¿Cuántos somos ya?

5 de noviembre de 2011

Never let you go. {05}


- Bueno, adiós chicas –dije acercándome a la puerta de mi casa- Nos vemos… Mañana no, que he quedado –dije guiñándole un ojo a Thais, la cual me sacó la lengua- Adiós.
- Adiós -respondieron ellas.

Subí a mi casa corriendo, no sé por qué, pero subí corriendo. Soy así de rara. La cena estaba lista, así que me senté y comí en silencio. Terminé y me fui a mi habitación; me puse el pijama, y justo cuando me iba a ir a dormir sonó mi teléfono.

Era Justin.

#Llamada telefónica#
- Hola, Justin.
- Hola ___. Siento llamar tan tarde –se disculpó.
- Tranquilo, no pasa nada. ¿Qué querías? –le pregunté amablemente.
- ¿Te apetece quedar mañana? –me respondió con otra pregunta.
- Claro –acepté. ¿Qué otra cosa podría hacer?- ¿A qué hora?
- Sobre las tres de la tarde. ¿Te viene bien?
- Claro, claro. Cualquier hora me viene bien.
- Vale, a las tres en la puerta de tu casa, ¿sí? –propuso.
- De acuerdo. Hasta mañana, entonces –dije despidiéndome.
- Buenas noches, ___ –y colgó.
#Fin de la llamada telefónica#

Dejé el teléfono en la mesita de noche y me acosté a dormir. Estaba algo cansada.

ll Al día siguiente ll

Desperté por culpa de la loca de Thais, que me había enviado un mensaje a las 9 de la mañana, cuando yo, aún dormía.

“¡___, ___! ¿Vas a quedar con Justin? ¡Dios mío, qué suerte tienes! Sé que seguramente estarás durmiendo, pero bueno, no me importa, así te despiertas. Era para molestarte un poquito. Lo sé, soy muy buena persona, el karma me lo recompensará tarde o temprano. Y, ¿a qué hora has quedado con él? Respóndeme al mensaje, ¿vale? ¡Besos!”

- Será cerda –dije después de ver el mensaje. Le envié un mensaje en el que decía esto:

“El karma no te recompensará nada, cerda. ¿Por qué me despiertas? Estaba soñando con Taylor Lautner. Y sí, he quedado con Justin, a las tres. Jódete. Adiós.”

Seguro que pensáis. ¿Qué clase de amigas se hablan así? Bien, pues nosotras. Nosotras nos hablamos así, tenemos tanta confianza que podemos estar toda una tarde insultándonos y no nos enfadamos. Somos raras, sí.

Como era temprano -o al menos para mí sí lo era-, me vestí y me puse algo cómodo para ir a correr un rato. Me hice una coleta alta, para que no me molestara el cabello. Fui a la cocina a desayunar y me demoré como media hora. Mis padres no estaban, se habían ido a trabajar muy temprano, y llegarían sobre la hora de comer o así.

Salí de mi casa y eché a correr. Pasé por el parque al que voy siempre; por mi instituto, que está algo lejos de mi casa; después pasé por el teatro; y así hasta las 12 de la mañana. Llegué muy cansada, y para mi sorpresa mis padres estaban en casa.

- Hola hija –dijeron los dos al verme entrar por la puerta- ¿Has ido a correr? –preguntó mi padre.
- Sí –respondí de camino a la cocina.
- ¿A qué hora saliste de casa? –preguntó mi madre.
- A las nueve –respondí, y seguidamente cogí una botella de agua y me bebí más o menos la mitad.
- Sí que te has levantado temprano –comentó mamá extrañada.
- Ya, es que Thais me mandó un mensaje a esa hora y me desvelé. Y como no tenía nada que hacer decidí ir a correr un rato.
- Ah –se limitó a contestar.
- Me parece bien que hagas deporte –comentó mi padre sonriendo. Él en verano dedica muchas horas al gimnasio, pero sólo cuando está de vacaciones.
- Sí, y a mí –dije guardando la botella en la nevera - Pero sólo ha sido por hoy, que no tenía nada que hacer. Dudo que lo haga cada mañana.
- Pues mal –me regañó poniéndose serio- Tendrías que hacerlo cada día.
- Sí, papá –dije marchándome para mi habitación- Me voy a duchar.
- La comida estará lista en media hora, así que no te encantes en la ducha, ¿vale? –chilló mi madre.
- Sí.

