¿Cuántos somos ya?

6 de enero de 2012

Never let you go. {41}

Oh my gosh *_*

- Pues no paro –siguió molestándome.
- Sí, sí. Cuando bajemos te lo doy –dije hartándome.

Miré de reojo a Justin, conducía con el ceño fruncido. ¿Se habría molestado por eso? Bah, no me importa. Que sufra. Qué malvada soy. Muahahaha. Okno’. Justin había aparcado el coche delante de la heladería. Éste rodeó el coche y me abrió la puerta. En cuanto salimos del vehículo, miles de paparazis empezaron a hacernos fotos, nos preguntaron de todo.

- Justin, ¿estás saliendo con Selena? –le preguntó uno de los periodistas.
- No, no estoy saliendo –respondió mientras me cogía de la mano para entrar a la heladería.
- ¿Y ella es tu novia? –preguntó un reportero señalando nuestras manos con la cámara.
- No, es solo una amiga –bajó la mirada para que los flashes no le cegaran.

Por fin entramos al local y nos sentamos en una mesa. Era de esas que tenían dos sofás de cuero rojo. Christian me miró y alzó una ceja.

- No te voy a dar ningún beso –dije riendo mientras me sentaba.
- Seguiré molestándote –se sentó a mi lado y comenzó a tirarme del pelo.

Le pegué una colleja en la mejilla.

- No sabía esta parte tan agresiva de ti –dijo riendo.
- La próxima vez te corto una mano.

Una chica de unos 25 años, pelirroja y con pecas en la nariz se paró delante de nuestra mesa.

- ¿Qué van a pedir? –preguntó mientras inclinaba el bolígrafo en la libreta para empezar a escribir.

Pedimos nuestros helados y seguimos hablando hasta que llegaron.
La camarera dejó el helado de chocolate de Ryan delante de él y en cuanto se giró para buscar los demás empezó a devorarlo.

- Cerdo –Caitlin le dio una colleja en la nuca.

Soltamos unas carcajadas y cuando por fin tuvimos todos nuestros helados empezamos a comer. Mi móvil empezó a sonar y lo cogí. Era Thais.

#Llamada telefónica#
- Meloooona –dije riendo.
- Tía, tía, tía.
- ¿Qué pasa?
- ¿Dónde estás?
- Con mis amigos los buenorros.
- ¿Justin está contigo?
- He dicho que estoy con buenorros, él está más que incluido en esa etiqueta.
- Bueno, lo que te iba a decir.
- ¿Qué me ibas a decir?
- ¿Me dejas hablar? –preguntó molesta.
- Pero si eres tú, que no callas –dije mientras me llevaba una cucharada de helado a la boca y reía.
- ¿Has visto MTV?
- No, ¿por qué?
- Justin quedó ayer con Selena.
- Ya, ya lo sé. ¿Les han hecho fotos?
- Muchísimas, y dicen que están saliendo.
- ¿Quién, ellos o los periodistas?
- Los periodistas, idiota.
- Ah, joder me habías asustado.

Thais rió.

- ¿Y qué tal con tu ardillita? –me preguntó.
- Ah, de fucking mother –dije riendo.
- ¿Y eso?
- Me besé con él.
- Me lo contaste hace poco.
- Otra vez, en la fiesta de Usher.
- ¡¿FUISTE A UNA FIESTA DE USHER?! –preguntó gritando.

Alejé un poco el teléfono de mi oído y los chicos rieron.

- No grites, no quiero quedarme sorda.
- ¿Y por qué no me lo contaste?
- Se me olvidó –mentí. En realidad no tenía ganas de hablar con nadie sobre eso.
- Se te olvidan muchas cosas desde que estás ahí.
- Lo sé –dije riendo.
- ¿Y con Justin como van las cosas?
- Somos mejores amigos –contesté apenada.
- Oye, yo te veo saliendo con él.
- Y yo te veo en un centro de desintoxicación.
- Deja de venderme droga, entonces.
- Deja de comprármela. Yo tengo que ganarme la vida –le seguí el rollo.
- Si salieses con Justin no tendrías que hacer de camello.
- No pienso salir con Justin por ganar dinero, imbécil.
- Ah, entonces tendrás que seguir vendiendo droga.
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué? –preguntó mi amiga.
- Cómeme un pie.
- ¿Has probado la BieberConda?
- No sé que es eso, pero me lo imagino.
- El súper y maravilloso pene de Justin.
- No, no he probado la BieberConda.

