¿Cuántos somos ya?

28 de junio de 2012

Never let you go. {89}

Parece un niño pequeño :')


Logramos sacarle una sonrisa y una carcajada. No era fácil consolarla, la verdad. Pero cuando podíamos le hacíamos feliz en menos de un segundo. Era débil, lo era y no lo reconocía. Pero por suerte tiene un novio que sabe más de ella que sí misma. Besé su mejilla y froté su espalda tiernamente mientras esperábamos en silencio –aunque el sollozo de Julia todavía era presente- hacia el aeropuerto, donde mi futuro, el de ___  y el de casi todas las personas de este vehículo, irían a mejor.

***

El trayecto en el avión fue silencioso. Cansado, sobre todo. Todos dormimos hasta el final del viaje. Si no fuera por que mi madre estaba detrás de mí y me avisó de que ya habíamos llegado, posiblemente no me hubiese despertado. Bueno, ni yo ni ___ . Ella seguía durmiendo en mi hombro, como siempre hacia cuando viajaba conmigo.

Mamá, Kenny, Chaz y yo cogimos nuestras maletas, las de mi novia, su madre y su amiga las llevaban directamente a su casa, pues eran muchas y no podríamos con ellas. Bajamos del avión y un tumulto de flashes, preguntas y alboroto nos ‘recibió’. ___ me agarró de la mano fuertemente, al parecer seguía poniéndose nerviosa cuando estaba rodeada de tanta cámara. Lo comprendía.

A un par de metros nos esperaba un taxi. Dejamos las maletas en el maletero y subimos al interior. Julia y Chaz iban hablando de no sé qué, mamá y ___ (tu madre) hablaban de la reciente matriculación de las chicas, Kenny estaba en Twitter –cómo siempre- y ___ y yo murmurábamos a cerca de la que posiblemente sería su futura casa. No teníamos ni idea, estábamos colapsados y no teníamos tampoco ganas de pensar algo. El jet lack, supongo.

El taxi cogió por una calle que empezaba a hacerse familiar para mi vista. Y no sólo a mí, sino también a ___ , pues miraba por la ventana con la boca abierta.

- No puede ser –murmuró en voz baja.
- Imposible –hablé yo esta vez.
- ¿Mamá? –dijimos los dos a la vez en busca de alguna explicación.

Ellas dos sonrieron de forma cómplice. Mi novia dejó de mirar por la ventana y esta vez me miró a mí.

- Creo que ya sé por qué se me hace tan familiar esta calle.
- Aquí vivo yo –concluí.
- Pero puede ser que primero os esté dejando a ti y a tu madre en casa –habló Chaz.

Podía ser una opción. El taxi primero nos dejaba a mí y a mamá, y después iba a la que sería la casa de ___ . Pero sería un poco tontería, porque, ¿no tendría mi madre que darle la calle y tal al conductor? Estaba echo un lío y nadie me resolvería esa duda. El taxi paró. Las dos mujeres adultas salieron del coche. ___ y yo nos miramos con esperanza en los ojos. Salimos todos del vehículo. 
Estábamos delante de mi casa. El taxi se marchó después de que le hubiésemos pagado y le agarré la mano a ___ . Su madre se acercó a la puerta de la casa que había a mi lado.

- No puede ser –habló de nuevo mi novia.
- ¿Qué? –pregunté sorprendido.

 Su madre entró al interior de la casa y al minuto salió al balcón que daba delante de mi habitación. Descolgó el cartel que colgaba de la barandilla y lo rompió.

- ¡Bienvenidos, vecinos! –gritó mi madre abrazando de repente a mi novia.

Me quedé de piedra. Miré a Julia. Esta había empezado a saltar y a chillar. ___ soltó a mi madre y corrió hacia mí para abrazarme, pues estaba en shock.

