¿Cuántos somos ya?

17 de mayo de 2012

Never let you go. {74}


No quería oír lo siguiente. Me lo esperaba, sabía lo que venía a continuación. Cerré los ojos tratando de contener la furia que ahora recorría mi cuerpo. Ese maldito había sido capaz de ponerle una mano encima a la mujer que me dio la vida. A ella, a mi madre. ¡A su mujer!

- Pero te pegó –dije apretando los dientes con fuerza- Te pegó, ¿verdad?

Abrí los ojos y ella se tensó en seguida. Tenía los ojos aún llorosos, pero éstos habían dejado de soltar lágrimas. Hasta que le volví a preguntar:

- ¿Fue capaz de tocarte un pelo, mamá? –le pregunté de nuevo- ¡Dímelo, joder! ¡Necesito saberlo, mamá!
- ¡Sí, me pegó! –y ahí fue cuando me hundí en un oscuro pozo. Un pozo sin fondo del cual no podía salir.

Mamá sollozó de tal manera que sentí una punzada en el pecho. Me dolía el alma de escuchar esas tristes palabras provenir de mi madre. ¡Él la había pegado! ¿Cómo ha sido capaz de hacer eso? ¿En qué monstruo se ha convertido?

Me levanté de nuevo a abrazarla, pero esta vez no pude aguantarme las ganas de llorar. Pero eran lágrimas de rabia, furia contenida. Odiaba esta situación y no pensaba quedarme callada. Papá se enteraría.

- Maldito cabrón –musité por lo bajo.
- Hija –ella me separó cogiéndome por los hombros. Quedamos la una enfrente de la otra- No quiero que hagas nada respecto a lo de papá, ¿vale?
- ¿Cómo? –pregunté incrédula.
- Ya me has oído –repitió para luego enjuagarse las lágrimas con el dorso de la mano- De esto me encargo yo. Es más, él no debe saber que te has enterado de nada, ¿queda claro?
- ¿Qué no debo saber? –la voz de mi padre sonó justo detrás de mí. iba borracho, sí. Su voz lo delataba.

Miré de reojo la hora que marcaba el reloj que colgaba de la pared y me decepcioné. Tan sólo eran las diez de la noche y él ya venía con ese asqueroso olor a tabaco y alcohol. Me giré y le fulminé con la mirada.

- ¿Qué miras así, niñata? –preguntó mientras pasaba por mi lado y abría la nevera.
- Miro al hombre que durante quince años ha sido mi padre. Pero ahora tan sólo eres un puto borracho de mierda.

Se giró y volvió a pegarme como esta mañana había hecho. Sólo que esta vez mucho más fuerte.

- ¡Idiota, no le vuelvas a pegar más a la niña! –chilló mamá.
- ¡¿Y si no, qué?! –gritó mientras se encaraba a ella.
- Como le toques te juro que llamo a la policía –dije con el teléfono fijo en la mano.
- ¿Me estás amenazando? –preguntó retóricamente cuando se giró quedando en frente de mí.
- Tómatelo como quieras, pero no vas a tocarla –hice una breve pausa- No la tocarás otra vez.
- ¿Qué? –preguntó. Para estar ebrio manejaba bien la situación. Sabía perfectamente de lo que le hablaba.

Se giró hacia mamá y le miró con asco.

- ¿Se lo has dicho, no? –preguntó chillando- ¡¿No podías tener la puta boca cerrada, no?!

En ese momento mamá estaba presa del pánico. Y más si él la zarandeaba por los hombros y estaba siendo acorralada contra la mesa. Yo también tenía miedo. Estaba aterrorizada. Ese no era mi padre. Esto no estaba pasando. Yo despertaría de un momento a otro. Pero no, era la puta realidad. Esto estaba pasando. Y seguiría ocurriendo si nadie le paraba el carro.

- ¡Tienes que contárselo a la niñata esta! –gritó de nuevo.
- Suéltame, por favor –pidió la pobre de mi madre ahogada en lágrimas.
- ¡¿Para qué, para que se lo cuentes también al vecino?!
- ¡Suéltame, ___ (tu padre)! –le chilló.
- ¡El tono de voz lo cambias conmigo! - Y justo en ese momento, la mano de él impactó en la mejilla de mi madre.
- ¡Maldito hijo de puta! –chillé mientras empezaba a pegarle puñetazos en la espalda para que soltara a mi madre.

Lo conseguí, sí. Pero me llevé un codazo en la boca de su parte. Éste se encaró a mí. Ahora sí que tenía miedo. Muchísimo miedo. Mamá lloraba mientras se tocaba la herida y me miraba. Me llevé la mano temblorosa a la comisura de los labios y me encontré con los dedos manchados en sangre.

