¿Cuántos somos ya?

29 de marzo de 2012

Never let you go. {57}


 Died ovarios.

5 de Julio. Faltan 3 días.

Los muelles de la cama sonaban, el colchón se hundía y unas risas, que en aquél momento eran molestas, consiguieron despertarme. Abrí los ojos lentamente, los párpados me pesaban. Me concentré en buscar quién o qué era el causante de que mi tan precipitado despertar. Me costaba, los ojos aún no se habían adaptado a la luz que entraba por la ventana. Cuando por fin pudieron ver mejor, vi a Jazzy saltando en la cama. Justin seguía dormido. No despertaba. Sin embargo, su hermanita seguía y seguía saltando. Parecía que nos quisiera despertar. Pues bueno, conmigo lo ha conseguido. Sus carcajadas consiguieron que sonriera. ¿No puede ser más tierna? Miré a mi lado y busqué con desesperación el hueco vació que pertenecía a Jaxon. ¿Dónde estaba?

- Jazzy, ¿y tu hermano?
- Ahí -señaló al dormilón de Justin.
- Tu otro hermano.
- Se lo ha llevado papá -contestó sin dejar de saltar.
- ¿Y qué haces despierta a estas horas? -pregunté cuando observé que el reloj marcaba las ocho de la mañana.
- Justin ronca.
- Justin no ronca -le defendí.
- Yo no ronco -habló esta vez su hermano.

Solté unas carcajadas.

- Hablando del rey de roma -dije riendo.

Se estiró en el colchón y sonrió mientras cerraba los ojos y estiraba todo el cuerpo. Iba sin camiseta. ¿Cuándo se había quitado la camiseta? Dejó los 'estiramientos' y se concentró en su saltarina hermana, la cual no había perdido el ritmo de sus ligeros saltos.

- ¿Cuánto rato lleva así?
- No lo sé -contesté-, cuando desperté ya estaba así de saltarina.

Noté su mirada clavada en mí y giré el rostro para contemplar sus perfectas facciones recién despiertas. Se veía tan tierno, tan dulce. Tan deseable. Le sonreí y éste ensanchó la curvatura de sus labios. Se sentó correctamente en la cama, pero lo hizo mientras se acercaba a mí. Me dio un beso en la mejilla y sonrió.

- ¿Cómo estás, shawty?
- Como siempre -contesté- Supongo.
- ¿Supones?
- Sí, no sé. Hoy me siento... rara.
- ¿Rara por qué?
- No lo sé.
- Eres rara -dijo riendo.
- Lo sé -me uní a las risas- ¿Y tú que tal has despertado?
- Más feliz imposible -me abrazó por los hombros, lo que hizo que mi cabeza se hundiera en su pecho.
- ¿Y a qué se debe esa felicidad? -alcé la cabeza para mirarlo.
- Pues que he despertado al lado de las princesas más bonitas de este mundo.

En ese momento cogió del tobillo a su hermanita, la cual cayó sobre el colchón y empezó a reírse como una loca. Su hermano atrajo el cuerpo de Jazzy hacia nosotros y la dejó en el medio, riéndose y mirando hacia todos lados.

- Ahora sí que soy muy, muy feliz -y acto seguido, Justin nos abrazó a las dos, apretándonos contra él y dándonos besitos a cada una en las mejillas.
- Mira a los dormilones, qué felices están a las ocho de la mañana.

Justin dejó de besarnos y miramos hacia la puerta, que era de donde provenía la voz. Jeremy estaba recostado en el marco de la puerta con Jaxon en brazos.

- Hola, papi -dijo Jazzy.

Jeremy se acercó a la cama y sentó en ella, nos sonrió a los tres, pero su mirada se detuvo en el brazo de su hijo mayor que cubría mis hombros.

- ¿Cómo habéis dormido?
- Bien -respondimos los tres al unísono.
- Me alegro -despegó la mirada de Justin y de mí y se concentró en su hija.
- Jazzy, ¿por qué no vas a ayudar a Pattie a preparar el desayuno?

La pequeña asintió y salió corriendo de la cama.