- ¡No me lo puedo creer! –chilló mientras le sujetaba por la cintura para que no se cayera.
- ¡Seré tu vecino! –exclamé contento.
- Y yo tu vecina –besé sus labios por pura desesperación y le bajé cuando noté las carcajadas de nuestras madres detrás de nosotros.
- Bueno, ¿vais a quedaros ahí? –les preguntó ___ (tu madre) a su hija y a Julia- ¡Vamos a verla!

Antes, mamá, Chaz y yo dejamos las maletas en mi casa. Kenny se había ido hacia rato con el taxi. Las chicas nos habían esperado en la calle para que fuéramos con ellas a ver la casa, así que corrí para reunirme de nuevo con ___ . Le agarré de la mano y caminamos hacia el interior de su nuevo hogar.

- ¡Es enorme! –exclamó Julia.
- No me lo puedo creer –murmuró ___ con una sonrisa en la cara.
- Créetelo, princesa –dije para luego besar su mejilla.
- Bueno, id a ver las habitaciones –gritó mi suegra con una sonrisa en el rostro.

Subimos las escaleras hacia el piso de arriba, donde estaban todas las habitaciones. Era casi como mi casa, lo que pasa es que los cuartos estaban distribuidos de diferente manera. El primero, era el de matrimonio, igual que en mi casa. El segundo era de invitados. El tercero…

- ¡Esta habitación es mía! –gritó mi novia entrando.

Me eché a reír. Tenia balcón. Era la habitación que quedaba enfrente de la mía.

- Creo que ya sé por qué la ha escogido –dije riendo.
- Para controlarte –besó mis labios fugazmente y echamos unas cuantas carcajadas.
- ¡Dios mío, mi habitación es enorme! –exclamó Julia con entusiasmo al pasar por la nueva habitación de mi novia.
- ¿Ya la tienes? –pregunté.
- Sí, está al lado de ésta –contestó señalando la pared que había a nuestro lado.

Salimos de la estancia y nos encontramos con nuestras madres sonriendo.

- ¿Te gusta, hija? –preguntó su madre.
- Sí, pero… no tiene muebles.
- De eso no te preocupes –habló esta vez Pattie, mi madre.
- ¿Y dónde dormiremos? –cuestionó mi novia.
- Por suerte tienes un vecino súper sexy con habitaciones suficientes para dormir –la abracé más fuertemente de la cintura y se echó a reír ante mi broma.
- Exacto, os quedareis a dormir el tiempo que necesitéis para montar muebles, pintar… -movió los brazos como si buscara más ideas, pero no encontraba más-…, en fin, lo que queráis hacer.

Nos echamos a reír y vimos a Julia y a Chaz correr por todo el pasillo. Ésta se detuvo al quedar enfrente de nosotros y puso las manos como en forma de ‘stop’.

- Esta casa mola mucho –dijo separando las sílabas para darle mayor atención a la oración.
- ¡Y tiene piscina! –gritó Chaz.
- ¡Y mi habitación queda enfrente que la de Justin! –esta vez fardó mi novia alzando el puño, pero dado que nadie le hizo caso, lo bajó rápidamente.

Nos echamos a reír de nuevo. Al parecer hoy no parábamos de reír. Estábamos muy tontos. Quizá la felicidad, sí, eso era. Estábamos felices y nadie podía quitarnos hoy la sonrisa de la cara.

- Bueno, ¿vamos a ver a los chicos? –propuso mi novia.
- ¿Chicos? –preguntó Julia.
- Cait…
- ¡Dios mío, sí! –estaba eufórica, muy eufórica.
- Bueno, nosotras estaremos en casa –dijo mi madre señalando a mi suegra- Tenemos que esperar a que vengan las maletas, dijimos que las trajeran en casa y no sabemos a qué hora vendrán.
- De acuerdo –dijimos todos a la vez.
- Tened cuidado.
- Sí –respondimos mientras bajábamos las escaleras.

