¿Cuántos somos ya?

1 de diciembre de 2012

Never let you go. {141}



|| ___ ||

Los premios habían acabado, Justin y yo habíamos asistido a la fiesta de después de los EMA, aunque no nos quedamos mucho, ya que en pocas horas tendríamos que tomar juntos un vuelo hacia Atlanta. Las chicas estaban en el hotel, y tanto la madre de Justin como su equipo, también dormían. Excepto Janet y Scooter, obviamente, que tenían que estar vigilándonos desde otro punto de la fiesta. Iyaz estaba ahí, me miraba, sonreía y como mucho, le devolvía el gesto, pero nada más. Me parecía una falta de respeto hacia Justin cuando anteriormente habíamos tenido una discusión. Además, sólo tenía ganas de estar con mi novio. Con nadie más.

- Ey, chicos –nos llamó Scooter-, será mejor que nos marchemos.
- Sí, mañana tenemos que tomar un avión muy temprano –añadió Janet.
- ¿A qué hora?
- A las nueve.
- Oh, no es tan temprano –dijo Justin sorprendido.
- Pero para ella sí –me señaló mi representante. Yo solté unas carcajadas.
- Sí –vacilé rascándome la nuca.
- Vámonos, pues –aceptó Justin cogiéndome de la mano.

Caminamos hacia la entrada y una mano me frenó, haciendo que, obviamente, Justin también me parara. Cuando me giré, me maldije a mí misma tras toparme con Iyaz. Me soltó la mano al darse cuenta de la frívola mirada que Justin le transmitía.

- ¿Ya te vas? –me preguntó.
- Sí, mañana tenemos que coger un avión y no podemos permitirnos más horas de fiesta –él soltó una carcajada.
- ¿A qué hora sale el avión? –pregunté.
- A las nueve.
- ¿Podemos vernos antes?
- Iyaz…
- Por favor –miré a Justin. Éste tenía la mandíbula tan apretada que incluso pensé que le estaría doliendo.
- Sólo veinte minutos.
- ¿Te viene bien a las ocho en la recepción del hotel? –propuso.
- Sí –acepté debatida, como si fuera la única opción que me quedase.
- Bien –él sonrió, mas yo seguía con la misma expresión de confusión en el rostro- Nos vemos, pues –y acto seguido, besó mi mejilla.

Justin tiró de mi mano, fuerte. Muy fuerte. Casi haciéndome daño del impulso. Ya en el exterior, el frío azotó mi cara con furia, haciendo que mi cuerpo se abrazase más al de Justin por instinto propio. Mas él, no dijo ni hizo nada. Sólo siguió caminando hacia la furgoneta de Kenny.

- ¿Cómo puedes haber aceptado a salir con él, ___? –me preguntó Justin enfurecido una vez que estuvimos dentro del vehículo.
- Lo he hecho para no hacerle el feo.
- ¿Pero es que no lo entiendes? Él lo…
- Justin, igualmente me lo habría cruzado –le expliqué.
- No, si lo esquivas no te lo cruzas.
- Nos hospedamos en el mismo hotel.
- ¡Le hubieras dicho que no podías permitirte perder el tiempo, que el avión sale pronto!
- ¡Justin! –le chillé para que aguardara silencio un momento- Sólo serán unos minutos. Que me diga lo que me tenga que decir y ya.
- El problema es que no es precisamente algo que te quiera decir, sino hacer –murmuró.
- Lo que sea.
- ¡Tú te dejarías! –me acusó con el dedo.
- ¿Cómo puedes decir algo así? –le pregunté alzando yo también el tono de voz- ¿Es que alguna vez te he dado motivos para desconfiar de mí?
- No.
- ¿Entonces por qué no confías en mí?
- No es de ti de quién no confío.
- Deja de hacer las cosas tan difíciles –le pedí.
- No las hago difíciles.
- ¿Por qué piensas, entonces, que te puedo perder?
- Porque…
- Justin, dos no tienen algo si uno no quiere. Y en éste caso, si Iyaz quisiera algo conmigo, no obtendría nada. ¿Sabes por qué? –él alzó la mirada- Porque te quiero a ti y sólo a ti –cogí su mano y acaricié el dorso de ésta con mi pulgar- No seas cabezota. Yo no quiero nada con Iyaz.
- Lo sé, lo sé.
- Entonces, deja de preocuparte –le pedí casi en un susurro. Ahuequé mi mano en su mejilla y lo miré a los ojos- Con lo precioso que eres y el buen corazón que tienes, ¿cómo pretendes que te deje?
- No lo sé –él se encogió de hombros riendo.
- No lo sabes porque eres tonto –dije entre risas.
- Pero soy tu tonto –sonreí, como una tonta. Y él, como un tonto. Éramos, sin duda, dos tontos.

Desplazó su mano por el hueco de mis dedos, y, con los suyos, los entrelazó. Y fue subiendo la mano, poco a poco, hasta cogerme del brazo y así, con un leve estirón, logró tenerme entre sus brazos, besando mi cabeza y frotándome la espalda para proporcionarme calor. “Te quiero”, susurró entre tantos besos que impactaban sobre mi frente. “Yo también”, respondía yo tras centenares de sonrisas.

- Siento ser tan idiota.
- Te quiero, con defectos incluidos y todo, así que no tienes por qué disculparte.
- No sé cómo he podido chillarte –se preguntó a sí mismo- Me siento mal.
- Ya pasó –dije abrazándole con más fuerza- Aparte, yo también te chillé.
- Pero porque querías decirme algo y yo no callaba.
- No importa, está todo bien –él me separó de su pecho con suavidad, mirándome fijamente a los ojos. Casi incomodándome, pero me reprimí las ganas de apartar la vista como una niña pequeña- ¿Qué?
- ¿Existirá alguien igual o más perfecta que tú? –entre carcajadas lo volví a abrazar- No te rías, es verdad. Es imposible que otra persona te supere en cuanto a perfección.
- Dices cada estupidez, Justin.
- No son estupideces –se acercó a mis labios- Son realidades que tú, como tonta que eres, no las ves.
- Bueno –me encogí de hombros.
- ¿Bueno qué?
- Que me beses ya y dejes de hablar, pesado –espeté frunciendo el ceño.

No me dio tiempo a reaccionar cuando mis labios ya estaban siendo presionados por los suyos. Su mano se ahuecaba a la perfección contra la curva de mi cuello. Y sus dedos, largos y placenteros, acariciaban mi nuca con parsimonia y lentitud. Su lengua, ansiosa por encontrarse con la mía después de tanto tiempo, investigó cada lugar escondido de mi boca, como si en eso se jugara la vida. Y sus manos, fueron bajando. A mi cintura, aferrándose a la costura de la camiseta, la cual era un poco corta y dejaba al descubierto un poco de mi ombligo. Y entonces, masajeó mi piel. Le proporcionó a mi cuerpo, sensaciones jamás experimentadas. Mis brazos se cruzaron alrededor de su cuello y con eso, mi corazón empezó a latir más fuerte.