Mi habitación tenía baño, y la verdad es que eso va de muerte. Me desnudé y entré en la ducha. Me tiré como diez minutos ahí. Después me sequé el cuerpo con una toalla, me puse la ropa interior, y una camisa que me iba tan grande que la utilizaba como camisón para ir por casa. 
Justo mi madre me llamó para comer.

- ¿Qué vas a hacer hoy? –preguntó mi madre una vez que nos sentamos a comer.
- He quedado.
- ¿Con quién? -¡Qué curiosa está hoy!
- Con Justin –le respondí con indiferencia.
- ¿Bieber? –preguntó ella con otro tono de voz
- Sí -afirmé.
- ¿Eres amiga del cantante? –preguntó ahora mi padre.
- No –respondí esta vez mirándole a la cara- Solo vamos a quedar para 
conocernos más.
- ¿Pero te cae bien? –preguntó mi madre. Qué pesada está hoy, Dios.
- Claro. Si no, no quedaría con él –dije algo cansada del interrogatorio.
- Ah –y ahí terminó la conversación. Me llevo bien con mis padres, pero odio que me pregunten tanto.

Terminé de comer y ayudé a mi madre a recoger la mesa. Fui a mi habitación y abrí el armario para ver que ropa me pondría hoy. 
Después de mucho buscar, opté por ponerme esto http://www.polyvore.com/feel_love/set?id=38897617&.locale=es

Dejé mi pelo suelto y como no me gusta maquillarme no tuve nada más que hacer. Me tumbé en la cama a ver la televisión pero al rato me cansé, así que me puse a escuchar música. 

Llegaron las tres; avisé a mis padres de que me marchaba y bajé las escaleras. Cuando bajé ahí estaba él. Con una gorra y unas gafas que le tapaban la cara, apoyado en un coche negro, el cual conducía Kenny. Me acerqué a él para saludarle

- Hola Justin –dije dándole dos besos- ¿Qué tal estás?
- Hola, ___. Bien, gracias –dijo sonriendo- ¿Tú?
- Igual.
- Bueno, entra –dijo abriéndome la puerta trasera del coche.
- Gracias –contesté al entrar.

Él se puso de copiloto, como ayer.

- ¿Y qué vais a hacer? –preguntó Kenny.
- ___ me enseñará la cuidad –respondió Justin girándose hacia mí.
- Sí, hoy haré de guía turístico para Justin –dije sonriendo. Biebs me guiñó un ojo.
- Vale, ¿y adónde os dejo? –preguntó Kenny sin dejar de mirar a la carretera.
- Mhm –dudó Justin- Donde la cafetería de ayer.
- ¿En “El Sorbo”? –preguntó Kenny.
- Sí –contestamos Justin y yo a la vez.

A los pocos minutos Kenny aparcó delante de la cafetería. Justin salió del coche y me abrió la puerta.

- Bueno, si necesitáis algo, me llamáis, ¿sí? –nos avisó Kenny.
- Sí bro’ –contestó Justin- Adiós.

Kenny arrancó el coche y se fue. 

- ¿Qué me vas a enseñar hoy? –me preguntó Justin.
- ¿Qué te parece si te enseño uno de los sitios más bonitos de la ciudad? 
- Por mí bien –respondió Justin sonriendo- ¿Está muy lejos?
- No mucho.
- Okay –dijo él sonriendo- pero si me canso es culpa tuya, eh
- ¡Qué tonto! –dije mientras le empujaba no muy fuerte.

Mientras caminábamos hacia aquél sitio, le contaba anécdotas.

