¿Cuántos somos ya?

8 de septiembre de 2012

Never let you go. {117}




- Vamos a necesitar ayuda, eh –dije bromeando.
- Voy a necesitar ayuda –se rectificó- Ya has oído a mi madre, no puedes ayudarme.
- ¿Y desde cuando haces tú caso a tu madre? –pregunté mientras me agachaba a recoger el par de Supras que yacían en una esquina.
- Desde siempre, al fin y al cabo la amo y tengo que respetarla ante cualquier cosa –cuando me levanté quedé demasiado cerca de él. Tanto, que del ¿susto? se me cayeron los zapatos al suelo- ¿Nerviosa?
- No –mentí agachándome, pero él lo hizo al mismo tiempo que yo- ¿Qué te hace pensar eso?
- No lo sé, dímelo tú –estaba intentando seducirme- Te queda preciosa esa sudadera mía.

Se acercó a besarme, pero como sus padres y Erin eran muy propensos a interrumpirnos, no quise ser de nuevo pillada en mitad de los muchos fogosos besos que Justin me daba. Por eso, intenté apartarlo, pero como estaba de cuclillas, perdí el equilibro y caí de culo, apoyando la espalda contra la puerta del armario. Él cayó delante de mí, en el hueco que dejaban mis piernas. Prácticamente me acorraló, colocando sus brazos a cada lado de mi cuerpo, casi pegados a mi cintura. Aunque hacia fuerza contra el suelo para no caer encima de mí.

- Justin –traté de respirar, pero su cercana presencia me lo impedía.
- ¿Sí, shawty?
- Me pones nerviosa –admití.
- Eso quería oír –murmuró para después besarme.

Y así fue como de nuevo, nuestros labios volvieron a hacer presente un bonito gesto de amor que Justin de vez en cuando solíamos ejercer. Mi boca ardía en deseo ante la suya, como muchas veces pasaba. Por no decir siempre, claro. La suya, en cambio, se movía tranquila con la mía. 
Como si ya lo tuviera todo bajo la perfección. Y es que claro, todo lo que él hacía, a mí me parecía perfecto. Y algo que siempre solíamos hacer con mucha frecuencia, era besarnos, así que, ¿quien no coge buena práctica tras varios intentos que siempre resultaban ser válidos y buenos?

Sonreí sobre su boca, en mitad del beso, haciendo que él también sonriera. De esa forma tan suya, haciéndome enloquecer. Volvió a presionar mis labios de nuevo, pero ésta vez para alejarse. Deslizó sus manos por las curvas de mi cuerpo hasta llegar a mis mejillas, las acarició mientras que en sus labios se asomaba otra bonita sonrisa que muchas veces me regalaba.

- ¿Sabes? Amo la forma en la que haces que mi vida cambie –se sinceró conmigo de manera tierna.
- Tú has cambiado mi vida, Justin –dije agradecida- Todo lo que has hecho por mí ha sido beneficiario para mi vida. Y también para la de mi madre.
- Todo por verte sonreír. Que sabes que si tú sonríes…,
- Yo sonrío –acabé la frase por él. Besé de nuevo sus labios, pero ésta vez solo fue un pico- Anda, levántate antes de que nos interrumpan.
- Sí, aquí todos tienden a joder buenos momentos.

Solté una carcajada y él se contagió de ella. Me tendió la mano y con gusto la acepté. Nos levantamos y empezamos a recoger todo. Entre risas, bromas y alguna que otra caída por culpa de mi torpeza y cosas que había por el suelo, recogimos la habitación en menos de veinte minutos.

***

Estábamos de camino al restaurante al que íbamos a ir a comer. Julia juagaba con su cámara mientras que yo miraba el Twitter y respondía numerosas menciones que me llegaban. Mamá simplemente conducía en silencio. Todo estaba en silencio. Un incómodo y aburrido silencio. El restaurante quedaba algo lejos.