El vehículo se detuvo y unos golpecitos resonaron en la puerta corredera. Justin y yo nos separamos y reímos. Kenny era un buen tío, se imaginaba de sobras lo que quizá estaba pasando. Biebs se levantó y me tendió la mano, la cual acepté con gusto. Bajamos de la camioneta y nos topamos con un par de flashes en la entrada del hotel donde me hospedaba. Sonreí a las cámaras, mas Justin optó por bajar la cabeza y esquivar las fotografías. Estaba cansado de ellas, y eso se notaba. No era fácil llevar una vida que era pública día sí y día también. Y yo, me acostumbraba a ello poco a poco.

Entramos en recepción en compañía de Kenny, Scooter y Janet, ellos habían ido juntos en otro vehículo.

- Prométeme que me contarás lo que pase después de…

Corté su frase con un rápido beso en los labios. Él carcajeó y yo le mordí el labio.

- Eh, eres mi novio y mereces saber todo lo que pase.
- Como te toque…
- No le dará tiempo –le bajé el dedo amenazante con el cual había empezado a hablar- Si intenta algo, se llevará la marca de mi mano en su mejilla.

Él rio. Miré a Janet y Scooter, hablaban. Kenny, en cambio, nos miraba divertido. Pero cuando notó que me había dado cuenta de su “espionaje”, bajó la mirada a la pantalla de su teléfono móvil.

- Esa es mi chica –me besó la frente- Nos vemos mañana en el aeropuerto.
- Claro –le sonreí. Yo le volví a besar, pero en la boca- Buenas noches, Biebs.
- Te quiero.
- Yo también te quiero.



|| Al día siguiente, a las siete y media de la mañana ||

Desperté por culpa del despertador. No tenía ganas de ducharme y bajar a hablar con Iyaz. Mejor dicho, no tenía ganas de levantarme de la cama. Hacia el suficiente frío como para tirarse todo el día tapada con miles de mantas encima. Pero una vocecita en mi cabeza me decía que empezara ya alistarme antes de que una enrabiada Janet, se enfadara conmigo.  Me duché y vestí con esto http://www.polyvore.com/cgi/set?id=52604358&.locale=es. Peiné mi cabello con una coleta alta, sin dejar rastro de mechones por el medio; y maquillé mis ojos con una simple raya inferior y superior, aplicando un poco de rímel y colorete. Me aseguré de que todas mis cosas estuvieran en las maletas y el equipaje de mano estuviera listo. Miré la hora que marcaba el reloj de pulsera que llevaba puesto. Ya tendría que estar en recepción. Cogí las maletas, porque justo cuando terminara de hablar con Iyaz –si es que le daba tiempo-, tendríamos que salir corriendo al aeropuerto. Cuando cerré la puerta de mi habitación, me topé cara a cara con Julia.

- ¡Buenos días!
- ¡Julia! –exclamé soltando la maleta para llevarme la mano al pecho- Me has dado un susto de muerte.
- Joder, ¿tan mala cara tengo? –preguntó tocándose las bolsas de los ojos.
- Anoche no dormiste nada –aseguré, ladeando la cabeza.
- Chaz es un pesado –dijo riendo- Oye, ¿adónde vas? Falta como media hora para que nos vayamos.
- Iyaz quería hablar conmigo en recepción –ella arqueó las cejas- ¿Qué?
- Cuidadito, que luego los rumores se corren como la pólvora.
- No me importa lo que digan.
- Pero a mí sí –yo fruncí el ceño- No me gusta estar desmintiendo rumores de separaciones ni nada de eso. Es molesto, ¿sabes?
- Ajo y agua –me encogí de hombros.
- Bueno, cuidado con Iyaz.
- No pasará nada malo.
- No, si lo digo para que le avises a él –yo la miré confundida- Como intente algo, Bieber le partirá la boca.
- Intentaré hacer que se calme.
- Ya, bueno –ella se encogió de hombros y besó mi mejilla- Suerte.
- No la necesito –grité segura mientras caminaba hacia el ascensor.

Cuando estuve en recepción, la figura inquieta de Iyaz, caminando de un lado a otro, captó mi atención. Suspiré y caminé hacia él mientras arrastraba la maleta y el pesado equipaje de mano. Hice una mueca cuando noté las ruedas engancharse con la alfombra, pero de un fuerte tirón, logré librarme.

- Siento la demora –me disculpé cuando llegué hasta él. Se giró y sonrió al verme. Intentó darme un beso en la mejilla, pero paré sus intenciones- Tengo prisa.
- ¿Podemos sentarnos? –propuso.

Yo le hice caso y dejé mis cosas a un lado. Miré la hora que marcaba mi reloj y después alcé la vista hacia él. Jugueteaba con sus dedos.

- Mira, esto que tengo que decirte no es fácil, ¿sabes? –yo fruncí el ceño- Te parecerá raro, pero creo que estoy empezando a sentir cosas por ti y…
- ¿Qué? –oh Dios mío.
- Sí, eso… -yo fruncí el ceño- No nos conocemos de mucho, pero desde el primer momento en que empezamos a grabar sentí una fuerte atracción por ti. Pero no intenté nada porque estabas con Justin. Pero pasa el tiempo y, bueno, las parejas se agobian. Y como últimamente circulan muchos rumores vuestros de discusiones y, pues pensaba que tú estarías cansada de él…
- Espera, espera –alcé las manos en señal de que parase ya- ¿Yo, cansada de Justin?
- Sí, no sé…
- No, está claro que no sabes –estaba empezando a cabrearme- Nunca me cansaría de Justin. Es mi novio.
- Pero los rumores dicen…
- Los rumores me los paso yo por el forro de la chaqueta, Iyaz –tajé bruscamente- Yo a Justin lo quiero más que a mi vida, y tú no vas a cambiar eso.
- Puedo ser mejor que ese niñato.

Mi mano impactó en su mejilla de manera violenta. Me levanté en seguida del asiento y puse una mano sobre la maleta para tirar de ella.

- Ni se te ocurra hablar así de él, y menos a sus espaldas. Lo que tengas que decirle, a la cara. No como los cobardes –chasqueé la lengua- Me has decepcionado, creía que eras otro tipo de persona, Iyaz.
- Justin te acabará haciendo daño algún día. Y cuando suceda, te darás cuenta que yo tenía razón.
- Lo que digas no me interesa –espeté. Oí como las puertas del ascensor se abrían y, con ellas, la risa de mi familia resonaba por toda recepción- Mucha gente ha intentado separarnos, y tú, obviamente, no serás el que rompa nuestra relación.
- ___, Iyaz –nos saludó Janet. Yo enseguida la miré, pidiendo con los ojos, que nos marcháramos de ahí- ¿Todo bien?
- Todo genial –acoté yo.
- Bro’, tienes esto rojo –James señaló su mejilla. Julia soltó una carcajada, seguro que se lo había imaginado. Yo seguí con el ceño fruncido.
- Tenemos un vuelo que tomar –miré a mi compañero de premios- Hasta otra.
- Si no te acaba mandando al hospital antes, claro –murmuró Julia reprimiendo otra risa.

