¿Cuántos somos ya?

21 de julio de 2012

Never let you go. {95}



- Justin, tengo algo de miedo –él alzó la vista rápidamente- Sobre el tema de empezar a cantar y eso.
- ¿Por qué, shawty? Si lo harás genial y tal. Sabes que tienes talento y que serás conocida por todo el mundo. Muchas de mis beliebers te adoran y lo sabes…
- No es eso, Just –suspiré- Tengo miedo de que se me suba la fama a la cabeza y dejar de ser lo que siempre he sido, una chica normal y corriente.
- No creo que te conviertas en una de esas. Sé que mantendrás los pies sobre la Tierra y que nada ni nadie te hará cambiar –comentó encogiéndose de hombros- Aparte, yo estaré aquí para ayudarte y no permitiré que te conviertas en una cualquiera. Tú serás especial, destacarás por tu persona y tu talento.

Le sonreí enternecida.

- Te quiero, Justin.
- También te quiero, shawty –besó mis labios y se separó de ellos sonriendo- Son cerca de las cuatro de la tarde, ¿qué te apetece hacer?
- Podríamos ir con los chicos a ver una película, o no sé –me encogí de hombros dubitativa ya que no se me ocurría nada- Julia va a estar todo el día con Chaz, así que no sé qué hacer.
- Esos dos están siempre juntos –dijo Justin riendo.
- Que aprovechen, que no les pase como nosotros, que estuvimos un mes separados –suspiré.
- ¿Crees que durarán mucho?
- No lo sé, sólo espero que sean felices –le sonreí y él me imitó.
- Eres tierna –me halagó rozando la punta de su nariz con la mía.
- Tú lo eres más –comenté sonriendo tontamente ante las cosquillas.
- Entonces, ¿llamamos a los chicos y vamos a mi casa? Quiero comer Nutella –propuso.
- Tú y la Nutella –dije negando con la cabeza.
- ¡Es adictiva! –reprochó riendo.
 - Está bien, está bien –estiré el brazo para coger el móvil que yacía en la mesita de noche que había a mi lado y marqué el número de Caitlin- Hey Cait, Justin dice que en diez minutos en su casa, avisa a tu hermano. Chao.

Colgué la llamada sin ni siquiera haberle dejado aceptar la propuesta y me metí el móvil en el bolsillo. Justin me miró con cara de imbécil y empezó a reírse.

- Ni siquiera le has dejado hablar –se quejó riendo.
- Si ya me sé la respuesta, Justin –me encogí de hombros.
- Bueno, bueno –dijo poniendo las manos en su pecho haciéndose el ofendido.
- ¿Vamos ya para tu casa? –pregunté poniéndome de rodillas en la cama y estirándome la camiseta, pues se me había puesto mal.
- Vamos –se levantó y me tendió la mano para ayudarme a salir de ahí.

Al hacerlo me dio un tirón y quedé tan cerca, tan cerca de él, que por accidente nuestros labios se juntaron. Reí y él se unió a mis risas. Me cogió en brazos, elevándome como cuatro palmos del suelo. 
Casualmente me sujetaba por el culo. Alcé una ceja al sentir sus manos en cierta parte de mi cuerpo.

- Es que si no te caes –comentó mientras salíamos de la habitación.
- Ya, claro –enredé las piernas en su cintura y le besé rápidamente los labios.
- Para que veas que ahora has sido tú la que me sigue el rollo –dijo mientras bajábamos las escaleras aún en la misma posición.
- Cuidado no te caigas.
- Ni que pesaras tanto, eres una pluma –bromeó sonriendo.
- No sé si tomármelo como un halago u ofenderme.
- Tómatelo como un halago, muchas chicas querrían estar como tú –me bajé al ver que abría la puerta para salir de casa- ¿Por qué te bajas?
- No quiero salir en fotografías estando en esa posición –me aseguré de que llevaba las llaves y el móvil en los bolsillos y cerré la puerta.
- Tampoco sería para tanto –se encogió de hombros y caminamos hacia su casa.
- Tienes fans pequeñas, Justin –le recordé- No es plan de que te vean haciendo este tipo de cosas conmigo, no quiero coger mala fama.
- ¿Por estar con tu novio vas a coger mala fama? –me preguntó mientras abría la puerta.
- Si hacemos según qué cosas en público sí –en el sofá estaban mi madre y la de Justin hablando.

