¿Cuántos somos ya?

6 de enero de 2012

Never let you go. {40}

Si eres una verdadera belieber, sabrás
de qué es esta foto.

- Como le hagas daño te juro que te lo haré a ti –me amenazó.
- Chris, ¿pero qué te pasa?
- ¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué pasas de ella? No es un objeto del cual te cansas y lo puedes dejar abandonado. Es una persona, Justin –dijo mirándome a los ojos con odio.


|| ___ ||

- Tengo sed, ¿me acompañas a la cocina? –me preguntó Cait.

Asentí con la cabeza y salimos de la habitación, mientras bajábamos las escaleras oí hablar a Christian con alguien, pero no sabía quién era la otra persona.

- ¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué pasas de ella? No es un objeto del cual te cansas y lo puedes dejar abandonado. Es una persona, Justin –Christian estaba cogiéndole a Justin por el cuello de la camiseta.
- Christian, ¿qué haces? –pregunté.

Éste soltó a Justin rápidamente.

- Dejarle las cosas claras a Justin –respondió Chris

Le miré confusa. ¿Por qué me defendía de esa manera? ¿Iba a pegar a Justin por mí?

- ¿Tú no estabas con Selena? –le pregunté a Justin.
- ¿Podemos hablar? –me pidió.
- ¿Hablar? ¿Para qué? ¿Para decirme que te arrepientes, que lo sientes mucho y después marcharte otra vez con Selena? –hice una breve pausa para respirar e intentar relajarme- No, Justin.
- Por favor –me pidió con la voz rota.
- He dicho que no –dije fríamente- Habla con Selena, que esa seguro que te quiere más que yo.
- Yo no he dicho en ningún momento que ella me quiera más que tú –dijo Justin.
- Me da igual. ¿Pero es así, no? Vete con ella, que seguro que te quiere más que yo.
- ___, por favor –se puso de pie y se acercó a mí.

Bajé la mirada, ya que mis ojos empezaron a cristalizarse. ¿Creéis que me gusta estar así con Justin? No, no me gusta. Lo odio. Pero las cosas son así. Sabe de sobras que me molesta que vaya con Selena, y no por el simple hecho de que tenga celos, o cosas así; es que no quiero que le haga daño. Selena solo se interesa por él por la fama, nada más. Esa chica no tiene sentimientos, y no quiero que Justin se ilusione con ella ni nada por el estilo. Porque sé que después sufrirá. Justin estaba cerca de mí, quería contener las ganas de llorar, pero el fastidioso nudo en la garganta empezó a formarse.

- Vete –dije con la voz ahogada y apunto de soltar la primera lágrima.
- No, no puedo. Por favor, perdóname.

Solté la primera lágrima, y la segunda, y la tercera. Estaba ya llorando. No sé si Justin se dio cuenta o no, pero no me importaba. Tenía la cabeza un poco agachada, lo suficiente para que no me viesen.

- Por favor.
- ¡Que no, Justin! –dije explotando de ira y dejando al descubierto mis ojos ya rojos por las miles de lágrimas que había soltado- Estoy harta de repetírtelo. Estoy enfadada contigo porque vas con Selena, y no es solo por el simple hecho de que me dejes de lado por estar con ella, que eso también cuenta, sino porque sé que te acabará gustando, te ilusionarás, y cuando estés preparado para decírselo, ella, como no tiene sentimientos, que solo va contigo por la fama y el dinero, te rechazará. ¿Y sabes quién tendrá que estar a tu lado para apoyarte? Yo. Ahí estaré yo, Justin. Pero quiero ahorrármelo, quiero ahorrarme el tener que estar contigo para consolarte cuando estés hecho mierda por su culpa –ya no podía parar, y no solo de llorar, sino de gritar. Me estaba desahogando completamente. Justin y los chicos me miraban raros, como si nunca hubiesen visto esta parte de mí. Pues que se acostumbren- ¿Pero sabes qué? Haz lo que quieras.