- ¿Qué pasa? -preguntó Justin al notar el cambio de expresión de su padre.
- Creo que tenéis algo que contarme.

Tragué saliva. ¿Qué teníamos que contarle? Justin me apretó más contra él. Se le notaba igual o más nervioso que yo. Los nervios nos carcomían.

- ¿Qué tenemos que contarte? -preguntamos los dos a la vez. Nos miramos mutuamente preocupados y volvimos la mirada hacia el hombre que teníamos delante.
- ¿Por qué ocultáis la relación?

En ese momento pensé que me iba a dar algo. Vale, si ya su padre lo pensaba, ¿la prensa por qué no? No sé por qué reaccionaba de esa manera, pero me puse nerviosa, tensa. Mi boca se secó, y los labios también. Pasé la lengua por ellos y los relamí más veces para que estos se hidratasen.

- Papá, ¿de qué hablas?
- Vamos, chicos -se incorporó mejor en la cama- Sois jóvenes, es normal. Se nota que os queréis mucho, pero no podéis ir negando todo el día que no sois novios.
- Es que no somos novios.
- ¿A no? Siempre os tratáis como algo más que amigos -fijó la mirada en mis hombros, abrazados por el brazo de Justin. Lo retiró en cuánto se dio cuenta que su padre miraba sólo esa parte de mi cuerpo.
- Pues sólo somos amigos.
- Sólo digo -hizo una breve pausa- que os sentiríais mejor si lo sacarais a la luz. No es fácil llevar una relación en secreto, tener que esconderte de los demás para tener un momento íntimo con tu pareja molesta.
- Papá, piensa lo que quieras, pero ella y yo sólo somos amigos -se relamió los labios como lo había hecho yo anteriormente-, nada más.
- De acuerdo, de acuerdo -suspiré- Os creo, os creo.

Se levantó de la cama y me miró. Acto seguido sonrió y dirigió la mirada a su hijo, el cual estaba serio, al igual que yo.

- Mamá dice que hagáis la cama -dijo antes de salir por la puerta.

Nos quedamos solos en la habitación. Ninguno de los dos decía nada. Mirábamos las sábanas de la cama buscando alguna inspiración divina, algún milagro para romper ese silencio con cualquier tontería que se nos viniera a la cabeza.

- Creo que tu padre tiene razón -hablé.
- ¿En qué sentido?
- Que parecemos una pareja.
- ¿Y qué tiene de malo?

Sus ojos brillaban. Parecía decidido cuando soltó aquella pregunta. Yo, en cambio, temblaba como un flan. Aún seguía en estado de shock  después del discursito de Jeremy.

- No lo sé -clavé la vista en el suelo- Nada; supongo.
- ¿Entonces? ¿Por qué te he molestado que mi padre también pensase que somos novios?
- No es que me haya molestado a mí. Sólo pienso que..
- ¿Qué piensas?
- Que quizás a ti sí que te molesta.
- ¿Qué? No -negó con la cabeza- ¿Por qué lo dices?
- Porque la prensa cada vez te agobia más con las estúpidas preguntas de "¿___ y tú sois novios?" y más.

Se acercó más a mí y me cogió de las manos. Entrelazó los dedos y acarició el dorso de una de mis manos con el pulgar. Mi corazón bombardeaba sangre a un ritmo no muy normal. Bueno, normal hace unos meses; desde que conocí a Justin, mi corazón va siempre tan acelerado que en cualquier momento saldría disparado.

- No, no me agobian. ¿Sabes por qué? -negué con la cabeza mientras me perdía en sus ojos color miel- Porque cuando estoy contigo me olvido de todo. Cuando estoy contigo soy el adolescente de 16 años que lo único que quiere es pasárselo bien, no Justin Bieber el cantante. Contigo soy un chico normal, y si por estar contigo nos tienen que acosar los paparazis... No me importa.

No me di cuenta que estaba llorando hasta que Justin secó mis lágrimas con su pulgar. Me había emocionado, sí. Y mucho.