Al decir eso los chicos se echaron a reír.

- Conversaciones con la loca de mi amiga –dije apartándome el teléfono de la oreja.
- Me lo he imaginado –dijo Caitlin.
- ¿Con Thais? –preguntó Justin.
- Sí, ¿cómo lo sabes?
- He oído la palabra BieberConda –contestó riendo.

Me enrojecí y volví al teléfono.

- Lo siento, pero es que por tu culpa ahora se ríen de mí.
- ¿Por qué se ríen de ti? –preguntó mi amiga.
- Por decir la palabra.
- ¿Qué palabra?
- No la diré –dije frunciendo los labios.
- ¿Por qué no la dirás?
- Porque se reirán de mí.
- ¿Por qué se reirán de ti?
- Por decir BieberConda.

Los chicos se echaron otra vez a reír.

- ¡Ves, se están riendo!
- Te jodes –dijo mi amiga estallando a carcajadas.
- Pues adiós.
- ¡Pásatelo con la BieberConda!
- Cerda –dije para después colgar.
#Fin de la llamada telefónica#

- ¿Cuántas veces habrá dicho la palabra BieberConda? –preguntó Caitlin.
- No lo sé, ¿unas 300? –dijo Ryan.
- Exagerado, solo 2 –contesté guardando el móvil en mi bolsillo.
- En tu fuero interno 300 –dijo Ryan.
- Cómeme un pie –respondí.
- Te quedarás sin –dijo Christian riendo.
- ¿Te quieres quedar sin dientes? –pregunté alzando una ceja.
- Uuuuuh, agresiva –chilló Justin.

Los chicos se echaron a reír y le pegué un manotazo a Justin en el brazo.

- Que es broma –me pasó un brazo por los hombros y me acercó a él.

Estábamos sentados en una parte de la heladería que da a la ventana. Bueno, no es bien, bien una ventana. Es como si fuese una pared de cristal, que se ve la calle. Bah, ya me entendéis. Una niña se nos quedó mirando. Tendría unos 5 años. Llevaba una cámara en la mano y en la otra un bolígrafo y un póster de Justin. Le saqué la lengua y moví la mano diciendo que se acercara.

- ¿A quién le hablas? –preguntó Justin.

La niña ya no estaba, había desaparecido.

- Un momento –me levanté del asiento y salí del local.

Sentí las miradas confusas de mis amigos, pero no me importó. La niña estaba caminando agarrada de la mano de su madre. Me acerqué a ella y le toqué el hombro, ésta y su madre se giraron.

- ¿Quieres venir conmigo? –le pregunté mientras me ponía de cuclillas.
- Señorita, ¿qué quiere? –preguntó su madre. Ésta estaba maquilladísima, tenía un vestido que valdría más que toda mi ropa junta, y un collar de perlas relucía en su brillante cuello.
- He notado que su hija ha visto a Justin Bieber, y como he visto que no se acercaba a él para pedirle una foto o un autógrafo, me preguntaba si querría venir conmigo.
- Es que me da vergüenza –dijo la niña tapándose con el vestido de su madre.
- Cielo, no pasa nada –dije sonriendo- ¿Me permite? –le pregunté a la madre.

Ella entendió lo que quería hacer y asintió. Cogí a la niña en brazos y me acerqué a la heladería.

- ¿Cómo te llamas? –pregunté mientras le apartaba el flequillo de la cara.
- Catherine –respondió mientras hundía la cabeza en mi hombro.

La madre nos perseguía. Entré al local y Justin se giró para verme.

- Justin, traigo una fiel fan tuya –al decir esto, todas las miradas del local se posaron en mí.



|| Justin ||

No me lo puedo creer. ___ se ha marchado solo para traer a la niña para que le firme un autógrafo. ¿Por qué es tan tierna? Conozco a muy pocas personas que hacen ese tipo de cosas. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Sonreí enternecido y esperé a que ___ y mi pequeña belieber se acercaran a la mesa.

- Justin –dijo ___- ¿a que le firmas un autógrafo a esta niña tan bonita? –preguntó acariciándole la mejilla.
- Claro que sí –estiré los brazos y ___ cogió a la niña en brazos para ponerla en mi regazo.

Miré a mi izquierda, habían unos cuantos paparazis a fuera con cámaras grabándome y haciéndome fotos.

- ¿Cómo te llamas? –pregunté.
- Catherine –respondió tímidamente.
- ¿Quieres que me haga una foto contigo? –ésta asintió sonriente- Bien, dale la cámara a ella.