Hicimos un gesto con la cabeza como saludo y caminamos hacia la habitación para estar más tranquilos. Nos habíamos quedado callados durante un minuto hasta que no estuvimos tumbados en la cama como trapos.

- ¿Te da vergüenza besarme en público? –preguntó confundido.
- No –respondí para después soltar un profundo suspiro- Es que no quiero que tus beliebers piensen que me dejo tocar, que soy una facilona, o que no me hago respetar.
- Yo sé perfectamente que tú no eres de esas, shawty –dijo acariciándome la mejilla.
- Porque me conoces, porque llevamos tiempo siendo amigos y por suerte también pareja, pero tus fans no. No saben cómo soy y no quieren que inventen según qué cosas sobre mí.
- Todo el mundo inventa cosas de todo el mundo, es ley de vida –se encogió de hombros- De mí también han inventado muchas cosas, pero no por eso he dejado de ser cómo soy ahora.
- Supongo que es porque tú estás más acostumbrado, yo no.
- Es cuestión de tiempo –comentó enrollándose un mechón de mi pelo en su dedo, como casi siempre hace.

Nos quedamos en silencio. Por mi parte era algo incómodo, pues quería hablar de algo pero no se me ocurría nada, ningún tema. No tenía ganas ni de hacer la imbécil para hacerle reír. Suspiré para intentar captar su atención y que me mirara. Por suerte conseguí lo que quería.

- Te aburres, ¿no? –no era una pregunta. Asentí con la cabeza pesadamente- Los chicos no tardarán en venir
- Ya han pasado más de diez minutos.

Llamaron a la puerta. Justin me sonrió de forma intuitiva, como siempre solía hacer. Creo que hasta eran tics porque se tiraba todo un día sonriendo. Si seguía así, la mandíbula se le desencajaría cualquier día de estos.

Caminó hacia la puerta y la abrió, detrás de ésta estaban los hermanos Beadles con un una bolsa en las manos cada uno. ¿Qué llevarían ahí? Se acercaron a la cama y me senté correctamente para hacerles sitio. 
Besé a cada uno en la mejilla como forma de bienvenida y me miraron sonrientes. Dejaron las bolsas a un lado y empezaron a hablar cuando Justin se sentó en un sillón que había.

- Nuestros padres tienen que hacer una reunión de trabajo hasta mañana por la tarde y adivinad dónde nos quedamos –habló Caitlin.
- Aquí –dijo Justin sin dificultad alguna.
- Exacto –Christian hizo un gesto con las manos de que había acertado- Tu madre ya lo sabe. La mía le ha llamado hace unos minutos, así que tranquilo que no le pilla por sorpresa.
- Igualmente sabéis cómo es mi madre. Mi casa es vuestra casa –comentó amablemente.
- Y bueno, dado que voy a ser la única chica y posiblemente me voy a aburrir muchísimo, he pensado que quizá te quieras quedar aquí. Aunque claro, se lo tienes que preguntar primero a Justin que…
- Que aceptaré con muchísimo gusto –se adelantó mi novio a responder.
- Ya, pero ¿y Julia?, ¿la dejamos sola?
- Pues que se quede también –propuso Bieber.
- Y a Chaz le dejamos marginado, si se entera que nos hemos quedado todos menos él se enfadará –nos recordó Christian.

Los tres miramos a Justin y éste asintió con la cabeza. Caitlin y yo chocamos las manos con una sonrisa y ellos rieron. Parecíamos niños pequeños.

- Party hard, entonces –bromeó Chris.

***

Estábamos todos en la habitación de Justin. Pattie aceptó con gusto a que nos quedáramos todos a dormir a su casa. De verdad que es un sol esta mujer, tiene un corazón que no le cabe en el pecho. En fin, como queríamos dormir todos en la habitación de Justin, pues íbamos a mirar varias películas ahí, movimos los muebles para poner dos colchones en el suelo. Bieber y yo obviamente estábamos en la cama principal, Chaz y Christian en un colchón, y Julia y Caitlin en otro. Ellas habían preferido ponerse juntas porque Cait había traído unas chuches que le gustaban mucho a mi melona. La muy glotona sólo pensaba en la comida. Ninguno teníamos puestos aún los pijamas. Bueno, yo sólo llevaba la camiseta, el pantalón me lo había quitado porque tenía calor. Dado que había confianza entre los chicos, me daba igual que se me viera un poco la ropa interior.