- Juguemos a algo –propuse guardando el móvil en los bolsillos enormes que había en la sudadera que le había quitado a Justin.
- ¿A qué? –me preguntó Julia mirándome.
- Contemos cuantos coches rojos hay –le sonreí divertida.
- ¿Y por qué rojos? –oí como mamá carcajeaba.
- Porque morados no habrá muchos –me encogí de hombros y ambas soltamos unas carcajadas.
- ¿Y cómo está Jazzy? –preguntó mamá. Pattie se lo había explicado todo antes cuando me había llamado por teléfono.
- ¿Qué le ha pasado a Jazzy? –ésta vez la pregunta fue formulada por una Julia preocupada.
- Se cayó y se hizo daño en el tobillo –le expliqué.
- ¿Y está bien?
- Sí –respondí- El médico le recetó una pomada.
- Me da lástima que se vayan hoy a la noche –dijo haciendo una mueca- Me han caído genial.
- Me pasó lo mismo cuando los conocí en vacaciones –le expliqué afligida- Se les coge cariño.
- Mucho.

Mamá aparcó delante del local. Había varios coches ya a nuestro alrededor. Y el que más llamó mi atención fue el de los Beadles. Somers y su familia también habían venido. Sería una comida… familiar. Sí, algo así. Todos nos conocíamos y queríamos mucho. A excepción de Christian y yo.

Al salir estaban todos en la puerta esperándonos. Recibí muchas miradas, pero la que más odié fue la de mi compañero de clase. Pero no se quedó atrás, le devolví el mal gesto y Justin pareció molestarse. No le gustaba que nos lleváramos tan mal así de repente.

- Vaya, cuánto tiempo –bromeó Jeremy al verme a mí.
- Ya ves –le seguí el rollo- Os he echado de menos.

Christian sonrió cínicamente ante mi comentario. Ya todos los presentes sabían que últimamente él y yo no nos llevábamos bien, así que, ¿por qué ocultar nuestra mala amistad?

- A ti no, idiota –dije de mala manera mirándolo.
- ¡___ ! –me regañó mamá.
- Tampoco esperaba que me extrañaras, a fin de cuentas nunca te he importado. ¿Por qué ibas a hacerlo ahora? –contestó él tajante.
- ¡Christian Jacob! –imitó Sandy a mi madre- Retira eso ahora mismo.
- Déjalo, si es eso lo que piensa, allá él.
- Bueno, será mejor que entremos antes de que rueden cabezas –bromeó Chaz.
- Sí, mejor –aceptaron los demás, menos Christian y yo, que nos habíamos callado.

Entramos al restaurante y esperamos a que un mesero nos atendiera. La 
gente se nos quedó mirando un tanto asombrados por ver a tantas personas esperando en la puerta. Necesitarían juntar tres mesas para que podamos caber bien. Un joven de unos veinte años se nos acercó.

- Mesa para… -Jeremy empezó a contarnos uno a uno.
- Una mesa grande –aclaró Will riendo.

Le seguimos las carcajadas y el chico nos condujo a una que había al final del local, larga. Muy larga. Con un mantel blanco y muchísimos cubiertos. Y aunque no lo pareciera, todos cabíamos ahí. Habían sillas suficientes para nosotros. Cada uno se sentó en familia, pero al fin y al cabo, todos lo éramos en general. A mi lado tenía a Caitlin, y al otro a Julia. Justo al lado de Beadles estaba su hermano, mirando el móvil como tantas veces hacía. Dichoso idiota. Justin y Chaz estaban delante de mí, hablando animadamente.

- Que reine la paz, por favor –pidió Julia.
- Sí, no quiero que nos echen de aquí sólo porque mi hermano y tú os habéis matado –murmuró Caitlin.
- Oye, que tampoco me porto tan mal –me quejé riendo.
- Has empezado tú con todo esto –me regañó Vilchez.
- Pero él me había mirado mal antes –reproché sacándole la lengua después de haberme excusado.
- Al caso, no digas nada.
- ¿No puedo hablar ahora? –le pregunté a Caitlin indignada.
- Sí, pero intenta no liarla.