Salimos de casa y nuestras madres nos imitaron. Cerraron la puerta y entraron a mi casa, donde esperarían  a que llegara el equipaje. Había muchas maletas, pues tenían que llevárselo todo. Caminamos hacia la casa de los Beadles. Julia estaba nerviosa por conocer a la ardilla. ___ simplemente estaba feliz por pisar las calles de mi ciudad –y ahora la suya- de nuevo. Yo… yo simplemente era feliz al verla sonreír. Ella es mi sonrisa. Llegamos a la casa de mis amigos.

- Escondeos –le pedí a las chicas.

Éstas se agacharon detrás del coche del padre de los hermanos Beadles para así no ser vistas. Me subí un poco el pantalón, me aclaré la voz y llamé al timbre. Se escuchó una pequeña discusión detrás de la puerta. 
Logré entender que se peleaban por ver quién abría la puerta para atendernos. Lo hizo Christian.

- Al final siempre te acabas saliendo con la tuya, Caitlin –dijo con la cabeza girada hacia el sofá, donde estaba su hermana. Volteó a verme y me tuvo que mirar dos veces para darse cuenta de quién era el que había llamado a su timbre- ¡Justin!

Me dio un abrazo y yo le correspondí al gesto.

- ¿Qué tal, cuándo habéis llegado? –nos preguntó a Chaz y a mí.
- Hace un cuarto de hora o así –respondí encogiéndome de hombros.
- ¿Ha llegado Justin? –oí como preguntaba su hermana.
- Sí, Cait, está aquí –respondió Chris haciéndole un gesto con al mano para que se acercara.

Se levantó del sofá y vino corriendo hacia mí y a Chaz para abrazarnos.

- ¡Os echaba de menos! –exclamó contenta al vernos- Espera, ¿tú no te tenías que ir a Canadá?
- Sí, pero mi abuela se ha puesto enferma y mamá la quiere tener controlada por si le pasa algo malo y tal.
- Entonces, ¿te mudas aquí? –concluyó nuestra amiga. Él asintió con la cabeza- ¡Eso es genial!
- Sólo falta Ryan y ___ para poder estar de nuevo juntos –dijo Christian.
- Uf, la extraño tanto –suspiró su hermana.
- ¿Y qué tal han estado las vacaciones por España? –cambiaron rápidamente de tema porque se pondrían sentimentales.
- Pues… -pero una piedrecita impactó en mi nuca e impidió que siguiera.
- ¿Qué pasa? –preguntó Christian, pero a este también le cayó una piedra en la mejilla.

Se oyeron unas risas.

- ¿Qué cojones? –Caitlin salió de su casa y caminó hacia detrás del coche donde estaban las chicas- ¡DIOS MÍO!

Ya las había visto. Obviamente a Julia no la conocía, pero a ___ , claramente sí. Sonreí como un bobo al imaginarme la cara de mi novia al ver a su mejor amiga de nuevo. Las dos se abrazaron y Caitlin miró a Julia con cara rara. No sabia quién era, es normal que la mirara así.

- Cait, quiero presentarte a una amiga, Julia –se dieron la mano y se sonrieron.
- ¡___ , ven a saludarme! –gritó Christian.

Ella corrió hacia él y se tiró encima. Como los viejos tiempos, pensé. Por fin estábamos todos reunidos y con una estúpida sonrisa en el rostro. Chaz rodeó la cintura de su novia, pues la cual había empezado a sentir vergüenza. Después del efusivo saludo de la ardilla y ___ , ésta decidió presentarlos.

- Chris, esta es mi amiga.
- Y mi novia –dijo Chaz levantando la mano para que se le viera.
- Uh, enhorabuena, bro’ –le felicitó la ardilla a su amigo.
- Gracias.
- ¿Cuánto lleváis? –preguntó Cait.
- Unos días –dijo rascándose la cabeza.
- Ocho –contestó Julia asesinando con la mirada a su novio.
- Eso, ocho –todos reímos.
- ¿Y se puede saber qué haces aquí? –preguntaron Christian y Caitlin a la vez.
- Mejor entremos, es muy largo de explicar –dijo ___  encogiéndose de hombros.

Pasamos al interior de la estancia y nos sentamos en el sofá.

