¿Cuántos somos ya?

6 de enero de 2012

Never let you go. {37}


|| Justin ||

- No hagáis ruido –pedí susurrando.

La casa estaba en plena penumbra. No se oía absolutamente nada. Tan solo se oían nuestras leves pisadas. Un fuerte ruido nos sobresaltó a todos.

- ¿Qué ha sido eso? –pregunté en voz alta con el corazón latiéndome a mil.

___ encendió la luz y vimos a Ryan sentado en el suelo con cara de idiota. Los tres estallamos a carcajadas.

- Gracias, no hace falta que me ayudéis –dijo Ryan sarcásticamente.

Chaz le tendió la mano para ayudarle a levantarse y éste se la aceptó.

- Bueno, yo me voy a dormir que estoy cansada –dijo ___ seguido de un bostezo.

Sin ni siquiera mirarme, subió las escaleras y la perdí de vista.

- ¿Qué le pasa? –pregunté cuando oí el portazo proveniente de su habitación.
- No lo sé –contestó Ryan-, pero ha estado un poco rara en la fiesta.
- Sí, solo estaba con Chris. No se despegaban –añadió Chaz.
- ¿Creéis que están juntos? –pregunté algo alarmado.
- No, no se han besado delante de nosotros ni nada –dijo Ryan.
- Pero a ti no te ha dirigido la palabra. ¿Qué le has hecho? –preguntó Chaz.
- No le he hecho nada –respondí encogiéndome de hombros.
- Ese es el problema –dijo Ryan-, que no le has hecho nada. Has pasado de ella completamente.
- ¿Qué dices? Si ha sido ella la que ha pasado de mí –exclamé alzando los brazos.
- Ella ha pasado de ti porque tú te ibas con Selena –dijo Chaz.
- Pero..
- Pero nada, Justin. Ella no te dirige la palabra porque le has ignorado en la fiesta. La has ‘substituido’ por Selena, tío.

Me quedé meditando un rato. Quizás tengan razón. Bueno, la tienen. ¿Tan mal le ha sentado? ¿Es que soy tonto? Claro que le ha sentado mal. Que tu mejor amigo te ignore sienta fatal. Tengo que ir a hablar con ella.

- ¿Y bien? ¿Vas a ir a hablar con ella? –preguntó Ryan.
- Es que está durmiendo –me excusé.

En verdad tenía miedo de que no me perdonase. ___ es una persona fría cuando se enfada. Muy borde y sobre todo orgullosa. No es fácil hacer que te perdone. Y tengo miedo de su rechazo; de que nunca más podamos ser amigos.

- Tú mismo –dijo Chaz.                                                                                          

Los dos se marcharon y yo me quedé solo en el comedor. Me senté en sofá y me puse a pensar.

¿Y si se ha enfadado mucho? ¿Y si no me perdona? Posiblemente no querría volver a saber nada de mí. Cogería el primer avión y se marcharía a su país, olvidándose de mí, tirando a la basura todos los recuerdos y momentos que hemos vivido. Me levanté del sofá y caminé a mi habitación a quitarme la ropa. Me puse unos pantalones cortos de deporte y listo. Salí de mi habitación y caminé hacia la de ___. La puerta estaba abierta. Asomé un poco la cabeza y la vi sentada de piernas cruzadas en el suelo con la cabeza apoyada en la cama. Estaba escuchando música. Rápidamente eché la cabeza para atrás. Iba a salir corriendo, pero tropecé y me caí. Mierda.


|| ___ ||

Tenía sueño, y no quería estar más tiempo de pie. Me dolían los pies a rabiar, no estaba acostumbrada a llevar tanto tiempo tacones. Los párpados se me cerraban involuntariamente.

- Bueno, yo me voy a dormir que estoy cansada –dije seguido de un bostezo.

Sin despedirme de nadie, y mucho menos sin mirarle la cara a Justin, subí a mi habitación.