- No llores.
- Me he emocionado.
- Me lo he imaginado, shawty -terminó de secar mis lágrimas, las cuales seguían cayendo.
- Justin..
- Dime.
- No sé que voy a hacer sin ti cuando me vaya.

No lo pude más, no me resistí, no pude. Hundí la cabeza en su pecho y rodeé su cintura con mis largos brazos. Empapé su torso desnudo de lágrimas que seguían cayendo. Él me acariciaba mi larga melena mientras me daba besos en la coronilla de la cabeza.

- Yo tampoco sé que haré sin ti, shawty -susurró en mi oído-, te has convertido en una de las personas más importantes en este poco tiempo.

Cerré los ojos con fuerza, tratando de evadir las lágrimas que caían sin piedad por el pecho de Justin. Me apreté con fuerza a él, embriagándome con su aroma, aturdiéndome por completo al notar el calor que desprendían sus brazos al abrazarme. Echaría de menos estos momentos junto a él.

Seguimos así un buen rato hasta que mi móvil empezó a vibrar. Me separé de Justin a regañadientes y me incliné hacia la mesita de noche. "Poca batería" indicaba mi móvil. ¡Había tenido que separarme de él sólo porque el maldito móvil estaba bajo en batería!

- ¿Qué pasa? -preguntó Justin cuando dejé el móvil en su sitio.
- Lo tengo que poner a cargar -señalé al móvil con la cabeza pero sin dejar de mirar a sus hermosos ojos.
- ¿Hacemos ya la cama y bajamos a desayunar? -propuso.

Asentí con la cabeza y nos levantamos. En cinco minutos la habitación estuvo en orden.

- Primero voy a cambiarme, ¿sí?
- Te espero abajo -dijo.

{89} NLYG ~ 57Los dos salimos de la habitación pero con rumbos diferentes; él iba hacia el piso de abajo y yo a mi habitación a cambiarme de ropa. De paso aproveché y puse a cargar el maldito teléfono.
Abrí el armario y escogí con detenimiento lo que me iba a poner. Al final opté por esto.

Peiné un poco mi cabello y me delineé el ojo, sólo eso. No tenía ganas de arreglarme más. Me puse un poco de colonia, y bajé. Sólo estaban los niños, Justin y sus padres. Bueno, y ahora estaría yo.
Me senté en una silla al lado de Justin. Mi desayuno ya estaba preparado. Miré a Justin por si él tenía algo que ver. Sonrió.

- ¿Lo has hecho tú? -pregunté señalando el vaso de zumo y las galletas con la mirada.
- No -dio un trago a su zumo y seguí mirándolo- Sí, he sido yo.

Sonreí y le pegué un mordisco a mi galleta. Desayunamos tranquilos, sin interrupciones. Hablábamos de cualquier cosa que se nos pasara por la cabeza. La casa estaba tranquila. Los niños estaban tirados en el sofá viendo la televisión mientras que Pattie y Jeremy hablaban. Todo tranquilo hasta que llegaron los idiotas de turno. No sé ni cómo los aguanto.

- Hola parejita -nos saludó Ryan.

Los chicos hicieron su típico saludo y después me besaron la mejilla.

- ¿Cómo estás? -me preguntó Ryan.
- ¿Desde cuándo tanto interés por cómo estoy? -pregunté riendo.
- ¿Me das la última galleta?

Miré la galleta que estaba delante de mí. Después observé el paquete que había delante de mí. Sí, era la última y era la mía.

- Lo suponía -le pasé la galleta a Ryan y éste sonrió como un tonto- Interés puro y duro.
- Pero si sabes que en el fondo te quiero -dijo mientras masticaba la galleta.
- Oye, tío, aprende a comer, y después si eso quiere a alguien -dijo Justin.

Estallé a carcajadas. Ryan estaba rojo, ¿vergüenza? AJAJAJAJA. Me mató lo que dijo Justin, en serio. Lo dejó tan mal.

