¿Cuántos somos ya?

30 de marzo de 2012

Never let you go. {58}

¿Perfección? Le sobra.


6 de julio. Faltan 2 días.

Desperté sola, sin unos brazos que me rodearan. Di una vuelta sobre la cama. Sí, estaba completamente sola. ¿Dónde estaba Justin? Si no recordaba mal, él había dormido conmigo toda la noche. Lo recuerdo porque estuvimos hablando hasta las cuatro o cinco de la mañana. Me levanté de  la cama y miré por la ventana para ver si estaba ahí. No, sólo estaba Jeremy con los niños, el cual me saludó. Sonreí tímidamente y me aparté el flequillo hacia atrás frustrada. Salí de  la habitación y me metí en la de los chicos; ni él ni los dos idiotas restantes. Lo mismo hice con su propia habitación y con la de Pattie, pero no encontré rastro de mis tres amigos. 

{95} NLYG ~ 58Volví a mi habitación y así darme una ducha para tratar de relajarme. Sí, sé que estaba exagerando, pero sólo faltaban dos días y no quería desaprovecharlos de mala manera sin él. Ya en la ducha, dejando que el agua helada calmase mi cuerpo, intenté pensar en cómo mataría a Justin por no haberme avisado de que se iba. Salí de la ducha envuelta en una toalla y volé hacia el armario a ponerme lo primero que agarrara. Fui de nuevo al baño a recogerlo y ya de paso peinarme. Me hice una coleta alta y me puse un poco de brillo en los labios. 

Hice la cama y bajé las escaleras para ver si me encontraba con Pattie. Ésta acababa de llegar cargada con un par de bolsas. Sonrió cuando le estaba ayudando y llevaba unas cuatro hasta la barra de la cocina.

- Gracias, cielo –dijo soltando el resto- ¿Qué tal?
- Mal.
- ¿Por qué?
- Se han ido y no me han avisado –suspiré- ¡Perfecto!

Pattie frunció los labios y sacó las cosas de las bolsas.

- ¿Más comida? ¿No compraste ayer? –pregunté al notar que me había ignorado.
- Ayer me olvidé de un par de cosas.
- De bastantes –reímos y empezamos a colocarlo todo juntas.
- ¿Sabes dónde han ido?
- Mm… No.
- ¿Y Cait y Christian? ¿También han ido con ellos?
- Sí.
- ¡¿Y a qué hora se han marchado?!
- Hace bastante rato –respondió la mar de tranquila.
- Espera, espera –coloqué el detergente en la encimera y me la quedé mirando- ¿Qué hora es?
- Las doce y media.
- ¡¿LAS DOCE Y MEDIA?!
- ¿Qué pasa? –preguntó riendo.
- Que yo no me puedo levantar tan tarde. No aprovecho el día.
- Por un día no pasa nada.
- ¡Sí que pasa! –dije dejando caer los brazos- ¡Encima se van a no sé dónde y no me avisan! ¡Cómo me quieren!
- Justin no ha querido despertarte.
- Lo mataré –murmuré volviendo a mi faena, al igual que Pattie- ¿Seguro que no sabes a dónde han ido?

Pattie sonrió por debajo de la nariz.

- No, cielo. Si no ya te lo habría dicho.
- Me ocultas algo –le apunté con el dedo índice-, pero lo acabaré descubriendo. Verás.

Ella rió.

Los niños entraron por la puerta del jardín y detrás de ellos apareció su padre con aspecto cansado.
Pasó por mi lado y me acarició la mejilla como solía hacer su hijo. Intenté que no se notasen mis nervios por saber dónde estaba, pero me era imposible.

Jazzy y Jaxon se sentaron en el sofá y empezaron a ver la televisión. Mientras, Pattie y Jeremy hablaban. Cogí una bolsa de cereales que había en la mesa y empecé a comer de ella. Apoyé un codo en la mesa y dejé que una de mis manos apoyara mi cabeza. Estaban echando Bob Esponja, así que decidí matar el tiempo viéndolo.

Se oyó el ruido de la cerradura, la puerta se abrió y entraron todos. Miré de reojo a Christian, reía junto a Ryan, el cuál le pasaba un brazo por los hombros a Caitlin. Chaz estaba saludando a los padres de Justin, pero a éste último no lo vi. ¿Dónde diantres se había metido Bieber? Sin cambiar de posición, recorrí la habitación con la mirada. Todos los chicos menos él, menos Justin, estaban como en círculo, hablando, saludando. Hasta que escuché su voz, estaba saludando a su madre. Vi como a Pattie se le abrían los ojos, incrédula, asombrada, estupefacta. ¿Qué pasaba? Me fijé en su acompañante, en su hijo. En Justin. ¿Qué era lo raro? Me fijé y ahí morí. Tragué saliva, empecé a hiperventilar. Me estaba dando un chungo.

- La madre que lo trajo –susurré en castellano para que nadie me entendiese.
- ¿Crees que le matará? –oí como le preguntaba Christian a Ryan.
- No lo sé –éste le respondió susurrando-, creo que le estaba empezando a coger cariño a su pelo.