Salimos del hotel y como era de esperar, una serie de paparazzis nos esperaban en la puerta. Cansada de ellas y de todo en general, bajé la cabeza y escondí parte de mi rostro con el pañuelo que cubría mi cuello. 
Nos subimos al taxi y éste, lo más rápido que pudo, nos condujo hasta el aeropuerto. Ahí firmé a un par de fans y me hice fotos con ellas, pero nada del otro mundo. Teníamos prisa.

- Buen día, shawty –me saludó Justin, el cual esperaba en la cola, como todos los demás. Besé sus labios rápidamente y enrosqué el brazo en su codo- ¿Algo que contarme?
- En tierras americanas te lo cuento todo –espeté mirándolo.
- ¿Algo va mal? –preguntó preocupado.
- No.
- Te enterarás si lo miras en Twitter dentro de un par de horas –se entrometió Julia. Yo la miré mal- ¿Qué? Las fighters se enteran de todo –solté unas carcajadas.

Nos subimos al avión y ésta vez pude sentarme con Justin y Julia. Ella miraba su portátil con los ojos medio cerrados, hasta que acabó durmiéndose. Justin tuvo la molestia de guardárselo y taparle con una manta.

- Puedes contármelo ahora si quieres –negué con la cabeza- Como quieras, no importa.
- Prefiero hacerlo en mi casa –le susurré. Él entendía el motivo. Había mucha gente en el avión y no quería que se enteraran.
- Pero…
- Sólo decirte, que tenías razón –inmediatamente apretó fuertemente la mandíbula- Pero no le ha dado tiempo a intentar decir nada.

Él intentó calmarse.

- Saca el móvil, te lo explico por ahí –le susurré, acariciándole la nuca con mis largas uñas.

Me hizo caso y mediante mensajes, le expliqué todo. Desde la primera a la última palabra. Con puntos y comas. Detalle por detalle. Cuando le escribí lo de la bofetada, largó unas grandes risotadas que llamaron la atención de todo el avión. Claro, no todos los días se escuchaba a Justin Bieber reírse exageradamente en un avión.

- Es un idiota –murmuré guardando el móvil.
- Pero tú eres la mejor –fruncí el ceño- No te ha importado defenderme aun sabiendo que al día siguiente saldrías en miles de periódicos.
- Es lo mínimo que puedo hacer por ti, ¿no?
- Le habrás dejado la mejilla roja.
- Y la dignidad por los suelos –dije riendo- Nadie se mete con Justin Bieber delante de una belieber o una novia.
- Te quiero, nena –murmuró sonriéndome.
- Yo también te quiero –le imité entrelazando mis dedos con los suyos.
- Y yo quiero dormir –intervino Julia. Cagando los momentos, como siempre.

Justin y yo soltamos un par de carcajadas y me apoyé en su hombro, donde cerré los ojos. Él, en cambio, apoyó la cabeza sobre la mía. Y con las manos unidas, me dormí hasta que el avión aterrizó.

***

- ¿Cómo ha estado Hope, Caitlin? –pregunté tomando a la gatita. Se había quedado en casa de los Beadles éstos pocos días.
- Genial, pero te echaba de menos –sonreí ante el comentario- Christian ha protagonizado con ella un par de vídeos.
- Oh, qué lindo –exclamé mirándolo. Él se encogió de hombros- Bueno chicos, gracias por todo. Tengo que ir casa.
- Pásate después, si quieres –me ofreció Cait.
- Lo intentaré –fruncí los labios formando una fina línea- Tengo que guardar la ropa de la maleta y buscar un sitio donde poner los premios –ellos rieron.
- Estuviste genial –me halagó Christian- Lo tengo grabado.
- Yeah –exclamé. Incorporé mejor a Hope entre mis brazos- Ya le diré a Justin si quiere pasarse luego por aquí, ¿vale?
- Claro, sin problema –Caitlin me abrió la puerta para facilitármelo- Hasta luego.
- Adiós, chicos –me despedí de ellos.

Me cerraron la puerta y alguien me chilló de tal forma, que casi hace que se me caiga Hope al suelo.

- ¡Idiota! –le chillé a Chaz- ¿Cómo se te ocurre asustarme de esa manera?
- Ha sido divertido –se encogió de hombros guardándose las manos en los bolsillos.

Me acomodé la bolsa en el hombro y a la gatita. Por culpa de Somers se me había desequilibrado todo. Hasta el pulso. Estaba temblando.

- Casi se cae Hope al suelo –lo regañé mientras caminábamos.
- Anda, deja que te ayude –se ofreció a llevarme el bolso- ¿Qué tal el viaje?
- Julia está durmiendo, por si lo querías saber –él soltó unas carcajadas ante mi respuesta. Yo ya sabía de sobras que venía a por ella- Tiene aviónlack.
- Se dice yetlack.
- Lo que sea –rodé los ojos- ¿Cómo sabías que estaba en casa de los Beadles?
- Me imaginaba que lo primero que harías nada más llegar sería buscar a tu gata –yo reí. Era cierto. Estuve pensando en ella durante todo el viaje. 
Llegamos a la puerta de casa y saqué las llaves
- Si quieres pasa, entra a su habitación, despiértala, viólala, haz lo que quieras. Para eso es tu novia.

Abrí la puerta y me dejó el bolso en el perchero de la entrada. Yo dejé las 
llaves en el cuenco decorativo de siempre.

- Hola, ___ (tu madre) –saludó Chaz dándole un beso en la mejilla- ¿Cómo ha ido todo?
- Bien, bien. Gracias –sonrió- Julia está en su habitación durmiendo, pero supongo que si eres tú el que la despierta, no dirá nada.
- Oh, pues si no le importa, subiré a…
- Chaz, ella no es su madre –dije riendo- No hace falta ni que le hables de usted –él asintió enrojecido- Sube y tírate encima suyo de mi parte.
- Encantado –aceptó para luego subir las escaleras corriendo.

Yo me reí ante su reacción. Dejé a la gata en el suelo y caminó a sus anchas hasta encontrarse con su platito de comida y agua. Me senté en el sofá y rasqué mi nariz.

- ¿Algo que contarme? –preguntó mamá haciendo resonar sus tacones hacia el sofá. Se sentó en el reposa brazos y apartó un par de mechones de su rostro.
- Digamos que, cuando estaba soltera, no me venía nadie. Y ahora, que estoy feliz con Justin, me viene todo el mundo a declararse –suspiré exaltada- Si ves algo raro en televisión, no te asustes.
- Tranquila, la que lo hará será Janet –yo reí amargamente- ¿Se puede saber qué ha pasado con Iyaz? Creía que erais amigos.
- Hasta que insultó a Justin –ella abrió la boca formando una ‘o’- Mamá, una persona que insulta a alguien que quiero, no merece mi respeto.
- ¿Qué le hiciste? –preguntó.
- Le dejé la mejilla marcada –ella soltó unas carcajadas- ¿No te molesta?
- Te hiciste respetar. A ti y a Justin –se encogió de hombros- En el fondo estoy orgullosa de ti.
- Vaya, gracias.
- Pero, ¿qué vas a hacer si esto sale a prensa y televisión?
- Diré la verdad, no tengo nada que ocultar –ella sonrió orgullosa.
- Amo tu personalidad.
- Supongo que salí a ti –le sonreí de vuelta. Me abrazó y frotó la espalda cariñosamente.
- Esta noche viene Thomas a cenar.
- Oh, papi –ella rio ante el mote- Me cae bien.
- Ya, a mi también.
- Oh, ¿no me digas? –pregunté con sarcasmo.
- Claro –me lanzó un cojín.
- ¡Eso ha ido a traición! –chillé riendo mientra cogía otro y le daba en el hombro.
- ___, no seas así. Soy tu madre –me dio un almohadazo en un costado.
- Y yo tu hija –le devolví el golpe y justo llamaron al timbre.
- Y tú abres –al levantarme yo, ella se dejó caer en el sofá y acaparó el mando de la televisión.