Justin se quedó callado, una lágrima recorrió su mejilla, y eso hizo que mis ganas de llorar aumentaran.

- Justin no llores –le pedí- Lloro más cuando la gente llora.

Cait soltó una carcajada.

- ¿Cómo no quieres que llore, ___? –preguntó Justin- Sé que estás enfadada conmigo, pero lo que acabas de decir me ha marcado. ¿Te enfadas conmigo, pero sin embargo te preocupas, intentas protegerme? Eso no se ve todos los días.
- ¿Y qué quieres que haga, Justin?
- No lo sé, pero yo si sé lo que quiero hacer –se acercó a mí y se arrodilló, me abrazó la pierna y empezó a suplicar que le perdonase.
- ¡Justin, suéltame la pierna! –dije riendo.
- ¡Por favor, perdóname! ¡Por favor te lo suplico! ¡Perdóname!
- Levántate –le pedí.

Éste se levantó del suelo.

- ¿Me vas a perdonar? –preguntó de nuevo.
- Con una condición.
- La que quieras.
- Nos tienes que invitar a todos a un helado –dije frunciendo los labios.
- ¡TE AMO, ___! –Ryan vino corriendo hacía mí y me abrazó- Es la mejor condición que he oído en mi vida –me besó la mejilla.
- ¿Y bien, te parece bien esa condición? –pregunté enarcando una ceja.
- Claro que sí –respondió con una sonrisa.
- Dile que lo quiero de chocolate –me susurró Ryan al oído.
- ¡Ay, cállate, Ryan! –le pedí riendo.
- ¡Gordo, déjala tranquila! –gritó Chaz.
- ¿Puedo hacer una cosa? –preguntó Justin.

Le miré confusa y asentí lentamente. Se acercó a mí y me abrazó, levantándome del suelo y dándome miles de besos en la mejilla. Todos estallamos a carcajadas.

- Gracias, gracias, gracias. Eres la mejor amiga del mundo.

Sí, mejor amiga. Lástima que solo sea eso para ti.

- Oye, oye, que aun tienes que invitarnos a los helados –le repetí apartándome de él.
- Claro. Va, que os llevo –sacó unas llaves de su bolsillo y las agitó.
- ¡¿TIENES COCHE Y NO ME HAS DICHO NADA?! –chillé
- Sí –respondió riendo.
- ¡Yo delante! –pedí levantando una mano y dando saltos hacia la puerta.

Escuché la risa de mis amigos y como se acercaban.
Vi el coche de Justin y me quedé helada.

- Dios mío, ¿esto es tuyo? –pregunté señalando el coche.
- ¿Te gusta? –preguntó Justin.
- ¡Me encanta!

Justin soltó unas carcajadas y me abrió la puerta del coche.

- Señorita –dijo con aire de hombre ricachón.

Reí y entré en el coche.
Ya estábamos todos en el coche. Christian se había puesto justo detrás de mí, y empezó a molestarme. Cogía mi pelo y lo agitaba, como si fuese una cuerda.

- ¡Christian, como me baje del coche y te pegue, verás! –chillé ya cansada.
- Pues dame un beso y paro.
- Uuuuuuuh –exclamaron los demás.
- Pues no te quedan pipas –dije riendo.
- Pues no paro –siguió molestándome.
- Sí, sí. Cuando bajemos te lo doy –dije hartándome.

Miré de reojo a Justin, conducía con el ceño fruncido. ¿Se habría molestado por eso? Bah, no me importa. Que sufra. Qué malvada soy. Muahahaha. Okno’.

3 comentarios:

  1. Jajajajajajajaja. Con Ryan siempre me acabo riendo, tío. :') Y menos mal que me he perdonado con Justin (otra vez, xd), porque no me gustaba nada estar así de mal con Just. :/
    ¡A por el capitulo 41!

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  2. Me ha encantado el estallido de ira, me extraña que haya tardado tanto en suceder, y que bien que nos hayamos perdonado, y repito ADORO A CHRIS :')

    Menos mal que hay otro capi:) Voy a ello jajajj

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