¿Cuántos somos ya?

21 de julio de 2012

Never let you go. {97}




La puerta se abrió y de ella aparecieron dos mujeres y un hombre. Los presentes en la sala nos levantamos para presentarnos, aunque el que tenia que hacerlo era Usher, pues él era que los había contratado.

- ___ , ___ (tu madre) –nos miró- Esta es Janet.
- Un gusto –dijo una mujer de unos treinta y tantos años saludándonos a mí y a mi madre- Encantada de conocerte, ___ .
- Lo mismo digo –contesté sonriendo.

Miré a la pelirroja que aparentaba tener veinte y pocos años. Era joven y su vestuario también lo era. Me agradó bastante a simple vista y sobre todo su manera de vestir. Le sonreí y Usher nos presentó.

- Madison, ___  –le sonreí a la chica y ella a mí- ___ , Madison.

Nos dimos dos besos y mamá y ella hicieron lo mismo. Me caían las dos genial a primera vista, parecían simpáticas y lo más importante, bastante responsables y profesionales. Estaba a gusto teniendo a estas dos personas cerca de la que a partir de ahora sería mi vida.

- ___ –me llamó Usher- Sé que esto lo tendría que hacer cuando Justin estuviese presente pero no puedo evitar enseñártelo, ¿quieres oír cómo ha quedado vuestro dueto?

Abrí los ojos de par en par, estaba entusiasmada por oír la unión de nuestras voces juntas. Y más si era cantando una de nuestras canciones. 
La que compuse junto a él cuando estaba en Atlanta pasando unas vacaciones. Recordar todo eso me hizo sonreír inconscientemente.

- Me encantaría –acepté.

Encendió su ordenador y tecleó un par de cosas. Luego giró los altavoces que había a los dos lados para que la música se escuchara mejor desde donde estaba yo. Mamá y yo estábamos sentadas, obviamente mi manager y estilista también. Expectantes esperamos a que la canción comenzara. Con una sonrisa en la cara todo el rato, Usher se dio cuenta que la canción era de mi agrado. Y al parecer no sólo del mío, sino de las demás mujeres que escuchaban atentas el dueto. 
Cuando acabó tuve ganas de volverla a reproducir, pero ya lo haría las veces que quisiera cuando estuviese colgada en Youtube.

- La colgaremos en tu nuevo canal de Youtube –comentó Usher.
- ¿Por qué no mejor colgamos la canción que según me has contado, compuso a principios de agosto? –propuso Janet.

Todos miramos a la representante interesados en su propuesta.

- Pero no está grabada esa canción –intervine.
- Tengo una idea mejor –sonrió de lado- ¿Te parece si colgamos la versión acústica, sólo en guitarra y después hacemos la versión con el resto de instrumentos?
- Es genial –me refería a la idea. Sería algo como iniciar mi carrera de forma sencilla y después ir con cosas más complejas.
- Bien, pues te grabaríamos en cualquier lado, en la calle por así decirlo –opinó animada por ver cómo estábamos reaccionando ante sus ideas.
- Me gusta, Janet –opinó mi madre.
- Tenemos muchas cosas por hacer, ___ –dijo sonriendo mi manager- Tengo mucho planeado para ti, seguro que sale todo bien.
- Eso espero –comenté suspirando.

***

- ¿Y qué te han dicho? –preguntó Justin.

Christian arrancaba el césped de mi jardín, Chaz y Julia miraban atentos mientras se acariciaban las manos, Caitlin escuchaba y Justin simplemente seguía alucinando.