Caminé hacia la puerta y abrí, topándome con los chicos. Abrí los ojos sorprendida y fueron pasando a sus anchas mientras me saludaban. Aunque ya me hubieran visto anteriormente. Justin estaba entre ellos.

- Cuánto tiempo –bromeó besando mis labios y entrando.

Saludaron a mamá y justo bajaron Chaz y Julia cogidos de la mano.

- Ya estamos todos –comenté riéndome.
- Bueno, he pensado algo –dijo Christian.
- ¿Piensas? –pregunté yo retóricamente.
- No te metas con mi novio, ___ -habló Caroline.
- Si no fuera por mí, no estarías saliendo –le saqué la lengua.
- Eh, no te atribuyas todo el mérito –me empujó levemente Caitlin- También fuimos nosotras.
- ¿Habéis visto que chico tan guapo? –preguntó Justin. Se acarició la barbilla- Es perfecto. Pelo sedoso, canta bien. Y sin duda tiene un cuerpo envidiable.
- Justin, deja de mirarte en la televisión y enciéndela de una maldita vez –le obligó Chaz.
- ¿Cuándo empieza la Super Bowl? –preguntó Christian.
- Ni idea, tío.
- ¿No ibas a decirnos algo? –preguntó su hermana.
- Esto es más importante.
- ¡Christian! –chillamos todas las chicas.
- ¿Qué? –Carol le pellizcó el brazo- Oh, joder.
- Dilo ya, pesado.
- No, ahora no lo digo.
- Dilo ahora mismo si no quieres que te saque a la calle sin camiseta y pantalones –le amenacé.
- Shawty –me regañó Justin- Si eso, lo haces conmigo, que la vista sería mucho más bonita –me guiñó un ojo y yo alcé una ceja.
- Chaval, no vayas de sobrado. Que porque puedas permitirte el lujo de tener un gimnasio a tus anchas, no significa que tengas éstos abdominales –Christian se levantó la camiseta y Carol abrió los ojos cual fan.
- Unos abdominales no te harán más sexy que yo –comentó Justin.
- Claro que sí, eso es obvio –Caroline y yo nos mirábamos y negábamos con la cabeza ante los idiotas que teníamos por novios.
- Mis beliebers piensan que lo soy.
- Son idiotas, pues.
- ¡Eh! –nos levantamos Julia y yo a la vez. Estábamos a la defensiva.
- Ni se te ocurra llamarnos idiotas de nuevo –le amenazó Vilchez- Supongo que no te gustaría enviar un vídeo diciendo que estás en el hospital por motivos personales –hizo sonar sus nudillos.
- Aparte –me crucé de brazos- Justin tiene más culo que tú, que yo y que todos los de ésta sala juntos –él soltó una carcajada- Lo digo porque… -hice un signo con las manos como si estuviese tocando uno imaginario- abulta. Es, no sé, mono –reí.

Los chicos se echaron a reír y Justin tiró de mi mano para hacerme sentar en su regazo. Besó mi cuello y yo acaricié su mejilla.

- Bueno, ¿lo dices ya o qué? –le preguntó Caroline.
- Todo eso es por culpa de ___ -me acusó Chaz.
- Si hombre, tuya, que molestas con tu presencia –Julia me miró mal- ¿Qué?
- No vuelvas a decirle eso a mi novio, fea.
- Calla, cacho mierda.
- ¡___! –me regañó Chaz.
- ¡Tú no le alces el tono de voz a mi novia, idiota! –Justin continuó con la broma.
- ¡Se lo alzo porque soy awesome!
- Pero vamos a ver, la única awesome aquí soy yo –dijo Caroline alzando el cuello de su camiseta.

Suspiré debatida.

- Dejaros de tanta tontería u os hecho a todos a la puta calle.

De repente callaron todos.

- Christian, dilo de una maldita vez –le pidió Caitlin.
- Bueno, estaba pensando si queríais quedaros a dormir esta noche a mi casa, es que mis padres no están.

Miramos con asombro a nuestro amigo. ¿Tanta tontería para esto? ¿En serio? Empezamos a lanzarle cojines y todo lo que encontrábamos por medio. Habíamos estado como media hora soltando idioteces para sólo decir esta mierda.



|| Un par de días más tarde ||

- Al final, ¿Iyaz y tú llegasteis a solucionarlo todo? –me preguntó Rita, la entrevistadora del programa.
- Me llamó un par de veces después del conflicto en el hotel, pero nada más –me crucé de piernas- Una persona que insulta a la gente que quiero, no merece mi respeto.
- Eres una chica de armas tomar.
- En mi barrio las cosas iban así –dije encogiéndome de hombros y acomodándome en el asiento- Si uno se metía con el más pequeño, el más grande, el que fuera del grupo; le hacíamos el vacío. No merecía el trato de nadie. Éramos, bueno, somos como una piña.
- Una familia.
- Exacto –afirmé sonriendo- Todos estábamos con todos.
- Eso suena bien.
- Es genial saber que puedes contar con alguien siempre, para lo que quieras y cuando quieras.
- Sí, es eso de hoy por ti mañana por mí.
- Eso, sí –asentí con la cabeza.
- Y bueno, ahora que ha saltado el tema de la familia, ¿qué dicen ellos al respecto sobre tu fama? –preguntó- Es decir, no es muy normal ver que tu nieta, por ejemplo, salga tan de repente agradeciendo un premio en televisión –yo reí ante el ejemplo- Tiene que ser un tanto raro, ¿puedes contárnoslo?
- Claro –acepté- Después de los premios hablé con ellos y la verdad es que están muy orgullosos de mí. El que más, Diego, mi abuelo –sonreí al nombrarlo- Él siempre ha sabido que mi pasión es la música, y verme cumpliendo mi sueño ante tanta gente, tiene que ser… no sé, una sensación única y especial.
- ¿Y tú, como te sientes?
- Agradecida por todo lo que hacen por mí. Lo que tengo ahora no sería posible sin el apoyo de mis fans y mi familia. Tuve un sabor de boca raro al estar ahí de pie agradeciendo el premio ante mi gente querida. No sé, es como que, soñé durante tanto tiempo este momento que, al ver que se ha cumplido, se me hace raro, diferente.
- Especial –me ayudó.
- Y sí, muy especial. Supongo que llegar a cumplir todas tus metas, es especial –sonreí.
- Muy especial.
- Se me hace raro la palabra especial –bromeé.
- A mí también.
- Especial –estuve unos segundos callada- Lo hemos repetido muchas veces.
- Sí, es rara –soltó unas carcajadas.
- Pero es una palabra bonita –seguí con la broma.
- Se me hará fea si seguimos repitiéndola –dijo riendo- Mejor cambiemos de tema. ¿Qué tal va el disco? ¿Hay alguna gira entre medio?
- Va genial, pero el tema de la gira prefiero dejarlo para más adelante. Porque, aparte de que estoy con los estudios, no me siento lo suficiente preparada como para hacer una gira por tantos países.
- Eres una chica talentosa, ¿a qué se debe esto?
- A veces no me siento muy segura de mí misma en cuanto hacer las cosas. Supongo que suena raro viniendo de mí, porque se me ve muy impulsiva y directa. Pero hay veces que me levanto, me miro al espejo y, no sé, es como que me faltan las fuerzas de hacer las cosas. Pero no porque sea una vaga –me eché a reír mientras apartaba mi cabello de delante- Sino, que no lo hago por el qué dirán, qué pensarán. Y eso, influye mucho en mi carrera, porque es muy contradictorio.
- Pero va a rachas, ¿no?
- Sí, es raro, pero sí –asentí con la cabeza- Igual, soy insegura en algunos casos.
- ¿En cuáles?
- Salir a la calle, que me fotografíen y saber que miles de personas están viendo mis fotos. Que la comparen, que se rían. No sé, supongo que no tendría que importarme, pero sienta mal.