- ¿En serio te pasó eso? –preguntó Justin.
- Sí –respondí riéndome- Me pasan cosas muy raras, lo sé.
- Es la primera vez que oigo eso, te lo juro –dijo Justin mientras se reía.
- Oye, ¿es verdad que le enseñaste los abdominales a Rihanna -pregunté mientras le mostraba una sonrisa torcida.
- Ohm –dudó poniéndose una mano en el bolsillo- Sí, sí –aclaró riéndose.

Estallé a risas

- ¿De qué te ríes tanto? –preguntó algo extrañado.
- ¿No te dio vergüenza enseñarle los abdominales a Rihanna? –dije aún entre risas.
- No –dijo él también riéndose- ¿Y por qué lo querías saber?
- Porque me lo contó un día Thais, y no me lo creí. Y bueno, ahora sí 
que me lo creo.
- Loca –dijo él.
- ¿Quién, Thais o yo? –pregunté.
- ¡Tú! –dijo señalándome.
- ¡Yo no estoy loca! –dije riéndome.
- Claro que lo estás, hablas con la pared, te vi el otro día –contestó Justin riéndose.
- Solo fue una vez, ¿vale? –dije seria- necesitaba mi ayuda, bobo

Justin y yo estallamos a risas. No me puedo creer que me lo pase tan bien con él

- ¿Sabes? Pensé que serías un aburrido. Pero veo que me equivoco –dije sonriendo.
- Yo no puedo decir lo mismo de ti –¿Eing?- Desde el minuto cero supuse que serías una persona divertida, graciosa, que siempre hace reír a los demás.
- Gracias –dije guiñándole un ojo.
- No hay por qué darlas.

Llegamos a aquél sitio que tanto me gustaba de Tarragona. Un balcón situado en lo alto de la ciudad y que tenía unas vistas preciosas hacia el mar. Uno de mis lugares favoritos desde que era un moco.

- Es precioso –comentó Justin.
- Lo sé –dije mirando aún el paisaje- Recuerdo una vez, hace muchos años. Vine de excursión con la escuela y pasamos por aquí. La profesora nos dio unos minutos para comer algo y jugar. Yo me apoyé aquí, en esta barandilla, y una amiga mía se puso a mi lado –Justin me miraba muy atento- Empezamos a explicarnos la una a la otra que de grandes nos haríamos una casa cerca del mar, y que seríamos vecinas.
- Qué tiernas –exclamó Justin.
- Sí. Y aún sigo imaginándome eso –dije sonriéndole- Cada vez que vengo aquí me acuerdo de la conversación que tuve con mi amiga. Y me imagino la casa, con mi marido, mis hijos, y mi amiga como vecina… -
Justin rió ante ese comentario- sé que es un poco cursi, pero no sé. Me gusta.
- Para nada, es bonito que pienses en eso –dijo sonriéndome.
- Bueno, ¿a dónde quieres ir ahora? –le pregunté separando la vista de ese hermoso paisaje.
- Tengo antojo de un helado.
- Pues vamos a por un helado para el señor Bieber –dije riéndome.
- No me llames así, boba –dijo él.
- Pues no me llames boba, Bieber –Justin y yo estallamos a risas.

Fuimos a mi heladería favorita. “Raffa Gelati”. Había bastante gente, y Justin pasó desapercibido

- Que raro que no te estén acosando, ¿no? –le susurré a Justin mientras esperábamos en la cola.
- Sí, la verdad es que sí. Y hay bastante gente –me contestó entre susurros- Pero mejor así, ¿no?
- Sí –dije riéndome.

Por fin llegó nuestro turno.

- Hola, ¿Qué queréis? –nos preguntó el dependiente.
- Yo quiero uno de fresa –dije señalando la tarrina con el helado- 
¿Y tú Jus…Mikel? –Buf, menos mal; si llego a decir Justin nos habrían descubierto.
- Mmm, chocolate –contestó él.

El chico nos entregó los helados.

- Son 4’20€ -me indicó el precio.
- Hoy pago yo –dije sacando el dinero del bolsillo. Justin me asesinó con la mirada- Ayer pagaste tú, hoy me toca a mí.

Le entregué el dinero y nos fuimos.