- A ver, quieren colgar Overboard en mi nuevo canal de Youtube –el ___VEVO- Pero Janet ha pensado que quizá debería empezar con algo mío, algo solitario.
- Y quiere que empieces a grabar ‘Blanco y negro’ –me hizo gracia cómo lo pronunció.
- Exacto –afirmé yo con la cabeza.
- ¿Cuándo?
- No lo sé, pero dice que quiere que sea versión acústica, y en la calle. Algo como improvisado, ¿entiendes?
- Creo que lo que quiere hacer es que a la vez que lo cuelga en Youtube para que mucha gente lo vea, también quiere que la gente de la calle te escuche en directo, que opine como suena tu voz sin efectos raros por el medio –opinó Julia.
- Sí, yo también pienso lo mismo –le apoyó Christian, que al parecer había levantado la vista del verde suelo.
- La verdad es que a mí me parece muy buena idea –dijo Justin sonriendo- ¿Cuándo comienzas?
- No lo sé, tienen que hablarlo –le contesté encogiéndome de hombros.
- En fin serafín –suspiró Caitlin- Qué lástima que quede tan poco para empezar las clases.
- Sí, se acabó la buena vida –comenté dejándome caer en el suelo mientras apoyaba los brazos detrás de mi cabeza para amortiguar la caída.
- ¿Que se acabó la buena vida? –habló Julia en tono retórico- Vas a perderte muchas clases por el tema de ir al estudio y por todo eso de las entrevistas, fotos y conciertos. Tu buena vida empieza ahora, chata.
- Pero mamá dijo que mi carrera no tendría que influenciar en los estudios –le recordé.
- Pues que no se espere grandes notas –habló Justin- Si es que eres de las fáciles para aprobar, todo bien, si te cuesta estudiar, como no hagas otra vida aparte de la que se vea por televisión, no conseguirás sacar un cinco.
- Soy buena estudiando –le expliqué- Si me lo propongo.
- Si te lo propones –repitió riendo.
- Bueno, verás que todo te irá bien –me animó Caitlin- Sólo piensa en positivo.
- No, si en positivo ya pienso –dije riendo- La verdad es que no estoy muy preocupada por eso.
- ¿Lo estás más por si te regañan el primer día? –bromeó Christian.
- Lo está por cómo reaccionará la gente al tener a la novia de Biebs en su colegio –habló por mí Julia. Qué bien me conocía.
- No dejes que eso te incomode –pidió Justin acariciándome el brazo.
- Nosotros los primeros días estábamos así –dijo Caitlin- La verdad es que algunas veces temía hacer amigos por interés y no por lo que realmente soy. Pero la gente no es tan mala como piensas.
- Bueno –interrumpió su hermano- Según qué gente.
- Evelyn no cuenta –dijo frunciendo el ceño.
- ¿Quién es Evelyn? –preguntó Julia.
- Una chica de mi edad que intentó salir con Christian y al ver que no funcionaba, quiso ser amiga mía –explicó Cait- Pero claro, no fue ninguna de las dos cosas porque nosotros sabíamos de sobras que lo único que pretendía era fardar de sus amistades.
- Por eso tengo miedo –hablé mirando a Justin- No quiero que me traten como la novia de Justin Bieber y futura cantante, quiero que me traten por cómo soy, ___ ___, una chica de quince años.
- Que dentro de poco cumplirá dieciséis –dijo Chaz.
- Cariño, su cumpleaños es el veintiocho de enero –le recordó Julia riendo.
- ¿No era el veintidós de noviembre? –se rascó la cabeza confundido.
- Ese es el de Chris –dije riendo.
- Vaya, se acuerda ella antes que tú –se quejó Beadles.
- Es que yo molo más –fardé en coña.
- Eso lo sabíamos de sobras –dijeron todos a coro menos Chaz.
- Oh, qué majos –empezamos a reírnos.


|| Unos días más tarde ||

Hoy era el primer día de clases. Hoy estaba más nerviosa que cualquier día de mi vida. Nueva ciudad, nuevo colegio, nuevos compañeros y profesores. En fin, nueva vida. Pero ante todo hay que tirar para adelante. Me levanté de la cama de un respingo. Abrí el grifo de la ducha y me metí dentro una vez que mi cuerpo estuvo completamente libre de ropas. Salí envuelta en una toalla y me puse esto http://www.polyvore.com/cgi/set?id=52533221&.locale=es. 
Me hice una coleta alta dejando a un lado mi flequillo, me delineé los ojos de color negro y bajé a desayunar. Juña ya estaba con el móvil en el sofá. Me fijé si había desayunando buscando su bol en el fregadero. Lo estaba. La jodía seguro que estaba más o igual de nerviosa que yo. Desayuné rápidamente y mamá bajó las escaleras con el bolso en la mano.

- ¿Lo tenéis todo? –preguntó ajustándose el reloj de muñeca.
- Sí –respondimos las dos a la vez, cosa que hizo que nos sonriéramos.
- Pues id a por las mochilas, tengo que pasar a buscar a los Beadles –informó.

Las dos subimos a por nuestras cosas y nos reunimos con mamá en el coche. Subimos y ésta condujo hasta la casa de Caitlin y Christian, los cuales esperaban sentados en la acera con las mochilas a un lado. Al ver el coche de mi madre pasar por delante suyo, se subieron mientras no saludaban a todos con un ligero ‘buenos días’.

- ¿Nerviosa? –me preguntó Christian.
- No te despegues de mí en todo el día –le pedí sin ni siquiera girarme en el asiento para verle.
- Me lo tomaré como un sí.