- ¿Qué película veremos primero? –preguntó Chaz.
- Ni idea –respondió Christian.
- ¿Arrástrame al infierno? –propuso Julia.
- No la he visto –dije yo- ¿Da mucho miedo?
- No está mal –opinó Caitlin que al parecer sí sabía de qué iba.
- A mí me da igual, si da mucho miedo mejor.

Los chicos rieron junto a mi novio y me quedé con cara de idiota al no pillar el “chiste”.

- No lo ha cogido –dijo Chaz al observar mi cara de confusión.
- Qué corta –me insultó Beadles.
- ¡Eh, ardilla, no es mi culpa! –protesté.
- Se refería a que si es de mucho miedo, tu te asustarás y te abrazarás a él –me explicó Somers riendo.

Miré a Justin con las cejas alzadas y él se encogió de hombros con cara de niño bueno. Me reí ante su expresión y le acaricié la cara para después volver a dejarme caer en el colchón.

- Poned la que queráis –dije con cansancio al ver que las chicas estaban echando a suertes qué película íbamos a ver.
- Ha tocado El sexto sentido –anunció Caitlin.
- ¡Pero si esa es del año de la Kika! –se quejó Chaz.
- ¿Y qué? Es muy buena –dijo Julia mientras se levantaba para ponerla en el DVD.
- No la he visto –le susurré a Justin en el oído- ¿Da mucho miedo?
- No, es de suspense, no da miedo.
- ¿Seguro?
- En serio –comentó en el mismo tono de voz que habíamos estado usando durante toda la conversación.

Me besó la frente y las luces se apagaron. Julia ya había terminado de poner la película. Los muelles de los colchones sonaron durante un minuto y medio para tratar de que buscar la posición más cómoda. A partir de ahí lo único que se oía era el sonido proveniente de la película. 
Todo estaba en absoluto silencio. Estaba confiada de que esta película no me causaría ningún trauma permanente como el de subirme a ascensores con espejos. Hasta que ¡bam! Sustaco. Pegué tal bote que hasta los chicos se asustaron.

- ¡Y que no daba miedo, quítala, joder, quítala! –pedí tapándome la cara con un cojín.

Empecé a oír las risas de los chicos y noté como la habitación se iluminaba, alguien había encendido la luz. Los brazos de Justin rodearon mis hombros haciendo que me acercara más a su cuerpo para tratar de no coger más miedo, pero tarde. La imagen de la niña vomitando aquél líquido blanco en la tienda de campaña se me había grabado en la retina. 
Vale, trauma de nuevo. Quizá nunca pueda ir de acampada sin evitar acordarme de aquella fatídica escena. Estúpidas películas de miedo. 
Donde esté una de drama o romántica, que se quite una de suspense o terror. ¡Que pongan Titanic, joder, que le da mil vueltas a esta!

- Vamos, shawty –trató de calmarme Justin. Pero no lo hacía, incluso me estaba empezando a enfadar porque todos se reía- Sólo es una película.
- Nunca entraré sola a una tienda de campaña a las tantas de la noche y con una linterna –me advertí a mí misma en voz alta.

Lo único que conseguí fue que los chicos y mi novio rieran más fuertemente. Grité tapándome la boca con el cojín, de manera que sonó bastante ahogado.

- Dejad de reíros de mí –me quejé poniendo voz de niña pequeña.

Los chicos poco a poco fueron parando de reírse. Justin me destapó la cara y las luces ya estaban apagadas. Todos miraban atentamente la película como antes. Como si yo no hubiese gritado, como si no hubiese pasado nada. Todo en absoluto silencio. El brazo de Justin me hacía de cojín, así que estaba perfectamente cómoda. Y él parecía estar totalmente a gusto, pues jugaba con mi pelo que caía en su brazo de vez en cuando. Era tierno, porque siempre hacía lo mismo, enredarse mis mechones en sus dedos. Y después, cuando paraba, lo desenredaba con las puntas. Siempre hacía algo con mi cabello, siempre. Y normalmente lo solía hacer cuando se empezaba a aburrir.