***


|| ___ ||

- Y bueno, aquí estoy –comenté después de haberles explicado toda la historia.
- Increíble –habló Caitlin.
- Muy fuerte –murmuró su hermano.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? –preguntó su amiga.
- No lo sé –me encogí de hombros- No quería que se enterara mucha gente.
- Bueno, el caso es que ya está todo arreglado –zanjó el tema Christian- 
Ahora lo que mola es que estaremos juntos en el mismo barrio y en el mismo colegio.

Y dicho esto, ambos chocamos las manos juntos mientras reíamos. Era genial volver a estar con ellos de nuevo. Y lo mejor era que no había días límites por el medio. No tenia que estar contando el tiempo que me quedaba para separarme de lo que ahora era mi familia y parte de mi vida. Ahora estaba con ellos para siempre. Sin kilómetros de por medio, sin llamadas telefónicas ni cibernéticas. Ahora si quería algo podía venir a pedírselo a Cait, o a Justin o incluso a Chaz, que lo teníamos cerca. Simplemente creía estar soñando.

- Por cierto, ___ –me habló Caitlin- No sabía que componías.
- Sólo era… por probar.
- Pues lo haces bien –dijo encogiéndose de hombros.
- Gracias.
- Tanto que grabará conmigo un dueto –informó Justin cogiéndome de los hombros y haciendo que me pegara más a él.
- ¿En serio? –preguntaron los hermanos Beadles al mismo tiempo.
- Sí, de la canción que le compuse.
- ¿Era para él? –cuestionó Christian señalando a su amigo.
- Claro, si habían un montón de rumores sobre es, bobo –le recordó Caitlin en tono obvio.
- Igualmente ya se notaba que era para él –habló por primera vez Julia en todo lo que llevábamos de tarde.
- La letra es muy tierna –dijo mi novio con una sonrisa tonta en la cara.
- Sí, la traduje el otro día y me gustó mucho –me comentó Caitlin.
- Gracias, Cait –le agradecí contenta. Me agradaba saber que les gustaba mi canción.
- Y bueno, respecto a lo de tu nueva casa… -habló Christian- Supongo que no tendrás aun los muebles ni nada, ¿dónde dormirás?
- En su casa –respondí señalando a Justin con el pulgar.
- Ah.
- ¿Por qué? –cuestioné con interés.
- Por si querías quedarte a dormir, y eso –dijo Cait.
- Es que te echábamos tanto de menos que ahora no queremos despegarnos de ti –dijo el tierno de Christian.
- Aw, chicos –dije sonriendo bobamente- Si me vais a tener todos los días, incluso os cansaréis de mí.
- Lo dudo –habló Justin- Lo mismo decías de mí y mira, no me quiero separar de ti ni un segundo.
- Eso de que no se quiere separar de ti ni un segundo es verdad –le dio la razón Julia- Cuando estábamos en el juicio, bueno, en el recibidor ese, 
Justin no paraba de estarse quieto. Y cuando le preguntábamos por qué estaba nervioso, aparte de echarle la culpa al juicio y tal, decía que era porque ya te echaba de menos.
- ¡Awww! –exclamé abrazándolo enternecida- Si es que eres tan mono.
- Bueno, ya, melosos –se quejó Caitlin riendo- Que aquí hay gente que no tiene pareja, eh.
- Yo tampoco tengo pareja y no me quejo, idiota –le dijo su hermano dándole un golpe en el hombro.
- Porque no queréis –dijo Julia- Los dos sois monísimos. Chaz tosió- Pero mi novio más, eh.

Nos echamos a reír y recibí un mensaje de mi madre diciendo que fuéramos casa ya, teníamos que cenar y era tarde. Comprobé la hora extrañada, ¿tanto tiempo llevábamos aquí? Bueno, cuando llegamos a Atlanta eran como las seis de la tarde. Nueve y media, marcaba mi pantalla.