Todos los presentes reímos. Quise relajarme pero no pude. Lo peor de 
todo es que ayer no pude ver a Justin porque tenía una entrevista y después varias cosas por hacer. La época del trabajo para él ya estaba llegando. Y justo cuando yo empezaba las clases, por lo tanto no tendríamos mucho tiempo para vernos. El móvil empezó a sonar. Quise colgar y meterlo en la mochila, pero al ver que era él el que llamaba decidí atender.

#Llamada telefónica#
- ¡Justin! –respondí contenta al ver que me llamaba.
- Princesa, ¿cómo van tus nervios?
- ¿Cómo sabes que estoy nerviosa?
- Te conozco perfectamente, cielo –rió y me contagió las carcajadas.
- Ayer no te vi en todo el día –dije apenada.
- Lo siento, shawty –su voz parecía sonar igual que la mía. Rota- Pero con el trabajo se me hace imposible hasta respirar –suspiré- Pero te prometo que vendré a recogerte después de las clases.
- ¿Seguro? Si no puedes no pasa nada –le avisé antes de comprometerse a algo que quizá luego no pueda cumplir por culpa de sus quehaceres en el estudio.
- Te lo prometo, princesa –dijo seguro de sí mismo- A la una y media estoy en la salida del instituto esperándote.
- De acuerdo –asentí sonriente.
- Tengo que colgarte, sigo reunido con Brown sobre lo del dueto. Hablaremos de esto más tarde.
- Está bien, adiós.
- Te quiero, shawty.
- Y yo a ti, bonito –me despedí con pena por no volver a oír su voz hasta la una y media del mediodía.
#Fin de la llamada telefónica#

Puse el móvil en silencio y lo guardé en un bolsillo pequeño que tenía la mochila. Podía notar perfectamente las miradas de los chicos posadas en mi cara ahora un tanto seria. No sentía nervios, ni nauseas, ni siquiera ganas de salir corriendo. Ahora lo único que me preocupaba era volver a ver a Justin. Lo necesitaba más que nunca y él lo sabía perfectamente.

- Entonces, ¿vendrá a recogerte a la salida? –preguntó Julia rompiendo el silencio.
- Eso me ha dicho –le respondí después de haber soltado un profundo y largo suspiro.

Mamá llegó a las puertas del instituto que a partir de ahora sería el mío y el de Julia durante nueve meses. Nos deseó suerte y bajamos del vehículo todos a la vez. Mi amiga y yo nos cogimos de la mano para fundarnos más de valor. Estábamos las dos muertas de miedo, en realidad. Y no por el simple hecho de que fuera un colegio –que eso ya daba miedo por sí solo-, sino por ser las nuevas y no saber absolutamente nada de nadie excepto de los dos hermanos que teníamos a nuestros lados. Bueno, ya no. Estaban saludando a unos amigos.

- Hijos de puta, ¿para qué nos dejan solas? –se quejó Julia entre dientes.
- Relájate –le pedí. Aunque yo estaba igual.
- Me dará un chungo, nos mira todo el mundo.
- Que miren, mientras no cobremos –me encogí de hombros.
- ¡Chicas, venid! –nos llamó Christian- Quiero presentaros a unos amigos.

Caminamos hacia él, donde también estaba Caitlin y un par de chicas más. No tuvimos que dar muchos pasos para reunirnos con aquél grupito.

- Éstos son Jake, Rufus y Mikel –habló Christian- Chicos, Julia y ___ .
- Un gusto –hablé por mi amiga, dado que ésta estaba muerta de vergüenza.

Las dos nos dimos dos besos con los nuevos compañeros que tendríamos a partir de ahora.

- Y bueno –ésta vez fue su hermana en presentarnos a gente nueva- Chicas, éstas son Meredith, Nicki y Rachel.
- Encantada de conoceros –me sorprendió que la voz que acababa de sonar en aquél instante fuera el de Julia.

De nuevo volvimos a darnos dos besos, pero ésta vez con las amigas de Caitlin. Todos parecían muy simpáticos. Aunque obviamente me miraban como si ya me conocieran de algo. Y no precisamente de haberme visto pasear por la calle, sino de por casualidad haberme visto en múltiples fotografías siendo acompañada por mi novio Justin. Resultaba un tanto incomodo que la gente supiera quien eras sin que tú misma los conocieras de nada. Un escandaloso timbre hizo que nos sorprendiéramos todos.

- Bienvenidos a la rutina, amigos –habló el que me parecía a mí ser Rufus.

Rufus era el típico pecoso rubio con ojos marrones. El graciosillo de la pandilla, el que siempre estaba haciendo el tonto o el imbécil para sacar una sonrisa a más de uno. Al menos esa era la imagen que daba exteriormente.