- Estás aburrido –le comenté en un susurro.
- Bastante, ahora que no gritas ni nada, la película ha perdido su emoción –me explicó tratando de reprimir una carcajada, lo pude notar en su tono de voz.
- Muy gracioso –dije sarcásticamente.
- Si te hubiésemos grabado para que te vieras tú también te habrías reído –apostó con el mismo tono de voz que yo estaba empleando con él desde el principio.
- Posiblemente –acepté- Pero soy tan orgullosa que quizá diría que no hace gracia.
- Tú y tu orgullo –comentó negando con la cabeza y haciendo que su nariz rozara mis mejillas dulcemente aunque fuera sin querer.
- Es lo que hay.
- Pero en el fondo me gusta que seas orgullosa, es gracioso.
- A ti todo te parece gracioso, ese es el problema.
- ¿Que todo me parezca gracioso es un problema? –preguntó haciendo que su aliento impactara en mi mejilla.
- Depende.
- ¿De qué depende? –me estaba empezando a frustrar con tanta pregunta, y él lo estaba notando.
- No lo sé –respondí cansinamente.
- ¿Y por qué no lo sabes? –apartó un mechón de pelo que me cubría la cara y besó aquella zona lentamente, produciéndome unas intensas ganas de mandar a la mierda a todos los que estaban en la habitación y quedarme a solas con Justin.
- Bieber, deja de molestarme –le pedí inocentemente- Quiero ver la película.
- ¿Me haces un favor? –me estaba susurrando en el oído de tal forma que estaba haciendo que me volviese loca.
- No.
- ¡Hazle el favor y que se calle! –gritaron todos.
- Bieber, calla –le pedí.
- Ves a buscarme la Nutella.
- No pienso levantarme, ¿y si me encuentro a un fantasma de estos de la película por el pasillo?
- Sí, aquél al que se le ve el cerebro por detrás –Christian trató de asustarme más de lo que estaba.
- Eh, no –me tapé la cara- Que después me traumo fácilmente.
- Va, tráeme la Nutella.
- ¡Después de la película! –un cojín salió impactado hacia su cara. Había sido Julia.
- Agresiva –se quejó Justin lanzándoselo de nuevo.
- Quiero ver la peli y no calláis, qué pesados –esta vez fue el turno de Caitlin.
- La otra –habló su hermano- Pues cállate tú antes.
- ¡Callaros todos! –gritó Chaz haciendo que la sala quedara en silencio- Joder, os ha costado.

Terminamos de ver la película en silencio. Bueno, al menos de parte de los demás. Yo no dejaba de quejarme en voz baja hacia los saltos que daba por culpa de las escenas de miedo. Realmente lo estaba pasando fatal con esta peli. Nunca me han gustado este tipo de cosas. No me gusta pasar miedo, prefiero llorar ante una de drama que a estar traumándome y asustándome. Y ya no digo nada acerca de reírme. 
Caitlin se levantó a encender la luz y mi corazón pareció calmarse más cuando logré ver con claridad todo lo que había en la habitación. Por culpa de la oscuridad me imaginaba cosas irreales con las sombras que veía.

- Nunca más veré una película de miedo con vosotros –me quejé tapándome la cara con un cojín.
- Vamos, eres una exagerada –dijo Julia riendo.
- Tampoco ha dado tanto miedo –comentó Christian.
- Pues a mí sí.
- Voy a ponerme el pijama –dijo Chaz.

Se levantó y Christian le acompañó para ahorrar tiempo. Más tarde entraron las chicas, después entró Justin y finalmente yo. Abrí la puerta del baño, ya que todos nos habíamos ido cambiando ahí y la cerré. Puse el pestillo por si acaso, ya que no me fiaba de que Julia hiciera una bromita de las suyas. Me quité la camiseta y la puse en la pequeña mochila que había traído. De ésta misma saqué un pantalón, pero al ir a ponérmelo las luces se apagaron. Sonreí maliciosamente, pero en el fondo tenía algo de miedo.

- Eh, chicos, encended las luces –dije dando un golpe en la puerta para llamar mejor la atención.