- Eh, mamá dice que vayamos para casa, vamos a cenar –anuncié guardándome el teléfono en el bolsillo.
- Jo, quería que os quedarais más –dijo Caitlin haciendo un puchero- Julia me ha caído genial.
- Y tú a mí, Cait –le respondió mi amiga- Si eso ya nos vemos mañana, tenemos mucho tempo para conocernos –dijo alargando la palabra ‘muy’.
- Sí, vivimos casi al lado –nos recordó Christian.
Nos levantamos todos y nos despedimos. Los chicos nos acompañaron a la puerta y cuando me iba a ir, alguien me cogió de la camiseta. Era Caitlin.
- Bonita camiseta –dijo riendo.
- Ah, gracias –miré de reojo a Justin, este me esperaba.
- Te la regaló él, ¿verdad? –preguntó sonriendo. Llevaba el teléfono en la mano.
- Sí.
- Pues que sepas que ya hay fotos tuyas –arrugué las cejas.

Me pasó el teléfono y había una foto mía en Twitter. Le di a tamaño completo y se trataba de una de hoy, mía, bajando del avión y acercando el zoom hacia mi camiseta. Y justo al lado, Justin llevando la que yo llevaba. Y después en medio ponía: “Justin le regala a su novia su camiseta. ¿Crees que es un gesto bonito de su parte? RT si crees que sí, FAV si crees que no.” Habían como 34 RT’s y 5 Fav’s. Le devolví el móvil entre carcajadas. Las beliebers son mejores que la CIA. Se enteran de todo lo que hace su ídolo en menos de 24 horas.

- Hasta mañana, Cait –dije dándole un beso en la mejilla.
- Si necesitas algo me llamas.
- No lo dudes –le guiñé un ojo y me marché para estar junto a Justin.

Oí el portazo que dio mi amiga y rodeé la cintura de mi novio mientras él pasaba una mano por mis hombros. Me miró y le sonreí. Hoy no había perdido la sonrisa en todo el día y me sentía de un humor excelente como para no hacer que desaparezca.

- ¿Qué quería? –me preguntó.
- Nada, me estaba enseñando una cosa de Twitter –tampoco tenia mucha importancia lo de la foto de mi nueva camiseta. Igualmente, él la vería pronto. Las fotos rulaban muy rápido por las redes sociales.

Llegamos a casa después de los chicos. Ellos iban más adelantados, tenían hambre. Entramos al hogar y nuestras madres estaban poniendo la mesa. Los chicos y yo ayudamos a terminar de ponerla y empezamos a comer.

- Pattie me ha estado enseñando unos folletos con muebles para la casa –me informó mi madre después de haberle dado un sorbo a su vaso de agua.
- ¿Y te has decidido? –pregunté mientras daba vueltas al tenedor para que se enrollaran los tallarines.
- De la mayoría de las habitaciones sí. El lavabo, la cocina, el salón mi habitación y la de los invitados, por ejemplo –asentí con la cabeza porque intuía que iba a continuar hablando- Pero la tuya y la de Julia no la he mirado por si queríais escogerla vosotras.

Ella y yo nos miramos.

- La mía mientras sea morada o azul claro me basta –dije sonriendo.
- A mí me da igual, ___ (tu madre), bastante estás haciendo ya por mí.
- Eh, no seas tonta –le hablé a Julia- Encima que te está ofreciendo que pongas tu habitación a tu gusto.
- Póntela a lo Tumblr, como a ti te gusta –dijo Justin riendo.
- ¿Tumblr? –cuestionaron las dos madres extrañadas.
- ¿Qué es eso? –preguntó mi madre.
- Una parida –respondimos Julia y yo a la vez, provocando que soltáramos unas carcajadas.
- Ya van a empezar –negó Chaz con la cabeza.
- Nosotras no estamos tan amargadas como tú –le regañó su novia.
- Eso –le saqué la lengua y volvimos a reír de nuevo.
- En fin, que mañana iremos a encargar los muebles –anunció mi madre- Tardarán uno o dos días en llegar, así que de mientras podemos ir pintando las habitaciones y tal.
- ¿Y si contratáis a un pintor? –propuso Justin masticando un trozo de pan- Os saldrá más caro, pero lo hará más rápido y mejor.
- Mamá y yo siempre pintábamos la casa juntas –le expliqué con una sonrisa en la cara- Siempre lo hacíamos ella y yo solas, sin ayuda de nadie.
- Y les quedaba bien –reconoció Julia con indiferencia.