La entrevistadora frunció el ceño.

- No gusta que te recuerden lo imperfecta que eres cuando, sabes de sobras, que no lo eres.
- Eres perfecta para tus fans, ___ -comentó Rita.
- No lo soy –sonreí amargamente- Cometo errores, como todo el mundo. Tengo miles de defectos. No soy perfecta, me temo que no.
- Pero, supongo que a la gente que te quiere, eso les da igual.
- Sí, por suerte sí –sonreí.
- No creo que a Justin le importe mucho si eres perfecta o no –dijo- Aunque claro, estoy segurísima que te considera perfecta.
- No –reí avergonzada.
- Claro que sí, ___.
- Bueno, yo sigo insistiendo en que no –sonreí.
- ¿Sabes? Me siento afortunada de tenerte en mi programa –mis labios se curvaron hacia arriba- Y me gustaría tenerte más veces por aquí.
- Cuando me llames, aquí estaré –hice un gesto con las manos.
- Entonces pues, ¿te importaría hacerme un último favor? –asentí con la cabeza- Acuérdate siempre de nosotros y ten presente que estaremos con los brazos abiertos esperándote.
- Muchas gracias –agradecí.
- ¡___ ___, señores! –se despidió- Ha sido un placer.
- Lo mismo digo.

La entrevista terminó y los cámaras nos hicieron un aviso de que habían dejado de grabar, que éramos “libres”. Me condujeron hacia donde estaban Janet, James y ___ (tu madre) esperándome. Hablamos con el equipo de producción, preguntando la fecha en que se emitiría el programa y todo lo demás. Al salir, recibí un mensaje de una empresa donde había encargado imprimir unas fotos. El encargo ya se había realizado y podría pasar a buscarlas cuando quisiera.

- ¿Qué pasa? –preguntó mamá mirándome la pantalla del teléfono. 
Estábamos de camino a un restaurante.
- Lo de las fotos, que ya están listas.
- ¿El regalo de Justin? –preguntó Janet. Yo asentí.
- ¿Qué le vas a regalar?
- Un álbum con todas las fotos desde que nos conocimos hasta ahora, firmado por todos sus familiares, amigos y un par de beliebers que yo misma me he encargado de escoger.
- Las ha pillado por la calle al tumtúm, no te creas –le explicó mamá a James.
- Bueno, pero es que así era todo más sorpresa –dije riendo.
- ¿Hay vídeo?
- Lo tiene Julia, pero lo colgaremos el día uno.
- Ese día es el cumpleaños de Bieber, ¿no? –preguntó mamá.
- Llevo repitiéndotelo dos semanas.
- ¿Y a qué día estamos?
- Veintisiete –respondió Janet.
- Espera, ¿qué? –no podía creérmelo- Estaba convencida de que estábamos a veinticinco.
- No, dos días más, querida.
- Oh, mierda.
- Esa boca –me regañó mamá.
- ¿Qué pasa? –preguntó James.
- Son muchísimas fotos y no sé si me dará tiempo a acabarlo. Aparte, todavía falta por firmar su madre, Julia, Usher y Scooter.
- Y tú –me recordó Janet.
- ¡Y yo! –repetí histérica.
- No sé si me dará tiempo.
- Tranquilízate.
- Voy a morir –exageré.
- Igualita que su madre –comentó James riendo.
- ¡Oye! –se ofendió mamá.
- Te dará tiempo, no te preocupes.
- No puedo. Entre el trabajo y el colegio…
- ¿No eres ___ ___? Dile a algún empollón que te haga los deberes.

Negué con la cabeza.

- Bueno, eso siempre funciona.
- No pienso hacer eso –dije cruzándome de brazos.
- Pero podrías –James se giró a verme- Yo cuando tenía tu edad…
- ¡James, gira! –grité al ver un pobre perro en mitad de la calzada.

Éste pegó un volantazo, esquivando al animal, pero desgraciadamente, el vehículo impactó sobre una farola. En seguida, los airbags salieron y detuvieron algún golpe de la zona delantera. Mamá me había puesto la mano por el pecho para evitar que me chocara contra el asiento. Respiramos agitadamente, asustados. Del motor salía humo.

- Oh, de puta madre –comentó James sarcásticamente, dándole un golpe al volante.

Yo me desabroché el cinturón rápidamente y salí del coche. Los chicos me imitaron, pero eché a correr hacia donde estaba el pobre animal tirado en el suelo y tapándose la cara con las patas, echo una bola en una esquina de la calle. Quizá parece una locura; acabo de tener un accidente y me preocupo antes por un pobre perro de la calle que de mi propia salud. Fue cuando me di cuenta que tenía un corte en la ceja cuando al apartarme el cabello para ver mejor, me toqué la herida y de ésta empezó a salirme sangre.

- Chiquilla, ¿estás bien? –me preguntó una señora mayor.
- Sí, sí.
- No lo parece, ¿dónde están tus padres?
- ¡___! –justo gritaron mi manager, mamá y James- ¿Cómo se te ocurre salir corriendo?
- ¡Mírate la ceja, estás sangrando! –me señaló la herida mamá.
- Señoritas, ¿están bien? –preguntó un agente que de repente había venido. No ne había dado cuenta que nuestro alrededor había mucha gente mirándonos- Por favor, apártense. Esto no tiene que ver con ninguno de vosotros.

Hicieron caso al cuerpo de policía que con voz potente les obligó a irse.