- ¡Eres un desgraciado! –le chilló mi madre al ver lo mismo que yo. Corrió hacia mí y me protegió abrazándome por los hombros.
- ¡Las desgraciadas seréis vosotras cuando os pegue una paliza! –nos amenazó.

Cogí el teléfono que había dejado en la encimera minutos antes para defender a mi madre, pero él lo tiró rápidamente al suelo. Haciendo que las teclas de este saltaran por los aires. Mamá soltó un grito ahogado.

- Por favor, ___ (tu padre). Cálmate –le suplicó mi madre llorando. Yo no podía dejar de contemplarla. A medida que caía una lágrima por sus ojos, la rabia en mi cuerpo aumentaba.
- Te juro que como digáis algo a alguien –se acercó a nosotras y colocó ambas manos en el cuello de cada una- os mato, ¿me habéis escuchado?

Intenté liberarme de las manos que cubrían mi cuello de aquél hombre. Pero a medida que intentaba sacarlas él apretaba más. Mi madre por fin se liberó, pero calló al suelo debatida entre lágrimas. Me habría enfadado al ver que no trataba de defenderme, pero era lo que menos me importaba. Sólo quería que ella estuviese bien. Empecé a notar como a mis pulmones les faltaba el oxígeno, y por mi garganta no podía entrar nada. El paso estaba cerrado por las manos estranguladoras de aquél malnacido. Empecé a marearme, a verlo todo borroso. Cerré los ojos y noté como mi cuerpo caía pesadamente al suelo. Oí a mi madre gritarle a mi padre. Él no decía nada. Estaba callado. Mis pulmones ardían. No sé cuánto tiempo había estado sin contener la respiración, pero me dolían, me escocían. Los párpados se debatían entre una lucha por abrirse o cerrarse definitivamente. De repente me acordé de Justin. De su sonrisa. De los pocos momentos que habíamos vivido juntos y de los muchos que nos quedaba por vivir. “Te amo”. Lo recordé con su voz, con el tacto de sus manos acariciarme mientras me lo decía. De la reacción de mi cuerpo al oír aquellas dos grandes palabras.

- ¡Ojalá te pudras en la cárcel! –oí con mayor claridad como mi madre le gritaba a mi padre.

Él seguía sin contestar.

Abrí los ojos definitivamente y pude ver con claridad aquél panorama. Por primera vez en muchos días había visto a mi madre armada de valor para gritarle a mi padre todo lo que llevaba callándose. Y él, en cambio, miraba mi cuerpo tendido en el suelo, pero que ahora se iba levantando con fuerza. Como si acabase de nacer.

- Sal de esta puta casa y no vuelvas –espeté nada más levantarme.

Mamá me miró y sus ojos volvieron a soltar lágrimas.

- ¡No sé qué mierda haces aquí, en serio! –le grité- ¡Vete, vete con la puta del bar!

Él miró con odio a mi madre y luego me devolvió la mirada a mí.

- Si salgo por esta puerta no volveré a entrar –especuló como si a nosotras eso nos importara mucho.

Mamá calló. Yo la miré mientras mi respiración se volvía agitada a medida que pasaban los segundos.

- Ya estás tardando en desaparecer de esta casa –dije con la voz calmada. Lo único que deseaba era que desapareciera de nuestras vidas.

Él caminó pesadamente hacia su habitación. Tardó unos cinco minutos. Durante la espera ninguna de las dos hablaba. Ella lloraba. Yo controlaba si mi padre salía o no de la habitación. Estaba nerviosa. Quería que abriera la puerta de casa y que no volviese a aparecer nunca más. Por fin lo vi caminar con una maleta en la mano. Se acercó a nosotras y nos miró con el rostro furioso. Mamá seguía teniendo miedo. Yo también, pero poco a poco esta iba siendo substituido por valor y valentía.

- No hace falta que te despidas de nosotras –rompí el silencio- No te vamos ha echar de menos. Al menos yo.

Dicho esto, me miró por última vez con furia. Tanto a mí como a mamá. Se largó de la cocina y caminó hacia la entrada de la casa. Pero que ahora para él iba a ser la salida de esta. Mamá se derrumbó en la silla que tenía justo detrás. Empezó a llorar. Pero no por la ida de papá, sino por la situación que estábamos viviendo. Yo sólo miraba al hombre que ahora estaba con una maleta en la mano y delante dela puerta.

- Vete –moví los labios sin que de mi garganta saliese sonido alguno. Él lo entendió. Abrió la puerta y se largó.

Justo en ese momento noté un peso menos de encima. Mi cuerpo se liberaba de miles de cadenas que durante estos días habían estado atadas alrededor de este. Me tiré al suelo y empecé a llorar como jamás lo había hecho. Lloré y lloré mientras notaba cómo mamá me rodeaba con sus maternales brazos.