Dos camareros vinieron a traernos la carta y así poder elegir lo que pediríamos para comer. Al cabo de los diez minutos vinieron a tomar nota. 
Hablamos sobre varios temas, la verdad es que algunos iban a su bola. 

Will hablaba con Jeremy y el padre de Chaz. El hijo de éste último hablaba con Justin. Christian jugaba con los hermanos de mi novio. Julia, Caitlin y yo hacíamos las gilipollas, como siempre. Mamá y Pattie hablaban animadamente; y Erin, Sandy y la madre de Somers 
conversaban sobre una película que habían visto anunciar hace poco y que sentían curiosidad por ir a verla.

Al cabo de un rato trajeron nuestra comida y sin dejar de hablar, empezamos a comer. Christian había dejado a mis cuñaditos y se centró en su plato, aunque de vez en cuando se fijaba mucho en el móvil. 
Demasiado por así decirlo. Incluso dejaba de comer muchas veces por contestar a varios mensajes que le llegaban. En un momento apartó un poco su silla y anunció un “voy un momento al baño”, para que todos nos enteráramos.

- El fin de semana que viene hay una fiesta, ¿os habéis enterado? –preguntó Caitlin.

El sábado era día ocho y yo vi en el tablón de anuncios del instituto un pequeño post-it en el que anunciaban lo que Cait acababa de decirnos hacia nada. Pero por culpa de Justin no terminé a leerlo del todo.

- ¿Ah sí? –preguntó Julia interesada.
- Jennifer la organiza –Chaz y Justin que estaban mirando unos vídeos en el móvil alzaron la mirada lentamente hacia mí.
- ¿Por qué me miráis? –pregunté con el ceño fruncido.
- Raro que no hayas vomitado –bromeó Chaz.
- O matado a alguien –Justin tosió decía por el medio ‘Christian’.
- He madurado, ¿sabéis? –y a continuación, todos mis amigos empezaron a reírse, haciendo que todos los adultos se giraran- Ya la estáis liando.
- Madurar, dice –se rió Julia.
- Oye –me quejé.
- Shawty, que te queremos –dijo Justin riendo.
- Sois idiotas –les insulté cediendo a las risas que me habían contagiado.
- Bueno, ¿y qué pasa con la fiesta de la fulana esa? –preguntó Julia volviendo al tema.
- Pues que la tía me ha invitado –negó con la cabeza. Yo fruncí el ceño.
- ¿Y por qué te ha invitado? –pregunté confusa. Tomé un poco de mi bebida.
- Pues porque por desgracia soy su cuñada –escupí toda la Fanta, manchando la camiseta de mi novio.
- ¿Cómo? –todo el mundo había volteado a mirarme.
- Me esperaba una reacción peor –murmuró Caitlin mirando a Justin, el cual estaba un poco en estado de shock tras mi repentina acción.
- ¿Se puede saber qué haces? –me regañó mamá.
- Me meo –mentí susurrándolo al oído.
- ¿Y por eso tienes que macharle la camiseta a Justin? –preguntó.
- Lo siento –me levanté- Voy al baño, disculpadme.

Julia y Justin me miraron con el ceño fruncido ante mi respetuoso levantar. Había pedido como “permiso” para ir al baño, cuando uno; me levantaba cuando quería, y dos; ni siquiera iba al baño para hacer mis cosas. Me levanté de mi silla y caminé hacia los servicios. Tenía pensado hablar con Christian seriamente. No podía creer que estuvieran saliendo. Él. Christian Beadles. Con Jennifer Orton. Madre mía, cada día la gente estaba peor.

Entré a los baños públicos y la voz de mi antiguo mejor amigo llamó la atención. Estaba metido dentro de un baño individual, hablando por teléfono con alguien. Pero lo descubrí rápidamente. Con Jennifer.