- ¿Están todos bien? –preguntó de nuevo. Me da igual como esté, necesito ver al animal.
- Sí, por suerte sí –contestó mamá en nombre de todos. Pero entonces me miró- Bueno, más o menos.
- ¿Más o menos?
- Mi hija se ha hecho un rasguño.
- Pero nada del otro mundo –dije moviendo la mano con desdén.
- ¿Cómo ha ocurrido todo?
- Un perro se cruzó por nuestro camino y tuve que dar un volantazo para no atropellarlo –explicó.
- ¿Un perro? –el policía frunció el ceño confundido.
- Sí, ese perro. El de ahí –lo señalé con el dedo- ¿Por qué no vamos a ver cómo está el pobre animal?
- ___, acabamos de tener un accidente precisamente por culpa de él y tú sólo te preocupas por su estado.
- ¡Janet, él no ha tenido la culpa de nada!
- Calma, señoritas –nos pidió el agente- Aquí lo importante es que estáis bien.
- Yo voy a ver cómo está –pero el brazo de mi madre me detuvo- Mamá, sabes que no puedo ver a un animal sufrir. No sé si tiene alguna herida o algo roto.
- Ya se apañará –dijo Janet.
- ¡No! –me libré de un fuerte tirón.

Eché a correr hacia la esquina donde el cachorro de unos cinco meses descansaba. Un par de niños lo miraban, lo tocaban y el pobre animal, se dejaba aunque exclamara angustiosos gemidos de dolor. Con cuidado, aparté a aquella molestosa gente de ahí y me puse de cuclillas ante el perrito. Cuando fui a acariciarlo, él se apartó.

- Tranquilo, vida, no te voy a hacer nada –contesté con cariño. 

Finalmente acaricié su cabeza y él cerró los ojos ante la calidez de mis manos.

- Hija, deberías dejarlo –me aconsejó mamá- No sabes de dónde viene. Quizá tiene garrapatas y a saber qué cosas.
- Mamá, tiene una pata rota –comenté con pena tras habérsela visto- ¿Podemos llevarlo a casa?
- ___, no.
- Por favor, está enfermo. Necesita ayuda.
- Déjalo en una perrera –dijo Janet.
- Por favor –le supliqué a mi madre con el perrito en brazos, ahuecando la cabeza en mi pecho.
- ___, bastante tienes ya con el gato.
- Pero…
- Pasaremos por una perrera y lo dejaremos ahí –zanjó el tema Janet.
- Sois unas horribles personas. ¿Os gustaría que os hicieran esto a vosotros? –pregunté retóricamente, echando humos mientras caminaba hacia el coche, pero rápidamente caí en que estaba estropeado- ¿Y bueno, qué pasa con la camioneta?
- Hemos llamado a una grúa –me informó James- Vienen a buscarlo en veinte minutos.
- Entonces, ¿cómo voy a dejar al animal?
- Yo te acompaño –se ofreció mamá.
- Nosotros nos quedaremos aquí para dar detalles –dijo Janet.
- Vale –acepté.

Caminamos por las calles revueltas de Atlanta en busca de una perrera donde, desgraciadamente dejar al pobre cachorro. De vez en cuando se quejaba, pero no podía dejarlo en el suelo con la patita rota. Me partía el alma que mamá no me dejara llevarlo a casa. A Julia le gustaban también los animales, y a Justin igual. ¡E incluso a ella! No entiendo por qué no deja que me lo quede. Llegamos a una, pero había un cartel de cerrado.

- Esta era la única que había cerca, será mejor que nos vayamos ya –estaba deseando llevarme al perro a casa con la excusa de no haber perreras por la zona.
- No, hay una mujer aquí –y la puerta, muy a mi pesar, se abrió.
- Lo siento, pero está cerrado –habló la rubia de unos cuarenta y tantos largos años.
- ¿Ves, mamá? Mejor vayámonos a casa.
- No, esperen –se apresuró a decir- ¿Qué pasa?
- Hemos tenido un accidente con el coche por tratar de no atropellar al animal, pero se ha roto una pata –explicó mamá brevemente.
- Entren, mi marido es veterinario, le mirará a ver si podemos hacer algo.

En cuanto puse un pie dentro del grisáceo local, me sorprendí al ver que no había rastro de ningún animal. Estaba todo tan en silencio, que incluso daba pena y lástima. Me esperaba los ladridos intensos, el sonido de las colas golpear el suelo, o incluso los jadeos de los propios animales. Pero nada, no había ni un alma, aparte de las pocas personas que ahora había en ese negocio.

- Patrick –lo llamó su mujer. El hombre de ojos azules se giró hacia nosotros- Tenemos a dos personas que necesitan que le miremos la pata a este perro.
- Oh –se quitó las gafas y se puso de pie, tendiéndonos la mano para así estrechársela- Encantado. Soy Patrick Muller y ella es mi mujer, Laurence.
- Encantada –contestó mamá- Yo soy ___ (tu madre) y ésta es mi hija ___.
- Bien, ¿qué ha pasado? –preguntó cogiendo al animal de mis brazos.
- Hemos tenido un accidente por tal de esquivarlo, que cruzaba la carretera –expliqué yo- Y cuando he ido a mirar qué tal estaba, me he dado cuenta de que tenía la pata mal.
- Sí, está un poco mal. Pero se la vendamos un poco y ya.
- ¿Saben lo que van a hacer con el animal? –preguntó Laurence tras haber escuchado la observación de su esposo.
- La verdad es que pensaba quedármelo, pero mamá no me deja –hice una mueca- Y no sé, ¿no tenéis sitio aquí?
- Cariño, sitio tenemos de sobras –comentó Patrick riendo- ¿Acaso no ves las jaulas vacías? Lo que pasa es que no hay dinero.
- ¿Nada? –pregunté. Mamá me dio un golpe en el brazo- ¿Qué?
- Esos temas no son de tu incumbencia.
- Tranquila, no importa –dijo Laurence. Me miró- Y no, cielo. Estamos en banca rota. Me temo que tenemos que cerrar el lugar.

Yo fruncí el ceño.

- Hemos tenido que intentarles buscar familia a todos los perros que hemos podido, los demás… -no pude dejar que continuara. Me imaginaba lo que habrían tenido que hacer con los demás.
- ¿Los habéis sacrificado?
- ¡No! –contestaron precipitadamente- No podríamos hacer eso.
- Oh, menos mal –me coloqué la mano en el pecho, asustada- ¿Entonces?
- Están en nuestra casa.
- Pues tienen que tener una casa muy grande –comentó mi madre.
- Me temo que es todo lo contrario –Patrick chasqueó la lengua- Es muy difícil mantener a tantos perros en un espacio tan reducido.
- Si encontráramos una solución para ganar dinero, haríamos reformas y podríamos tener espacio para más animales. Aparte de no tenerlos rondando por casa, que es mucho trabajo.

De repente, tuve una idea. Apenas me había gastado dinero del regalo que mamá me había hecho por mi cumpleaños. Por no decir nada. Lo único que utilicé fue la cantidad necesaria para comprarle cosas básicas a Hope, y no me gasté mucho dinero.