- La próxima vez pago yo –dijo Justin mientras paseábamos.
- Me lo pensaré.
- ¿Tú piensas? –preguntó burlándose de mí.
- Más que tú, Bieber –dije sacándole la lengua.
- Lo dudo.
- No dudes tanto –le empujé.
- Me estás agrediendo –dijo él dramatizando- Te voy a denunciar.
- ¡Uh! –exclamé moviendo la mano que tenía libre- Que miedo.
- Pues llamo a Kenny para que te pegue –me amenazó él riéndose.
- Kenny no me pegaría nunca –dije poniéndome seria- Soy demasiado adorable –contesté pestañeando muy rápido.
- ¡Qué mona! –exclamó.
- Y tú gorila –dije frunciendo el ceño.
- Boba –él rio.
- Tenemos algo en común entonces.
- Vale, esta vez ganas –dijo enfadado.
- ¡Sí! –dije saltando- He ganado a Justin Bieber –y me puse a bailar en medio de la calle.

Justin me miraba y se reía como un tonto. Y la gente… La gente me miraba con cara de "¿qué dice esta de que ha ganado a Justin Bieber?”

- ¿Eres así siempre? –preguntó aún sin parar de reír.
- Sí –dejé de bailar y me puse a su lado- Y a veces peor.
- No quiero imaginármelo.
- ¿Oye en qué hotel estás? –pregunté cambiándole de tema radicalmente.
- ¿Por qué? ¿Quieres venir a verme por las noches? –puso cara de pervertido.
- ¡Me has pillado! –exclamé sarcásticamente- ¿Tanto se me nota?
- Muchísimo –dijo él riéndose- También se nota que eres belieber.
- Ya, claro –dije también riéndome- ¿Sabes que lo digo en broma, no?
- Y sabes que en el fondo me amas –dijo él guiñándome un ojo.
- Sí –contesté pasándole un brazo por el hombro –Muy en el fondo, cielo.

Es increíble lo bien que me cae este chaval. Para lo poquísimo que nos conocemos y ya tenemos esta confianza. Es como si lo conociese de mucho antes.

- Estoy en ese hotel –señaló un edificio grande y con un letrero bien grande con letras de neón en el que ponía “Husa Imperial Tarraco” 
- Wow –dije mirando el hotel.
- ¿Te gusta? –me preguntó.
- Sí. Siempre he tenido curiosidad por saber cómo es –dije ahora mirando a Justin.
- ¿Quieres ir a verlo? –preguntó mientras señalaba al hotel con la mirada.
- No, no –contesté rápidamente.
- ¿Por qué? Si antes has dicho que querías ir –dijo él extrañado.
- No quiero molestar.
- ¿Piensas que molestas? –me preguntó pasándome un brazo por los hombros. Yo asentí con la cabeza- Pues no lo haces, y ahora te voy a llevar al hotel, ¿vale?
- Estás loco –dije riéndome.
- Sí, lo sé, algo que tenemos en común.
- Bobo –solté algunas carcajadas

Caminamos hasta el hotel, y mientras, nos terminábamos de comer el helado.

___________

Lo siento! Sé que he estado mucho tiempo sin publicar el capítulo! Pero es que he estado haciendo los capítulos para el maratón de esta tarde y no me ha dado tiempo para adelantar esta novela. Dentro de un rato subiré otro capítulo para compensaros todo este tiempo sin publicar.
Gracias por todo de nuevo. Un beso:)

Bye!

3 comentarios:

  1. Me encantaa. Sigue prontoo. Podrias hacer un maraton en esta novela, bueno lo que tu qieras. Cuiidate, Un besazoo.^^

    ResponderEliminar
  2. Justin Drew Bieber *------*!
    AAAAAAAAAAAAH! pero que tierno él, me encanta *-*!
    El capítulo es perfecto :B!
    Woow! le mostrara el hotel *-* !!!
    Quiero saber que pasaXD

    CuídateC:

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

¿Por qué no me sacas una sonrisa con un comentario tuyo? Vamos, es gratis.