- Ya está, mi niña –trató de calmarme mientras besaba mi frente y acariciaba mi cabello- Ya todo se ha acabado.

Las dos llorando y abrazadas decidimos irnos a dormir. La cocina estaba sin recoger, pero, ¿quién limpiaría ahora después de todo lo sucedido? Nadie. Caminamos hacia la habitación de matrimonio. Hoy dormiría con ella. La necesitaba más que nunca. Me había estado haciendo la fuerte, la dura. La que sigue adelante. Pero no, no era así. Era una imagen para que mi madre no me viese más débil y ella no se derrumbara más de lo que estaba. En cuanto me tumbé en la cama empecé a sollozar. Ella ya estaba más serena. Sus llantos habían cesado. Ahora sólo eran lágrimas silenciosas. Sólo se escuchaba mi ajetreado respirar.

- Mamá –alcé el rostro- ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Lo primero –hizo una breve pausa- Hacer como si nada hubiese pasado.
- ¿No piensas denunciarlo? –pregunté siendo obvia. Ese malnacido merecía pudrirse entre rejas.
- No.
- ¡¿Por qué?! –pregunté incorporándome en la cama- ¡Mamá, tienes que hacerlo!
- No lo haré –se limitó a responder.
- Pero, ¿por qué?
- ___ , no lo pongas más difícil de lo que es –me pidió- Ahora duerme. Lo necesitas.

Asentí con la cabeza y esta la hundí en su pecho como solía hacer de pequeña. Me sentía indefensa, frágil y débil. Pero estando rodeada por los brazos de mi madre me sentía todo lo contrario. Estaba seguro. A salvo. Por fin él estaba fuera de nuestras vidas después de tanto sufrir. Pero esto no quedaría así. Convenceré a mamá de que ponga a ‘papá’ en su lugar. Entre rejas, en la cárcel pudriéndose. Que es donde ahora debería estar. Noté su tranquila respiración impactar suavemente en la coronilla de mi cabeza. Alcé un poco la vista y la vi dormida. Miré su cuello. Las marcas de unos grandes dedos se hacían presentes en él. Besé su mejilla y apagué la luz para no volverla a encender pasadas unas cuantas horas.


|| Al día siguiente ||

Desperté cerca de las diez de la mañana cuando en teoría a las nueve tendría que haber ido a pasar a buscar a Julia. Miré a mi derecha y vi el rostro de mi madre dormido. Aún seguía teniendo la marca en el cuello, y si ella estaba así, yo igual. Besé su mejilla y esta abrió los ojos.

- Mamá, he quedado con Julia y llego tarde –le informé- Tu sigue durmiendo. No llegaré tarde.

Ella bostezó y volví a besarle la mejilla. Me levanté de la cama y caminé hacia mi habitación. Me di una ducha rápida y me puse esto. http://www.polyvore.com/cgi/set?id=48684916&.locale=es. Me puse un poco de quita ojeras ya que no había pegado ni ojo la noche anterior. Cepillé mi enredado cabello y me até un pañuelo en el cuello para tapar el pequeño moratón que me había dejado anoche mi… padre. No se merecía ni que le llamara papá. Cogí todo lo necesario y me lo guardé en el bolsillo. 

Corrí hacia la habitación de mi madre y me despedí de ella por última vez. Corrí hacia la calle y llamé a Julia por el camino, pero no me lo cogía. Lo único que me quedaba era ir a buscarla a casa. Llamé al timbre de su casa y me contestó su madre. Julia estaba dormida. Su madre me abrió y subí rápidamente las escaleras saludé a Vanessa con un beso en la mejilla y volé hacia la habitación de su hija.

- ¡Despierta, Julia! –grité mientras daba varios golpes en la puerta.
- ¿Qué haces aquí, bruta? –preguntó mientras se despertaba agitadamente.
- ¡Que llegamos tarde a lo de Lucas!
- ¿A lo de quién?
- ¡Que habíamos quedado a esta hora con él en la plaza del ayuntamiento!

Dicho esto se levantó rápidamente de la cama y voló hacia la ducha. No sin antes coger la ropa del armario. A los cinco minutos salió así vestida http://www.polyvore.com/cgi/set?id=48690897&.locale=es.

- ¿Voy bien? –preguntó.
- Sí, muy guapa –dije cogiéndole del brazo y arrastrándola para salir de la habitación- ¡Adiós, Vanessa!
- Eh, adiós –se despidió confundida.

Salimos de la casa y bajamos las escaleras corriendo. Aun tenía a Julia agarrada del brazo.

- ¡Ya puedes soltarme, eh! –pidió.