- Ya, Justin, cómo te pasas.
- ¿Y desde cuando lo defiendes? -me preguntó.
- Desde de que se ve tan tierno cuando se avergüenza.
- Uuuuuh, bro' -exclamó Chaz-, alguien te está quitando a tu chica.
- ¡De ninguna manera! -se levantó de la silla- ¡____ es sólo mía!
- ¡Pero ahora me la quedo yo! -Ryan me abrazó por la cintura y me atrajo a él.
- Antes tendrás que enfrentarte a mí -dijo Justin desafiándolo.
- Con mucho gusto -Ryan se levantó aun abrazándome por la cintura y cogió el rollo de papel de cocina.

Justin en cambio cogió una cuchara de madera.

- Morirás -le amenazó Ryan.
- Pero tú no te quedarás con la princesa de las ternuras.
- Awww -exclamé.
- ¡Calle princesa, no me desconcentre! -pidió Ryan.
- Oh -me tapé la boca para no reírme- Perdón, perdón.

Estos dos se empezaron a pelear en broma, se daban golpes en los brazos, y alguno me lo llevaba yo. Ryan le pegó con el rollo en la cuchara y ésta calló. Justin la miró mientras volaba por el suelo, y a continuación, Ryan hizo que le pegaba un puñetazo en la cara. Biebs se dejó caer en el suelo, ya muerto. Chaz y yo no hacíamos más que reír.

- Y ahora, príncipe Bieber -habló Ryan colocándole la pierna en el hombro- ¿Tiene algo que objetar antes de morir?
- Sí -pidió mientras me miraba con una sonrisa- ¡____ sálvate!
- ¿Qué? -pregunté confusa.

Justin cogió los pantalones de su amigo y los estiró. Éstos cayeron al suelo y Ryan me soltó rápidamente para poder subirse los pantalones. Justin se levantó y corrió a mí. Me abrazó, haciendo que casi cayera hacia atrás, pero éste me tenía cogida por la espalda, así que no caí. Se tapó la boca con el doblado del brazo, y se acercó a mí. Hizo que me besaba y Chaz aplaudió. Yo sólo reía, me colgué del cuello de Justin, para que así la escena fuese más real, me estaba divirtiendo. Pero en el fondo, mis labios estaban deseando que Justin quitara el brazo de su boca.

- Esto no quedará así -se escuchó a Ryan hablar.

Justin dejó de hacer pantomima y se puso al frente de Ryan, abrazándome por la cintura, con el mismo aire de superioridad que Ryan desprendía cuando lo hacía conmigo.

- Arrodíllate ante mí -le pidió.
- ¿Qué hablas, Bieber? -preguntó riendo- Tengo digni...
- ¡Ahora o te dejo sin natillas!
- ¡Oh mi rey! -gritó mientras se arrodillaba.

Justin y yo reímos. Los padres de Justin nos miraban atónitos mientras sonreían y reían a la vez. Esta casa era de locos. Pero me alegraba vivir ahí temporalmente. Cosa que dejaría de hacer dentro de tres días. Tres asquerosos y escasos días.

***

- Caitlin, me aburro –dije deshaciéndole la trenza que había vuelto a rehacerle unas quince veces.
- Pues no sé qué hacer. Justin no vendrá de la entrevista hasta las cuatro –me recordó.

Qué rabia me daba que tuviese que trabajar estos últimos días. Me molestaba muchísimo. Sé que él no tenía la culpa, pero me fastidiaba la idea de no poder aprovechar el poco tiempo que me quedaba para estar junto a él.

Levanté las piernas y las coloqué en el sofá de los Beadles. Las abracé y apoyé la cabeza en las rodillas. Los chicos jugaban a la Play a mi lado. Parecían estar en otro universo, estaban absortos por ese absurdo juego. Ni si quiera parpadeaban. Idiotas.

- ¡Si éstos pusieran un poco de su parte no estaría aquí aburrida! –chillé señalándolos con el brazo mientras no perdía la vista de los ojos de Cait.
- Nosotros también estamos aburridos y no nos quejamos –dijo Ryan sin levantar la vista de la pantalla.
- Pues deja de jugar si estás aburrido –habló Caitlin.
- Es que voy ganando.
- Por poco tiempo.