No me respondieron y empecé a alarmarme. No se veía absolutamente nada y estaba empezando a tener miedo. Mucho, por así decirlo.

- ¡Eh, vamos, encended las luces!

El interruptor de la luz estaba fuera del baño, por lo tanto yo no podía ir y encenderlo. Palpé la puerta para tratar de encontrar el pestillo, pero no, entre los nervioso y lo poco –por no decir nada- que se veía no conseguía ni tocarlo.

- ¡No tiene gracia, encended la puta luz!

Me estaba entrando el pánico. Después de ver una película de miedo lo que menos le apetece a una es que le gasten una bromita. Empecé a aporrear la puerta con todas mis fuerzas mientras gritaba miles de insultos y malas palabras. No quería sonar desesperada, pero estaba terriblemente asustada. Lo malo es que ninguno parecía responder. Y lo peor de todo es que Justin no parecía tener compasión conmigo, él ya habría encendido la luz para que me quedara más tranquila o algo así. 
Pero no, ellos seguían con la estúpida broma. Y sí, seguramente estaréis pensando que soy una estúpida, porque claro, sé de sobras que me están gastando una broma pero aun así sigo teniendo miedo. Pero es normal, poneos en mi lugar y más si sois igual de miedicas que yo. Conclusión: me daría un paro cardíaco en cero coma.

El infarto aumentó cuando debajo de la puerta, por la rendija, empezó a salir una luz. El corazón me iba a mil, me faltaba el aire y había estallado en llanto por la desesperación. Estaba pasándolo realmente mal y lo único que podía hacer era gritar, llorar y aporrear la puerta.

- ¡Sacadme de aquí, por favor!

La luz se encendió rápidamente y con un ágil movimiento quité el pestillo. Al mismo tiempo que abría la puerta, por ésta entraba Justin, el cual me abrazó rápidamente. Gesto que agradecí ya que estaba en ropa interior y su cuerpo tapaba el mío semidesnudo. Aún tenía el susto en el cuerpo, la verdad. Sé que sonará algo infantil, pero juro no volver a fiarme de mis amigos después de haber visto una película de miedo. Y de mi novio tampoco, que quede claro.

- Ya, lo siento, de verdad –dijo acariciándome la melena- Al principio fue divertido, pero después me di cuenta que lo estabas pasando realmente mal.
- ¿Y te das cuenta ahora, idiota? –pregunté retóricamente para después darle un mordisco en el hombro.

Él no emitió ninguna queja de dolor. Tal y como me lo imaginaba.

- Mejor entra a cambiarte –me pidió al separarme por los hombros. Había recorrido mi cuerpo semidesnudo con tal perplejo que me sentí halagada.

Di un rápido vistazo a los chicos. Miraban al suelo, sobre todo Chaz y Christian, seguro que era para no verme en ropa interior. Me dedicaría a matarlos más tarde, sobre todo a Julia y a Caitlin. Venganza, quería venganza.

- ¿Estás loco? No entro ahí ni de coña.
- Voy contigo –dijo poniendo una mano en mi espalda y empujándome levemente hacia el interior del baño de nuevo.

Cerró la puerta y se sentó en la taza del váter mientras me observaba coger las prendas de ropa que usaría como pijama.

- Eres un imbécil, ¿lo sabes, verdad?
- No sabía que te ibas a asustar tanto.
- ¡Sabes que soy miedica! –dije lanzándole una chancla.

Lo único que conseguí fue hacer que riera más de lo que ya había hecho anteriormente. Después de haber impactado sobre su hombro, la recogió del suelo y me la lanzó rasa hasta que tocó los dedos de mis pies.

- Te veías tierna cuando llorabas en mi hombro –comentó sonriendo.
- Casi se me sale el corazón del pecho –le informé después de haberme puesto la camiseta- No podré dormir en semanas por vuestra culpa.
- Qué lástima –dijo sin interés. Me giré a verlo y estaba liado con la chapa que colgaba de su cuello.
- Sé que te mueres de ganas de proponerme dormir a tu lado para que se me quite el miedo –sonrió de lado al decir eso.
- Cómo me conoces –afirmó riendo. Me senté en su regazo, pasando un brazo por su cuello y el otro dejándolo sobre mi vientre. Acarició mis piernas y le sonreí tiernamente.
- Es lo que tiene haber sido y seguir siendo mejores amigos durante cuatro meses –y sonará poco tiempo, pero en cuatro meses se puede llegar a conocer muy bien a alguien.
- Te quiero tanto, miedica mía.
- Te amo horrible, Justin –rió ante mi comentario.
- Yo también te amo horrible –sonreí arrugando la nariz y le besé los labios.
- ¿Salimos ya? –pregunté- Quiero joder a mis “mejores amigos” –le respondí haciendo comillas con los dedos en el aire.