- No, no sabe que salimos -¿a quién se refería?- No, en serio. No le he dicho nada a ___ –vale, hablaban de mí- Sí, Caitlin lo sabe. ¡Pues si se lo cuenta, se lo contó! No es mi culpa que nos haya visto una amiga suya –suspiró. Estaban discutiendo- Sí, sé que quedamos en mantenerlo en secreto –volvió a suspirar- Entonces si ya lo sabe todo tu grupito, ¿de qué te quejas que lo sepa ___ (tu nombre)? –hubo una pausa- Jennifer, quiero perdonarme con ella.

Mi corazón se aceleró de una manera no muy normal.

- Sé que te cae mal –ts, pues si supiera lo mal que me cae ella a mí- Pero ella es mi amiga, Jennifer. Yo la quiero –intentó hablar de nuevo, pero ella lo interrumpió- No, claro que no. A ti te quiero más –hija de la grandísima madre, estaba poniendo a Christian entre la espada y la pared- No, no nos hablamos. Estamos demasiado enfadados desde que empezamos tú y yo a hablarnos –chirrié los dientes- Sabes que te quiero, pero ella también es mi mejor amiga… compréndelo –pero pareció alarmarse- No, no. Tú, tú. Te elijo a ti –apreté fuertemente los ojos para tratar de calmar el ardor que se estaba formando en ellos.

Oír esas palabras de Christian hacia que mi corazón se encogiese hasta conseguir el tamaño de un puño cerrado. Las ganas de sonreír durante el resto del día se habían desvanecido así sin más. Me apoyé en la puerta y deslicé mi cuerpo hacia abajo mientras mis lágrimas se hacían ya presentes en el rostro. No podía creer que Jennifer estuviera poniéndome en contra suya, que le estuviera lavando el coco a Christian de esa manera. Me dolía, me dolía muchísimo. Y lo que más me dolía era saber que él se estaba dejando ser dominado.

Oí como Christian se levantaba, pues sus zapatillas habían empezado a hacer ruido. Tiró de la cadena, supongo que para disimular que había estado ahí o yo que sé, no estaba para pensar en ese momento.

- Te quiero –y pareció esperar a que ella contestara, pero no, no hubo nada.

Me levanté precipitadamente del suelo y me encerré en el baño de mujeres, haciendo un fuerte ruido con la puerta. Me miré en el espejo y sequé mis lágrimas. Traía un aspecto horrible. Recogí el cabello en un moño flojo y limpié mi cara en agua. Formé una piscina con mis manos y estampé el agua contra mi rostro una vez. Y dos. Y tres. Y cuatro. Así hasta lograr hacerme despejar un poco. Alcé un poco la vista y mis ojos estaban rojos e hinchados, pero no tanto como solían estarlo otras veces. Salí de ahí y con una sonrisa falsa me senté de nuevo.

- ¿Todo bien? –me preguntó mamá. Miré disimuladamente a Christian y asentí con la cabeza.
- Sí, todo bien.


|| Lunes por la mañana ||

Julia y yo conducíamos hacia el instituto. Como ya había mencionado días atrás, no pasábamos a buscar a los Beadles pues ahora Caitlin tenía coche propio. Los rumores sobre que Christian salía con Jennifer, al parecer, habían circulado con bastante rapidez por el instituto. Pero había sido por parte de las huecas y estúpidas amigas de Orton, pues ni yo, ni Julia ni el resto de mis amigos estábamos tan interesados en esa relación como para ir comentándola con todo el mundo. Es más, a nadie le agradaba. Pero sólo había sido yo la única de dar mi opinión ante Christian. Bueno, y Caitlin, que era su hermana, pero nadie había llegado hasta el mismo punto donde me encontraba yo.

Sentada en el asiento del copiloto y vestida de ésta manera http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=54100852, miraba Twitter y Facebook sin interés, como si fuera monotonía.