Chris se levantó con aire de concentración. Sacó la lengua mientras fruncía los labios. Empezó a mover el mando a todos lados, cuando paró en seco. Miró la pantalla y alzó los brazos a la vez que exclamaba un ‘Sí, GOL’. Ryan y Chaz le miraron mal, tan mal que si las miradas matasen, él ya estaría enterrado. Christian se sentó de nuevo lentamente sin dejar de mirar a los chicos.

- Es un juego, Christian –dijo Ryan palmeándole el hombro- Ni que fuese esto un torneo de verdad.

Cait y yo nos miramos y negamos con la cabeza. Qué infantiles llegaban a ser los chicos cuándo les daba el brote.

- Ven, te haré yo ahora una trenza –propuso Caitlin girándome de los hombros para quedar de espaldas a ellas.

Hice lo que me mandó y empezó a peinar mi cabello con sus dedos.

- ¿Y los hermanos de Justin, cuándo se van?
- Mañana por la tarde –le respondí- Me da pena que se marchen, les he cogido mucho cariño.
- Le coges mucho cariño a todo el mundo –dijo riendo.
- No es verdad.
- Justin –dijo mientras tosía, lo que hizo que me riera.
- Vale, lo he entendido –reí aún más- Pero no sé, su familia es tan buena conmigo.
- Tienen que acostumbrarse a ti, ___.
- ¿Por qué lo dices? –pregunté confusa.
- Una vez que tú y Justin seáis novios estaréis todo el día juntos, y sus padres os tendrán que aguantar día sí y día también.

Christian nos miró de reojo. Se le notó incómodo, y a mí también. Le pegué un codazo a mi amiga, acción que provocó que esta soltara unas carcajadas.

- Dime que no te haría ilusión.
- No.
- ___, ellos ya saben, notan y deducen que estás loca por Justin –dijo Caitlin.
- Bastante que hacemos que no se lo decimos a él –se acopló Chaz a la conversación.
- Y más os vale que así siga la cosa –les amenacé.
- Lo que no entendemos es, que si os gustáis, ¿por qué no salís?
- Porque yo no le gusto, Ryan.
- ¡¿Que qué?! –exclamaron todos a la vez. Incluso Christian, lo cual me sorprendió muchísimo.
- Está más que claro que los dos estáis deseando achucharos –dijo Chaz.
- Ya lo hacen –le recordó Ryan.

Noté como mis mejillas ardían, el corazón se me aceleraba y la boca se me secaba. ¿Le gustaba a Justin? Oh por Dios. No, no me puedo hacer ilusiones. Los amigos pueden llegar a ser muy cabr… molestones. Por fastidiar un poco son capaces de inventarse cosas semejantes a esta. A parte, creo que Justin me lo habría dicho, o me habría mandado una indirecta… o no sé.

- Pero como novios, digo –añadió Chaz.
- Y besarse –habló Caitlin. Ésta ya me había hecho tres veces la misma trenza.
- Y acariciarse –añadió Ryan.
- ¡Y ya está! –pedí alzando un poco la voz.
- Estás roja –me informó Caitlin la cual se había inclinado un poco hacia mí para mirarme el rostro.
- Lo sé –me crucé de brazos- Me siento incómoda hablando de estos temas.
- Acostúmbrate –murmuró Ryan.
- Te he oído –dije en tono amenazante.
- Ha sido Chaz –mintió acusando al inocente.
- Mientes fatal –reí.
- Y tú igual.
- ¿Yo? –me señalé a mí misma- ¿Por qué lo dices?
- Porque nadie te cree cuando niegas que no babeas por Justin.
- Bueno, Justin es el único que no se lo cree –dijo Chaz.
- Porque es tonto –le apoyó mi amiga.