- Vamos, anda –dijo Christian palmeándome la espalda levemente.

Caitlin, Julia y las demás chicas tomaron hacia otra dirección, pues ellas iban a un curso más adelantado que nosotros. Obviamente porque eran más grandes. En cambio, los amigos de Chris, él y yo, nos dirigimos todos juntos a la misma clase. Por suerte, éste no era uno de esos institutos en los que te tenías que ir cambiando de clase por cada asignatura que dabas. No me gustaba estar levantándome y sentándome todo el rato. Al entrar, la mayoría de los que estaban ya sentados, voltearon a vernos. Algunos saludaron a mis nuevos compañeros, otros simplemente saludaban a Christian. Al que obligatoriamente tenía que seguir a todos lados porque no conocía a nadie.

- Eh, ¿poniéndole los cuernos con tu amigo? –“bromeó” el tipo que había saludado mientras me miraba. Qué ganas de pegarle una hostia me habían entrado tan de repente.

- Veo que sigues con el mismo retraso mental que el del año pasado –le dio un par de golpes en la cabeza y pasó olímpicamente de él- Ignóralo –dijo mientras caminábamos hacia el final de la clase para sentarnos en dos asientos libres que había.

Dejé la mochila en el suelo y cuando fui a apartar la silla para sentarme, una morena con rizos marcados ocupó mi lugar. Me la quedé mirando con cara de “wtf?” y ella no pareció inmutarse. Estaba mirando a  
Christian, el cual todavía no se había percatado de la escena porque estaba sacando unas cosas de su mochila. Carraspeé la garganta y los dos se giraron a verme, pero Chris miró a la morena con la misma cara que lo había hecho yo anteriormente.

- Siento ser borde apenas el primer día, pero ahí me sentaba yo –dije señalando la silla con la mirada.
- No veo que ponga tu nombre –puse cara de asco al oír su voz de pito por primera vez.
- Sam, ahí va ___ , quítate, por favor –Christian pareció también tenerle asco. Lo pude notar por el tono de voz que estaba empleando con ella.
- Me prometiste que este año te sentarías conmigo.
- Bueno, pues ahora lo des promete –le di una patada floja a las patas haciendo que ésta se levantara asustada. La aparté por los hombros y me senté en mi lugar.
- ¿Quién te crees que eres para venir así? –preguntó ya formando un circulo alrededor de mí.
- No quiero tener problemas el primer día, así que piensa lo que quieras, sólo limítate a ignorarme –abrí la mochila y saqué un cuaderno.
- Si te piensas que esto quedará así entre tú y yo lo llevas claro.
- Pues muy bien –dije sin ganas de discutir mientras ponía mi nombre en la primera página para que fuera identificada- Ale, adiós.

Oí como hacía un gesto apáticamente y se marchaba. Chris soltó unas carcajadas y yo le acompañé a ellas. Alcé la vista y nos miramos aun riendo. Dejé de escribir y empecé a hablar mientras que la ausencia del profesor se hacía presente en la sala.

- Valiente mierdosa –la insulté sabiendo perfectamente que no me escuchaba.
- Nadie le había hablado así, todos le tienen algo de respeto por ser la hija del director.
- ¡¿La hija del director?! –todos giraron a verme. Yo simplemente me limité a rascarme el cuello mientras miraba hacia la mesa para no ser reconocida.
- No chilles, idiota.
- Madre mía, que esta es capaz de hacer que me expulsen por no haber dejado que se siente con su amorcito.
- ¿Con su amorcito? –preguntó riendo- No digas tonterías.
- Intentaba algo contigo, Beadles –hice que lo reconociera mirándolo mal.
- Bueno, ni lo sé ni me importa. No es mi tipo –se encogió de hombros y miró al frente cuando la puerta se abrió y de ella apareció el que a partir de ahora sería nuestro tutor.

La primera mirada de la reciente persona que había entrado hace unos segundos, fue hacia mí. Me haría presentarme en público, lo intuía.

***

Lo peor de todo es que ya habíamos comenzado a hacer clase normal. ¿Lo mejor? Estaba sonando el timbre que advertía que eran la una y media. Recogí mis cosas rápidamente mientras oía las carcajadas de Christian proceder a mi lado.

- Nerviosa, ¿eh? –preguntó al mirar mis rápidos movimientos.
- Voy a ver a Justin –dije eufórica cogiéndole de los mofletes.

Algunas chicas me miraron al notar mi repentino ataque de euforia y me sonrieron tímidamente. Eran de las pocas que no habían mirado mal durante todo el día. Salimos él y yo de la clase juntos y nos reunimos al final del pasillo con Julia y Caitlin. Las dos venían riendo.