- Creo que ya sé qué voy a hacer con el dinero que me diste para mi cumpleaños, mamá –comenté sonriendo.
- ¿El qué? –preguntó ella asustada.
- Voy a donároslo –respondí al matrimonio.
- No, no podemos aceptar eso.
- ¡Claro que sí! ¿Qué haré yo con Pelvin?
- ¿Pelvin? –preguntaron los tres adultos a la vez.
- Es que ya le he puesto nombre –dije mirando al perrito, que ahora tenía la pata mala vendada gracias al veterinario. Ellos soltaron un par de carcajadas- Por favor, dejadme ayudaros.
- No podemos aceptarlo, ___ -se negó Laurence.
- ¿Por qué no? Vamos, claro que podéis –insistí.
- No, de verdad –fruncí el ceño.
- Ya se me ocurrirá algo –dije cruzándome de brazos.
- No conseguirás convencernos, ___ -comentó Patrick.
- Oh, qué poco conocen a mi hija, pues –dijo mamá- Cuando se propone algo, lucha hasta lograrlo aunque sea lo último que haga –sonreí victoriosa.
- Bueno, pero no vamos a aceptar de ninguna manera vuestro dinero.
- ¿Dinero no?
- No –insistieron.
- Muy bien.
- Pelvin –Patrick enfatizó el nombre del animal- ya tiene vendada la pata. Pero si quieres puedo darle un baño, ponerle una vacuna y desparasitarlo.
- Bueno, como gustes –me encogí de hombros.
- Pero ___ -dijo mamá.
- Si quieres vete –hice un gesto con la mano- Yo después te llamo para que vengas a recogerme.
- ¿Y qué haremos con Pelvin? –preguntó.
- Yo me encargo de él –le di un leve empujón- Ahora vete, tienes cosas que hablar con Janet acerca del accidente.
- Tú también.
- Bah, en serio, mamá. Vete.

Laurence soltó unas carcajadas.

- Está bien, ya me voy –aceptó alzando las manos- Llámame, ¿vale?
- Claro.

Antes de marcharse, el matrimonio le entregó una tarjeta con su número de teléfono por si necesitábamos algo. Con gusto se la guardó en la cartera y después de haberme dado un beso en la mejilla, se marchó. 
Esperé a que el señor Muller acabara con su trabajo con Pelvin, pero no duró tan poco como pensaba que sería. Laurence hablaba conmigo y me agradecia en todo momento lo que había intentado hacer, pero que no era necesario. Les daba pena cerrar su “oficina” de trabajo, la cual habían tenido abierta al público durante tanto tiempo, pero se habían hecho una idea de que no todo dura para siempre. Aunque, una parte de mí sentía que tenía que hacer algo para que ese local no sea cerrado. No sólo para ayudar al matrimonio que tan bien me había caído, sino por la vida de aquellos pobres perros que caminan solos y sin comida por las frías calles de Atlanta. Esos necesitan un hogar, una familia, y sino, un techo y un plato de comida cada día. Tenia que hacerlo por ellos, era mi deber.

- Bueno, Pelvin ya está listo –me pasó al cachorro envuelto en una manta. Lo cogí y acaricié su cabeza- Le miraré la pata dentro de dos semanas. Llámame al número que le he dado a tu madre antes e iré a tu casa o a dónde te sea posible.
- Muchas gracias por esto, señor Muller –agradecí sonriéndole.
- No agradezcas nada, ___. Y por favor, llámame Patrick.
- Sólo si aceptas esto –pedí entregándole un billete de cien dólares. Él abrió los ojos con asombro- Por favor.
- Pero…
- Esto es por haber ayudado a Pelvin –sonreí- Vamos, acéptalo, no te hace ningún mal.

Tomé su mano y le entregué el billete para después cerrarle el puño.

- Muchas gracias, de verdad –comentaron los dos adultos a la vez.
- No agradezcáis nada, para eso estoy –un claxon sonó desde el exterior, dándome a entender que Justin ya había llegado- Bueno, tengo que irme.
- Un placer conocerte, ___ -le estreché la mano a ambos y me marché del lugar sonriendo de oreja a oreja por el plan que se me acababa de 
ocurrir.

Fuera, en el frío exterior, yacía aparcado perfectamente el brillante y limpio coche de Justin. Abrí la puerta del copiloto y mi novio, al percatarse de una segunda presencia aparte de la mía, se sorprendió.

- ¿Y éste amigo tuyo quién es? –preguntó acariciándole el hocico.
- Se llama Pelvin, y va a ser el futuro amigo de Hope –Justin soltó unas carcajadas.
- ¿Tu madre deja que se quede en casa?
- No –él rio más- Pero no tiene por qué enterarse.
- ¿Y cómo piensas hacer eso? –arrancó el coche.
- Ni idea.
- Oye, cuéntame qué ha pasado. Necesito detalles –asentí con la cabeza y empecé a narrarle lo sucedido. Desde el volantazo de James hasta el problema económico de los Muller- Así que, quieres ayudarlos.
- Sí.
- ¿Y cómo?
- Donaré esos diez mil dólares al matrimonio sí o sí, y sino, me encargaré personalmente de hacer que paguen todo lo que deben y restaurar el edificio. –él sonrió enternecido.
- Pero eso te llevará más de diez mil dólares.
- Ya me las arreglaré –me encogí de hombros- Y bueno, también he pensado que después…
- ¿Qué? –preguntó intrigado.
- Haré un concierto benéfico y organizaré una fundación para animales. Una residencia donde se puedan quedar a vivir perros, gatos, lo que sea sin hogar. Poder mantenerlos, y no sé. Ya me entiendes.

Justin frenó ante el rojo del semáforo. Cogió mi mano y acarició el dorso de ésta. Luego, con una sonrisa en los labios, me la besó.

- Tienes un enorme corazón, ¿lo sabías?
- No, solo hago lo correcto.
- Cada vez tengo más motivos por los cuales amarte –sonreí ante el comentario. Yo también, día tras día, tenía más motivos por los que amarlo con más intensidad según pasaban las horas.

___________

¡Buenas! Vale, quizá me he pasado mucho sin publicar para luego venir con éste capítulo, pero es lo único que se me ocurría para hacer la novela más amena. Aparte, estoy llenísima de exámenes, deberes y proyectos los cuales impiden que tenga muchos ratos libres para escribir. Puede que esté mucho en Twitter, Ask o Facebook, pero no me da para escribir porque para hacer eso, necesito relajarme y tirarme un buen rato. Y no dispongo de tanto tiempo. 

Espero que os guste este capítulo aunque no sea nada del otro mundo. Comentad, ¿sí? Un beso a todas y gracias por todo. Podéis dejarme vuestras dudas, sugerencias o comentarios personales de la novela en una pregunta de Ask. 

¡Adiós!

18 comentarios:

  1. bjhdsvfjkvdskhvfckdvkhcgvkshdgcvkhdgvckhgvdhkgvckhgsdvkhgcvkdhsgvckdvcfkvdjkvckdsvkgvfgke
    como se atreve a insultar a mi justin, se la puse pien puesta a esa cabez y la manito q le deje estaba muydemaciado bien puesta. ajjjajjajaj me imagino a justin riendose a carcajadas en un avion mientras todos lo miran.awwwwwwww pobre perrito :( y bueno nosotros tambien pero el perrito :3 awwww bueno no comento mas por q no quiero escribir beso !