Solté su brazo y corrimos lo más rápido que pudimos hacia la plaza del ayuntamiento. Donde Lucas y Adriana estarían esperándonos desde hacía bastante rato.
Vi a los dos hermanos sentados en una esquina, él con la guitarra y ella con el móvil haciendo no sé qué. Corrimos hacia ellos dos y cuando estuvimos delante de estos colocamos las manos en las rodillas para poder descansar un poco.

- Llegamos tarde, sí –les informé antes de que pudiesen abrir la boca.
- Lo cierto es que nosotros llevamos sólo diez minutos –comentó Adriana- Así que ninguno hemos sido puntual.

Su hermano se echó unas risas, pero yo estaba demasiado agotada como para reírme. Julia, en cambio, ya se había sentado al lado de Lucas y Adriana.

- Soy Julia, amiga de ___ –le dio dos besos a los dos hermanos y estos se quedaron sorprendidos ante la poca timidez de mi amiga.
- Yo soy Lucas, y ella es Adriana, mi hermana –le informó él. Me miró y me sonrió- Deberías sentarte, se te ve agotada.
- ¿En serio? –pregunté con sarcasmo mientras me sentaba delante de él con las piernas cruzadas- He corrido más en diez minutos que en estos quince años.
- Pues que vaga eres –rió Lucas. Yo le mandé una mirada asesina y enseguida calló- Bueno, ¿vamos a mi casa?
- Sí, aquí nos vamos a morir de calor –aceptó Adriana mientras se levantaba del suelo- A parte, ahí podemos ir comiendo sin tener que gastarnos dinero.
- Uh, ya tengo hambre –se quejó Julia.
- Pues démonos prisa –dije riendo.

Nos levantamos todos del suelo y Lucas se colgó la guitarra de un hombro. Julia no paraba de mirarlo, cosa que me hacía bastante gracia. Durante el camino hablábamos de cualquier tontería. La casa de los dos hermanos caía un pelín lejos, pero dado que no teníamos nada que hacer, no nos importó.

- Y bueno, ¿hablaste con tu padre? –el cuerpo se me tensó. Lucas había olvidado que yo quería mantener en secreto el problema familiar por el que estaba pasando. Mi rostro se volvió serio y pálido a la vez. Miré a mi derecha, donde Julia caminaba a mi lado. Al parecer ella miraba confuso a mi nuevo amigo- Sí, ya sabes. Sobre de por qué llegaba cada noche…
- Ah, eso –dije mientras pensaba una excusa para que Julia y Adriana no sospecharan- Sobre por qué llegaba todas las noches cansado a casa.
- Ehm… -hice un gesto con la cara y Lucas entendió lo que quería decir- Sí, sí eso.
- Ah, pues, nada malo –me encogí de hombros y recé porque Julia no preguntara nada, pues a ella si que no podría mentirle- Era porque trabajaba mucho.
- Ah. Vale, vale –asintió él.

Suspiré y miré de reojo a mi amiga, la cual miraba confusa a Lucas. Luego le lanzaba una mirada a Adriana para averiguar si ella sabía algo, pero las dos estaban igual. Y finalmente, a mí. Nuestras miradas se cruzaron y con ella mi cuerpo se tensó de nuevo. Bajó sus ojos hacia mi cuello, mirando el pañuelo que llevaba anudado en el cuello para tratar de tapar la marca que me dejó ___ (tu padre) anoche. A partir de ahora no le llamaría papá. No se merece ese nombre.

- ¿No tienes calor con ese pañuelo? –preguntó señalándolo con la cabeza.
- No –me la anudé más fuerte, pero lo suficiente para no incomodarme.
- Sí, mujer. Claro que tienes calor –dijo ésta- Si estás sudando como un cerdo –ella siempre tan fina.

Lucas y yo nos intercambiamos unas miradas llenas de temor.

- Que no, Julia –insistí de nuevo- Que estoy bien.
- Que no, tonta –posó las manos en el nudo del pañuelo- A parte, estás mucho más guapa sin él.
- Insisto, tía –repetí- No tengo calor –intenté que sus manos se separasen de la tela que cubría mi cuello.
- ¡___ , estás sudando, no entiendo porque no te lo quitas!
- Porque no quiero.
- ¿Pero por qué? –preguntó de nuevo tratando de deshacer el nudo. 

Estábamos paradas en medio de la calle.

- Pues porque… -ya era demasiado tarde. Ella había desatado el pañuelo y había dejado al descubierto las vistosas marcas que tenía. 

Soltó un grito ahogado.

- ¡___ , tu cuello! –gritaron Lucas, Adriana y Julia a la vez.
- ¿Cómo te has hecho eso? –preguntó mi amiga mientras le arrebataba el pañuelo de las manos.
- ¿Te lo ha hecho él, verdad? –la siguiente pregunta fue de Lucas. Al parecer su rostro había cambiado completamente. Se había enfurecido.
- No es nada –dije mientras me tapaba el cuello rápidamente.
- ¡Tienes que contárnoslo! –pidió Adriana- Somos tus amigos.
- ¡___ , joder! ¿Cómo te has hecho esto? –preguntó Julia alterada.