- ¿Qué tal vuestro primer día de clases? –aunque las había visto en el recreo, me importaba saber cómo se había sentido Julia ante tal experiencia nueva. A ella le costaba socializarse con la gente.
- Podría haber estado peor –comentó ésta encogiéndose de hombros.
- ¿Por qué? –preguntó Christian riendo.
- No lo sé, pero podría haber estado peor –le explicó Julia soltando un par de carcajadas.

Al salir del edificio, en lo primero que me pude fijar fue en al multitud de chicas que había alrededor de no sé qué. Obviamente sabía quién era el que se encontraba rodeado de tantas chicas. Salté en los escalones mientras alzaba los brazos para que me viera entre tanto tumulto. Pude ver una sonrisa asomarse de esos perfectos labios a lo lejos. Oí un cuchicheo por ahí a lo lejos, y lentamente las chicas fueron yéndose de ahí. Corrí hacia Justin con la mochila colgando de un hombro y me colgué de sus brazos. Éste tuvo que separarse unos pasos de su coche, pues estaba ahí apoyado. Me besó frenéticamente la mejilla, como si no me hubiese visto en meses en lugar de un día.

- ¿Qué tal, princesa? –preguntó.
- Ahora genial –contesté sonriéndole.
- Eh, nosotros nos vamos caminando –me avisó Julia.
- ¿No queréis que os lleve? –se preocupó Justin por sus amigo.
- No, no –respondieron estos rápidamente soltando picaras sonrisas.
- Está bien –nos encogimos de hombros y nos despedimos- ¿Te importa si te llevo a comer, madame?
- Por supuesto que no –respondí sonriéndole y siguiéndole el rollo.

Tomó mi brazo y me guió hasta la puerta del copiloto la cual abrió caballerosamente para que me pudiera sentar en el asiento. Me la cerró y dejé la mochila en los asientos de atrás. Éste en menos de tres segundos ya estaba conduciendo de camino a no sé qué restaurante.

- Hoy quiero ser yo mismo contigo –respondió parando en un semáforo en rojo.
- Ya eres tú mismo cuando estás conmigo, Justin –no entendía a lo que se refería.
- No, pero digo en cuanto a llevarte a comer a según qué sitios.
- ¡Me vas a llevar a un McDonald’s! –exclamé emocionada.
- Mierda, ¿cómo lo has adivinado?
- Awww qué tierno –dije enternecida.
- Es que siempre te estoy llevando a sitios… formales.
- Está bien cambiar de rutina de vez en cuando –le comenté sonriéndole una vez que el coche volvió a ponerse en marcha- A parte, McDonald’s es uno de mis sitios favoritos.
- Me alegro, porque el mío también –soltamos unas carcajadas y siguió conduciendo hacia nuestro destino.

7 comentarios:

  1. Tooooma que me voy McDonald’s con mi Justin ^^ ^^
    Y la hija del director me cae mal, la odio akolrperlkhf
    sigo leyendo!

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  2. ajjajajjajajjajajja me cae recontra mal la hija de el director.yo me mayo si me pasa eso ajjajajajaj me imagino la cara de todas las pivas al ver q me iba con justin jaja no te pongo q subas otro por q ya hay pila para leer jojojo estoy feliz comiendoconitos 3d`s ¡¡¡¡megatube barbacoa!!!!! siiiiiiiiiiiiiiiiiiiq

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  3. Ya me ha caído mal la tipa esa, la hija del director ¬¬!
    Me voy al McDonalds y con Biebs *baile de cinco minutos*
    Voy a por el siguiente :)

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  4. Puff pues que mal empezamos el primer día de clase con la "Niña de papá"
    Joooo,ahora me entraron ganar de comerme un McDonald's.

    Sigo leyendoo!!

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  5. Yeeeah. Me has echo igual, el primer día de clases paso una verguenza que pa' que. Pero al siguiente día ya estoy haciendo el tonto :p dksjdnkdsjf a por el siguientee ksjdfnkdsjfdsf

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  6. Uaaa, ya me imagino las caras de envidia de la gente al subir al coche con Justin ladjfdjfka Menos mal que está Chris en las clases. Me cae mal la tía esa, seguro que monta jaleo. Voy a por más, que me veo toda la noche leyendo.

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  7. Hola, me encanta tu nove y no puedo creer que sea famosa, la verdad en la vida real a mi tambien ne encanta cantar y me gustaria vivir de eso, a apartew toco bastante bien la guitarra... Por cierto mi madre se llama Evelyn;). Suerte siguela

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