El móvil de alguien empezó a sonar. Nos miramos todos mutuamente esperando a que alguien contestara y nos dimos cuenta que era el de Chaz. Pero él no se dio cuenta hasta que Julia tosió y le miró mal. Atendió a la llamada y callamos para que nuestras voces no le impidieran oír mal.

- Se me ha olvidado decirle a mi madre que cenaba aquí y se ha puesto como una loca a gritarme –explicó avergonzado cuando colgó el teléfono- Dice que me quiere en casa en cinco minutos o no salgo hasta cumplir los 22.
- ¿Quieres que te acerque? –le preguntó Justin.
- No, voy corriendo.
- Llévale, Justin –dije en voz baja.

Él asintió con la cabeza.

- Va, que no me cuesta nada –dijo dejando la servilleta arrugada encima de su plato ya vacío- Ahora vengo, mamá –cogió las llaves de su coche y antes de cerrar la puerta nos mandó un beso a todas.
- Es un cielo –suspiró Pattie.
- Es muy tierno –le halagó mi madre.
- Es el mejor –dije yo mirando a la nada.
- Tiene un corazón que no le cabe en el pecho –ese fue el turno de mi amiga.
- Sí, pero sigue siendo un adolescente y se le regaña igual –nos hizo abrir los ojos a los demás, Pattie. Bueno, yo ya había convivido con él un mes y medio, así que había presenciado las múltiples regañinas de su madre.
- Como a todo el mundo –le contestó mi madre.

Al rato llegó Justin. Como ya todo el mundo había terminado de cenar, recogimos la mesa, por tanto cuando él llegó todo estaba ordenado y limpio. Julia dormiría en la habitación donde durmieron los chicos durante el tiempo que yo estuve de vacaciones.

- Bueno, y tú dormirás en la habitación que usabas antes –dijo Pattie.
- ¿No puede dormir conmigo? –preguntó su hijo.
- No –respondió mi madre rápidamente.
- ¿Por qué? –esta vez fui yo la que formuló la pregunta.
- Porque no quiero yo.
- Mamá, cuando Justin estaba en casa dormía con él –le recordé alzando una ceja mientras me cruzaba de brazos.
- Porque no habían más camas.
- Y cuando estaba de vacaciones conmigo, a veces dormíamos juntos –dijo Justin esta vez.
- Pero no erais novios –reprochó mi madre.
- Mamá, que no me violará.
- ¡___ ! –me regañó.
- ¿Qué? –me encogí de hombros- No he dicho nada malo.
- Por mí no habría ningún problema –dijo Pattie- Yo confío en vosotros, pero si tu madre no quiere, no quiere.

Justin y yo suspiramos frustrados y subimos los tres las escaleras hacia las habitaciones. En la mía había una maleta, la mía. Me había llevado muchas más, pero supongo que estarían en casa, pues para dos o tres días que dormiríamos aquí, no necesitaría mucha ropa. Me duché y me puse el pijama. Como añoraba esta habitación. Lo pasé tan bien estando de vacaciones. Me acosté en la cama boca arriba y empecé a pensar en lo mucho que había cambiado mi vida desde que conocí en persona a Justin Bieber.

Miré la hora del reloj, por lo menos había estado desconectada de este mundo una hora y media, por tanto eran las once. Como todos estábamos muy cansados por el viaje, la casa se sumió en un silencio rápidamente. Las luces estaban todas apagadas y no había nadie despierto en la casa. Que yo sepa, aparte de mí. Me levanté de la cama y caminé hacia la oscura habitación de Justin. Qué manía tenía con dormir con las persianas totalmente bajadas. Oí su respiración lenta y tranquila. 
Me produjo un bienestar infinito en el cuerpo. Caminé de puntillas hacia la cama y me senté en su abdomen, coloqué dos mechones de pelo de mi cara detrás de las orejas y le di un besito en la nariz.

