrío y me adentro más- Esperaba verlo, sí. Venga.

Lo sigo hasta una vitrina donde nada más hay una caja de terciopelo de color negro. Coge una llave, abre la vitrina y saca la caja, me la tiende y cuando la voy a abrir, saca un sobre de color negro de su bolsillo trasero.

- Antes debe abrir esto.
- ¿Me lo sujeta, por favor? –le pido, extendiéndole el resto de las cosas.
- Por supuesto –acepta.

Sujeta mis cosas y tomo el sobre, por ahora, más extraño que he leído. Este destaca, simplemente, por su oscuro color. Y el folio de su interior, también es negro. Leo sus doradas letras, escritas en una perfecta caligrafía y precisión. Quien haya organizado todo esto, se merece un premio, porque paciencia ha tenido que tener.

“Si has llegado hasta aquí, es porque tienes ya parte del camino hecho. Este es uno de los últimos sobres que te encontrarás antes de llegar hacia tu destino. La caja que el señor Flitch te está dando, contiene el utensilio que te hará llegar hacia tu regalo de cumpleaños. Porque esto, no es más que un pequeño detalle para entretenerte, pasártelo bien y hacer que jamás se te olvide. Bien, dejémonos de tonterías. Cuando abras la cajita, fíjate bien, analiza cualquier detalle, porque sino lo haces, te quedarás a medias y tendrás que solicitar ayuda. Una ayuda que, si la pides, no tendrá gracia luego saber tu regalo. Buena suerte, Justin.”

Después de leerla, meto la carta en el sobre y lo cierro. Entonces, ya puedo saber qué hay en el interior de la misteriosa caja negra de terciopelo. La abro con cuidado y mis ojos se ensanchan más de lo normal. Musito algo, una grosería con la que consigo una mala mirada por parte del señor Flitch. Es un colgante de plata. Pero no un simple colgante, de él cuelga una llave. Y no, no es una de adorno. Es una de verdad, una que sirve para abrir puertas. ¡Una llave de plata!

- ¿Y… qué abre? –le pregunto confundido.
- Me temo, jovencito, que eso tendrá que descubrirlo por usted mismo –me contesta con una sonrisa y una mirada desafiante.
- Bien, supongo que… ¿cuánto le debo? –pregunto, aunque algo me hace pensar que no tendré que pagar nada.
- Es un regalo hacia usted, no me debe dar dinero –y su tono de voz me sorprende.
- De acuerdo, sí –me rasco la nuca y reacciono, el señor Flitch aún sujeta mis cosas- Démelas, lo siento.

Cojo la bolsa y meto ahí todas las cartas que he ido recolectando.

- Feliz cumpleaños, Justin –me dice. Miro al hombre y le sonrío- Disfruta de este día, los dieciocho sólo se cumplen una vez.
- Gracias –le digo- Bueno, creo que… tengo que irme.
- Sí, por supuesto –asiente el hombre- Hasta pronto.
- Claro –salgo de la tienda y suspiro. Esto es tan misterioso. Me pregunto quién habrá tenido que ver con esto. Camino hacia el banco más próximo, me siento y dejo la bolsa a un lado, examino la caja, mirándola por todos los ángulos posibles- ¿Qué abres, eh?

Siento la presencia de alguien, alguien nervioso, un gemido. Un pequeño llanto.

- ¿Ju-Ju-Justin Bie-bie-ber? –tartamudea con lágrimas en los ojos.
- Sí pequeña –me levanto, dejando la caja al lado de la bolsa y sonrío a mi tierna belieber- ¿Cómo estás? ¿Cómo te llamas?
- Amelie, me llamo Amelie –contesta.
- Yo soy Justin, encantado –bromeo, tendiéndole la mano, a lo que ella la acepta con temblor- No temas cielo.
- No temo de ti, es de lo único a lo que jamás temería –dice, haciéndome sonreír- ¿Puedo abrazarte?
- No preguntes, simplemente hazlo. No te diré nada –ella lo hace y llora en mi hombro. Me doy cuenta de que hay un par de personas mirándome- Vamos, va. No llores. Te están mirando todos.
- Me miran por cumplir mi sueño –beso su cabeza y me separo de ella, tomándola por los hombros- ¿Podemos hacernos una foto juntos? Por favor.
- Claro –ella me da su móvil, selecciona la aplicación de la cámara y me lo pasa. Lo alzo de modo que nos enfoque a los dos. Beso su mejilla y aprieto al botón. ¡Flash!- Ya está.
- Muchas gracias, Justin –y me vuelve a abrazar- Felices dieciocho bebé, llevo apoyándote desde los quince y no puedo creer que ya hayas crecido tanto.
- Me recuerdas a mi madre y a ____.
- Sí, ella sufre por esto como una belieber –bromea Amelie- Es muy tierna, espero que sigáis siempre juntos.
- Yo también lo espero –le digo, sonriendo- Ahora Amelie, no es por no querer pasar tiempo contigo, pero debo irme.
- Sin problema –se seca las lágrimas- Muchas gracias.
- No las des –digo cogiendo todas mis cosas- Adiós.