- ¿Te ocurre algo, melona? –preguntó Julia haciendo que me sobresaltase.
- No, ¿por qué? –aunque ella no pudiera mirarme porque conducía, sabia que algo iba mal. Se me notaba perfectamente.
- Llevas desde ayer al medio día algo seria.
- No lo sé –me encogí de hombros.
- Vamos, dime qué te pasa –pidió aparcando el coche en su plaza de siempre.

Nos bajamos al mismo tiempo.

- No es nada, en serio –insistí caminando hacia Caroline, la cual estaba sentada en un banco leyendo.
- ¿Seguro? –preguntó de nuevo.
- De verdad.

Caitlin y sus amigas aparecieron de repente.

- Hola, chicas –nos saludaron.
- Yep –contesté antes que Julia- Voy con Caroline, adiós.
- Adiós –se despidió Caitlin algo confusa por mi reacción.

Caminé hacia su banco sin hacer ruido, no es que quisiera asustarla, simplemente es que mis zapatos no chirriaban al caminar. Me senté a su lado y alzó la vista con una sonrisa al darse cuenta de quién era la persona que había ocupado un hueco a su lado.

- Buenos días –me saludó.
- Hola, Caroline –besé su mejilla y le sonreí- ¿Qué leías?
- Cumbres borrascosas –hice una mueca- ¿Qué?
- En España pasaron esa película más de mil veces en una misma cadena de televisión –ella soltó unas carcajadas- ¿Qué tal por Alaska?
- Bien, supongo –se encogió de hombros.
- ¿Qué ha pasado?
- Mis abuelos, ya están algo mayores y no creo que les quede mucho… -frunció el ceño.
- Lo siento, tía –dije abrazándola por los hombros- La verdad es que no sé qué decir. Yo es que directamente no he conocido a mis abuelos.

Ella alzó la vista.

- ¿No? –preguntó extrañada.
- Por parte de mi padre, mi abuelo murió antes de que yo naciera, y mi abuela murió cuando era muy pequeña; o sea que no me acuerdo –le expliqué- Y por parte materna… Bueno, el abuelo siempre ha estado un poco enfermo, pero ahora parece haberse recuperado un poco. Hace bastante tiempo que no lo veo, incluso antes de haberme mudado de España –me encogí de hombros.
- Vaya, eso es peor que lo mío –hice una mueca.
- Como no los llegué a conocer, pues tampoco he sufrido mucho.
- Ya, pero tiene que joder no poder saber cómo es tu abuelo o abuela.
- No lo sé –me volví a encoger de hombros- Sólo no tengo mucha curiosidad, tampoco me hablaban de ellos en casa.

El timbre sonó de repente, asustándonos, pues no habíamos estado mirando la hora durante toda la conversación. Nos levantamos y acomodamos nuestras mochilas mientras caminábamos hacia clase. Y como últimamente solía hacer desde que estaba castigada, me sentaba al lado de mi Caroline. Sin poder evitarlo, me giré hacia atrás, hacia mi antiguo puesto ocupado por Rufus, pero a su lado no había más que un hueco vacío.

Las clases ya llevaban más de diez minutos. Christian no llegaba, y era raro, pues su hermana había venido a clase. ¿Estaría haciendo pellas? La puerta se abrió de repente, y por ella entró Christian algo agitado.

- ¿Puedo pasar? –preguntó despeinándose el cabello como muchas veces hacía.

Oí un suspiro por parte de mi compañera, le sonreí aunque ella no pudiese haberme visto, pues estaba demasiado ocupada viendo a su reciente amor platónico.

- Que sea la última vez que llega tarde.

Él asintió con la cabeza y pasó por mi lado, mirándome con desprecio, aunque mi mirada ésta vez no fue de asco, como muchas veces era. Sino de decepción. Me fijé en su cuello, ya que una gran mancha resaltaba bastante. Abrí los ojos como platos al darme cuenta que era un chupetón.