Soltó unas carcajadas y me levanté de su regazo para coger la mochila que yacía en el suelo. Salimos los dos de ahí y nada más estar ya en la habitación, me fijé en cómo estaban los chicos. Relajados y tumbados cómodamente.

- ¡Os odio con todo mi corazón! –grité mientras me abalanzaba sobre ellos y empezaba a pegarlos.

Empezaron a defenderse, pero les tiraba cojines, me subía a sus espaldas, les daba flojas patadas y puñetazos. En fin, eso fue una batalla. Después de haber hecho el jaleo del siglo, Pattie nos obligó a dormirnos, ya que era tarde y no dejábamos de hacer ruido. A regañadientes la obedecimos, pues no teníamos sueño y lo único que nos apetecía era hacer más el gamba. Pero preferimos hacerle caso por si las moscas, no vaya a ser que nos eche una buena regañina.

Al día siguiente desperté rodeada por unos brazos. Los de Justin, claramente. Me giré entre su tierno agarre y lo observé detenidamente mientras dormía. Parecía un niño pequeño. Le besé la punta de la nariz con cuidado para no despertarle, pero ésta la arrugó ante mi caricia. 
Empezó a esbozar una sonrisa, abrió un ojo, pero al ver que era yo lo cerró aun sonriendo pícaramente.

- Buenos días, tonto –dije acariciándole al pelo.

Él me miró.

- Buenos días, fea –cogió la mano que tenía en su cabello y besó el dorso de ésta.
- Hoy tenemos que ir a buscar las cosas para el cole –le recordé- ¿Vendrás?
- Claro –aceptó sonriendo.

Los chicos se fueron despertando poco a poco. Era temprano, apenas las diez de la mañana. Anoche nos acostamos todos muy tarde, y la verdad es que esperaba haber dormido más. Cerca de las doce de la mañana o así. Pero últimamente se me hace imposible dormir tanto; o me desvelo demasiado pronto, o tengo que hacer cosas ese día y obligatoriamente tengo que madrugar. Bajamos al piso de abajo a desayunar. Pattie no estaba, había ido a no sé qué. Comimos lo de siempre, cereales con leche. Me gustaba estar en compañía de los chicos, era divertido. Pero aun así me sentía algo incompleta sin las chicas y Ryan. De verdad que los extraño muchísimo. Julia, Caitlin y yo fuimos al baño de arriba a cambiarnos, mientras que los chicos lo hicieron en la habitación mismo. No tenían pudor, ni nosotras tampoco. 
Me vestí con la ropa que anoche me preparé para hoy {http://www.polyvore.com/cgi/set?id=48383444&.locale=es} y me dejé el pelo suelto. 
Cada uno se fue a su casa a coger el dinero que necesitaría para comprar los libros, libretas y bolígrafos y nos reunimos en una pequeña plaza que nos quedaba cerca a todos.

***

- ¿En serio vas a llevarte esa libreta para matemáticas? –le preguntó Chaz a Julia.
- ¿Qué pasa? –se hizo la ofendida agarrándola y aplastándola contra su pecho como si fuera su vida.
- No puedes llevar libretas de Hannah Montana, es demasiado ridículo.
- ¡Tú si que eres ridículo! –le insultamos las dos.
- Bueno, bueno –dijo arrastrando las palabras con pesadez- Si después se ríen de ti no me vengas llorando.
- Los que llorarían serían ellos, en todo caso, no yo –amenazó a sus futuros compañeros indirectamente.
- Procura ser menos agresiva –besó la mejilla de su novia y yo reí.
- Oye, ¿puedes ir a mi habitación y traerme el móvil? –le pregunté a Julia sonriendo.
- ¿Para qué?
- Para llamar a Justin y preguntarle cuánto le queda en el estudio.
- Hija, pero déjalo tranquilo, no lo agobies –se dejó caer en la cama de sopetón- Ya vendrá, está en el trabajo.
- Ya hace más de dos horas que se ha ido –comenté exasperada.
- Está con Usher y con no sé quién más en una reunión, no creo que le pase nada malo.