Christian se acomodó en el sofá. Parecía estar aburrido, como si esta conversación no le interesara para nada. Y en el fondo le comprendía. ¿A quién le va a interesar esta conversación? A nadie. Ya os lo digo yo. Apartando el tema de que me estoy poniendo más roja que un tomate, éste tema era de los más vergonzoso, incómodo y realmente molesto. Pero los chicos parecían estar a gusto hablando.
Suspiré.
Los chicos notaron que me estaba cansando de hablar de esto, así que decidieron cambiar de tema. Ahora hablaban de cualquier chorrada. Chris parecía volver a ser el mismo, ya que había empezado a hablar, cosa que me empezó a relajar bastante. No quería que se molestase por esto. Y menos ahora, que en nada me tenía que despedir de él para no volverlo a ver en Dios sabe cuánto tiempo.

- ¿Qué hora es?
- Las tres y media –me informó Caitlin colocando la trenza en mi hombro derecho.
- Ya falta poquito para ver a tu principito –bromeó Chaz.

Le lancé un cojín y éste se ‘disculpó’ con un “vale, vale, lo siento”. No, no lo tomé como una disculpa. Pero no quería hacerme rogar, así que pasé del tema.

Faltaba media hora para que llegase Justin. Y esos treinta minutos se me hicieron eternos. Después de que éste llegara de su entrevista, los chicos, sus padres, él y yo nos iríamos al centro comercial a dar una vuelta. ¿Tranquilos? Lo dudo. Aparte de los paparazis, estar con un par de amigos como los que tengo se nos haría difícil estar tranquilos. La última vez que fuimos se tiraron media hora haciendo cola en el McDonald’s sólo para comprarse una Coca-Cola. Media hora cantando I’m sexy and I know it. Ya veis a todo el mundo grabando, haciendo fotos, y yo escondiéndome detrás de Kenny, el cual reía como un idiota. Igual que los chicos, vamos.

El timbre sonó y Caitlin se levantó, pero antes tuvo que apartar mis piernas de su regazo. Desde la puerta se oyó un ‘Hey, Jus’. Dos palabras provocaron un casi infarto al corazón. Mi nerviosismo por verlo aumentó, y no sabéis cuánto. No me giré para no parecer una desesperada aunque ya lo estuviese, pues no quería soportar las eternas bromas de mis pesados amigos. Esperé a que mi amigo llegara, pasando por delante del televisor para arruinar la partida de los chicos; pero no fue así. Unos brazos rodearon mi cuello por detrás, cosa que me sorprendió bastante. Eché la cabeza hacia atrás y vi el rostro de Justin al lado del mío. Con sus brazos aun rodeando mi cuello, me agarré de sus manos, para darle un poco más de intensidad a ese ‘abrazo’. Besó mi mejilla con un sonoro y duradero beso y siguió en la misma posición.

- ¿Me has echado de menos? –preguntó casi riendo en mi oído.
- Un poco bastante -¿para qué mentir?
- ¿Y cuánto es ese poco bastante?
- Pues lo suficiente como para aburrirme muchísimo y rehacerle a Caitlin quince veces la trenza.

Justin rió y me volvió a besar. Me soltó y pasó por delante de mí para ir a saludar a sus amigos. Se sentó a mi lado y pasó los brazos por detrás del sofá, pero por ‘casualidad’ uno de ellos acabó posándose en mis hombros.

- Papá y mamá me han llamado –me informó-, Jaxon y Jazzy se han quedado dormidos y cuando los despiertan de la siesta éstos se levantan de muy mal humor, así que a lo mejor iremos un poco más tarde.
- Bueno, no hay problema –sonreí y me devolvió la sonrisa.
- A que no adivinas de qué hemos hablando durante la entrevista.
- ¿De ti? –pregunté con ironía.
- Aparte –rió.
- ¿De tu pelo?
- Aparte –negó mientras hacia un hairflip.
- Mmm... Me rindo.
- Del vídeo.
- ¿Qué vídeo? –preguntamos todos esta vez.
- Ayer la vi bailando por ahí –cantó en un español raro mientras movía los brazos.

Estallé a carcajadas. Justin había hecho el esfuerzo de cantar en español, no lo subestiméis. Me miró amenazante, se notó que le había sentado mal que me riese en ese momento. Pero no lo hice por cómo lo había dicho. Bueno, en parte sí. Pero más por… No, lo hice por como lo había dicho.