- Qué raro que llegue tarde –me susurró Carol mientras el profesor de matemáticas empezaba a escribir algo en la pizarra.
- Ha estado con la zorra de su novia.
- ¿Novia? –preguntó confusa. Se oyó como Beadles buscaba algo en la mochila.
- Está saliendo con Jennifer.

Y pum. En sus ojos vi reflejados la pura agonía que el mismísimo Jesucristo había sufrido en la cruz. Bajó la mirada con el ceño fruncido, apuntando rápidamente las cosas que dictaba nuestro tutor. Hice de mis labios una fina línea rosada, llena de frustración. Ojalá pudiera hacer algo por ella, pero es que con lo ciego que es Christian, dudo mucho que deje a la estúpida de su novia por salir con Caroline.

***

Las clases habían terminado. Caroline se iba conmigo a casa, pues la había invitado a comer. Fuimos en el coche de Julia y como notaron mi estado de ánimo bastante bajo, al final acabaron sonsacándome la triste conversación que no pude evitar escuchar a escondidas en el baño. Jennifer se había ganado oficialmente mi odio.

- No puedo creer que le haya cambiado tanto –dijo Julia cerrando la puerta de su asiento.
- Jennifer es una mala pécora –murmuré acomodándome la mochila en el hombro y sacando las llaves de casa del bolsillo.
- Y Christian un idiota por hacerle caso a ella antes que a ti –trató de animarme Carol.

Entramos en casa y dejé las llaves en el cuenco de decoración que había en el mueble de la entrada. Subimos a mi habitación y las tres nos sentamos en la cama, dejando las mochilas en el suelo, al lado del balcón cerrado.

- En fin, no quiero hablar del tema –dije suspirando- Me hace sentir impotente.

La habitación se sumió en un profundo e incómodo silencio. Apenas eran la una y media del mediodía. No tenía hambre, pero seguro que Julia sí, así que tendríamos que empezar a hacer ya la comida.

- ¿Qué os apetece comer? –pregunté mirándolas a las dos.
- Lo que haya –contestaron encogiéndose de hombros.
- Hay pasta de anoche –propuse- La calentamos si eso, es que no me apetece cocinar.
- Bueno, vale –aceptaron levantándose.

Nos preparamos la comida y la mesa y a los diez minutos ya habíamos terminado de comer. Pero nos quedamos un buen rato ahí hablando sobre presentarnos en la fiesta de Jennifer y liarla ahí las tres. Por mí y por Julia era una excelente idea, pero Caroline se excusó con que tendría que estudiar.

A decir verdad, aún estando en el grupo de Sam, recuerdo que ella era la que mejor me caía y la que más aplicada se veía. Ya sin hablar mucho con ella, estaba enterada de que sus notas normalmente eran altas, y que no se solía meter en todos los líos en los que estaba implicada la cabecilla de aquél inmaduro grupo. Por suerte, Carol se supo dar cuenta antes de que fuera demasiado tarde. Ahora todo el mundo le ha cogido cariño, menos las huecas que antes solían llamarla ‘mejor amiga’.

Pasamos la tarde haciendo deberes, Justin me llamó para proponerme salir, pero me excusé diciéndole que estaba en casa con las chicas haciendo deberes y estudiando. Y en parte era verdad.  Además, él tenía que ir a grabar al estudio, pues el otro día me dijo de ir, pero nos quedamos en casa con Julia y Chaz haciendo los idiotas.

Más tarde llegó mamá, pero para mi sorpresa fue puntual. Hoy no habría quedado con su Thomas, su compañero de trabajo del cual habíamos hablado la noche anterior. Nos duchamos, Julia y yo nos encerramos en casa por el frío y más tarde vino Caitlin a vernos. Se fue y nos dormimos.  Al día siguiente había clase y yo no estaba de muy buen humor.


|| Jueves ||

Hoy tenía una entrevista a las once. Janet pasaría a buscar a mitad de clase para llevarme a casa y cambiarme rápidamente. Madison me había comprado la ropa el día anterior y se había encargado de dejármelo todo listo en casa. Cuando yo llegara ella estaría ahí para peinarme y maquillarme. Ésta era una entrevista más importante.