9 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ME HE REIDO CON ESTE CAPITULO QUE NI TE LO IMAGINAS JAJAJAJJAJJAJAJA PERO MENOS MAL QUE JUSTIN ESTABA AHÍ TAN TIERNO COMO SIEMPRE.
    Sigo leyendo capitulo preciosa :)

    ResponderEliminar
  2. ajajjajajajajajajajajajajjajajajajajajjajajajajajajajajajjajajajajjajajajajajajajja me encanto ajjajajajajjaja me quede si aire de reirme me imagine a todos riendop y me contagiaron la risa ajjajajajaja a mi me pasa simpre cuando vo pelis de terror q grito como loca q la saquen,q me voy a morir de un infarto,etc ajajjajajajjajajajjaj

    ResponderEliminar
  3. JAJAJAJAJAJAJAJJAAJJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ ME ENCANTOOOOOOOOOOOO ESTE CAPITULO JAJAJAJAJAJA ME CAGUE DE RISA, ESTUVE COMO MEDIA HORA RIENDOME DE LA BROMAA JAJAJAJAJJAJAJAJAJJAAJAJAJJAJAJAJAJA. ME ACUERDO Q UNA VEZ SOL ,PAU (otra amiga) y yo vimos el orfanato (una peli de terror), q cagasoooooooooooooooooooooo q nos pegamos, nos asustamos tanto q la sacamos y dijimos q la veiamos al otro dia de mañana, al otro dia la pusimos y nos asustamos, la sacamos y no la terminamos de ver jajajajajajajjaja cuando estaba leyendo me acorde de esa vez y me empeze a reir jajajajajjajajajajajjajajajajjajaj.

    ResponderEliminar
  4. OMB!!!
    Me reí tela con la parte de la peli porque yo soy super miedica y me han hecho esa broma, también lloré hahaha. Se pasa super mal y más si acabas de ver una peli de miedo. En fín voy a por el siguiente :)

    ResponderEliminar
  5. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA Como me he reido de verdad,lo juro.Yo también soy muy cagada me asusto rapidamente y me dan cage las pelis de miedo no puedooooo :S

    ResponderEliminar
  6. jsdbfhjdfsbjhdsfbhjf me encanta :D Siento no comentarte antes, no estaba :clod e la peli JAJAJAJAJAJAJAJA. A mí si me gustan las pelis de miedo c: pero luego sueño y veo cosas raras. ¿Una libreta de hannah montana? Oye, que me gusta, pero no para tanto, por dios. En fin, a por el siguiente.

    ResponderEliminar
  7. CHICAS 6 COMENTARIOS NADA MAS???? COMENTENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!!!!!!!!! NO SE SI SE DIERON CUENTA PERO CADA VEZ HAY MENOS COMENTARIOS. CAPAS Q HAY ALGUNAS Q NO PUEDEN COMENTAR O ALGO PERO CADA VEZ HAY MENOS COMENTARIOS Y LA IDEA ES Q CADA VEZ HALLAN MAS COMENTARIOS NO MENOS ASI Q POR FAVOR COMEEEEEEEEEEENTEEEEEEEEEEEEENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN GRACIAS BESOSSS COMENTEN,

    ResponderEliminar
  8. Vaya comienzo el maratón,, es genial*-* Pobre, que malos son para hacer esas bromas, sobre todo Juss, una cosa, a lo mejor soy yo, pero ha habido dos o tres momentos incómodos con Justin. Espero que sean imaginaciones mías, en serio lanjfdkndfn. Voy a leer más.

    ResponderEliminar
  9. Que trauma he cojido no veo una pelicula de miedo a no ser
    que este Justin y la luz no pasa na' que la tngo por suerte dentro.Que miedo!
    Besoooooooooooooooooos

    ResponderEliminar

¿Por qué no me sacas una sonrisa con un comentario tuyo? Vamos, es gratis.