Me quité el vestido y lo colgué en el armario. También los zapatos, haciendo que mis pies descansaran por fin, tocando el frío suelo y dándoles una sensación de libertad. Me puse mi pijama; pantalón corto con una camiseta de tirantes. Me tumbé en la cama. Estaba realmente cansada. Pero, ¿sabéis qué? No conseguí conciliar el sueño. El beso con Christian me había dejado confusa. Yo le gusto a él, él a mí, pero también Justin. ¿Por quién lucho? Está claro que estoy enfadada con Justin, bueno, más bien decepcionada. Pero eso no quita que deje de amarlo. Sí, amarlo. Sé que parece una locura, ya que no nos conocemos de casi nada. Típica historia americana: la chica se choca con el chico, se hacen mejores amigos y poco a poco la chica se va enamorando; el chico también se enamora, se declara y los dos viven una bonita historia de amor sin describir el final, que vete tú a saber qué tipo de final es. A lo mejor al año se cansan el uno del otro, o el chico le engaña con otra. ¿Quién sabe? Lo malo es que yo no estoy en una película típica americana. Yo estoy en la vida real. Martirizándome día sí y día también por culpa de Justin.

Definitivamente no pude dormir, así que cogí mi móvil y le conecté los auriculares. Puse el modo aleatorio y empezaron a sonar canciones de todo tipo. Me senté en el suelo con las piernas cruzadas y eché la cabeza para tras, apoyándola en la cama. De repente empezó a sonar Overboard. Me la descargué el otro día. Una lágrima traicionera recorrió mi mejilla. Rápidamente, por temor a que alguien me vea llorando ya que la puerta estaba entreabierta, me la limpié con el dorso de la mano. La casa estaba en un sumiso silencio. Los chicos se habían ido a dormir, pero un ruido cerca de la puerta de mi habitación hizo que mis pensamientos se desvanecieran. Me levanté rápidamente y dejé el móvil en la cama aun con la canción sonando. Salí de la estancia y me encontré a Justin en el suelo.

- ¿Qué haces tirado en el suelo, Justin? –pregunté tratando de que la voz me sonara lo más normal posible. Sin dejar evidencias de que había estado llorando segundos atrás.
- Yo… Ehm… Estaba
- ¿Me estabas espiando? –pregunté colocándome las manos en la cintura.
- No es eso, es que –se levantó y se rascó la cabeza- ¿Podemos hablar?
- ¿Hablar de qué? No hay nada de qué hablar –dije fríamente.
- Por favor. Es solo un minuto –me pidió.

Asentí con la cabeza y me aparté el flequillo de la cara. Los dos pasamos a la habitación. Encendí la luz, ya que anteriormente la tenía apagada y me senté en la cama.

- ¿Qué estabas escuchando? –preguntó Justin tomando mi móvil.
- Al grano, Justin –dije fríamente.
- Bien. Yo me preguntaba si.. ¿Estás enfadada conmigo?
- ¿Por qué iba a estarlo? –pregunté mintiendo. En realidad sí estaba enfadada.
- Es que no me has dirigido la palabra.
- ¿Dónde? ¿En la fiesta? –él asintió- No te la he dirigido porque estabas con tu novia Selena.
- Pero es que..
- No, Justin. Pero nada. Me he sentido como una mierda –el frunció el ceño- ¿Sabes quién ha sido el único que ha venido a consolarme en la fiesta cuando me sentía mal? –hice una breve pausa- Christian. Christian ha estado conmigo durante toda la fiesta; no con Selena.
- ___, por favor. Lo siento.
- Claro. Lo sientes ahora que sabes que me he enfadado contigo –dije cruzándome de brazos.
- De verdad, no caí. No estaba en este mundo durante la fiesta.
- Claro que no lo estabas; estabas en el mundo de Putilena, dejándote engañar por la tonta esa.
- ¿Dejándome engañar? ¿A qué te refieres? –preguntó confuso.
- Justin, Selena solo se acerca a ti por fama. Por interés.
- No digas cosas que no son verdad.
- Lo siento, Justin. Pero las cosas son así.
- ¿Y si te equivocas? –me preguntó
- A mí no es al que engaña, me da igual.
- No me está engañando –dijo con tono frustrante.
- Me da lo mismo, Justin. Haz tu vida y yo la mía.
- No, ___. No puedo. Mi vida eres tú.
- ¡¿QUÉ?! No me seas falso, Justin. ¿Por eso has pasado de mí? ¿Porque tu vida soy yo?