Desperté por la mañana y me puse esto http://www.polyvore.com/cgi/set?.locale=es&id=55549594. Hice lo de cada mañana y en menos de media hora me fui en coche con Julia, como siempre. Pero ésta vez teníamos que ir a buscar a Cait y a Chris, pues su coche se había estropeado y lo habían llevado al taller. Hasta el sábado no lo tendrían. Pasamos por su casa y aparcamos delante. Ellos ya estaban esperando así que solo tuvieron que entrar.

- Buenos días –nos saludó Caitlin.
- Buenos días, Beadles –contestó Julia feliz.

Pero Christian no habló.

- Christian, sé que conmigo no querrás hablar –espeté- Pero al menos saluda a Julia, ella es tu amiga, ¿no? –me giré a verlo- ¿O Jennifer no te deja?

Prácticamente se le desencajó la cara. A Julia también. Y bueno, ya de paso, ¿para qué olvidarme de Cait? Los tres estaban realmente sorprendidos por mi repentina reacción. Llevaba desde el domingo callándomelo, y hoy, que estaba bastante de mal humor, solo hizo falta ese puntazo para sacarme de quicio.

- No sé de qué me estás hablando –al menos me miraba cuando le hablaba, y no seguía fijo con el maldito móvil, como siempre hacía.
- Chicos, por favor –pidió Julia conduciendo.
- Saber perfectamente de lo que te hablo –dije tajante- Jennifer no te deja que me hables, no quiere que seamos amigos.
- ¿Y tú cómo sabes eso?
- ¡Porque te oí el domingo en el baño del restaurante hablar con ella! –grité tratando de no llorar por la rabia.

Él guardó silencio.

- No puedo creer que ella sea más importante que yo –dije enjuagando las lágrimas que ya caían por mis mejillas.

No contestó. De nuevo volvió a quedarse callado. El coche paró delante del edificio al que yo solía llamar cárcel. Bajamos del coche y cuando Christian pasó por mi lado para irse solo a clase, sin esperar a sus 
amigos, se detuvo.

- Es que yo a ella la amo de verdad –y dicho esto, se fue dejándome a mí con la palabra en la boca.

Me quedé quieta. Frágil. Débil. Amenazante con romper en llanto aquí delante de todos. Pero no, no quería salir mañana en varias portadas o fotos de portales de Internet. Tampoco quería que me vieran sufrir. Miré a la chica que ahora besaba a mi ex mejor amigo. Ésta se dio cuenta y me dedicó una frívola mirada. Encima que me quitaba a una de mis mejores compañías, también quería joderme. Pues bien, no saldría ganando.

Una mano se posó en mi hombro. Eran las chicas.

- Sabes que nos tienes para todo –habló Cait.
- Y lo que necesites te lo podremos dar –ésta vez fue Carol.
- Yo que sé, una sesión de fotos, una bizarrada por el supermercado, una fiesta de pijamas en casa… -propuso mi Julia- Lo que quieras.
- Gracias, chicas –sonreí agradecida- Pero ahora sólo quiero matar a Jennifer.
- Nosotras también –contestaron a la vez.
- Y sobre todo, tú, ¿no? –pregunté divertida mirando a Caroline.

Ella asintió avergonzada. Ya sabíamos perfectamente que estaba completamente loquita por el hermano de la mediana del grupo, Caitlin. 
Ella perdía las esperanzas cada vez que veía a su amor platónico a y a Orton besarse, pero en mi pecho algo decía que todo lo que ella soñaba 
acabaría haciéndose realidad.