Miré a mi alrededor. Todo el mundo estaba mirando el espectáculo que habíamos montado en tan sólo medio minuto. Suspiré y comprobé con las manos que el nudo del pañuelo estuviese bien fuerte para que nadie lo pudiese desatar tan rápido como Julia había hecho anteriormente.

- Cuando lleguemos a casa os lo cuento todo –obviamente Lucas lo sabía. Pero no lo de anoche.
- ¿Está muy lejos? –preguntó Julia con impaciencia cuando habíamos emprendido de nuevo el camino hacia la casa de los dos hermanos que ahora mismo estaban flipando mientras me miraban.
- No mucho –reaccionó Adriana dejando de mirar mi cuello- En cinco minutos estaremos ahí.
- ¿No hay nadie en casa, no? –pregunté.
- No, mis padres trabajan muy temprano –me informó ahora Lucas.

Los chicos se apresuraron más que antes en llegar a casa. No hablamos durante el trayecto, las miradas eran partícipes. Y todas iban dirigidas a mí y a mi cuello. Llegamos por fin a casa de Lucas y de Adriana, y en cuanto pusimos un pie dentro del hogar, los tres me miraron. Cerré la puerta tras mi paso y Julia y yo seguimos a los propietarios.

- Ya puedes estar contándolo todo –reclamó Julia. Más bien exigió.
- Todo, detalle por detalle –me obligó Lucas.
- Sólo si antes me prometéis que no diréis nada de esto a nadie.
- Prometido –dijeron los tres a la vez.
- Bien –suspiré para empezar a narrar.

La historia iba a ser larga así que todos nos sentamos en el sofá. Mientras les iba explicando todo lo que pasó anoche, mis ojos se cristalizaron por un momento. Pero me acordé de que anoche prometí ser fuerte. Así que enjuagué la lágrima que estaba a punto de desbordar de mis ojos y proseguí con el relato. Cuando ya llegaba al final, los chicos abrieron la boca anonadados. Julia se tapó la cara con las manos mientras negaba con la cabeza. Adriana simplemente alucinaba. Lucas, en cambio, apretaba los puños y los dientes.

- Y bueno, eso es todo –di por finalizada la conversación. Más bien la historia. Ahora empezarían a cuestionar como paparazis.
- Ya tienes pruebas de que tu padre pega a tu madre –dijo Lucas-, ahora podéis denunciarle.
- Ella no quiere.
- ¡¿Cómo?! –exclamaron los tres al unísono.
-  Creo que es porque tiene miedo –me encogí de hombros.
- Pero, ¿por qué? –preguntó Julia retóricamente para luego ella seguir con su comentario- Si le denuncia él irá a la cárcel y no podrá haceros nada.
- A parte, se lo merece por mal padre –opinó Adriana.
- No se merece ni la etiqueta de padre –masculló su hermano.

Miré a mis amigos y seguidamente solté un gran suspiro. Recordar lo de anoche me dolía. Que tu padre haya cambiado tanto en menos de dos meses hasta llegar al punto de pegarte a ti y a tu madre es muy duro. Muy duro.

- Bueno, cambiando de tema –rompió el silencio Lucas- ¿Tocamos algo?

Sacó la guitarra de la funda y se la colocó. Me miró esperando una respuesta de mi parte, pero no obtuvo ninguna. Me moría de ganas por tocarla, pero en el fondo, muy en el fondo, estaba bastante desanimada.

- La música es lo único que hará que desconectes –dijo él como si me hubiese leído la mente y hubiera adivinado lo que me pasaba.

Me limité a suspirar. La verdad es que Lucas tenía razón. La mejor cura ante todas tus penas era la música; ya fuera cantarla, bailarla o escucharla. Pero ahora mismo la única posible cura era Justin. Lo extrañaba tanto, tanto, tanto. Mi cuerpo estaba presente en la Tierra, pero mi mente divagaba por cualquier pensamiento en el que Justin fuera protagonista. Oí, a lo lejos, como si estuviese en una sala insonorizada que no me permitiera escuchar bien, como Adriana le susurraba algo a su hermano. Julia estaba un pelín cortada, pero ésta no dejaba de mirarme con el rostro algo preocupado.

Lucas empezó a tocar las notas de una canción que se me hacía vagamente familiar.

Cuando éste abrió la boca para cantar, reconocí perfectamente la melodía. Era la versión acústica de Dynamite – Taio Cruz. Al final me acabé uniendo a él para cantar. Me desahogué haciéndolo, la verdad. Era como una liberación, una terapia gratis. No sé, me sentí mejor. Pasamos toda la mañana ahí hasta que me llamó mamá para que fuese a comer ya.