Bajó la mirada, se le notaba que estaba arrepentido, pero mi orgullo me impedía perdonarlo.

- Por favor, perdóname. No quiero perder a una amiga.
- ¿Qué harías si ya me hubieses perdido hace rato? –pregunté levantando una ceja.
- Luchar por volverte a recuperar –respondió.
- ¿De verdad que lo sientes? –pregunté.
- Mucho, ___. De verdad, lo siento muchísimo.
- Tranquilo, no pasa nada.
- Sé que me he portado como un tonto, pero por favor…
- Justin, que te perdono.
- Y por una parte entiendo que no me perdones, pero estoy verdaderamente arrepentido.
- ¡Justin que te perdono! –dije riendo.
- ¿Eh?
- Que estás perdonado, idiota –contesté soltando unas carcajadas.

Éste se abalanzó sobre mí y me abrazó. Noté los latidos de su corazón bombardear mi pecho.

- Gracias –me susurró en el oído.
- No hay por qué darlas –respondí con una sonrisa.

Nos separamos y le pegué una colleja.

- ¿Por qué me pegas?
- ¿Sabes el susto que me has dado antes? –le pregunté seriamente.


|| A la mañana siguiente ||

Me desperté contenta. Justin y yo nos habíamos perdonado y eso me hacia feliz. En el fondo sé que no puedo estar sin él, y mucho menos enfadada. Me levanté de la cama y con una sonrisa hice la cama, algo raro en mí. Abrí la ventana y dejé que los rayos de sol calentaran un poco mi cara. Hoy hacía un día esplendido. Digno de ir a la piscina o a la playa. Abrí el armario y medité que me pondría.
Al final, después de mucho rebuscar, me puse esto.

Never let you go.

Me lavé la cara, me hice la línea interior del ojo y me peiné; 
no tenía ganas de tener el pelo molestándome en la cara, así que me hice una coleta alta, dejando que las ondulaciones de mi pelo brillaran más.

Recogí un poco la habitación y cuando terminé me guardé 

el móvil en el bolsillo, pero no sin antes mirar la hora. Las once y media de la mañana. No está mal para haberme acostado tan tarde. Pasé por la habitación de Chaz y Ryan, los cuales posiblemente estarían durmiendo. No estaban. Justin tenía la puerta cerrada, y no la abrí por si se estaría vistiendo o simplemente por el hecho de que durmiese aun. Bajé al piso de abajo. Solamente estaba Pattie.

3 comentarios:

  1. me a encantadooo, menos mal que me perdono con Justiin, voi a seguir leyendoo^^

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  2. Joder, menos mal que nos hemos perdonado, aunque, en parte, se lo merecía. Porque pasó de mi durante toda la fiesta y se fue con la Cerdena. >.< Y hoy tiene que salir con ella, ¿no? Buafs, entonces sí que no lo voy a perdonar...
    Y el collar de Jack de Pesadilla antes de Navidad, mola mucho. Yo tengo un cuadro que me hizo mi madre de él. :)
    Ahora me leo el siguiente, preciosa. :D

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  3. ¡¡Holaaa!! No me podido pasar antes, pero creo que ya comenté que estaria fuera el finde :/

    Me alegra que nos hayamos perdonado, pero él se ha portado fatal en la fiesta, yo le hubiera echo sufrir un poco juasjuasjuas

    Voy a por el siguiente (L)

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