- Perdón, perdón.
- Al parecer se ha hecho famoso en Youtube.
- Normal, salgo yo –fardaron Chaz y Ryan a la vez.
- ¿Y no me llamasteis para grabar el vídeo? –se ofendió Caitlin.
- Lo siento, es que no queríamos arruinarlo –bromeé mientras sonreía de esa forma tan mía de avisar de que era una broma.
- Mala persona –frunció el ceño.
- Es que lo hicimos antes de que llegase mi padre –informó Justin- El poder del aburrimiento, Cait.
- Yo lo quiero ver –pidió Christian.

Justin sacó su móvil y buscó en Youtube el vídeo. Tres minutos más tarde, que era lo que duraba el vídeo, las risas empezaron a sonar. Justin y yo reíamos cada vez que lo veíamos, y cada vez con más intensidad.

- Cada vez me gusta más –dijo Justin guardando el móvil en el bolsillo.

“Y cada día me gustas más”, pensé.

***

Al final logramos ir al centro comercial todos juntos. No se comportaron tan mal como esperaba; y los paparazis no molestaron tanto. Lo normal, vamos. Pattie compró comida, al parecer la nevera se había empezado a quedar vacía, y ahora que tenía tres bocas más por alimentar necesitaba más comida. Cuando llegamos a casa, lo primero que hice fue subir a la habitación a pegarme una ducha fría. Estaba sudando como un pollo, no lo soportaba. Me puse el pijama y bajé las escaleras. Los chicos estaban en el sofá viendo la televisión con los niños. Pattie y Jeremy guardaban la compra. Me los quedé mirando durante unos segundos mientras bajaba los últimos escalones. En el fondo hacían buena pareja. Es una lástima que se hayan divorciado, aunque es bueno que sigan teniendo buena relación. Me acerqué al sofá y lo salté. Por poco aplasto a Chaz, el cual estaba medio dormido.

- Hey, dormilón, aún no es la hora de dormir –le zarandeé de la camisa y éste me dio un manotazo en el brazo para luego volver a apoyarse en el posa brazos del sofá.
- Justin, quiero ver Bob Esponja –pidió Jazzy.
- Está en anuncios –dijo Justin cambiando rápidamente de canal.
- Da igual.
- Pero de mientras vemos otra cosa –le acarició la mejilla a su hermana-, y cuando empiece lo pongo.
- No –negó con la cabeza-, que después cuando lo vas a poner ya ha terminado.

Jazzy le intentó quitar el mando de la televisión a su hermano, pero éste no se lo daba. Tras unos intentos en vano por parte de la pequeña, Justin cedió y le concedió a su hermana ‘el poder’.

- Es demasiado lista para lo pequeña que es –murmuró mientras se cruzaba de brazos.
- Por eso sigo pensando que no es tu hermana –bromeó Ryan.

Justin le dio un puñetazo en el hombro y volvió la vista hacia la pantalla, la cual estaba ocupada por los famosos dibujos de Bob Esponja.
Pasaron unos veinte minutos y aún seguíamos viendo los dibujos. Bueno, menos Chaz y Jaxon, los cuales estaba completamente dormidos.

- Papá, Jaxon se ha dormido –le informó Justin a su padre.

Jeremy se acercó y cogió a su hijo menor en brazos. Subió las escaleras y al cabo de unos segundos volvió a bajar, pero ésta vez sin su hijo.

- Lo he dejado en tu cama, hijo –le avisó Jeremy.
- Vale, sin problemas.
- Lo digo porque dormiré en tu cama esta noche –Justin aceptó- Es para no tener que mover a tu hermanito de cama, para que no se despierte.
- Sí, sin problemas, papá –sonrió Jus.

***

Al cabo de un rato ya habíamos cenado. Chaz había logrado despertarse para cenar, no había probado bocado alguno; se iba quedando dormido cada cinco minutos en la mesa. Pocos minutos después estaban todos en mi habitación. Todos menos Chaz.

Me tumbé en la cama boca bajo, abrazando el cojín. Estaba algo nerviosa. Ya sabéis el por qué, supongo.