10 comentarios:

  1. Puuuuuta Jennifer, me la cargo tioo sdfghhjkl ¿UN CHUPETON? Sdfhjk la matooooooooooo

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  2. Olo. Un chupeton. Puto Christian de mierda, que santo pantuflazo le metía en todos los hocicos. Verás como se espabila. JAJAJA, loco. A mi que me salude y que me haga una reverencia. JAJAJA SI VIERAS A CAROL, ESTÁ MONTANDO UNA PARTY HARD AQUÍ SOLA CUANDO HA SALIDO AJAJAJAJA
    Meeeeeeeeee encanta c: Te amou melona.

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  3. GHEVIIIITHOBSBTJOSTJISNPOBTJIHVRL JODER, JODER, JODER PARTYYYYYYYYYYYYYYYYYYY HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARD BITCHES, LA MELONA ESTA ME HA AÑADIDO EN EL CAPÍTULO, OH SI, AJA, OH SI, AJA MUEROMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE TE JAMO CHOCHO. Sigo con Julia lol

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  4. aerjgdvkcjhdb xkcvjhxckujvhbaksdzuckuxckujxvkjgdxcvksdgcvzxhgckgzxvckhgzxvchzxgcvchzgxvhgxzvchgszvkkkc<kjgsdcfhgsdfhsfdhsfvdsgzvgdgsvfdsvcsdvvdsdsf ODIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO A LA PUTA DE JENNIFER NO LA PONGAS MAS ESCUCHO EL NOMBRE DE UNA PIVA Q SE LLAME ASI Y LA MATO !! DEVHFGBHDV VBFDVBSVCDSFBEVHJFVEDVHJFGFSDHJVDFSJHVDGDSGVHUIOGFIORGGRDRGRGDI LA ODIO Y CHRISTIAN TAN IDIOTA LE HACE CASO RFBSYGDCUYX BKUJHVBXCUKYJHFGVHFCXZHVBDSJFX VJYHGDSVCXZY GHFV

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  5. QUEEEEEEE PUUUUUUUTA SU PUTA MADRE, ME LA CARGOO. Tío, que mala leche. Chris es gilipollas ea, si es que.. Dios. ._____.

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  6. MAS PUTA LA JENNIFER Y NACE EN UN PUTICLUB,NO TE JODE.
    Y PARA COLMO MANEJA A CHRISTIAN MIRA MIRA.

    LE METO UN PUÑETE MI MADRE...JURO QUE LA ESTAMPO TIO,LA ODIOOOOOOOOOO,LA ODIOOOOOOOOOOO.

    AQUÍ TIENE QUE AVER VENGANZA YASMINA,POR FAVOR QUE ALGO LE PASE A LA FURCIANA EHH!

    SIGOO LEYENDO ^^

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  7. Que puta que es la jennifer!!! la odio con toda mi almaaa. y Chris es mas estupido por hacerle caso a ella..jhndslfcjnafskvbnfuslgbvck uslfgbdcv nlfscbvu lfgbsvuocbfsuvkbfsoubvfoudbvfubc Voy a matar a la Jennifer slahdfcuoeghfdouvclrhefsdgovrehfidugvhrefilsdhgnvruf matar a Jennifer ewfhnrcewliahgfnvolrefdngvljrfndglvjnfdjlgvbnadefc. PUTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Jenniferrrrrrrrrrr aedfhbnvclersdnfverllbsfdgikjvnhrsgjn.

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  8. HIJAAAAAAAAAAAAAAAAAAA DE LA GRAN PUTAAAAAAAAAAAA JENNIFER, QUE ASCO LE TENGO, NO TE LO PUEDES NI IMAGINAR, ES IMPRESIONANTE EL ASCO QUE LE HE COGIDO, pero bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeee' Christian es tambien un poco gilipollas por asi decirlo vaya, tio joder que malo está siendo connmigo:(, bueno sigo leyendo <33

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  9. Y se hará realidad, lo sé. Chris se está comportando como un idiota, espero que abra los ojos. Te quiero mucho<3

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