Justin me miró sonriente, esperando una reacción. La tuvo, me levanté y caminé hacia él con asombro, con las cejas alzadas esperando una explicación. ¿Por qué lo había hecho? Cuando estuve delante de él me crucé de brazos. Le miré con rostro serio, firme. Estaba de guasa. Justin sustituyó la sonrisa por una línea recta formada por sus labios.

- ¿Te gusta? –preguntó con cierto temor que pude notar en sus palabras mientras se pasaba una mano por el pelo.

Carraspeé la garganta. Acomodé mis brazos aun formando una cruz. Alcé una ceja. Sólo una.

- Estás guapísimo –dije con una media sonrisa.

Y ahí, la tensión que Justin parecía tener acumulada se liberó. Esbozó la sonrisa más grande, más deslumbrante y, sobre todo, la más bonita que jamás había visto. Me abrazó. Prácticamente me alzó del suelo, pero me gustó. Apretó fuertemente mi cintura mientras mis pies no tocaban el suelo. Había crecido estos últimos días, y se estaba notando bastante el cambio. Me aferré a su cuello mientras ambos reíamos, estábamos como dos cabras. Me dejó en el suelo, pero no perdimos el contacto. Presionó mis dos brazos cariñosamente mientras sonreíamos, pero cambié rápidamente esa sonrisa por un manotazo que le di en el ante brazo.

- ¿Por qué no me has avisado? Yo quería ir contigo.
- Fuimos muy temprano –me informó-, aparte, quería ver qué cara ponías.
- Eres un idiota –sonreí de lado.
- Pero soy tu idiota.

Todos excepto Justin y yo exclamaron un sonoro y tierno “Aww”. Se nos había olvidado que estábamos solos. O al menos a mí. Era lo que me pasaba normalmente cuando estaba junto a él. Cuando me perdía en sus ojos. Pero ésta vez era diferente. Me había perdido en su nuevo corte de pelo. Le hacía parecer más juvenil. Estaba mucho más sexy que antes. Pero estaba empezando a añorar su melena, su hairflip. Había perdido facciones de niño. Ahora parecía mucho más adulto.

- Parece ser que el hairflip ha muerto –fruncí los labios y el ceño.
- Me estaba empezando a gustar –dije suspirando.
- El pelo crece –se pasó el pelo por su nuevo y suave cabello.
- ¿El tuyo seguirá la norma?
- Puede –reímos.
- Te queda bien –le hice saber mientras sonreía.
- ¡Sabía que le gustaría! –exclamó Caitlin. 

Miró a Ryan, el cual aún reposaba sus brazos en su hombro.

- Me debes cinco pavos -le ordenó.
- ¡No, no, al final no sellamos la apuesta!
- ¡Que me los des! –gritó Caitlin corriendo detrás de su amigo.

Los dos salieron por la puerta que daba al jardín. Reímos. Mucho, la verdad. Justin deslumbraba con cada carcajada. ¿Es que no le duele la cara de ser tan guapo? Ahora comprendo los ataques de fangirl  de las beliebers al verlo. Es que estás tanto tiempo viéndolo a través de una fría y dura pantalla, suspirando, llorando, sonriendo, que cuando lo tienes delante no te crees que es real. Porque es que es tan guapo, que piensas: ¿En serio, tío, en serio? ¿Cómo puede ser que seas tan guapo? A ver explícamelo. Y es que en el fondo las comprendo.

- Papá, ¿a qué hora sale vuestro vuelo? –preguntó Justin mientras se sentaba en la encimera.
- A las cinco y media.
- ¡Jazzy, que te vas dentro de unas horas! –salí corriendo hacia el sofá.

Me tiré en él y abracé a Jazzy lo más fuerte que pude, haciendo que ésta y los demás estallaran a carcajadas. Le besé las mejillas, los párpados, las manitas, los hoyuelos de los nudillos. Pero miré al dulce de Jaxon, quién reía y reía mientras me comía a su hermana mayor. Lo cogí y lo acurruqué junto a mí para besarlo. Los adoraba, los amaba. Eran como mis hermanitos. Los hermanitos que ya nunca tendría. Justin, sentado en la encimera, contemplaba la escena enternecido.

|| Justin ||

Y es que cada vez que se acercaba a mis dos hermanos, cada vez que les besaba, que les tocaba, les acariciaba. Cualquier cosa; a mí se me caía la baba. Me entraban ganas de abrazarla por detrás y decirle, confesarle, que me gustaría, que me encantaría que fuese la madre de mis hijos. Puede que exagere, que me esté volviendo loco. Pero es que ella es la causante de mi locura. Quisiera besarla, acariciarle la mejilla y decirle que es única, que la amo. Pero ya no hay tiempo. No se lo podría decir, sería hacer el ridículo. No creo en las relaciones a distancia. No digo que no confíe en ella, simplemente que sé que le haría daño; no sólo el simple hecho de estar distanciada de mí, porque eso también me afectaría, incluso puede que más; es el tema de que salgan cosas, noticias, rumores míos y que ella se los crea. Vale más que dejemos esto como una bonita amistad. Aunque me duela. O nos duela.