- Bueno, ¿nos vemos mañana? –pregunté mientras Julia y yo nos levantábamos a la vez.
- Mhm, la verdad es que yo mañana no puedo –dijo Lucas- He quedado con…
- Con su futura novia –contó su hermana con una burlona sonrisa en el rostro.
- Sí –dijo él- Así que no podré veros.
- Pero yo sí –le contestó Adriana a su hermano.
- Eres tan pesada que dudo mucho que acepten llevarte a algún lado.
- Pues sólo por joderte pasará todo el día conmigo –dije rápidamente para luego sacarle la lengua.
- ¡SÍ, VOY A PASAR EL DÍA CON ___ ! –exclamó contenta- Dios, voy a tener al lado a la novia de mi ídolo.

Todos reímos.

- Bueno, mañana a eso de las…
- Once de la mañana –se adelantó Julia.
- ¿Tú también te apuntas? –pregunté animada.
- Claro –contestó sonriendo.
- Bueno, pues a las once de la mañana –concluí yo- Necesitamos dormir. Hoy nos hemos pegado una buena carrera y queremos reponer fuerzas.
- Mira que sois exageradas –rió Lucas.
- Calla, anda –le mandó su hermana pequeña.
- Nos vemos mañana –dijo Julia.
- Vale, adiós –contestaron los dos.

Nos dimos todos dos besos y mi amiga y yo nos fuimos de su casa. Al pisar la calle, el sol pegaba tan fuerte que tuvimos que meternos debajo del primer balcón, ya que éste hacía del suelo una gran proporción de sombra.

- Oye, ¿te quedas a comer? –le pregunté de camino a casa.
- Ya, espera que llamo a mi madre –sacó el móvil y hablaron durante un minuto y medio. Después colgó- Dice que sí.
- Vale, genial –dije sonriendo.
- Oye, ¿y tu madre como lo lleva? –se refería a lo de mi padre.
- Pues… mal –admití- Y es normal. Tanto tiempo juntos y en un abrir y cerrar de ojos él empieza a pegarme a mí y a su mujer.
- Lo que no entiendo es cómo no le denuncia.
- Tiene miedo, supongo –dije encogiéndome de hombros.
- ¿Cómo las mujeres que salen en los reportajes sobre maltrato de género? –preguntó. Muchas mujeres temían denunciar a sus ex parejas por si estas se vengaban de ellas. Asentí con la cabeza- Joder.
- Sí, y no sé como convencerla.
- ¿Justin sabe algo de esto?
- No, y tampoco quiero que lo sepa.
- ¡___ , es tu novio! –me regañó- Él podrá ayudarte.
- No, no puede –me negué- Él tiene que estar con sus fans, sus proyectos, sus cosas de famosos. No tiene que estar perdiendo el tema con… esto.
- ¿Crees que eso es así? –yo asentí con la cabeza- Él te ama, y creo que no le importaría dejar todo su mundo por ayudar el tuyo.
- Eso es exactamente lo que no quiero que pase –repetí.
- Piénsalo. ¿A quién te apetecería tener a tu lado ahora mismo? –sabía perfectamente la respuesta- A él. ¿Por qué? Pues porque te sientes mal, necesitas a alguien que te apoye, que te consuele.
- Te tengo a ti y a los hermanos diabólicos –me referí a Lucas y a Adriana.
- Pero no es lo mismo, enana –dijo con impaciencia en el tono de voz- Un novio no te tratará igual que unos amigos. Y lo digo porque lo sé.
- Pero…
- Puedes tener todos los amigos que quieras –me interrumpió-, pero teniendo a una persona a quién amar, se prefiere antes a esa persona antes que los amigos.

Suspiré.

- Vale, se lo diré –ella sonrió victoriosa por su acto de convencerme- Pero no hoy.
- Mira que eres cabezona, tía.
- Lo sé, pero no me harás cambiar de opinión.
- ¿Y cuándo se lo dirás? –preguntó.
- Cuando mi madre decida denunciarle –denunciar a mi padre, claro.
- ¡Pero si dices que ella no quiere! –gritó exasperada.
- Vas captando la idea –dije mientras hacía un movimiento de manos.
- Eres de lo que no hay –negó con la cabeza mientras se cruzaba de brazos.

Solté unas carcajadas y seguimos caminando hacia mi casa. Al llegar, el ambiente olía a pasta recién hecha. Raviolis a la carbonara. Una de mis muchas comidas favoritas.

- Ah, hola cielo –gritó mamá al escuchar el ruido de la puerta. Oí sus pasos acercarse a mí y a Julia- Oh, hola cariño –le saludó a mi amiga.
- Se queda a comer. No te importa, ¿verdad?
- No, claro que no –sonrió- Donde caben dos, caben tres.