- ¿___ ? –se había despertado y tenía la voz ronca y dormida. Me encantaba cuando estaba así- ¿Qué haces aquí?

Solté una risita y volví a darle un beso, pero esta vez en los labios. Él colocó sus manos en mi cintura y le oí reír. Rápidamente le tapé la boca mientras emitía un sonido para que guardara silencio.

- No hagas ruido, bombón.
- ¿Bombón? –aunque tuviera la boca tapada se le pudo entender perfectamente. Sobre todo las carcajadas.
- Te echaba de menos, tonto –dije tumbándome totalmente encima suyo y apoyando la cabeza en su cuello.
- Estamos al lado –me recordó en voz baja.
- Necesitaba dormir contigo.
- Después dices que tienes calor –me acordé de aquella noche en España.
- Pero sabes que te amo de todas formas pasando frío o calor –le susurré presionando mis desesperados labios en su nuez.
- Qué modosita estás ahora, ¿no? –me preguntó Justin riendo.
- Calla, déjame ser feliz –me dejé caer al colchón, pero le pasé una pierna por encima.

Mi manía de dormir así. Nunca podría cambiar mi manera de quedarme dormida. Le pasaba una pierna por encima a cualquiera. Incluso a los cojines. No sé, estaba cómoda haciéndolo, y como nadie se me quejaba, pues yo continuaba.

- A sus ordenes, mi lady –dijo riendo.

Empezamos a reírnos en voz baja, tapándonos la boca para no emitir las carcajadas tan fuertemente. No pretendíamos despertar a nadie y mucho menos que nos regañaran por estar “durmiendo” juntos. No quería broncas, y menos a estas horas. Pero de pronto se escucharon unos pasos y Justin y yo nos alarmamos. Se puso de perfil, así tapándome el cuerpo. La luz se encendió y vi a Pattie.

- ___ se te ven las uñas moradas de los pies –los moví rápidamente y empecé a reírme. Soy idiota.
- Hola, Pattie –dije amablemente sacando la cabeza por el hombro de Justin.
- Si te ve tu madre te matará –me recordó recostándose en el marco de la puerta.
- Lo sé –dije encogiéndome de hombros una vez que estuve sentada correctamente en el colchón. Justin me imitó.
- Los dos –nos señaló- A dormir. Cuando apague la luz os quiero durmiendo sin decir ni una palabra, ¿queda claro?
- Queda claro –respondimos los dos al unísono.
- Bien, porque si no tú te vas a tu habitación, eh.
- Sí, sí –contestamos de nuevo a la vez.
- Buenas noches.

Apagó la luz y le di un sonoro beso en los labios, reteniéndolo de las mejillas para que así no pudiera despegarse de mí sin que yo no quisiera. Sí, quizá hoy estaba un poco lapa, pero necesitaba tenerlo a mi lado.

- Sé que estoy pesada, pero te necesito –le susurré en los labios.
- ¿Te he dicho yo algo de que me molestas? –preguntó.
- No.
- Pues ya está.

Besó varias veces seguidas mi boca, haciéndome perder el control y que la adrenalina y el nerviosismo aumentaran en mí. Me hizo tumbarme y por último me besó la frente. Se tumbó a mi lado, enredando una y otra vez un mechón de mi pelo en su dedo hasta quedarse dormido. Una vez que no oía nada más que su acompasada respiración, cosa que me avisaba que había cogido el sueño profundo, traté de cerrar los ojos. Pero no podía conciliar el sueño. Estaba nerviosa, eufórica, tenia ganas de chillar y decirle al mundo lo feliz que era. Lo mucho que amaba mi vida y a mi familia. Los amigos y Justin estaban más que incluidos en esa etiqueta llamada ‘familia’. Al fin y al cabo, una familia es un grupo de personas que llevas en tu corazón, ¿no? Pues opino que un novio o un amigo, puede ser tu familia tranquilamente. 