- ¿Te encuentras mal? –me preguntó Ryan.
- ¿Te ha sentado mal la cena? –se preocupó Justin.
- No –dije casi con un tono inaudible, ya que el cojín me tapaba la boca.
- ¿Estás llorando? –y al segundo ya tenía  a Justin intentando hacerme girar la cara para comprobar si lloraba o no- Ah, pensaba que lo estabas.

Se volvió a sentar en el suelo como anteriormente estaba y siguieron contemplándome. Me giré, dándole la espalda a la pared. Miré el rostro aburrido de Ryan, estaba dibujado imaginariamente en el suelo. Justin, en cambio, me miraba preocupado.

- ¿Estás segura que te encuentras bien? –asentí con la cabeza- Es que hoy te he notado un poco rara.
- Quedan tres días, ¿cómo quieres que esté?
- Pues feliz.
- ¡¿FELIZ?! –pregunté alterada mientras me sentaba correctamente en la cama.
- No me refería a lo que piensas. Me refería a que tendrías que estar feliz, aprovechar el poco tiempo que te queda; pasártelo bien.
- No puedo pasármelo bien sabiendo que no voy a volver a veros nunca más –dije mirándole a los ojos al borde de las lágrimas.
- Pero nos volverás a ver, ___ –ésta vez fue Ryan el que intentó consolarme.
- Sí, pero a saber en cuánto tiempo –dije hincando el dedo en la yaga.
- Oye, no importa –me interrumpió Justin-, siempre te llamaremos, hablaremos contigo, te escribiremos…, lo que haga falta.
- Exacto –le apoyó su amigo-, no perderemos el contacto, ___.
- Eso espero –rogué soltando un suspiro.
- Piensa que no será un adiós.
- Será un hasta luego –le acabé la frase.

Justin sonrió. Los dos se levantaron al mismo tiempo y se sentaron a mi lado, pasándome el brazo por los hombros.

- Nunca te olvidaríamos, ___ –dijo Ryan sonriente.

Que él me dijese eso era símbolo de que de verdad me habían estado cogiendo cariños todas estas semanas. Me besó la mejilla y me sonrió.

- Eres demasiado importante para nosotros –continuó mi otro amigo.

Y fue ahí cuando no pude contener las lágrimas. Estos días había estado llorando como una desconsolada, como a una enamorada cuando le rompen el corazón. Había llorado muchísimo. Pero en ese momento no me importaba derramar un par de lágrimas. Lo estaba haciendo por las palabras tan bonitas que me decían mis dos amigos. Me limpié las lágrimas con el dedo índice mientras les sonreía de oreja a oreja.

- Os quiero muchísimo –dije mientras les abrazaba a los dos a la vez.
- Y nosotros a ti –contestaron sin soltarse de mi abrazo.

Pasaron un par de horas, las cuales nos tiramos hablando. Chaz se despertó y se unió a la ‘fiesta’. A eso de las dos de la mañana, Pattie se quejó de nosotros, decía que no le dejábamos dormir y nos obligó a apagar la luz. Chaz y Ryan se fueron a su habitación, pero Justin se quiso quedar conmigo. No quería dejarme sola, y en el fondo yo se lo agradecía muchísimo. Quién sabe el tiempo que estaría sin volver a dormir con él.

6 comentarios:

  1. sdchdsbj Tía, la última parte me ha hecho llorar.
    Y las subido a las y 37, ems!
    xkcjnc tia me encanta. Enserio, ajdkasd jazzy con bob esponja. ksdjfnkdsfkds
    Teeeeee amo.

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  2. kajfksaj Gracias Por Seguir e.e BOB ESPONJA♥ ajajja Bueno Besos Yasmi

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  3. awwww me encanta Yasmi :D
    Voy a por el siguiente :)

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  4. Awwwwwwww queeee cuckiiiis Ryan y Justin en este capiii nooooooooooo?? Wahahahahaha (: Sigue con los capiiis eres la mejooor!

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  5. solo digo una cosa awwwwwww... ahí lo dejo

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  6. excelente nove LA AMO

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