La abrazo por última vez y beso su mejilla de nuevo. Salgo del círculo de personas que se ha organizado a nuestro alrededor, me pongo las gafas y la gorra y  voy al exterior del edificio. Busco mi coche, entro, dejo la bolsa en el asiento del copiloto y examino de nuevo la caja. Saco el colgante. Es precioso, la verdad. Suspiro, debatido por no saber hacia dónde ir ahora. Si al menos hubiera una pista más. Conduzco hacia mi casa y una vez ahí, releo todas las cartas. Nada, no sale absolutamente nada. Cojo el teléfono y marco el número de ___. Está apagado. Marco el de mi madre. Y también. Julia y Chaz más de lo mismo. Ryan, Lisa, Chris y su hermana andan con el móvil sin cobertura. ¡Incluso Kenny y Scooter no atienden a mis llamadas! ¿Es una conspiración? ¿Lo es? Pues no tiene gracia. Me tumbo en el sofá, mirando al techo. Y juego con la caja. Esta se abre sin querer y el colgante cae en mi pecho. Saco el pequeño cojín que contiene la cajita, donde se guarda el colgante para que no se caiga o dañe. Y entonces, sonrío orgullosa. Hay una última nota, pequeña, diminuta. Hay una dirección.

- Bingo.

Me levanto de golpe y me cuelgo el colgante alrededor de mi cuello. Quizá la puerta que deba abrir esté en esa dirección. Me guardo el papelito en el bolsillo y cojo las llaves de casa para conducir hacia ahí. Pero algo me hace retroceder. Miro la bolsa, la bolsa que contiene el caro traje. Me desvisto y me lo pongo, también hay unos zapatos a juego, así que me calzo con ellos. En el pelo no me hago nada, ya que últimamente me ha dado por peinármelo hacia atrás y esto, obviamente pega con el estilo del traje. Me miro al espejo, tampoco me sienta tan mal. Sonrío, me guardo el móvil en el bolsillo y salgo, dispuesto a encontrar la misteriosa puerta. Entro al coche, enciendo la radio, y la primera emisora que suena, me sorprende.

- Y hoy cumple años el famoso y aclamado cantante, Justin Bieber –anuncia una voz masculina.
- Sus fans están dominando ahora mismo todas las redes sociales, enviándole mensajes de felicitación –informa ahora, una femenina.
- ¿Quién iba a decir que un corriente chico de un pueblo canadiense, llegaría tan alto?
- El destino está escrito, Richard.
- Pues quiero contactar con el que escribió el de Justin –sueltan unas carcajadas y callan porque empieza a sonar una canción. One time.

Llego hasta la dirección que me indica el papel. Con la llave colgando, salgo del vehículo. Lo único que se me ocurre es ir hacia el local donde pone ‘en venta’. Tiene un grafiti en la parte izquierda, lo que me da a entender que lleva bastante tiempo sin dueño. Me acerco a la puerta. Suspiro. Me quito el collar y meto la llave en la cerradura. Giro de muñeca y… todo está completamente oscuro.

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5 comentarios:

  1. Que asdfghjkhgfd que bien preparan la ssorpresa JAJAJAJAJAJ asdfgjlkjhg ahora me leo el último capítulo *shoro*.

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  2. Oh dios, me muero, me muero. He muerto. Sigo.

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  3. Oh dios, conspiración señor Bieber,si tu supieras jajajaja,mas mono el :3
    Es genial enserio,te habrá tomado un montón de tiempo en escribirlo, así que gracias enserio,te tomas toda la molestia en escribir para nosotras.
    Voy a seguir leyendo para así saber su reacción.

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  4. Santa maría madre de dios.
    Socorro. Qué capítulo, díos mío.
    Me estoy currando como nadie el cumpleaños de Justin. Aasdfgghjhkkjhgfdghdgjfhjjsdgfhdgjhhgfhjg.
    Me ha encantado, tía. Muérome. Zocorroh.
    Voy al siguiente. Tkm <3

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