16 comentarios:

  1. Aww jhbfjdsbjdsbfjsdfbhdsf. Que verguenza delante de Chris y Cait ._.b jjhjbfjdfsbsjdfbjdf Ahora queda el último :""""""""""""""""""""""(
    sdfjhsndfkjdfs a por el.

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  2. Ainns ma cuuuqui este capítulo:))
    AMOO A TODO EL MUNDO HOOY, YO TAMBIÉN ESTOY FELIZ:D juas juas

    Ajjajajaj édjwjevlfogywwnlffih.como amo a tu novela:)

    Ya este es el penúltimo? :"( quiero más.

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  3. kafjkasjfk afkjaskfjaskfjask MUERO Mira Tengo Como 9646546 Pruebas Por Ser El Ultimo Dia De Clase y Toy En Tu Compu Tu Nove Es Adicta e_é aklsjfkas

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  4. No paro de pensar que Chaz es un amor.
    Me encanta!!
    A por el siguiente

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  5. SKALFVASDKVNMSKLV MEE ENCANTAAAAAAA! :)

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  6. Pero de pronto se escucharon unos pasos y Justin y yo nos alarmamos. Se puso de perfil, así tapándome el cuerpo. La luz se encendió y vi a Pattie.

    - ___ (tu nombre) se te ven las uñas moradas de los pies –los moví rápidamente y empecé a reírme. Soy idiota.

    JAJAJAJJAJAJAJAJAJA me encantóóóóóóó

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  7. Hfhjshzjj si es que son muy tiernos *-/
    Me encanta cuando estoy así con Biebs ^^
    A por el siguiente!!!! Jaja

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  8. Por fin todos Juntos en Atlanta! voy a llorar enserio, pero de alegria claro.
    JAJAJAJAJAJAJAJA ME ha hecho gracia cuando Pattie me pilla con Justin pero ¿que mona no? no me hecha de la habitacion adaspfalfapsf la amo <3

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  9. Aaaaaaaaaaaaaaaaaa me encato, for fin todos justos en Atlantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ajjajaj. mwn muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy buenooooo!!

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    1. opino lo mismo pili aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa si todos juntos !!!

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  10. tdfxfjnmedxjdukjxfeudfkjxudjxfhukj jazjhejsdfedjgx Ah, esdkxfmerdkjxgmerdhkjxncmedujxfhmehdfxc. Me encanta, jo. redfcgerderdgd. <3

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  11. Que capítulo más cuqui, jo. MUERO DE AMOR.
    Cris.

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  12. Aiiiiiiiiix, que bonito todo asñdkjffñkdñsalkffkj. Y Chris y Cait, los echaba de menos enserio. Voy a por el siguiente, en serio me encanta este maratón.

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  13. me encanta son tan 665eyi7awyhyjukuawstfbghtyjskujdyk estan todos menos ryan pero bueno, BRUTAL, sigo:)

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  14. Me encanta la maratón y los caps..Lo de la pierna tambié lo hago yo siempre desde pequeña son manías.
    Besos!

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  15. DIOS! MORI CON ESTA PARTE! xD

    "- ___ (tu nombre) se te ven las uñas moradas de los pies –los moví rápidamente y empecé a reírme. Soy idiota"

    JAJAJA! xD Y con esta:

    "- Calla, déjame ser feliz –me dejé caer al colchón, pero le pasé una pierna por encima.
    Mi manía de dormir así. Nunca podría cambiar mi manera de quedarme dormida. Le pasaba una pierna por encima a cualquiera. Incluso a los cojines. No sé, estaba cómoda haciéndolo, y como nadie se me quejaba, pues yo continuaba"

    Me senti tan identificada! En serio yo siempre hago eso... xD Aff! AMO ESTA NOVELAAAAA... *.* =D

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