Llame a los chicos sin que ___ se enterara. Seguía jugando con mis hermanos, y al parecer, mis padres se habían unido a ellos. Salimos al jardín. Ahí, Caitlin se peleaba con Ryan para quitarle la cartera de las manos. Lo consiguió cuando su contrincante se despistó ante nuestra llegada.

- Vale, se acabaron los juegos –zanjé el tema entre ellos dos para que me escucharan.

Se acercaron a nosotros, en la entrada, pero me los llevé hacia otro lado para que ___ no nos viera desde la puerta corredera. Nos sentamos en círculo y esperé a que todos me prestaran atención.

- ___ se va en dos días –empecé.

Todos aplaudieron sarcásticamente y pedí silencio.

- Le haremos una fiesta –avisé.
- ¡PARTY HARD!
- ¡Caitlin! –le regañamos todos a la vez.
- Lo siento.
- Bien –seguí-, se va el ocho de julio a la una y media de la tarde.
- Qué controlado lo tiene –le susurró Chaz a Ryan mientras le codeaba juguetonamente en las costillas.
- ¡Callad! –grité- La fiesta será mañana. AQUÍ –remarqué la última palabra.
- Pero… -le callé a Caitlin con un gesto con la mano.
- Será a las nueve –les avisé- Yo le diré esta noche que mañana por la mañana tengo trabajo en el estudio, pero en realidad, Chaz, Christian y Ryan –dije mientras les señalaba-, os vendréis conmigo para comprar las cosas. ¿De acuerdo?
- Entonces, ¿ella se quedará conmigo todo el día? –preguntó Caitlin para que el plan quedara claro.
- Sí –asintió y le di un poco más de información para que hubiera errores- Entonces, nos iremos los chicos y yo a eso de las diez de la mañana. Pero tú antes tienes que pasar a buscar a ___ para dar una vuelta, lo que sea. Cuando lleguemos, guardaremos las cosas y comeremos tranquilos. Y a eso cinco o seis, te la llevarás a tu casa mientras Chaz, Ryan, Christian y yo preparamos las cosas.
- Todo claro –dijeron todos a la vez.
- Guay –zanjé el tema- Y cuidado que se acerca ___.

Nos tumbamos en el césped con los brazos aguantando la cabeza, menos Ryan, que estaba intentando quitarle la cartera a Caitlin de nuevo.
___ ya había cruzado la mitad del jardín, caminaba con las chanclas en la mano, sonriendo mientras me miraba. Espera, ¿a mí o a Christian? Mis dudas se solucionaron cuando se tumbó a mi lado y me sonrió.

- No me acostumbraré –dijo acariciándome el pelo.
- Yo tampoco, y eso que es mío.
- Es como cuando se te cae un diente –aún seguía acariciándome, sólo que ésta vez enredaba sus dedos-, sabes que se te ha caído, que no lo tienes, pero sigues pasando la lengua por el hueco libre esperando a que sea ocupado.

Solté unas carcajadas mientras cerraba los ojos.

- ¿Te ríes de mí o de lo que he dicho?
- De las dos cosas.
- Oh, muy bonito –dejó mi pelo de banda y enredó un mechón del suyo en el dedo índice.
- Venga, no te enfades –dejé mi peso a un lado de mi cuerpo, hincando el codo en el césped y acariciando su mejilla con la mano que tenía libre.
- Te ríes de mí –puso morritos como una niña pequeña y solté una leve carcajada.
- ¿Qué puedo hacer para que te desenfades?

Giró el rostro hacia mí. Con media sonrisa. Una sonrisa llena diversas expresiones; picardía, diversión, alegría. Pero sobre todo picardía. ¿Qué tramaba?

- Hoy harás tú la comida –y dicho esto volvió la vista a su entretenido dedo.
- ¡¿QUÉ?! –exclamé mientras me levantaba- Yo no sé cocinar.
- Aprende –dijo con indiferencia.
- No me hagas esto –le supliqué en susurro.

Se levantó pesadamente, como si estuviese cansada, o como si lo hiciese por un favor.

- ¿Si te ayudo te callarás? –preguntó colocándose las manos en la cintura.
- ¡Sí! –la abracé por la cintura y la levanté del suelo de la fuerza que había empleado en hacerlo.

5 comentarios:

  1. ernjjjjjjjjjjjjjdfs Tia, que solo faltan dos días y me estoy oliendo en que, en cuanto me valla, la peeeeeeeeerra de Selena va a salir en busca de Justin. -.-'' en fin..
    mee encanta :} Y , PARTY HARD. ¿Caitlin tiene Narnia? kjadnkdsk
    Bueno, el siguiente, cariño. Te amoo

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  2. aksfjaksjf Amo Tu Nove Yasmi e.e Sigue

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  3. sii si sii FIESTAAA!!!!!
    VOY A POR EL SIGUIENTE :)
    TE ADOROOOO!

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  4. Meee eencaaantaa!! Sigue más Yasmiiiiiii! (; Tequiero nena! xddd

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