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  2. wowoowowoowoowowowowow primer comentario sol vazquez barrios siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii les cabe el chori ! no ajaja pero ta tenia ganas de decirlo !

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  3. escribiste 17 ojas de word paaaa yo no escribo tanto ni en dope es pilaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! beso me encanto el capi!

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  4. holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! me encantoooo. Es tierno, divertido y lindo el capitulo. Justin riendose en a carcajadas en un avion y que todos los que estan ahi lo miren, jajaja me lo imagino. Espero haberle dejado la manito bien marcada a iyaz, porque a mi Justin no lo insultan, CON MI JUSTIN NO, EH. me encanto esto:

    ¿Habéis visto que chico tan guapo? –preguntó Justin. Se acarició la barbilla- Es perfecto. Pelo sedoso, canta bien. Y sin duda tiene un cuerpo envidiable.
    - Justin, deja de mirarte en la televisión y enciéndela de una maldita vez –le obligó Chaz.
    jajajajajajajajjajajajajajajajajajajajaaajaja. bueno espero que subas prontooooooooo!!!. Chaoo, besos

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  5. eeijjjfhjjfsdkjsdfkj LO MATO! Nadie se atreve a insultar a Justin. Fue,gracioso el capitulo jajajajaja,y me hizo mucha gracia lo de Christian mira que solo para decir eso es para..vamos.. jajajaja. Me he asustado con lo del coche,casi me da algo :(
    Y el perrito jolines pero que monada.
    Espero que te salgan bien los exámenes,los proyectos y todo lo que tengas así que buena suerte.
    Sube lo más pronto posible eh :) Pero sin agobiarte.

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  6. asdñlkalsdkñdalsadkañlsdkañlsdkñal shashi pistashi la novelashi okya. Pueh' que la sigas, que molas y que quiero saber que pasa con el matrimonio ese tan sympathique. Tú puede contra to, yo sé que tú subirás, tsé, yo soy una tostadora así que TODO SER POSIBLE IN DIS FANTASTIC GUORLD.

    Bueno eso, que subas cuando puedas bonita♥

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  7. Shstjsbfkszhitsius mhero con el capítulo, creeme soy igual con los animales lol. Sufro mucho por cosas como esas. Bonito cap Mina, publica pronto porfaplis, te quierooooo<3

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  8. Mina.
    Mina.
    Mina.
    Te mato.
    Realmente.
    Me mato.
    Nos mato.
    DDEFGSHDJUESTGDHMUYJETSGGNDHEHTDFXMHTHGDETHGDHTDGYHGJYFGHGGXBNHMJGJYDHGVMJFDHGCBNNHMJHDG
    ¿como me haces esto? jo, no puedo estar más enamorada de tu novela.
    Con lo de Iyaz, Justin y yo.
    QUE SE JODA EL IYAZ, DIGO, TS, QUE SE METE CON MI JUSTINO. ¿PERO K ASSEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
    NO SE LO CREE NI ÉL.
    Con la conversación de yo con Justin, Caitlin, Julia, Chaz, Carol, Chris, Chaz. QUE ME HE DESCOJONADO. JAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ ha sido brutal, JAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJ y solo por la gilipollez de la ardilla, Aains, edfggstgfhtyrgshgthsf
    Y con lo de Pelvin. TU MADREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE
    AY, QUE ME COMO A PELVIN, GHRSHGTYSRGTYSRGRS
    PFF, SI ES QUE ES LO QUE DISE' ER JUSTINO, QUE TENGO UN CORASONG, QUE NO ME CABE EN ER PECHO, ADSFDHDJTREADGFGKSGHHFLUYTEARLTERYYARS
    Preciosidad de capitulo.
    Estoy enamorada.
    Sépalo.
    Ahora termino mi capi, que voy por la mitad de la mitad, ¿saes'? lol y lo subiré.
    Lof iu muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuch<33

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  9. Awwwwwww el perro sdkjfndskjf. Pelvin, me meo. JKSDNKJDSFKJ yo hubiera echo lo mismo que tu, pero sin lo de los dineros. No tengo tantos (?) JAJAJAJA
    Y oye, tú. Cuando esté medio dormida o apunto de dormirme no subas cap por dos cosas: 1- Cuando tengo sueño estoy de mala hostia, y los comentarios salen feos :/ 2- A los diez minutos que me entra sueño, me voy a dormir, ya tu sae :c
    Y eso. JAJAJAJA
    Iyaz se lo merece. Tendrías que haber sacado tu ultrafuerza escondidas por las catacumbas, y lanzarle un sofá :-D
    Es una, sugerencia. JAJAJAJAJAJAJA bueno
    Precioso todo skdfj. Un beso melona, te amo musho<33

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  10. Impresionante. Cada capítulo que escribes, haces que me enamore más de tu perfectísima novela. Me dejas sin palabras, enserio. Es que... ¿Como se puede ser tan buena persona y hacer lo que ella hace? es increíble. Espero que nunca dejes de escribir por que si lo hicieses a mi me faltaría algo. Tienes mucho talento escribiendo, enserio, cuando lees un capítulo es como si fueras ella y muy pocas personas son capaces de hacer eso. Te admiro mucho.
    - Laura.

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  11. Y bueno porfin me decidi a comentar, me lei el capitulo por la mañana pero me daba demasiado palo comentar, y bueno el capitulo esta genial, eres una gran escritora y PELVIN nunca se me ocurriria el nombre vaya.Iyaz se llevo un gran manotazo a la cara pero wueno que se lo merecia por meterse con justin... Bueno que ya acabo Adios UN BESO ENORME- @Cristina284cris

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  12. ME ENCANTA YA TE LO HE DICHO MIL VECES ERES UNA ESCRITORA ... LA VERDAD NO TENGO PALABRAS PERO QUE ME A ENCANTAO EL CAPI TENGO BUEN CORAZON YUPIIIII PELVIN XDXDXD ME ENCANTA AHORA HOPE Y PELVIN PODRAN TENER CACHORROS SERAN GAPES GATOS Y PERROS JAJAJA BUENO QUE ME ENCANTA Y QUE FUERTE LO DE IYAZ PEO BUENO QUE CREEME QUE PARA MI SUBES MUY PRONTO Y NINGUNO DE TUS CAPITULOS SON UNA MIERDA CREEME BESOS WAPA.
    XOXO:NALU.

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  13. Bam Pau Zoom!! Toma capitulo!
    Perdona que te diga pero el Jay-z o no se quien es el flipao ese es u idiota de campeonato. Cabron asqueroso!! Se mete con el Shasten! Memo! Buuuueno no todo es malo. Bieber es un celosillo... Que mono <3 y voy a tener un perrito para hacerle compañia a Hope! Y le voy a donar el dinero a ese veterinario y a su mujer! Estoy como super FUCK YEAH! *-*
    Resumieno. Que me ha encantado. Y que quiero mas!!!!!! jajaja
    @FelaBoulafa

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  14. Siguela!! me encanta tu novela , es lejos la mejor que he leído (:

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  15. Owwww que bonito! Hola, soy nueva lectora y me encanta tu novela. Siguela pronto porfavor

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