Señalé a Caitlin, que estaba delante de mí. Catherine le dio la cámara y nos sacó la foto.

- ¿Te lo firmo? –pregunté refiriéndome al póster.
- Sí.

Se lo firmé y le di un beso en la mejilla. Le bajé al suelo y ___ cogió la mano de la niña. Se puso de cuclillas para estar a la misma altura que la niña y le sonrió. Es tan tierna.

- ¿Has visto como no pasaba nada? –preguntó mientras le frotaba el brazo dulcemente.

Catherine sonrió.

- ¿Me das un beso? –preguntó ___ señalándose la mejilla. Catherine asintió y le dio un beso.

Ésta le dio un beso en la mejilla de la niña y se puso de pie para acercarse a la madre, la cual estaba en la puerta observando la escena sonriendo. Sus ojos estaban cristalizados, y una lágrima pronto recorrió su mejilla.

- Gracias, cielo –dijo la madre.
- No hay por qué darlas –acto seguido la madre abrazó a mi amiga.

La niña se subió a los brazos de su madre y se despidió de nosotros, seguido de otro beso en la mejilla de mi amiga. Madre e hija se marcharon del local y ___ sonrió. Se sentó de nuevo a mi lado y ninguno articuló palabra alguna. Caitlin estaba llorando.

- ¿Tía, por qué lloras? –preguntó ___.
- Es que, me he emocionado –respondió Cait limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano.
- Anda, tonta. Ven aquí -___ se inclinó hacia ella y le dio un abrazo. 

So oyó un sonoro beso en la mejilla de Caitlin. ____ se sentó de nuevo y me la quedé mirando.

- ¿Por qué eres tan tierna?
- No lo sé –contestó encogiéndose de hombros.

Le pasé un brazo por los hombros y apoyó la cabeza en mi hombro. Aspiré disimuladamente su aroma y el placer recorrió mi cuerpo. Tenía unas ganas de besarla increíbles.

- ¿Te gustan los niños? –preguntó Christian.

___ sacó la cabeza de mi hombro y miró a Christian. Corta rollos.

- Me encantan –contestó- Son tan adoreibols.

Todos reímos.

- Pues esta tarde vente a casa –dijo Cait.
- ¿Por? –preguntó ___.
- Vienen unos primos que son pequeños –contestó Chris.
- ¿Qué edad tienen?
- Sophie tiene 3, y Mikel 5 –contestó éste.
- ¡Qué monos! –exclamó- Quiero conocer a Sophie.
- Vendré a recogerte cuando lleguen –dijo Cait.
- Por favor –contestó mi amiga con una sonrisa.
- Entonces cuando conozcas a Jazzy y a Jaxon no sé que harás –dijo Ryan.
- Awwww ¡Jazzy es súper mooooona! –dijo tapándose la cara.

Reí y le revolví el pelo.

- Es que me la comía, en serio –dijo sonriendo- Yo quiero una hermanita así.
- Pues cuando quieras te la presento –contesté.
- Ahora.
- No ahora no, pero cuando vaya a Canadá te llevo.
- ¿En serio? –preguntó mi amiga incrédula.
- Claro, te he llevado a Atlanta, cuando quieras y cuando puedas te llevo a Canadá.
- Awww ¡qué tierno! –me abrazó y me dio un beso en la mejilla- Te quiero, Bieber.
- Y yo a ti –contesté besándole la frente.
- Awww –dijo Cait- sois tan tiernos los dos.

___ apoyó la cabeza en mi hombro y rió.

- Pero yo soy más tierna que él –dijo señalándome.
- De eso nada, yo soy más tierno que ella –dije riendo.
- Ni caso, Cait –contestó ___- aquí la princesa de las ternuras soy yo.

Todos estallamos a carcajadas.

3 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado el capitulo! La niña pequeña, Catherine es más mona. :3 La verdad es que yo también habría tenido un poco de vergüenza. :/
    Y Thais con la BieberConda, haha. Que risa. :')

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  2. awwww, Justin y yo somos más chu! ♥ qué cute ^^

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  3. Aiishh que capitulo más bonitoo:' Ha sido genial:) Pero de seguro que han echo muchas fotos y videos, espero que no se monte una buena con los periodistas:S Y menos mal que no hablaba en el mismo idioma con la amiga por que si no...

    Bueno, voy a leerme el siguiente:P

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