Julia y yo reímos.

- Voy al baño –me avisó mi amiga dejándonos a mí y a mamá solas.
- Mamá –la llamé.
- Dime, cielo.
- ….


___________

Sinceramente no me gusta como me ha quedado el capítulo. Creo que es un asco. Pero tenía que escribir algo rápido para que ___ (tu padre) se marchara ya de casa. Y la verdad es que no se me ocurría nada más. Espero que os guste, porque me salvaréis la vida, en serio. ¡Gracias de nuevo por los comentarios!
RUBIA:): ¿Qué tensión de capítulo, no? JAJAJAJAJA. Tranqui, ya falta poquitísimo para que venga Justin. ¡Besos!
SWAG: ¡Ves como era buen chaval, el Lucas! Aish vv'. ¡Te quiero, churry! Y sí, eres segunda JAJAJA. 
Belieber: No, no creo que llores en los capítulos siguientes. Serán bonitos, ya verás. Y respecto a lo de Miley... pues bueno, gente imbécil hay en todos lados. ¡Gracias por el comentario, cielo! Un beso :)
Solcy ☼: JAJAJAJAJAJAJAJA. ¿Miles de capítulos? Tranqui, tranqui, ya habrá maratón. Miles de gracias por comentar siempre.
Judiit: Bueno, decidí que Thais se fuera porque en un futuro pasarán cosas con ella. Y no, no creo que Justin llegue a pegar a tu padre. ¡Besos!
Yurena: JAJAJA, no te mueras, no. Que me quedo sin lectora:) ¡Besos!
Alejandra:): Bueno, piénsalo bien. Se va Thais, pero viene Justin. Que es cien veces mejor que Thais. Digo yo, vamos. ¡Besos!
LULI♥: Pija es presumida. Las que hablan así súper refinado y que no hacen nada por miedo a que se les rompa una uña. JAJAJAJA. Eso es pija. Y maja es simpática. ¡Besos!
:p Iris (L): No pasa nada. Yo hay veces que tampoco te comento, pero es porque Blogger no me avisa o porque no me da tiempo a comentar. Pero siempre los leo, que lo sepas. ¡Gracias por comentar, guapa!
Adriana ✝: JAJAJAJA, elegí tu nombre porque no sabía cuál escoger. Y claro, ya había salido Julia en la novela y digo: pues que salga también la feoncia de mi Adriana<3 JAJAJAJA. Te quiero, tonta.
deвora ♥: Se arreglarán, tranquila. Pero no de la forma que esperas. Supongo. ¡Besos!
Me haces Grande: ¡Vendrá, Justin vendrá! Y lo hará por más días, verás. Sólo puedo adelantarte eso. ¡Besos!
Blue Shoes: JAJAJAJAJA. Veo que te ha alterado este capítulo. Respira, respira JAJAJAJA. Y bueno, gracias por lo de 'que cultura'. JAJAJAJA. La verdad es que esa palabra la veo muy formal. ¡Besos!
BELEN LLANOS: No te preocupes, cielo. Muchas gracias por comentar. Besos.
Cris: ¡HISTÉRICA, CÁLMATE! JAJAJAJAJAJA. Verás que pronto estás con Justin, verás. ¡Muchos besos, preciosa!
AntoLoveBieber: Sí, se quedará, ya verás. ¡Besos, Anto!
Mony Bieber: La verdad es que yo también odio el personaje del padre. Por eso hago que se marche JAJAJAJAJA. ¡Besos!

20 comentarios:

  1. Madre mia:O El capitulo esta muy muy bien, la parte en la que el padre se va ha sido intensa intensa.. Flipante, pero al menos ya no está en casa:) Solo falta que la madre quiera denunciarle. JO yo quería que Justin le pegara. En fin, que espero que vuelva a salir pronto. Puuublicaaaaa prooooontooooooo, te quiero<33

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  2. A LA PUTA CALLE CABROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON. TOCATE LOS HUEVOS. ¡OH SI! lndskjdnfs YEA. YEA. YEA YEA YEA. (8)
    'Estas sudando como un cerdo' JAJAJAJAJAJAsoy de lo que no hay.lol-
    Me he vuelto a cambiar de nombre :3
    TEQUIERRRRRRRRRRRRRRRRRO MUCHOOOOOOOOOOOOOOMUCHOOOOOOOOOOOMUCHOOOOOOOOOOO infinitamente infinito.
    <3

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  3. Anda, ya no tengo que poner los captchas.

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  4. Pues a mi sinceramente me ha gustado :D
    Por fin se ha ido el maldito tio ese ¬¬ me hierve la sagree!!:@
    Ahora solo queda que venga Just y me de mimos jajajjjajaa
    Publica pronto!
    TE QUIEROO!<3

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  5. Ö Que el capitulo es un asco?? Te digo yo que no :D Jeje Menos mal que se ha ido de casa..Pero ahora lo que quiero es que venga Justin *_* :) Publica pronto guapa! Besos! :D PD: Me ha encantadooooooo!! Y no ha sido un asco ehh :)

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  6. Me encanta tu novela tíaaaaaaa!!, soy nueva lectora, y me la leí TODITA. Asi que cuando la publiques, me escribes en el blog vale?, asi paso a leerla, muchisimos besos, quiero que llegue Justin, y que me vea con el moretón en el cuello, así le cuento TODO, y nos vamos a vivir con el asklksdkjlaakjsnhkad♥ Besos.

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  7. AAAAAH JAJAJJAA PORQUE ACA ES OTRA COSA MUUUUUUUUUUUUY DISTINTA JJAJAJAJAJAJ
    BUENO AUNQUE DIGAS QUE QUEDO FEO EL CAPITULO PARA MI QUEDO DEMAS Y ESPERO QUE LA SUIAS PRONTO
    BESOS

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  8. AAAAAAAAAAH! FIESTAA! SE HA IDO! Por fín. Ahora solo queda que venga Just y me mime :3 JOJOJO. Pueh eso que me ha molado bastante el capítulo :) ¡SUBE PRONTO O TE ENTERRAREMOS! Ya lo hablamos el otro día JAJA.
    En el fondo te amamos.
    Un beso.
    SOY CRIIIIIIIS! JAJAJAJA Que luego me plagian D:

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  9. Joder puto gilipollas! Cooomooo puede pegar a su familia? Tss. Ascoo de gente -.-" Bieeeeeeeeeen Justin vendrá cooonmigo! :))

    Wahahahahaha donde caben 2 caben 3.

    Me a eencaaaaaaantaaaadoooo guapa(: Besoos!

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  10. A mi me gusto el capitulo!!
    Que suerte que se fue ese desgraciado y espero que no vuelva mas porque sino ya vera haha y estoy con ansias de que llege Justin :D
    AntoLoveBieber

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  11. Tia, soy Iris que el mandito blogger me a cancelado la cuenta y me la ha eliminado...Puto blogger :/
    Bueno, que como se me ha eliminado el blog solo avisarte que tranqui,k crearé otro oc?jeje xD
    eL CAp...ME ENCANTO!Que mi padre se pudra en la puta carcel...
    lo que dice Julia es verdad, tengo que decirselo a Justin, le necesito a mi lado :)
    Besos, guapa
    Publica pronto :)

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  12. A mi ma encanto el cap y me alegro de que mi idiota gilipollas estupido malnacido imbecil padre se haya marchado si te digo la verdad rompería todo de la furia al leer eso.
    Besos y ma alegro de que sean ahora los caps mas bonitos!!

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  13. kJAKJSKAJSAKJSAK Me muero .-. ¿Toooooooooooooodo esto pasa con unos días sin pasarme por aquí? `¡Wow! Que triste, que triste. Me pongo en el lugar de que esto realmente estuviera pasando... Yo no aguantaría... ¿Mi papa así? Dios, que horror u.u Pero menos mal que se fue de patitas a la calle... A mi no me importaría quien fuera... pero si golpea a mi mama... No se de donde saco fuerzas pero ¡LO MATO! adjakjdkaldjal ¡QUE RABIA! -.-'
    Y ahora que el se ha ido... ¡Tal vez Justin pueda venir a visitarme! ¡Yeaaaaaah! Ya no aguanto mas... ¡QUIERO VERLO! jbaifjbajfbkgjbvwskjbvs
    Bueno, besitos, espero que puedas publicar pronto.

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  14. aaaaaaaaaaaa siempre me quedo con la intrigaaaaaaaaa!!!!!! porfis porfis porfis subi el proccimo capitulo rapido soy Sol Vazquez probe comntar desde otra compu y me dejo ajajjajaa estoy en lo de una amiga ella mira una novela en la tv y yo leeo esta ajjaja un beso
    p/d q suerte q mi pader se fue espero q mamà lo denuncie
    a y porfas quiero ver a justin y el regalo q me mando nunca llego beso

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  15. Casi se me olvida Comentarte! Esque Como Blog no avisa... El capitulo me ha encantaado y Lucas es muy buen chico! Porrfin se ha ido mi padre, así no hará mas daño...
    SIGUE! PRONTO!
    Besoos:) Ju juju Graciias por adelantarme lo de Justin ^^)

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  16. debería de haberle pegado una hostia antes de que se fuera de casa... ME A ENCANTADO ^.^ :))

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